WAND

Existe un indudable auge del rock psicodélico en el momento actual, por lo menos con respecto a épocas pasadas. Algunos dirán que el avance de la tecnología ampara su elaboración, pero esto se dice muy fácil. Requiere un presupuesto considerable de producción, capacidad auditiva y dominio instrumental para llegar al engranaje de todos los recursos. Que desde hace 50 años se hacían trabajos maestros y con mayores dificultades no simplifica una labor atemporal. Para llevar la psicodelia al plano auditivo prácticamente hay que hacer magia, por suerte en Wand poseen la varita.

Y lo decimos porque han sacado dos conejos de la chistera. En lo que sería la etapa embrionaria de cualquier otra agrupación, ellos ya sacan su segundo elepé en menos de un año. En el primero hubo más psicodelia que garage; en “Golem” la balanza se equilibra un poco. Los californianos han iniciado una interesante propuesta con “Gaglion Reef” y ahora sorprenden con esta versión más agresiva y potente. La producción musical de “Golem” parece patrocinada por el mejor Helmet de los noventa.

En su primer trabajo hay un adelanto, casi explícito por ese título, de lo que sería la siguiente grabación, siendo esta el contrapunto de un sonido experimental también: “Flying Golem”, evolucionando hacia un rock garajero que pareciera coquetear con el stone rock por sus percusiones secas. La voz de su líder, Cory Thomas Hanson, el uso de un sintetizador y de un riff que se repite, que traspasa el sonido común y te lleva a pensar en algo profundo, místico, caleidoscópico o vitral nos pone a reflexionar sobre la concepción artística de los angelinos (sí, estos tipos son de Los Ángeles, California).

[pullquote]La producción musical de “Golem” parece patrocinada por el mejor Helmet de los noventa, y para lograr esta evolución han tenido que teñirse de negro desde la cabeza hasta los pies.[/pullquote]

Como un golpe de puño cae “The Unexplored Map”, un inicio seguro, que nos promete que el resto del disco será no mucho menos pesado. Desde este punto se nota la diferencia con la temática anterior. Nos parece resaltante como “Self Hypnosis In 3 Days” se va ralentizando; mientras que en “Cave In” es al revés. La segunda es más movida, pero con melodías ciertamente sombrías. La mejor simbiosis de sus dos producciones, con cambios casi arrítmicos y distorsiones espectrales. Varios cortes de audio mezclados para adornar. Las tocan con intensidad y a continuación repiten como si tuvieses sexo apurado y luego pasaras a ir despacio. Brutal.

Descendemos a la mazmorra donde grabaron algunas canciones y con un solo poderoso, ecos de voz aguda, además de un ritmo rozando el stone no podemos sino alucinar escuchando “Reaper Invert”. Esencialmente la más oscura y heavy a la vez es “Planet Golum”, que llega a tonos parecidos al fondo de procesión zombie, aunque su escucha sería más placentera si se hubiera reducido la duración.

[pullquote]Mientras en su primer largo hubo más psicodelia que garage; en “Golem” la balanza se equilibra un poco. Los californianos han iniciado una interesante propuesta con “Gaglion Reef” y ahora sorprenden con esta versión más agresiva y potente.[/pullquote]

Un ala en cada costado y a volar con “Melted Rope”… Vamos tan alto que tocamos con los dedos un cielo nocturno. Un sintetizador que no desvaría nos da una sensación de que levitamos, siendo la canción que mejor concluye, ya que las piezas no rompen en algo más rápido, sino que se diluyen.

También pasa en “The Drift”, que se muestra igual de lenta, provocando que si la escuchamos al completo con los ojos cerrados sintamos que acabamos de salir de una clase de yoga, provocando que olvidemos que hemos estado escuchando un álbum tan alebrestado y alborotado como es “Golem”. Con un olor a música para rellenar espacios están “Floating Head” y “Fresh Tour”. La parte más garage con adornos que no bastan para hacerlas lo más destacado ni vertebral del disco. Son repetitivas y pesadas para el oído, exhibiéndose ambas como las más claras referencias de las ganas que tenían Wand de volver a sus raíces.

Así concluye “Golem”, un punto de vista más brusco y duro de su sonido. Nada más salir al mercado la banda no tomó descanso y empezó a grabar “1000 Days”, su tercer LP en 13 meses. Veremos si el cambio está lleno de más sombras o se aclara y nos empieza a mostrar síntomas de madurez.

Wand – Golem

  • Una presentación mejorada, escapan del síndrome del segundo álbum y sostienen su sonido con versatilidad.
  • Siendo casi el mismo género que Thee Oh Sees o Fuzz, puedes palpar la diferencia entre ellos.

  • Su puesta en escena de material meramente garage plano, con un poder trascendental inferior a otras piezas.
  • Disonantes.
  • A diferencia de “Gaglion Reef”, el tempo rítmico en la batería es menos armónico en “Golem”.

PÁGINA DE ARTISTA

7.2

Que “Golem” llegue después de “Gaglion Reef” es como pasar de un disfraz de payaso a uno de espantapájaros. Los angelinos tuvieron que teñirse de negro para lograr esa evolución, pero que una banda de californianos haga este tipo trabajos habla bien de lo que la movida norteamericana nos puede ofrecer en el futuro.