DEAD GHOSTS

Disfrutar de la vida es una tremenda virtud. Encontrar una serie de cosas, actividades o personas que te hagan feliz a lo largo del camino encaja en las preferencias vitales de toda la raza humana. Y, normalmente, ese disfrute se encuentra en las cosas más simples. Yendo al grano para que esto no se convierta en un libro de autoayuda, lo que quiero decir es que no es necesario llevar a cabo un consumo ostentoso ni envolverse en grandilocuencias para tener una vida plena.

¿Tiene que ver esto con Dead Ghosts? Pues creo que un poco sí. Los canadienses practican un estilo que precisamente huye de la grandilocuencia y las complejidades. En 2011 pudimos escuchar su desenfadado debut homónimo, lleno de referencias al garage pop de los años sesenta y de temas para disfrutar del verano los doce meses del año. El LP, directamente salido de esa Meca de lo independiente en la que se ha convertido Burger Records, tuvo una acogida bastante discreta en el viejo continente. ¿Por qué? ¿Acaso no tienen ellos todo lo que nos gusta? Porque no sé vosotros, pero yo de lo que realmente me gusta siempre quiero más.

“Can’t Get No”: Canciones perfectas que no son más que eso

[pullquote]Encontramos la misma fórmula del garage psicódelico de su debut: jugosas melodías pop, el mismo encanto lo-fi, guiños al rock and roll de los cincuenta, cierta ambientación propia de la psicodelia del 67 y ecos del folk/country y las raíces de la música norteamericana en general.[/pullquote]

Las canciones de “Dead Ghosts” seguían sonando bien cuando los norteamericanos regresaron con este “Can’t Get No”. Básicamente encontramos la misma fórmula del garage psicódelico de su debut: jugosas melodías pop, el mismo encanto lo-fi, guiños al rock and roll de los cincuenta, cierta ambientación propia de la psicodelia del 67 y ecos del folk/country y las raíces de la música norteamericana en general. En suma, todo lo que debería hacerte disfrutar de un disco. Está claro, todos buscamos un grupo que ‘aporte algo nuevo’, pero retorcer tus influencias dando lugar a algo casi completamente novedoso no entra en las capacidades, ni muchas veces en los planes, de ciertos grupos. Si me gusta el rock and roll y Dead Ghosts son capaces de componer canciones tan perfectas, ¿por qué tendría que escuchar otra cosa? Efectivamente, Dead Ghosts sí que saben disfrutar de la vida, quizá por ello no se tomen muy en serio a sí mismos y vosotros tampoco deberíais hacerlo. Como aquellos jóvenes americanos que a finales de los sesenta se encerraban en su garaje a imitar a sus ídolos, experimentar con diferentes drogas y a hacer ruido con sus guitarras, Dead Ghosts tocan lo que les sale de dentro. Una escucha es suficiente para comprobar que este LP no se presta a una valoración desde un punto de vista técnico, de hecho, ningún disco de rock debería hacerlo.

[pullquote]Las canciones son tan breves como redondas, hechas de todo lo bueno que tiene un disco de garage. Contiene acierto melódico y ritmo garajero, guitarrazos psicodélicos y ganas de celebrar su juventud. Simple.[/pullquote]

Arrancamos con “Can’t Get No”, muy animada y ferozmente adictiva desde el primer segundo. ¿Otra canción de desamor juvenil? Seguro que las ganas de escuchar algo original se te pasan en cuanto empieces a bailar. That Old Feeling” tiene un cariz más psicódelico con toda esa reverberación que acolcha el sonido de los rasgueos y un teclado que tiñe de nostalgia y envenena el tema. “It’s that same old feeling once again canta Bryan Nicol sin que su banda pierda nunca el pulso garagero. A pesar de moverse bien entre compases acelerados, quizá cuando más brillan sea entre medios tiempos borrachuzos de los que “Summer With Phil” es un buen ejemplo. Podríamos decir que en temas como estos Dead Ghosts se visten de Allah-Las, por poner un referente contemporáneo, pero con mucho menos mimo en el sonido, siguiendo una elaboración de la receta psych de una manera más sucia y despreocupada. Cold Stare” supone otro ejercicio de estilo que viene a demostrar que la originalidad puede ser una virtud sobrevalorada en la música cuando se tiene talento y se toca con pasión. “I Want You Back” nos presenta a unos Dead Ghosts más crudos de lo normal que ponen la vista en aquellos grupos de proto-punk de principios de los años setenta.

