DISCLOSURE

Acomodarse en el trono es habitual en algunas formaciones cuyo debut ha escalado de manera efervescente hacia los primeros puestos de las listas. Si en una determinada zona de confort se obtienen buenos resultados globales como los que Disclosure consiguieron con “Settle”, ¿para qué plantearse cambiar?

Dos años separan su mencionado debut del nuevo trabajo recién estrenado al que han titulado Caracal. Dos años en los que los hermanos Lawrence han estado en los mayores escenarios de medio mundo, cosechando premios y nominaciones (entre las cuales el Grammy a mejor álbum dance). De manera significativa uno se acostumbraba a ver el nombre de Disclosure en cartel a casi todos los festivales (incluido el Primavera Sound en el que actuaron modestamente en 2013 y repitieron en la edición siguiente saltando a uno de los escenarios principales justo después de Arcade Fire).

El hecho es que Disclosure gustan, su ritmo es pegadizo y consiguen aglutinar a un público indie y comercial bajo sus ritmos de garage-house y sus grandes colaboraciones. Hasta ahí todo bien. El problema es que con tanta demanda y masificación Guy y Howard apenas han tenido tiempo de respirar (¡si incluso montaron su propio festival en medio mundo!) y eso ha acabado provocando una especie de churrería de hits que se alejan del concepto de Settley en el que parece que la producción minimalista se debe más a una falta de tiempo que a una voluntad sonora.

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[pullquote] “Caracal”, pese a ser un álbum correcto, podría considerarse muy fácilmente un disco que no hace honor a la larga sombra de su predecesor. Aun así, es cierto que Guy y Howard Lawrence han ido probando nuevas sonoridades, en este caso más minimalistas.[/pullquote]

Vamos por partes. Caracalcuenta nuevamente con voces de primer nivel: por un lado repite Sam Smith, quien ya parece el tercer hermano Lawrence, y por otro nos encontramos con los featurings de los aclamados The Weeknd, Lorde y la potente voz de Gregory Porter, entre muchos otros. Todos ellos ayudan a dar pequeños matices que, una vez más, Disclosure han sabido exprimir eligiendo las bases más adecuadas para cada uno. Como vemos, el escenario sigue siendo favorable a Disclosure, que han apostado por un estilo similar a su debut para concebir el segundo álbum y quizá en este punto se encuentre el refrito. La falta de riesgo en las piezas, que siguen una estructura casi idéntica a las que nos encontrábamos en Settle, hace de su trabajo un contenedor de movimientos dance más pasivos que activos. Un ejemplo es la canción introductoria del disco: Nocturnalcon unos The Weeknd entregados y a la altura recoge los frutos rítmicos sembrados en el debut, como el ritmo binario de base, pero ni de asomo estalla ni cala como el inicio planteado en Settle. Comparaciones a parte, el tema es más un slow burner que un hit de pista de baile, con letras más oscuras y elaboradas, alejándose de los mantras a tres frases a los que estábamos acostumbrados.

Cuidado que aquí llega Sam Smith. Intentar no relacionar Omencon Latches casi imposible, si Latchera el subidón Omenes la calma electrónica, sin escaladas de ritmo que enloquecen crea un ritmo semi hipnótico guiado por la voz de Smith. Dicho de manera simplona, Omenes un hit para cantar más que para bailar, y esa afirmación es aplicable a todo el álbum. ¿O casi todo? De repente llega la fuerza vocal de Gregory Porter que anuncia Holding On”, una pieza cercana al R&B que los Lawrence han encapsulado en un tema de base groovie aprovechando la faceta soul de Porter. Más cercana a los orígenes en sus estribillos, sus Shake it, sha shake it conseguirán aquello a lo que Disclosure les encanta jugar, meternos en un ritmo potente progresivamente para hacernos bailar sin un un drop the bass’ apoteósico. Sí se puede.

[pullquote]Tanto la manera de lanzar los temas (casi podríamos haber escuchado todo el disco a base de los singles de adelanto) como la suavidad del conjunto parecen más enfocados a las radiofórmulas británicas que al público que esperaba que el fuego de “Settle” siguiera encendido.[/pullquote]

Hourglassrepresenta el deep bass que habían abanderado los británicos con temas como el impecable White Noise. Los estribillos instrumentales y la dulce voz de Jillian Hervey se funden en un track que tiene todos los ingredientes necesarios pero que atesora unas incoherencias de tempo un tanto estrambóticas en los momentos de unión de las distintas estrofas, lo que hace perder un momento el hilo. La suavidad rítmica provoca que no acabemos de encontrar el deje electrónico tan movido que al menos un servidor andaba buscando en Caracal. La fórmula suma y sigue con Willing & Able, un tema bastante descafeinado en el que la base carece de toda la personalidad y diversión del dúo. Llegados a este punto uno prefiere no pensar que la sonoridad que desprende el disco responde a una voluntad comercial para conseguir oro a base de radiofórmulas baratas tal y como muchas voces apuntan, pero el caso es que los temas padecen una severa carencia de chispa, imaginación o incluso voluntad de transmitir la bomba expansiva con la que Disclosure se ganaron el respeto.

