EAGLES OF DEATH METAL

Has quedado con él en el bar de siempre. En el antro poco iluminado, la voz de Iggy Pop que suena de fondo forma parte del mismo tanto como la barra mugrienta o la descascarillada mesa de billar que nadie ha usado este siglo. Entras y ahí está él en su taburete, con una pinta de cerveza ya diezmada a pesar de ser mediodía y la mirada clavada en la diana de detrás del camarero. Te mira con una sonrisa burlona y cansada, no tiene muy buen aspecto, pero al fin y al cabo jamás lo tuvo. Suelta una maldición, os saludáis. Te pides una birra y escuchas sus últimas desventuras. Sus mujeres. Sus borracheras. Sus (interminables) miserias. No le ves desde hace… ¿cuánto? ¿7 años? Da igual. Hay cosas que nunca cambian.

Una de ellas es el bigote de Jesse Hughes. Y otra, su espíritu rock ‘n’ roll. Este viejo rockero (no tanto, de hecho) ha vuelto a las andadas con su peculiar Sancho Panza a las baquetas, el legendario, e hiperactivo, Josh Homme. Eagles of Death Metal han vuelto tras una larga pausa en su trayectoria, lógicamente interrumpida por los innumerables proyectos de Homme, entre los que se cuentan desde Queens Of The Stone Age hasta apadrinar a los Arctic Monkeys pasando por la formación del supergrupo Them Crooked Vultures con Dave Grohl y John Paul Jones.

Pero en su apretadérrima agenda ha sacado un hueco para su viejo amigo Jesse, y de ahí a hacer un nuevo disco de EoDM sólo ha habido un paso (aunque el primer indicio del mismo lo dio Hughes en 2013). Finalmente, han grabado doce nuevas canciones para sacar a pasear y girar por todo el globo, por desgracia sin Homme defendiéndolo en directo la mayor parte de las veces debido a sus otros compromisos musicales. En cualquier caso, su baja suplida dignamente por Jeff Friedl, de A Perfect Circle, sólo resta un ápice de emoción al retorno de una banda como esta, que cuenta con Dave Catching, copropietario del Rancho de la Luna, a la guitarra y Matt McJunkins al bajo.

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[pullquote]Estamos ante un grupo que no aspira a darle una nueva vuelta de tuerca al género. La idea de Hughes y Homme es sencilla hasta lo insultante: tocar rock and roll para divertirse, y divertirnos. Letras sobre sexo, drogas y con melodías simples, mucho humor (entre verde y negro) y guitarrazos atronadores. Sin trampa ni cartón.[/pullquote]

Por si no ha quedado claro, estamos ante un grupo que no aspira a darle una nueva vuelta de tuerca al género. La idea de Hughes y Homme es sencilla hasta lo insultante: tocar rock and roll para divertirse, y divertirnos. Letras sobre sexo, drogas y con melodías simples, mucho humor (entre verde y negro) y guitarrazos atronadores. Sin trampa ni cartón. Y una cualidad que les hace destacar entre tantos otros grupos con la misma premisa: la capacidad de, a partir de ingredientes tan elementales, confeccionar canciones sucias que no abandonan tu oído ni con lejía.

Aunque todo sea dicho, en su último disco, “Heart On”, no pudimos encontrar ninguna canción a la altura de las descomunales “I Only Want You” y compañía que abundaban en sus dos primeros trabajos. Por ello, era lícito recibir este nuevo intento titulado “Zipper Down” con una ceja levantada y ganas de que recuperaran ese ‘punch’ que parecía algo disipado. Y eso exactamente haceComplexity, abriendo el álbum como un hitazo sin pega alguna. “Complexity” es de hecho un tema reciclado del proyecto en solitario de Jesse Hughes, bajo el nombre artístico de Boots Electric, que no alcanzó ni de lejos las cotas de popularidad de su sociedad con el líder de QOTSA. Hard rock primitivo y socarrón, que se aproxima mejor que ninguna de sus compañeras a los cañonazos de “Peace, Love, Death Metal” y como tal resulta un arranque de disco inmejorable.

