KADAVAR

Ambición, inconformismo y afán de superación. Tres términos estrechamente ligados que se necesitan mutuamente y que unidos forman el cóctel ideal que cualquier músico desea o necesita implantar en su estilo de vida. Sin embargo, pese a que parezca una obviedad y algo innegociable los términos mencionados anteriormente son una rara avis en un mercado musical sobrecargado y, en multitud de ocasiones, contaminado.

Precisamente por este motivo es digno de mención y de alabanza el ascenso de una banda con unos principios musicales tan firmes y asentados como los de Kadavar. La banda alemana se ha ganado por méritos propios la unánime acogida entre público y crítica gracias a su breve y sorprendente trayectoria. A la hora de referirse al trío liderado por Christoph Lindemann ha llegado el momento de desechar términos en condicional. Es momento de hablar de presente, de realidad, y no de suposiciones ni expectativas.

Kadavar irrumpieron en 2012 con su poderoso álbum homónimo debut. Un trabajo con el que establecieron las claves de su sonido basado en la convergencia de estilos que iban desde el rock más clásico al stoner rock, todo ello aderezado de unos inconfundibles sonidos psicodélicos y el recurrente empleo de la distorsión. Con su segundo trabajo, “Abra Kadavar”, no hicieron otra cosa que confirmar todo lo que se acercaba a atisbar en su primer disco, reforzando su propuesta ante los oídos de los más incrédulos.

La banda alemana es una de las noticias más positivas que ha recibido el mundo del rock en el último lustro y se ha consolidado como una clara aspirante a capitanear la ola de música retro que continúa creciendo a través de las claras reminiscencias a la época dorada del rock. La siguiente parada en el periplo musical de Kadavar se titula “Berlin” y supone una nueva vuelta de tuerca al sonido de la agrupación. Con su nueva obra (en una obvia referencia a la ciudad que vio nacer al grupo) la banda ha trazado un mimado homenaje a sus raíces tanto geográficas como musicales. Se trata de un álbum retrospectivo en el que Kadavar ahonda en sus sonidos más primigenios obteniendo como resultado un trabajo de rock puro, sin alicientes ni adornos.

[pullquote]Han trazado un mimado homenaje a sus raíces tanto geográficas como musicales. Se trata de un álbum retrospectivo en el que Kadavar ahondan en sus sonidos más primigenios obteniendo como resultado un trabajo de rock puro, sin alicientes ni adornos.[/pullquote]

“Berlin” es el trabajo más directo de Kadavar y se demuestra desde los primeros acordes del tema de apertura, Lord Of The Sky. La primera pista asienta con firmeza las bases del disco: ritmo muy elevado y rock muy directo. Un guitarreo incesante nos acompañará desde el riff inicial, no sin dejar de introducir las recurrentes variantes que suponen la dualidad de sonidos enfrentados con el bajo de Simon Bouteloup y la machacona batería de Christoph Bartelt, con los platillos como protagonistas.  En Last Living Dinosaur encontramos otra vertiente de Kadavar. Un ritmo mucho más lento en una canción marcada por un sonido mucho más pesado y protagonizado por una distorsión (por momentos excesiva) tanto en la guitarra como en la voz de Lindemann. Un tema envolvente que recupera la oscura y embriagadora atmósfera de trabajos anteriores de la banda.

Thousand Miles Away From Home nos recibe con un punteo de guitarra melódico y errático que rápidamente llama la atención y nos atrapa para romper de lleno con un poderoso riff. Una pista con una cadencia muy marcada que se repite a través de las estrofas e incluso en las partes solistas de una guitarra muy líder. El disco recupera la senda del inicio con Filthy Illusion, un corte muy rápido, divertido y alegre. Una canción de un elevado valor instrumental con cambios de ritmo y de tono que consigue un sonido prácticamente desconocido hasta el momento en la discografía de Kadavar.

[pullquote]“Berlin” evidencia la continua evolución y adaptación del trío germano, que han optado por una vertiente de rock más duro y directo, y seguramente más accesible al público.[/pullquote]

Con un magnífico riff punteado se inicia la genial Pale Blue Eyes. Una pieza tremendamente versátil en la que presenciamos a Lindemann alcanzar tonos vocales mucho más altos y agudos a la vez que hace una auténtica demostración del virtuosismo en la guitarra y la inmejorable complementación con el resto de los instrumentos. Un puente espléndido coronado por un solo de guitarra pone la guinda a una canción muy destacada. Kadavar continúan desgranando “Berlin” con un ritmo incansable y así lo demuestran en Stolen Dreams. Una guitarra con un sonido turbio y muy pesado no es más que la base para una pieza construida por y para el lucimiento vocal de un imponente Christoph Lindemann. Una base instrumental muy distorsionada a la que el líder se impone en cada estrofa y estribillo.

