Hoy, en The Cavern, nos dejamos envolver por sonidos noventeros: Noise Nebula han llegado haciendo ruido y, a pesar de su corta trayectoria, el potencial del grupo es incuestionable y los últimos acontecimientos no hacen más que evidenciarlo. Si bien la suerte ha sido un factor decisivo en diferentes momentos clave que han forjado la vertiginosa evolución del grupo, esta no es sino una consecuencia natural del talento de estos chicos de Madrid.

La banda empezó hace dos años, cuando Tomás, Pedro y Pablo, tres chavales de Madrid, se animaron a juntarse un domingo y ponerse a tocar. El noise se les metió dentro y decidieron buscar un batería: así conocieron a Félix, el gallego del grupo, un ‘amor a primera vista’. Noise Nebula empezó a coger forma, y estos chicos querían tener algo propio grabado para darse a conocer y poder subirse a algún escenario: así nació “Kaleido”, su primer EP, con el que consiguieron exactamente lo que querían: estar un año entero sin parar.

Meses después, la formación tocó en el 101 Sun Festival, donde también actuaban Toundra. Segunda casualidad: cuando ambas bandas estaban de fiesta entre el público, Álex, el batería de Toundra, se dio cuenta de que Pablo llevaba una camiseta de su grupo, le invitó a una cerveza, empezaron a hablar y conocieron a Raúl Lorenzo Rodríguez, su técnico de sonido. Algo debió ver Raúl, al que los chicos se refieren hoy como ‘el gran apoyo fundamental del grupo’, en ellos cuando poco tiempo después se ofreció a grabarles su segundo EP “Hiberna”: cuatro temas (“Autumn”, “Still Awake”, “Meanwhile In Outer Space” y “Donkeys”) de lo más ruidosos acompañados de una oscura y poderosa voz que nos recuerda al gran Ian Curtis. Un paseo estacional que nos abrasa, arrasándolo todo cuando es verano, nos deshoja en otoño y nos hace llover, sin paraguas, y sin permiso nos cala hasta los huesos en invierno. El shoegaze noventero de Noise Nebula no entiende de temperaturas suaves ni de primavera.

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Aun así, el círculo estaba incompleto: la formación se ha cerrado en febrero de 2015 con la llegada de Pablo Talavante, quedando el grupo con dos voces (Tomás y Pablo Iglesias), tres guitarras (Tomás, Pablo Iglesias y Pedro), una batería (Félix) y un bajo (Pablo Talavante). Una combinación con una contundencia tremenda que va a llevarlos a donde ellos quieran ir.

Hemos tenido la oportunidad de hablar con ellos a su vuelta de Seattle, donde han estado grabando en Avast! Recording Company de la mano de Bryan Pugh, tras haber sido seleccionados por Converse en la convocatoria Rubber Tacks dirigida a grupos emergentes, en la que participaron 9.000 bandas.

¿Qué influencias tiene cada uno? Como grupo, ¿habéis tenido algún referente claro?

Escuchamos de todo pero cada uno tira para un lado: a Pedro le gusta más la música británica, a Pablo el rock americano, Félix por ejemplo es más de clásicos como Led Zeppelin o los Beatles… ¡Es que nos gusta todo! Luego como grupo nos ha salido un sonido muy parecido a lo que hacían los grupos de los 90 tipo Dinosaur Jr. o Slowdive, pero aunque nos gustan mucho, no nos basamos nada en ellos realmente, el parecido viene más porque los pedales que compramos al fin y al cabo tienen los mismos efectos y el sonido se puede llegar a semejar.

De pronto llegó un correo de Nueva York diciéndonos que habíamos ganado.

¿Cantar en inglés tiene algo que ver con poder llegar un púbico más amplio o, al contrario, pensáis que puede perjudicaros en el ámbito nacional? ¿Os planteáis cambiar de idioma?

Cantamos en inglés porque nos nace así. Llevamos toda la vida escuchando música en inglés: grupos tanto americanos como europeos. Y al hacerlo tenemos la posibilidad de llegar a un público mucho más grande, poder salir fuera y no encerrarnos en España o Latinoamérica. Además, sin duda nuestra música se acepta más fuera de España que dentro, por lo que probablemente nuestra proyección deba ser internacional.

