THE LIBERTINES

Para muchos la última banda del Britpop, para otros el último vestigio de punk en Gran Bretaña. Lo cierto es que la vuelta de The Libertines once años después de su último trabajo homónimo, es de por sí una grata noticia. “Anthems For Doomed Youth” (himnos de una juventud destrozada) resulta acertado ya desde el nombre. Si hay algo que estos muchachos han hecho con sus años dorados, en especial Pete Doherty, ha sido devastarlos. Adicciones cuantiosas, reviente y escándalos con modelos han llenado titulares en todos los diarios de Gran Bretaña. Y era lógico, el rock se había calmado mucho, necesitábamos a estos muchachos para salpicar con un poco de licor barato a la escena de rock and roll.

Los dos primeros discos (y únicos hasta este 2015) fueron muy alentadores respecto al devenir de esta banda, pero no pudieron ir más allá, por nadie más que ellos mismos. Doherty particularmente entró en una andanada de autodestrucción que amenazó más de una vez con costarle la vida. Y no hay reviente que no termine en pelea. Ya cansados el uno del otro, Doherty y el otro pilar de la banda, el guitarrista Carl Barât, dieron por terminado a The Libertines tras reiteradas discusiones.

Doherty, en su intento de remontar su tan desprestigiado talento compositivo, encontró resguardo en un proyecto llamado Babyshambles, que si bien tuvo sus momentos de brillantez nunca logró opacar lo logrado con The Libertines, y después de tres discos dijeron adiós. En el medio editó su trabajo solista, junto con el guitarrista de Blur Graham Coxon, llamado “Grace/Wastelands”. Por su parte, el otro punto fundamental de The Libertines, Carl Barât, siguió un camino similar. Intentó también, sin éxito, sepultar a los Libertines con el proyecto Dirty Pretty Things, donde participó también el baterista Gary Powell. Editó un trabajo solista al que bautizó con su propio nombre. Así y todo, el camino exigía la reconciliación con Pete Doherty.

[pullquote]”Anthems For Doomed Youth” es un digno y necesario regreso. La pluma de Doherty está afilada, como así también la guitarra de Barât. Entrar a discutir si supera o no a sus trabajos anteriores no tiene sentido alguno, “Anthems For Doomed Youth” es otro disco de la misma banda que a tantos ha conquistado.[/pullquote]

Caminos similares en ambos lados obligaron a que estos todavía jóvenes ingleses se sentaran a hacer las paces, y pensar en el futuro del naufragado barco The Libertines. Comenzaron lentamente, dando algunos shows y viendo qué sucedía entre ellos. Eso parece que fue bien, y ya con ese examen aprobado volvieron a juntarse en un estudio. El lugar escogido iba a estar a unos cuantos kilómetros de Gran Bretaña, bien lejos de cualquier inconveniente o fantasma del pasado que pudiera volver a aparecer. Se fueron hasta Tailandia, al estudio Karma Sounds. El productor escogido fue Jake Gosling, polémico para muchos por sus recientes trabajos en bandas pop como One Direction o Ed Sheeran. Antes de adentrarnos en el análisis de las canciones vale aclarar que los años no han transcurrido en vano para Doherty y Barât (principales compositores). Es un disco muy maduro, con buena instrumentación y un trabajo en las letras, que si bien siempre fue una virtud, en este caso sobresale.

La canción que abre este álbum de reencuentro es “Barbarians”, que resulta muy acertada como apertura porque es el lado más pop del disco, más ameno. Una canción que invita a seguir escuchando, sin mostrar del todo las armas que se están guardando para más adelante. Fame and Fortune” muestra el lado más The Clash de la banda, con un reggae al mejor estilo de los de Strummer, e incluso con una voz en Doherty que recuerda al vocalista y líder de The Clash. Distinto resulta “Gunga Din”, segundo tema. El nombre corresponde a un poema de Rudyard Kipling, donde un soldado británico es salvado por un nativo que le vierte agua para curar sus heridas. Y de ahí la frase “¡Tú eres mejor hombre que yo, Gunga Din!”. En este caso, la interpretación que hacen los Libertines de este poema es esclarecedora: “Me desperté otra vez… Soñe con Gunga Din”, y en el estribillo arremeten: “El camino es largo… Si aguantas, eres mejor hombre que yo”. La canción habla sobre lo monótona que puede tornarse la vida, y los problemas que esto acarrea al arte. Doherty nos cuenta, por medio de su canción, que entre tanta monotonía no puede componer nada, y eso hace que ya no se tolere a sí mismo.

