OH WONDER

Más allá del concepto de dúo, Oh Wonder se alimentó de los proyectos por separado de Josephine Vander Gucht y Anthony West. En separado comenzaron a escribir canciones que irían destinadas a la industria británica; compositores para otros, decidieron dar un paso adelante y concebir un producto propio. Aquel día pusieron en común a sus ídolos y como suele ser normal, reestructuraron lo que llevaban compuesto para incluirlo en un largo que saldría el mes de septiembre.

Feist, Chilly Gonzales y Death Cab for Cutie entre otros marcan las pautas de la música de esta pareja londinense, que aun así se tiñe de electrónica pop simplista e introspectiva. Y para darse a conocer, aprovecharon el tirón de las plataformas musicales en streaming como Soundcloud; y la jugada no fue menos que exitosa. Más de cinco millones de visitas consiguieron tras ir difundiendo canción por canción, su debut homónimo. ¿Qué quieren demostrar con esto? Que todo es posible sin acabar recurriendo de manera total y absorbente a las discográficas. Al cabo de los meses consiguieron un público ferviente y expectante a un resultado definitivo.

¿Y cuál es su resultado? Un dulce regusto de voces a dos octavas diferentes, una grave y otra más melosa. Van de banda underground edulcorada, pero seamos sinceros, son pocos los halagos que podemos escribir sobre un álbum que peca en su totalidad de monótono y aburrido. No hay mucho que decir: reiteran en el repertorio de estribillos muy poco pegadizos, si es que no son a base de los “uuuhs” y “aaahs” de la pareja de fondo. Su labor compositiva ha sido vaga, sin querer aportar solos con los sintetizadores o a la hora de introducir instrumentos como el saxofón o el sitar. Además, no terminan de explotar el ambiente de intimidad y secretismo por culpa de una química que a la larga, se desgasta. Y tanto, si lo que escuchamos se prolonga en quince canciones.

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[pullquote]El debut de Oh Wonder es un dulce regusto de voces a dos octavas diferentes, una grave y otra más melosa. Van de banda underground edulcorada, pero seamos sinceros, son pocos los halagos que podemos escribir sobre un álbum que peca en su totalidad de monótono y aburrido.[/pullquote]

Se nos hace sencillo reunir en un párrafo los temas que terminan de merecer la pena en “Oh Wonder”, que se distribuyen meticulosamente a lo largo del LP con la excusa de que lo escuchemos íntegramente. Livewire, en vez de dar un pistoletazo de salida, aparece tímidamente acompañado del piano y pequeños resaltes en eco al sintetizador. El dúo vocal a octavas diferentes suena agradable, hace que sea ameno en la primera escucha. Body Goldsuena mucho más rítmico, aún del estilo de su compañero: una balada que ofrece una promesa de amor bastante soft y repetitiva. Un coro de voces da comienzo a Technicolor Beat, que se repite una y otra vez. Lo único que nos puede aportar este corte es un dolor de cabeza. Por otro lado, Drive oscila entre el pop convencional y la electrónica más minimalista con una base al violín en el estribillo que da intensidad a la canción. Líricamente no nos ofrece nada nuevo, salvo que “amar de esa manera puede llegar a ser muy complicada“.

Lluvia de chasquidos, pequeña percusión, cadencias que recuerdan a Lorde y un saxofón desafinado interactúan para dar un carácter más bluesy al dúo. Así es Lose It, una de las excepciones que desprenden frescura y riesgo para deshacer el aburrido concepto (a la larga) de Oh Wonder. Landslide” y “White Bloodse suman a la trallada promesa de amor y apoyo eterno al piano, y que dentro del debut, aparecen como relleno, y a (escasa) diferencia de su sucesora Without You, no arriesgan. Esta última, por el contrario, posee una base más retro, con ligeros picados de viento-madera y un mid-tempo onírico y espacial.

[pullquote]Su labor compositiva ha sido vaga, sin querer aportar solos con los sintetizadores o a la hora de introducir instrumentos como el saxofón o el sitar. Además, no terminan de explotar el ambiente de intimidad y secretismo por culpa de una química que a la larga, se desgasta.[/pullquote]

Llegados a este punto hemos de reconocer que la química vocal entre Anthony y Josephine se va desgastando, haciéndose un poco hastiosa por momentos. Pero con este trazo jazzy llamado The Rain la cosa cambia. Anthony destaca por encima de su compañera: por fin conocemos el potencial de su voz, lo que nos hace pensar… ¿cómo sería una canción en la que participara en solitario? Esperamos que para otro disco dejen pasar la norma establecida de intervenir simultáneamente. Pero si hay que destacar una canción que hizo mella en sus principios como banda, esa es Dazzle. Con claras influencias R&B, ensucia sin temor la sofisticación instrumental de Oh Wonder. Otra de las excepciones (después de omitir la delicada pero monótona balada al piano de All We Do) de este debut es Midnight Moon, en la que se introduce el sitar como instrumento predominante en los estribillos coreados, aportando placer y un sonido mucho más cálido. Y como The xx, este tema es ideal para escucharlo una noche, y no porque quede entre líneas en el título.

Con las tres últimas pistas del disco volvemos a lo ya establecido desde el principio, la balada fácil con tintes de electrónica soft y acompañamiento al piano. Sharksuena a reposición de la anterior “Body Gold” y Heart Hope de “Livewire” respectivamente. “Plans” cierra el círculo sin merecer más mención. El esfuerzo proporcionado para no superar más decibelios de la cuenta hace que se convierta en un disco sleeper de manera instantánea, etiqueta que en ellos nos preocupa, porque al no añadir trasfondo al mensaje general de Oh Wonder, nos hace pensar que se trata de un disco prefabricado, a la vanguardia de proyectos del corte de The xx o London Grammar. Buen intento, pero no lo suficiente.

Oh Wonder – Oh Wonder
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  • “Dazzle” y “Midnight Moon” son las que mejor pintan en la primera escucha, confirmando que son de las pocas salvables en el momento que se reproduce más veces.

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  • Aburrido, monótono, sin trasfondo lírico. Sobra más de la mitad del disco.
  • El dúo vocal entre Anthony y Josephine se desgasta a partir de la segunda mitad del disco, salvo las excepciones que marcamos anteriormente. El único apoyo del que pueden servirse es en la instrumentalización que no llega, por desgracia, al calificativo de ‘virtuosa’.
  • Es un refrito de las nuevas vanguardias electro-indie.

PÁGINA DE ARTISTA

OH WONDER

3.3

El dúo londinense “Oh Wonder” no acierta con su debut homónimo. Encasillados en la electrónica minimalista/synthpop sofisticado, no consiguen sus expectativas de despertar interés en el oyente. Quizás hubiera sido mejor empezar por un EP, porque quince canciones de lo mismo se nos puede hacer un tanto insoportable.