Lorde pone la voz en Magnetsy quizá con un registro tan plano como el de la neozelandesa Guy y Howard podrían haber metido un poco más de caña al asunto con una base más rebuscada. La instrumentación sigue la línea vocal y en ningún momento añade un valor notable a la pieza, tan sólo acompaña, por lo que nos preguntamos si estamos ante una canción de Lorde o de Disclosure, porque parece que estaba más viva ella que ellos, que ya es decir. Vamos con Jadedporque aquí la cosa se pone interesante, una canción muy ‘meta’ (según ellos) que habla de su relación con el EDM (según ellos) y de como les abruma la saturación de bases y ritmos idénticos. Por este motivo Howard es quien canta, y ojo que no lo hace nada mal (espera… ¿El de la base vocal es Sam Smith?). Con líneas líricas como Dont mistake me for a fooluno cree que está rompiendo con F For Youdel álbum anterior, que también cantaba él. La letra de Jadedes un mensaje crítico a los músicos vendidos y a la falta de confianza en sí mismos al hacer temas comerciales y no apostar por su verdadero potencial. Es algo paradójico puesto a que, en general, Caracalha sido bastante desestimado por la crítica pero en cambio ha aguantado varias semanas en el Top 5 de Reino Unido.

[pullquote]Aunque logran una elegante fusión del House noventero con el jazz, el soul y el R&B, es un disco demasiado genérico, indistinguible y desafortunadamente poco memorable.[/pullquote]

Le sigue Good Intentions, otro tema que mezcla house con R&B, una fusión que podría acabarse considerando parte del estilo propio de Disclosure. La voz de Miguel aporta el toque soft en un corte que siguiendo con la línea del disco no pretende hacernos bailar a base de energía y fuerza instrumental, más bien crear un ambiente calmado y relajado con la calidez electrónica. Una vez aceptamos esta calma como status quo nos encontramos con Superego, una pieza más fresca en la que nuevamente la parte lírica tiene la mayor importancia, destacando por encima de la base de Disclosure. A pesar de ello hay que reconocer que la canción tiene cierto gancho, y hace reconocible el toque garage-house al que tanto se ha asociado al dúo británico. Howard se vuelve a poner al mando con Echoes, que no supone una variación considerable al resto del conjunto. Nuevamente una versión más suave de Settleque tiene gracia. En este caso la base está un poco más elaborada y consigue recordarnos el dominio house que poseen los hermanos y que los llevó tan lejos. Masterpieceempieza con la lluvia y el ambiente urbano que se diluía sin remedio en todo el disco, pero al final el tema contiene demasiado azúcar, demasiada madurez, demasiada profundidad o como queramos llamarlo. Por enésima vez primero está la voz y luego está la base, que sugiere un acompañamiento atmosférico potente, pero que no pasa de ahí.

En definitiva, Caracal”, pese a ser un álbum correcto, podría considerarse muy fácilmente un disco que no hace honor a la larga sombra de su predecesor. Aun así, es cierto que Guy y Howard Lawrence han ido probando nuevas sonoridades, en este caso más minimalistas. No obstante, es importante no confundir madurez con aburrimiento. No es más maduro quien hace unas bases super minimalistas a lo deep-based y menos el que consigue arrancar a todo el mundo a bailar. Hay maneras y maneras de compaginar las dos virtudes con gusto y no morir en el intento, precisamente Disclosure nos lo demostraron con Settle, prescindiendo de los ‘drop the beat’ que reinan en las discotecas y recargando matices más trabajados en el house actual. Según ellos, el disco es un trabajo más introspectivo y personal, en el que han escapado de las convenciones. En realidad, tanto la manera de lanzar los temas (casi podríamos haber escuchado todo el disco a base de los singles de adelanto) como la suavidad del conjunto parecen más enfocados a las radiofórmulas británicas que al público que esperaba que el fuego de Settlesiguiera encendido.

Disclosure – Caracal
like

  • Las colaboraciones y bases adaptadas a todos los registros.
  • La elegante fusión del House noventero con el jazz, el soul y el R&B.

dislike

  • Se ha disuelto aquello underground y urbano que tanto gustaba de Disclosure para pasar a algo más dulce y minimalista.
  • Es un trabajo demasiado genérico, indistinguible y desafortunadamente poco memorable.

PÁGINA DE ARTISTA

DISCLOSURE

6.2

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Los hermanos Lawrence vuelven a la carga con once temas que suenan más a afterwork que a sábado noche. “Caracal” acaba siendo uno de aquellos discos en los que hay que comprobar qué canción se está escuchando debido a la placidez del conjunto. Lejos de una segunda oleada de ‘reinvención’ del género a la que se les había encasillado, proponen un house más minimalista, suave y apto para todos los públicos.