No sé qué tiene “Roky Said” pero es enorme. Jamás he visto a tantos tíos dándose leñazos en un concierto con un tema tan pop. La pieza parece una reinterpretación narcótica de un viejo tema de Animals y 13th Floor Elevators. El Hammond, los acordes menores en el estribillo, ese riff de guitarra saltarín que se te quedará pegado a la cabeza… de composiciones así están hechas las BSO’s de mis últimos veranos. On Your Own” es una efectiva (nunca efectista) cura contra la depresión. Todo un cántico a la juventud y el Carpe Diem. Sal, bebe aunque ya no tengas sed, baila… Los medios tiempos vuelven a aparecer en “You Don’t Belong” en la que tiene un mayor protagonismo un piano que dota de cierto aire cabaretero a este track. Y una vez más es imposible no entregarse a su lánguido ritmo, a sus versos cargados de emoción post-teen angst que entonar con un par de copas de más, a su melancolía… ‘Ya no somos tan jóvenes y todo parece irse a la mierda’, quizá el mundo no necesite más canciones así, pero me encantan.

[pullquote]Con “Can’t Get No” Dead Ghosts vuelven a jugárselo todo a lo simple, que no lo fácil. A la sencillez de las cosas buenas de la vida, esas cosas de las que siempre quieres más, esas que vuelves a hacer no porque la rutina te empuje a ello sino porque son la mejor manera que tienes de disfrutar de la vida.[/pullquote]

El piano no desaparecerá tan fácilmente, “B.A.D.” es la respuesta a la canción anterior. O quizá sea su mismo antecedente, al igual que la euforia precede a un estado depresivo tras la ingesta de alcohol. Porque, al fin y al cabo, es en clave festiva como mejor se entiende la música de Dead Ghosts. Ya sea para arrancarte a bailar, pedir otra cerveza o llorar en el hombro de alguien, es en una fiesta donde mejor suenan las canciones de este grupo. Como alternativa se me ocurre que sea la propia banda la que este tocando en tu jardín, lo que no sería mala idea ya que tienen un directo más que notable que trasmite ese mismo espíritu lúdico. En Tea Swamp Rumble” vuelven a echar el freno para ofrecernos un interludio instrumental con aires surf-psych. Más rock melódico y destartalado nos espera en “Hanging (In The Alley)”. Como si hubiéramos vuelto al estudio de los Stones del “Exile on Main St.”, dispuestos a saltar, gritar y perder la cabeza. Parece difícil pensar que canciones tan simples puedan sonar tan perfectas, pero es así. Al contrario que otros compañeros de su generación de esta ola revivalista garage/psych de Norteamérica, Dead Ghosts no se pierden en lisérgicos desarrollos, oscuros ambientes o acidez y frenesí anfetamínico. En lugar de eso apuestan por sonar descaradamente pop, por crear dulces melodías que hacen que sus discos adquieran ese efecto radiante que te hace volver a pinchar la cara A cuando el vinilo ha dejado de girar. I Sleep Alone” echa el cierre sin bajar el nivel para nada. Volvamos a cantar a pleno pulmón y a revolcarnos en nuestra propia melancolía.

Con “Can’t Get No” Dead Ghosts vuelven a jugárselo todo a lo simple, que no lo fácil. A la sencillez de las cosas buenas de la vida, esas cosas de las que siempre quieres más, esas que vuelves a hacer no porque la rutina te empuje a ello sino porque son la mejor manera que tienes de disfrutar de la vida. Como desayunar café y churros los domingos o pedir una cerveza cuando te reúnes con los amigos en un bar. Sus canciones son así, tan obvias y simples como dulces y emocionantes. No tengo que romperme mucho la cabeza para saber qué música quiero escuchar, quiero más discos como “Can’t Get No”.

Dead Ghosts – Can’t Get No

  • Las canciones son tan breves como redondas, hechas de todo lo bueno que tiene un disco de garage.
  • Acierto melódico y ritmo garage, guitarrazos psicodélicos y ganas de celebrar su juventud.
  • Melancolía, medios tiempos y temas para llorar por no ser jóvenes nunca más.

  • Todo lo malo que podrías pensar que tiene un disco de garage.

PÁGINA DE ARTISTA

7.9

 

“Can’t Get No” reúne todo lo bueno que podrías esperar de un disco de rock. Como todas las cosas buenas de la vida no requiere de un gran esfuerzo, entra de maravilla y te deja con ganas de volver a escucharlo muchas más veces. Uno de esos discos amables que añadir a tu colección.