Sin embargo, la canción por excelencia del álbum y una de las más destacadas de su breve pero intensa discografía es, desde la primera escucha, The Old Man. Una melodía absorbente e hipnótica desde los primeros compases del riff. Con el trascurso de las estrofas la canción se encierra en un guitarreo de base que se repetirá a lo largo de toda la canción. La base está muy marcada, sin embargo, la composición final arroja una de las piezas más versátiles de la banda, con continuos cambio de ritmo, un magnífico juego de batería y un poderoso estribillo coreado para el recuerdo. Con Spanish Rose Wild se produce una nueva y notable bajada de revoluciones. Kadavar se sumergen en ese ritmo cansino tan característico y dotan a la canción de una atmósfera pesada que supone una breve y sutil introducción a la psicodelia en este disco. Una pieza llena de contrastes entre las cargadas estrofas y las partes instrumentales en las que sobresale un punteo de guitarra muy limpio y claro.

[pullquote]En “Berlin” han optado por evitar la inclusión de complejas pistas de larga duración que plagaban sus trabajos anteriores, lo que ha dotado al disco de mayor dinamismo gracias a unas composiciones que destacan por su ritmo elevado, unas guitarras mucho más claras y melódicas y un predominio de los estribillos coreados.[/pullquote]

En See The World With Your Own Eyes consiguen los alemanes su otra obra maestra del disco. El rock fluye a sus anchas en los discos de Kadavar y esta sobresaliente pieza es una prueba del más puro rock ‘n’ roll que son capaces de crear los germanos. El tramo final de “Berlin”, que se inicia con esta pista, nos conduce hacia un escenario totalmente distinto a lo visto anteriormente en su discografía. Las guitarras afiladas y los tonos oscuros dan paso a melodías claras y sonidos alegres. El protagonismo de la parte instrumental regresa con Circles In My Mind”, una pista que funciona a la perfección con el riff inicial como protagonista. Desde el notable inicio, la guitarra marca el ritmo oscilando a través de las estrofas y con dos piezas solistas en el puente y el final de la canción, consiguiendo romper en cada uno de los estribillos, muy definidos, con un gran duelo vocal e instrumental. El ideal cierre al disco lo firma Into The Night. Una completa explosión musical donde Kadavar vierten toda su variedad de sonidos y los unifican en una magnífica pista final que logra aunar lo mejor de los tres discos de la banda. Una rápida base de guitarra, unas poderosas estrofas y marcados estribillos predominan en toda la parte central de la canción, haciendo honor a todo lo mostrado anteriormente en “Berlin”. Sin embargo, en el minuto final el ritmo desciende y “Into The Night” entra en una atmósfera de psicodelia lograda con unos grandes efectos y el estribillo cantado en esta ocasión por Lindemann en un tono y ritmo totalmente distinto y adaptado al momento.

“Berlin” supone un nuevo paso al frente en la trayectoria musical de Kadavar. Un trabajo en el que se evidencia la continua evolución y adaptación del trío germano. En su tercer disco han optado por una vertiente de rock más duro y directo, y seguramente más accesible al público. Es destacable comprobar como en “Berlin” han optado por evitar la inclusión de complejas pistas de larga duración que plagaban sus trabajos anteriores. Ninguna canción alcanza los cinco minutos, lo que ha dotado al disco de mayor dinamismo gracias a unas composiciones que destacan por su ritmo elevado, unas guitarras mucho más claras y melódicas y un predominio de los estribillos coreados.

Kadavar – Berlin

  • Rock puro, sin alicientes ni adornos.
  • Continúa la evolución musical de Kadavar.
  • Trabajo mucho más accesible.
  • “The Old Man”.

  • Ausencia de una canción de larga duración.
  • Añoranza de la atmósfera oscura y psicodélica de los discos anteriores.

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8.4

 

“Berlin” supone una firme prueba de la versatilidad estilística de Kadavar. El trío germano ha trazado un álbum plagado del rock ‘n’ roll más puro y clásico sin perder sus rasgos de identidad y logrando dejar su impronta de calidad en cada una de las canciones del disco.