Hay grupos que, por unas razones o por otras, son de directo. En el caso de Gentemayor esas razones son obvias, pudiéndose resumir en dos, principalmente: Tienen dos baterías, algo tan inusual como digno de ver en un concierto, y los sintetizadores (los mismos capaces de hacerte estallar los tímpanos en el disco). La banda, formada por miembros de distintos grupos de la zona de Cádiz se autodefine como “Ruido/robots satánicos/hardcore punk/chachachá/instrumental”. Y no está nada mal, pues potentes y graves riffs con una base rítmica impecable y sintetizadores por voces es su carta de presentación.

Esto es lo que nos ha contado Toto, guitarrista de Gentemayor. Pasen, lean y escuchen.

Para empezar, ¿de dónde viene la idea de formar el grupo y juntaros componentes de diferentes bandas de la zona?

El tema de Gentemayor surge realmente en un concierto de Lisabö, ahí empezamos a fraguar lo que iba a ser el tema, sin tener tampoco mucha idea de lo que iba a salir. Rafa Camisón (GAS Drummers, The Ships) y yo estuvimos pensando en hacer un grupo con dos baterías y con ciertas pautas que queríamos tener claras, llevábamos mucho tiempo los dos queriendo tocar juntos. A partir de ahí empezamos a pensar en gente y a contactar, aquí en Cádiz nos conocemos la gran mayoría desde hace muchos años, y se unió Manuel, Borja de The Shooters, Andrés que ha tocado en grupos como Kill Kill o Hyper Talbot, Pedro Perles que toca con Perlita… Entonces es un compendio de gente muy distinta pero que nos conocemos desde hace mucho, nos llevamos muy bien y nos lo pasamos muy bien juntos.

Dos baterías, sintetizador… ¿De dónde surge todo ese lío?

Es en plan: “Vamos a meter otra cosa…” [Risas]. Cuando nosotros empezamos con esta historia no teníamos muy claro lo que iba a salir, es decir, a medida que íbamos tocando decíamos: “Hostia, pues aquí mola meter unos sintetizadores”, y pensamos en Andrés, luego en Pedro y así, en peña que conocemos, porque aquí hay poquita gente que haga historias. Entonces nos conocemos todo el mundo y son pedradas que te dan ensayando los temas, y luego la gente al final se apunta. Y está guay, porque es como que no suena a nada concreto, o eso creemos nosotros, y todo el mundo tiene libertad absoluta para hacer lo que le apetezca, así que bien.

Si tocamos es porque es vital y necesario para nosotros.

Y, de momento, ¿cómo creéis que está siendo la respuesta del público? ¿Creéis que gusta?

En ese sentido nosotros hemos tenido la putada de que el disco salió en junio, y el verano es chungo para el tema de promoción, por lo que hemos empezado ahora. Aunque tocamos en Madrid, en Almería y en Cádiz, ahora es cuando estamos montando el tinglado de conciertos. Pero bueno, los que hemos dado hasta ahora ha habido de todo. Somos un grupo que sabemos perfectamente que no es para todo el mundo, que hay gente a la que le mola en directo y otra que en el segundo tema se va, directamente. Tampoco es que nosotros busquemos gustarle a la gente, somos un grupo que tenemos conceptos claros en ciertos aspectos como el volumen o el ruido, somos un poco talibanes en ese sentido. Entendemos que hay gente que no lo aguanta o no está hecho para semejante mierda, porque virtuosos no somos, precisamente [Risas]. Nosotros vamos ahí, hacemos un poco el ‘carajote’ y el que aguanta, aguanta, y el que no pues se va [Risas]. Se trata de pasarlo bien. Sabemos que tenemos un directo que a nosotros nos mola, aunque esté un poco feo decirlo, pero somos conscientes de que tenemos un directo potente y guay; lo que pasa que está hecho para ciertos rollos y, obviamente, si tú lo que escuchas es Lori Meyers o José González, pues a lo mejor se te va de las manos. Que nos flipa José González, Lori Meyers ya no.

¿Os consideráis más un grupo de directo? Porque yo al escucharlo me imaginaba lo bien que podría sonar en concierto, porque quizá para un disco es demasiado… ‘ruido’.

