BEACH HOUSE

Hace menos de dos meses Victoria Legrand y Alex Scally, o lo que es lo mismo, Beach House, regresaban después de tres años de silencio con un nuevo trabajo: “Depression Cherry”. Inesperadamente, pocas semanas después del lanzamiento del que ya es su anterior disco, anunciaron la inmediata publicación de su sexto álbum de estudio: “Thank Your Lucky Stars”. En todo momento han pretendido dejar claro que no nos encontramos ante caras B, descartes ni un complemento, sino ante un puñado de canciones paralelas y que no hubiesen encajado en la filosofía de “Depression Cherry”. Por ello no se planteó la comercialización de un doble disco, y por ello han sido publicadas aparte, bajo un título y un maquillaje diferentes.

Con este nuevo material, el hipnótico dúo de Baltimore se afianza como una pieza imprescindible para entender la evolución del dream pop en la última década, y prosiguen la exploración de los pasajes ambientales y los terrenos oníricos. A diferencia de su reciente predecesor en el que el órgano se erigía como piedra angular de la mayoría de unas composiciones redondas y agradables, en “Thank Your Lucky Stars” se regresa en mayor medida a aquello que ya conocíamos en “Bloom” o en “Teen Dream”. Podría decirse que tras hacer algo más cercano al world, Beach House han seguido un planteamiento funcionalista que viene a preguntar retóricamente que por qué se ha de cambiar aquello que funciona con la precisión de un reloj. Mientras otras formaciones o solistas del género (o afines a él) como M83, The xx, Ladytron o Grimes dan una vuelta de tuerca a su producción y ejecución musical en cada disco, los de Baltimore han apostado por seguir explotando lo conocido. Esto no es necesariamente malo, pues “Thank Your Lucky Star” comprende algunas de las mejores y más emotivas melodías de sus diez años de carrera. Simplemente, no se va a encontrar un ápice de innovación en él. Aquel a quien le emocionasen sus primeros trabajos sufrirá un déjà vu sentimental, mientras que a quien le dejasen frío seguirá sin conmoverse ni un ápice con esta nueva propuesta. En resumidas cuentas, es una apuesta segura para su público más fiel.

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[pullquote]”Thank Your Lucky Stars” es, en resumidas cuentas, una apuesta segura para su público más fiel.[/pullquote]

Le damos al play y empieza a sonar “Majorette”. La percusión da el pistoletazo de salida para que la voz de Victoria Legrand comience a acariciarnos como es habitual en cada trabajo del dúo de Baltimore. En la letra se aprecia una filosofía de vida que apuesta por dejarse llevar, usando metafóricamente el giro del bastón y el sombrero de una majorette como elementos en constante movimiento. “You would never tip your hat. Has it come to that. Watch it spin like that”. La repetición de la frase final queda perfectamente acompañada por un teclado de voces sintetizadas con un timbre desnaturalizado a partir de la modulación digital de los coros, un efecto muy resultón usado desde formaciones experimentales de witch-house como Salem hasta bandas carne de radiofórmula como Years & Years con su hit internacional de 2015 “King”.

En “She’s So Lovely” nos encontramos con un comienzo que denota la herencia del trip-hop, con una batería bajo una sola nota prolongada. Un ritmo pausado da lugar a una combinación de voz, percusión y teclado, a la que sigue una guitarra eléctrica que sorprende con una melodía casi mimética a la voz principal, y que actúa como respuesta. La canción avanza por lo general de forma dulce, cercana al ambient rock, con la excepción de alguna disonancia introducida adrede en momentos puntuales para romper esa continuidad armónica, musical y emocionalmente. Estamos quizá, y aunque sea muy arbitrario decirlo, ante la mejor canción del disco.

[pullquote]Mientras otras formaciones o solistas del género (o afines a él) dan una vuelta de tuerca a su producción y ejecución musical en cada disco, los de Baltimore han apostado por seguir explotando lo conocido. Esto no es necesariamente malo, pues “Thank Your Lucky Star” comprende algunas de las mejores y más emotivas melodías de sus diez años de carrera.[/pullquote]

