LA LUZ

Friedrich Nietzsche llegó a decir: “La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño”. Y es que hay que tener cuidado de no volverse aburridos mientras vamos creciendo; perder ese goce de hacer lo que nos gusta. No dejarse llevar por las tensiones modernas es clave. Ceder ante estas tensiones nos hace decaer en nuestro propósito, volvernos más débiles. Por fortuna hoy en día tenemos músicos que sufren estas consecuencias en menor medida.

[pullquote]Las chicas de La Luz parece que han pasado mucho tiempo en la playa y “Weirdo Shrine” sería una antología auditiva para inmortalizar las sensaciones vividas en este ambiente.[/pullquote]

O por lo menos eso parece. En el caso de las chicas de La Luz parece que han pasado mucho tiempo en la playa y “Weirdo Shrine” sería una antología auditiva para inmortalizar las sensaciones vividas en este ambiente. La costa nos recuerda el confort; nos quitamos la ropa, nos tomamos algo refrescante, nos relajamos. Eso es lo que provoca el segundo trabajo de esta prometedora girl band. Por eso su sonido es más cabizbajo y lento, como una playlist para ver morir el día desde el mar. Su surf rock es más apacible, obedeciendo a los enclaves evolutivos de rigor, pero sin perder originalidad dentro del género. Un sonido muy para el gusto del americano del oeste del litoral. Si fuesen unas Beach Girls (una hipotética versión femenina de los Beach Boys), este sería su “Surf’s Up”.

[pullquote]La Luz se han divertido trabajando en su segundo elepé, y se nota. Han variado sin salir de las lindes que conocíamos. En definitiva, han madurado su manera de producir siendo juveniles y parranderas.[/pullquote]

Los grupos femeninos están izando la bandera del ‘girl power’ dentro del género musical y un ejemplo claro es que “Weirdo Shrine” es un trabajo producido por el inagotable Ty Segall, que ha echado el ojo al talento de este cuarteto y ha decidido unir fuerzas con ellas. Sin embargo, no buscan ser abanderadas de ningún movimiento y estas chicas de Seattle llegan cansadas y bronceadas al estudio, además de que parece que se han echado a dormir antes de empezar a grabar. Cuando termina la siesta, se incorporan y tocan “Sleep Till They Die”, que nos va dando pistas de lo que se viene. Después, se encienden un cigarro y con el mismo ánimo van conI Can’t Speak”, sin prisa alguna. Sus voces angelicales se conjugarán más adelante para versionar “True Love Knows”, la canción de amor con la que cierran este segundo esfuerzo.

No han dejado de lado los teclados, pero ahora son utilizados más bien como una cortina complementariaAl día siguiente (con algo más de energía) vuelven a la playa y deciden ponerse a jugar al voleibol con algún grupo de chicos que apechuguen y las invitan a beber unos daiquiris; de repente se dan cuenta de que tienen que volver al estudio y corren a grabar “You Disappear”, un corte de riff suave con desvíos melódicos que no hace sino que nos entren unas ganas locas de estar en alguna playa tranquila.

[pullquote]Su surf rock es más apacible, obedeciendo a los enclaves evolutivos de rigor, pero sin perder originalidad dentro del género. Un sonido muy para el gusto del americano del oeste del litoral. Si fuesen unas Beach Girls, este sería su “Surf’s Up”.[/pullquote]

I Wanna Be Alone (With You)” es un rasgado impulsivo de cuerdas. Rumor de malas intenciones en la letra, es una canción que habla de estar a solas con un chico. Y cuando ves como tocan estas tías, te imaginarás cómo va la cosa… El mejor solo del disco. Volviendo un poco a su idea inicial llega “With Davey”, con esos pedaleos que nos recuerdan a los Centurions, zorros viejos del sonido que ellas quieren emular llevándolo a su estilo.

Don’t Wanna Be Anywhere” es lo más parecido que encontramos a su álbum debut, haciéndose notar que esta fue una de las primeras piezas en las que trabajaron. Por otro lado, con un poco más de misticismo, pausas y ecos encontramos “I’ll Be True”. Cabe destacar una faceta muy interesante del cuarteto, que es a la hora de realizar una especie de jams, desatando su creatividad y demostrando que individualmente tocan con dominio y elocuencia acústica. El primer instrumental con el que nos topamos es “Hey Papi”, el cual llega en un momento que con lo que veníamos oyendo nos cae como un terremoto a las cuatro de la mañana. Por su parte, “Oranges” llega para bajar la velocidad, pero con más curvas. Las seattlenses se han divertido trabajando en su segundo elepé, y se nota. Han variado sin salir de las lindes que conocíamos. En definitiva, han madurado su manera de producir siendo juveniles y parranderas.

La Luz – Weirdo Shrine

  • Pocas mujeres tocan de forma tan sincronizada como estas. Son un banda muy a tener en cuenta.
  • Han sabido evolucionar dentro de lo que buscaban, logrando un surf / acid rock muy auténtico.
  • Varias de sus piezas son realmente evocadoras y no pueden faltar en tu playlist cuando vayas de viaje a la playa.

  • Una vez que llegamos a la mitad del disco parece que empiezan a tocar desganadas o con sueño… Y eso es exactamente lo que provocan.

PÁGINA DE ARTISTA

7.3

 

La Luz va mejor cuando acelera el tempo. Este disco deja de ser lineal al anterior, que era muy potente. Hay madurez y mayor rango de estilo con respecto a “It’s Alive”, pero no deja de ser divertido. Con la pausa playera que hicieron, es entendible que hayan bajado las revoluciones, aunque esperamos que no sea culpa de que Ty Segall las llevaba a la playa constantemente. Estamos ante uno de los mejores materiales surf rock del año.