Somos un grupo para directo, realmente. El disco lo grabamos todos juntos en directo a toma, y somos un grupo de directo, pese al hándicap que tiene, porque somos mucha gente y para movernos es un poco rollo, la sonoridad es un rollo absoluto. Requerimos de un técnico, aunque tenemos a Marcos, que es un nuestro técnico y viene con nosotros como si fuera uno más del grupo, es alguien esencial para nosotros. Además, no podemos tocar en cualquier sitio, como por ejemplo un bar, en ese sentido estamos un poco limitados. Pero es cierto que, cuando se dan las condiciones, suena guay, por lo menos no echamos a la gente [Risas]. Lo pasamos bien y a quien le guste la música leñera y estas historias, yo creo que lo disfruta.

Se trata de hacer algo distinto en un momento en el que casi todo suena igual o que la gran mayoría de grupos suenan a otros grupos.

Al ser de distintas localidades, además de la variedad instrumental del grupo, ¿cómo es el proceso de composición de Gentemayor?

Pues mira, además del lío que tenemos montado, cada uno de un sitio distinto, hay gente hasta en Madrid, entonces es un rollo. Pero nosotros, aunque estemos siempre de coña, somos muy disciplinados a la hora de ensayar. El grueso del grupo vivimos en el norte de Cádiz y ensayamos unas dos veces por semana en plan talibán. Lo que es un grupo estándar de batería, bajo y guitarra somos los que nos dedicamos principalmente a componer, luego grabamos esos temas y Andrés y Pedro hacen arreglos con los sintetizadores. Una vez que está funcionando y nos juntamos, vemos qué cosas podemos hacer y qué no, y así, poquito a poco. Somos bastante exigentes cuando nos juntamos, pero no es complicado, ahora en un momento puedes enviar un mp3 rápidamente a cualquiera.

Aunque no llevéis mucho juntos, ya habéis sacado un disco, ¿cómo veis la evolución del grupo?

La verdad es que estamos tocando bastante, lo que pasa es que tenemos el hándicap de no poder tocar en cualquier sitio, que a nosotros nos encantaría poder tocar en cualquier lado, y nuestra movilidad es complicada por el trabajo. Cuando pasas la barrera de los treinta es luchar contra elementos. Pero bueno, la verdad es que se está recibiendo guay, hay gente que nos sorprende, igual hay gente que piensas que le va a gustar mucho y no le mola nada, y a quien piensas que no le va a gustar nada sí coge el concepto de esta historia. Se trata de eso, de hacer algo distinto en un momento en el que casi todo suena igual o que la gran mayoría de grupos suenan a otros grupos. Quizá esta primera cometida se pueda hacer mucho mejor y nosotros nos lo podamos currar más, pero todo lo hacemos con el tiempo y los medios técnicos que disponemos, porque, por ejemplo, Ramón toca genial la batería, yo con la guitarra soy una patata [Risas]. Con lo que cada uno tenemos intentamos montar un tinglado y una historia coherente, influenciada por otras cosas, pero que tenga pautas que lo hagan destacar en ciertos aspectos.

¿El ser del sur lo veis como una barrera a la hora de dar conciertos?

Es complicado, cualquier tontería es mucho kilometraje. En junio hicimos una brutalidad de kilómetros con las tres fechas que hicimos, que tampoco es que fuera una barbaridad, pero fue Madrid, Almería y Cádiz, y ese triángulo con la carga en la furgoneta fue bastante brutal. Pero sí queremos hacer la franja norte, ahora en diciembre vamos a Barcelona y Valencia. Nosotros llevamos muchos años tocando y el tema furgoneta no nos va a echar para atrás. Está ahí, somos del sur y es lo que nos ha tocado, luego lo pasamos bien en la furgoneta, y a mí me encanta el norte.

¿Qué tipo de influencias tenéis o a qué os dicen que sonáis?