Con “Gunga Din” queda reflejado el amor de The Libertines por los poetas. El título del disco “Anthems For Doomed Youth”, y del cuarto tema, no lo hemos comentado antes, pero también es un poema, en este caso perteneciente a Wilfred Owen. Como canción “Anthem For Doomed Youth” es la primera que contiene una historia de terceros. A modo de cuento relata la historia de un pacto de muerte entre dos jóvenes, tras ir a un pub donde se realizan karaokes. El clímax llega a continuación con “You’re my Waterloo”, pieza que ya en giras anteriores habían tocado en vivo, pero que injustamente no había sido incluida en ningún trabajo. Además de la novedad del piano, conviven también arreglos de cuerdas y un clima íntimo que invita a la introspección. Toda una balada de amores frustrados por las adicciones. Aquí las citas no apuntan a la literatura, sino al cine. Canta Doherty en el estribillo:

But you’re not Judy Garland
Oh just like me
You’ve never really had a home
Of your own
But I’m not Tony Hancock, baby
Until the day

[pullquote]“Anthems For Doomed Youth” ha sido concebido de la forma más inteligente posible. No quieren seducir a su viejo público haciendo una copia de anteriores trabajos, sino que buscan persuadir desde otra perspectiva, asumiéndose como adultos y no jugando a ser adolescentes por segunda vez.[/pullquote]

Iceman” es otra pista interesante. Bajan un poco la velocidad de temas anteriores, las notas de Barât marcan un tempo muy particular para aquellos que conozcan a la banda de sus años anteriores. Aquí Doherty relata la historia de una pareja de jóvenes, aunque se torna autobiográfica en el estribillo, que se narra en primera persona: “I’ve spent my days in the haze with the iceman”. Heart of the Matter” nos recuerda a los primeros años de “Up the Bracket”, y es buena muestra para todos aquellos que desconozcan de qué iban los Libertines quince años atrás. Así ocurre también con “Fury of Chonburi”. La unión de esta banda después de tantas turbulencias queda reflejado en “The Milkman’s Horse”. Una canción que vuelve al tempo más pausado, con un comienzo casi a capela de Doherty, pero que encuentra las voces de los cuatro músicos en el estribillo, donde el tema alcanza su éxtasis. Pueden tornarse más pop, pero siempre siendo The Libertines. Sin embargo, en un disco donde el clima es más alentador, el cierre rompe con todo eso. “Dead for Love” muestra el lado más desesperanzador de Doherty: “And everything he ever did, he only ever did for love… Everything he ever said was only ever said for love” y sin embargo, él está muerto por amor. Con coros de fondo, el cuerpo de Doherty parece llevado en una caravana nupcial. Pero es cierto, hay mucho de amor en todo esto. Sobre todo en este último trabajo.

The Libertines logran un muy digno regreso, además de necesario. La pluma de Doherty está afilada, como así también la guitarra de Barât. Entrar a discutir si supera o no a sus trabajos anteriores no tiene sentido alguno, “Anthems For Doomed Youth” es otro disco de la misma banda que a tantos ha conquistado. Han pasado once años, también mucho licor y crack, pero estos muchachos parecen aprender de los errores y superarse tras cada caída.

The Libertines – Anthems For Doomed Youth

  • The Libertines regresan de forma inteligente en “Anthems For Doomed Youth”. No quieren seducir a su viejo público haciendo una copia de trabajos anteriores. Buscan persuadir desde otra perspectiva, asumiéndose como adultos y no jugando a ser adolescentes por segunda vez.
  • Las letras, algo que siempre llamó la atención en sus canciones, siguen siendo de muy buen nivel, por encima de lo que la escena actual ofrece.
  • La variedad musical que se encuentra en este trabajo los muestra muy afilados a los cuatro libertinos.

  • Hay canciones que uno puede juzgar que están de más: “Belly of the Beast”, por ejemplo. Si se excluyeran algunos temas el disco no sufriría cambio alguno.

PÁGINA DE ARTISTA

7.5

 

Este reencuentro para The Libertines resulta el mejor camino posible para Doherty y Barât. Por más que se peleen o tengan diferencias, parece que uno sabe sacar lo mejor del otro. Se afianzan como dupla, y cuando eso ocurre las cosas son mejores no sólo para ellos, sino para quienes disfrutamos de su música. “Anthems For Doomed Youth” es una grata novedad.