La influencia del trip-hop sigue siendo relevante en “All Your Yeahs”, con un principio tremendamente minimalista en el que el bajo se constituye de una sola nota rítmica que se repite entre corcheas. La voz que emerge sobre ella podría pertenecer a artistas de música world o new age como Enya. El acompañamiento de unos sintetizadores escondidos por detrás como en el shoegaze y de voces sintetizadas crea un clima idílico, que contrasta con un teclado electrónico rítmico que lleva al desenlace de esa atmósfera onírica creada para terminar súbitamente en un momento que supondría el despertar de ese sueño. La distorsión que procede del despertar del corte anterior sirve para poner la primera pincelada a “One Thing”, una pista con mayor importancia de la guitarra rítmica, que marca en todo momento el cauce de la melodía principal, y que continúa haciendo gala de ese minimalismo anteriormente mostrado. Tras un inicio estable armónicamente, el estribillo, dentro de su continuismo, impone una modulación tonal poco esperada. Pero sin duda, la cumbre de esta canción es su solo final de guitarra, que deja claro una vez más que el dream pop de Beach House va mucho más allá de los coros y los teclados agudos, pues se impregna también de una gran influencia del rock más puro y clásico, algo que hace algo más de un par de décadas ya hicieron formaciones como Galaxie 500 o My Bloody Valentine. Si hablamos de la letra, encontramos una postulación de un amor algo místico, a través de la semejanza que adquieren dos personas que comparten su vida. “Closer now in the mirror; Your reflection, my reflection growing nearer”.

Pasamos a un plano a priori más clásico en “Common Girl”, donde nos llevan con un sintetizador que parece un clavicordio al que se hubiera colocado una sordina. Musicalmente evoluciona paulatinamente, dando una nueva lección de que etiquetas tan aparentemente contrarias como son el pop barroco y el minimalismo pueden citarse bajo un mismo elemento. Algunos drums propios del pop oscuro de la new wave acompañan una producción en la que se van sumando instrumentos como si de una tormenta creciente se tratase.

[pullquote]A diferencia de su reciente predecesor en el que el órgano se erigía como piedra angular de la mayoría de unas composiciones redondas y agradables, en “Thank Your Lucky Stars” se regresa en mayor medida a aquello que ya conocíamos en “Bloom” o en “Teen Dream”.[/pullquote]

Volvemos a un derivado del sonido Bristol, que pudiese haber pertenecido a los inicios de Massive Attack, en “The Traveller”, con una base de batería que brilla bajo el resto del acompañamiento instrumental y de una de las melodías más bellas del disco. En algunos momentos del track, y al igual que en temas como “She’s So Lovely”, las disonancias aparecen de forma intermitente para resquebrajar esa perfección sonora y llevarla a un terreno más oscuro y humano. Algo que resalta en las letras de Beach House son los elementos naturalistas, y en “Elegy To The Void” palabras como colinas, olas, lirios o pájaros blancos son utilizadas para glasear un canto misterioso a aquello que se pierde en la vida urbana del siglo XXI. De ahí la elegía a la carencia, a lo que desaparece. La distorsión vuelve a jugar un papel fundamental en la segunda parte de la canción, impregnándola de una fuerza que da significado a la primera.

La electrónica de salón, reduccionista y amante de lo simple toma las riendas en “Rough Song”. Nos encontramos quizá ante la pieza más inexacta del álbum, pues es rítmicamente estática, y melódicamente no termina de arrancar. Puede ser que al cabo de numerosas escuchas se acabe comprendiendo su presencia, sobre todo por la letra, especialmente poética y una de las mejores del álbum, pero es una lástima que se acompañe de la envoltura más pobre. Somewhere Tonight” supone la despedida, quien sabe si hasta dentro de tres años o hasta dentro de tres meses. Quizá sea la canción perfecta para terminar, pues hace de catarsis, ya que en un grupo en el que todos los temas se encaminan al mundo de los sueños y lo inconsciente, y que practican un dream pop casi perfecto, no hay nada como una letra que se refiere directamente a la lluvia de colores que se aprecia en la noche o a la euforia que puede generar algo que sólo se crea con la mente. Si además esto se acompaña con trazos psicodélicos hace a uno terminar con una sonrisa y concluir que pese a no sorprenderte en absoluto en los medios utilizados, Beach House han vuelto a conseguir desarrollar un conjunto de canciones notables y melodías que acarician y difunden paz, armonía y elegancia.

Beach House – Thank Your Lucky Stars
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  • Las melodías siguen siendo su punto fuerte. Las hay realmente preciosas.
  • Cuando introducen disonancias a modo de disrupción de lo onírico se produce un efecto psicológico y musical soberbio.
  • Sus letras naturalistas, coloristas e hipnóticas.

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  • Suena a lo de siempre, con la pega de que alcanzaron su cumbre con “Teen Dream”, y pese a que éste es un buen álbum, está lejos de aquella frescura.
  • Es brillante melódicamente, pero vacío en cuanto a innovación.

PÁGINA DE ARTISTA

BEACH HOUSE

7.1

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Beach House presentan su sexto álbum de estudio sólo dos meses después del lanzamiento de “Depression Cherry”. En él encontramos a los Beach House de siempre, menos experimentales que en su reciente predecesor. Si bien hallamos una perfección melódica que invita a la paz y a la armonía con los elementos naturales, se echa de menos alguna innovación que permita una evolución del sonido que el dúo de Baltimore viene reivindicando como propio en la última década.