La gente dice que les suena rollo años 90 o noise, incluso a mí me han dicho que suena a Melvins, pero a mí que Melvins me gustan mucho no me suena a ellos. Por ejemplo, Pedro es un tío que viene del garage y hace mogollón de movidas de electrónica; Rafa está liado con el punk rock y está metido en grupos de indie… Cada uno tenemos nuestra pedrada y nuestro cruce de historias muy distintas, y es lo que aporta al grupo. Pedro mete mucha melodía y de su rollo electrónico, yo soy bastante más borrico en todos los sentidos, Andrés es un auténtico psicópata con el sintetizador y es capaz de reventarle los oídos a la gente en menos de dos minutos… [Risas]. Entonces cuando juntas todo eso, hacer que suene coherente tiene guasa, pero al final lo consigues y mola. Te puedo decir que a mí me suena el grupo a noise rock, a veces al rollo de Sonic Youth, Jesus Lizard… No sé si andaré bien o mal, pero es lo que creo yo.

Para los que no sean de allí, ¿cómo veis vosotros la escena musical gaditana?

Lo de Cádiz es espectacular. Te vas a pensar que es coña, pero llevo tiempo pensando en hacer un blog específicamente de Cádiz. Yo en mi vida he visto lo que está pasando en Cádiz ahora y llevo tocando más de veinte años. Ahora mismo hay unos grupos en Cádiz que si la peña supiera… La putada que tenemos es que en Andalucía no tenemos la infraestructura mediática que tiene Madrid o Barcelona, no tenemos esa cultura musical tan desarrollada porque se han potenciado mucho más otras historias. Pero ahora empieza a haber bastante movimiento desde hace unos años, pero hay unos grupazos de flipar, y además de muchos estilos. Perlita, un grupo de electrónica increíble; Music Komité, que ganaron el Villa de Bilbao de electrónica; la peña de The Shooters con un stoner acojonante; Andrés con Kill Kill; los Agapornis… Hay cosas muy guays, y la mierda que tenemos es que no hay algo que tenga movimiento, pero si la gente supiera el rollo que tenemos aquí… Porque la peña es muy ‘pro’, tocan muy seriamente y con muchísima calidad.

Para todo el mundo la música tiene sus momentos: la nuestra es para cuando sales de trabajar con ganas de cargarte todo lo que haya en un radio de cien metros.

Viendo eso, ¿es importante para vosotros el tema de redes sociales para la promoción y los conciertos?

Sí, el tema Facebook y Twitter lo manejamos bastante y lo vamos actualizando. Lo hacemos de forma normal, tampoco es que lo llevemos a saco, pero sí que metemos caña para el tema de conciertos o cuando vamos sacar algo o alguien ha grabado algún vídeo, está bien interactuar con la gente. Y también decir pamplinas, somos tontos casi todos los que tocamos y nos encanta decir pamplinas sin parar, y para eso no hay nada mejor que las redes sociales [Risas].

Para quién no conozca al grupo, ¿cómo definirías Gentemayor y qué le dirías para que lo escuchen?

Los engañaría [Risas]. No, si les mola el rollo ruidoso y noventero nosotros jugamos mucho con la intensidad y la energía, el directo es donde estamos más cómodos a la hora de tocar. Así que, si les gusta eso, que lo escuchen, aunque no es música para cualquier momento, como una cena romántica o acariciar un gatito. Es música para lo que es, cuando sales de trabajar con ganas de cargarte todo lo que haya en un radio de cien metros, te lo pones en el coche y descargas energía [Risas]. Para todo el mundo la música tiene sus momentos y esta es para momentos así.

¿Qué depara el futuro a Gentemayor?

Vamos a intentar girar y tocar todo lo que podamos, en nuestra mente está eso. Estamos muy cómodos los unos con los otros, nos conocemos desde hace muchos años y venimos de una escena underground, de ‘jartarnos’ de furgoneta, dormir en el suelo y comer latas de foie grass, a estas alturas no nos asusta nada de esa historia, si tocamos es porque es vital y necesario para nosotros. Pero no en plan ‘necesito expresarme’, no, es que yo si no toco me da un chungo. Para nosotros es necesario, somos los que somos y estamos haciendo una cosa guay. Tampoco hemos convivido mucho entre nosotros todavía, que luego todos hemos estado en muchos grupos y hemos convivido con gente, así que, que dure lo que tenga que durar, pero que este tiempo sea pasándolo bien y echando un buen rato entre nosotros.

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