[pullquote]Una cualidad les hace destacar entre tantos otros grupos con la misma premisa: la capacidad de, a partir de ingredientes tan elementales, confeccionar canciones sucias que no abandonan tu oído ni con lejía.[/pullquote]

Aunque el humor de EoDM es muy simple, verde chillón y sin pelos en la lengua, leyendo entre líneas se puede captar una ironía que inunda letras como la de Silverlake (K.S.O.F.M.), en la que se parodia el estilo de vida de un hipster angelino con escasos valores. Al margen de su temática, el que fuera el segundo adelanto del disco es una de los mejores tracks del mismo, con esa cadencia pegajosa marca de la casa. En cambio, en otras pistas comoGot A Woman”, lo más profundo que se puede encontrar es una referencia a cómo mueve el culo una amante de Jesse. Ese rock de sonrisa burlona, pícaro pero de intenciones transparentes, es lo que ha hecho grandes a los Eagles of Death Metal, así que sería absurdo criticarles por ello ahora. Además: para qué engañarnos, lo chusco, si está bien hecho, es divertidísimo.

Como “Complexity”, también proceden del álbum en solitario de ‘The Devil’ I Love You All The Timey Oh Girl, y de nuevo suenan mejor en esta versión que en su original. Aunque todo sea dicho, no es jugar del todo limpio el que una cuarta parte de este disco sean pistas recuperadas de aquel, sobre todo porque las interpretaciones de las mismas en uno y otro trabajo son muy similares. Probablemente ese sea uno de los pocos pecados que podemos achacarle a los EoDM en este trabajo. En su defensa hay que decir que son tres de las mejores canciones del mismo, así que tampoco nos podemos quejar.

[pullquote]Haber repescado tres temas de la (quizás injustamente) desapercibida aventura en solitario de Jesse Hughes es una jugada un tanto sucia y uno de los pocos pecados de “Zipper Down”.[/pullquote]

Tras el amago acertado entre bluesero y lo-fi de “Oh Girl”, Got The Powernos devuelve a los más acostumbrados caminos del rock desértico que predica el reverendo Hughes. Y es que a pesar de no soltar en ningún momento la etiqueta de rock and roll, en este “Zipper Down”, las Águilas del Death Metal han arriesgado un poco más. En realidad, arriesgar no es la palabra más adecuada puesto que arriesgar implica tener algo que perder, y eso al dúo no le podría importar menos. Sin embargo, es cierto que hay varios temas que se salen de su sonido más típico y discurren por cauces power pop, como en los casos de “Got A Woman” o la correosa Skin-Tight Boogie. Se puede suponer que el culpable será el incansable afán experimentador de Homme, que tanto exprime en Queens of the Stone Age, pero que hasta ahora había moderado en este proyecto. The Deuceaporta un pulso groove más lento y con una contundente base rítmica sobre la que Jesse describe una de las muchas mujeres que ha conocido durante su vida como rockstar. Sonido stoniano en uno de los temas que pasan más desapercibidos del disco, lo cual dice bastante a favor del nivel medio del mismo.

Ya sabemos lo que les gusta a EoDM hacer covers de grupos míticos, y en este álbum no podía faltar una. Ya habíamos comentado que en este cuarto trabajo parecen innovar en su sonido en ciertas canciones, y sin duda esta es una de las que mejor lo ejemplifican. Save A Prayer, de Duran Duran, es sin duda la sorpresa del disco, con un estilo que mezcla el rock de baja fidelidad del grupo con el inherente aire épico ochentero de la original en una mezcla que resulta ganadora gracias en buena parte a que en ella Hughes firma una de los mejores trabajos vocales de su trayectoria. La quintaesencia de lo que es Eagles of Death Metal se puede extraer de casi cualquiera de sus canciones, yThe Reverendno es una excepción. Sin contener una de sus melodías más pegadizas, ofrece un final de disco que mantiene el alto listón de todo el álbum. Las águilas han regresado, y les necesitábamos para sacudirnos con su explosivo hard rock. Viva la incorrección política, y vivan los bigotes de Boots Electric.

Eagles of Death Metal – Zipper Down
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  • Jesse ‘The Devil’ Hughes se nos ha hecho reverendo protestante, y para celebrarlo pone su cara y la de su socio cubriendo los pezones de una moza en la portada. Eso es un resumen extraordinariamente preciso de la filosofía EoDM.
  • Demuestran no haber perdido su don de hacer temazos.

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  • El haber repescado tres temas de la (quizás injustamente) desapercibida aventura en solitario de Jesse Hughes es una jugada un tanto sucia.
  • Mejora su tercer intento, pero no llega al nivel de su sublime debut.

PÁGINA DE ARTISTA

EAGLES OF DEATH METAL

7.4

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Retorno tras ocho años de silencio del proyecto conjunto de Josh Homme y Jesse Hughes, en el que el segundo se puede lucir a gusto entre rock and roll a la antigua usanza. Altas dosis de humor gamberro y buenos temas para menear las caderas.