¿Qué inspira a Noise Nebula? ¿Drink sangria os ayuda a componer? Contadme un poco cómo ‘fabricáis’ los temas.

Cada canción es una historia. Quizá un día llega Tomás con una idea y la desarrollamos entre todos, otro día vamos a tocar una cosa y terminamos sacando otra… Así, cada tema ha nacido de una forma distinta. En cambio, hay una cosa que sí es fija: la letra nunca va antes, porque escribir es una cosa que puede hacer cada uno en casa pero lo que hacemos todos juntos es componer, es decir, la parte instrumental.

“Hiberna”, el nombre de vuestro último EP, nos hace pensar en el frío invernal, la primera canción se llama “Autumn”, y en dos de ellas habláis del verano. ¿Qué tenéis con las estaciones y qué os ha hecho la primavera?

Yo creo que es algo bastante común el sentirte condicionado por la época del año en la que estás viviendo, es inevitable. Igual al referirnos a ello en cuatro canciones queda muy cargado, pero… ¡Lo sentimos así!

Del primer al segundo EP se nota un claro cambio en vuestro sonido. ¿Qué nos podéis decir de ello?

En el primer EP nosotros llevábamos apenas un mes y pico tocando juntos, entonces sólo queríamos tener algo grabado para poder tocar. De hecho, “Kaleido” no llegó a salir en físico pero gracias a haberlo producido hemos podido tocar en mil sitios durante un año entero.

Poco a poco vamos notando que hay más variedad de sonidos y estilos entre los jóvenes talentos que emergen. ¿Creéis que el rango de influencias de las nuevas bandas puede estar cambiando en España?

¡Es que hay de todos los tipos de todo! Estamos en el siglo XXI y realmente la literatura, la música… es muy variada. Y aunque esté todo tan globalizado, no creo que se vaya a recordar esta época como algo relacionado con un tipo de música concreto, sino que más bien será recordada por la diversidad de estilos.

¿Qué pensáis que ha visto Converse en vosotros para daros esta gran oportunidad? ¿Habrá sido vuestro magnetism?

[Risas] La verdad es que… ¡No tenemos ni idea de cómo fue el proceso de selección! De pronto nos llegó un correo de Nueva York diciéndonos que habíamos ganado. ¡Estábamos flipando! Una gente de Nueva York que estaba sacando grupos de la nada, y gracias a ellos de repente habían empezado a ser conocidos, nos habían escuchado a nosotros y les habíamos parecido un grupo por el que apostar… ¡Es la hostia!

¿Qué os ha supuesto el grabar en un estudio tan mítico como el de Seattle con la colaboración de Bryan Pugh? ¿Pesa mucho el historial de bandas tan importantes como Death Cab for Cutie o Built to Spill que han grabado allí?

Respecto a Bryan: que un tipo como él, que ha trabajado con gente como los Black Keys, nos haya grabado a nosotros… ¡Es increíble! Y ya no es sólo eso, es que allí grabamos en cinta analógica, algo que en España estudios que graben con esos medios no sé cuántos habrá, pero si lo que hemos producido allí hubiera salido de nuestro bolsillo habría sido un pastón… Bueno, directamente no habría podido ser. En definitiva, nos han dado algo que nosotros por nuestra cuenta no habríamos podido hacer y se nota muchísimo en la calidad de las canciones donde y con quién las hemos grabado.

¿Cómo os enfrentáis a esta nueva etapa? ¿Marca esto un cambio de rumbo en vuestro futuro más inmediato o es más bien un impulso en la línea que veníais trayendo?

Es un impulso y a la vez un cambio en ese futuro más inmediato. Nos están saliendo bastantes cosas, es decir, se nota que esto ha pasado. Va todo más rápido: sin lo de Converse todo habría tardado más en llegar.

Si os hacéis ricos, ¿regalaréis burros a todo el mundo? (“When I get rich I’ll buy some donkeys for you”).

[Risas] ¡Pablo a su padre sí se lo regalará! Pero a todo el mundo… ¡No, no cabrían tantos burros en el merchandising de las salas! Aunque hemos pensado en hacer chapas, sería gracioso.

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