Aunque algunos lo han intentado, nadie ha conseguido perfilar con acierto cuales son los límites que separan el álbum conceptual de la ópera rock. Ambos conceptos, aunque diferenciados en ocasiones, comparten definiciones semejantes cuando no, incluso, equivalentes. Reflexionando con detenimiento, podemos advertir que de toda trama subyacen ciertos temas en torno a los cuales se articula una historia, no así en los discos que se basan meramente en una colección de canciones aunque compartan una línea común en cualquiera que sea su propósito, siendo estos igualmente conceptuales, en cuanto que cohesionados, aunque carezcan de un relato desarrollado. No es este un tema ni mucho menos banal, pues muy al contrario, es una cuestión debatida por los más diversos críticos, los cuales, de acuerdo a sus experiencias y perspectivas personales, denominan de una manera u otra a una misma obra, llegando algunos, incluso, a contradecirse.

Entrando en el terreno por el que antes habían transitado grupos como The Who con “Tommy” y “Quadrophenia”, Pink Floyd con “The Wall” o David Bowie con “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”, por nombrar algunos de los títulos más relevantes tanto artística como comercialmente que ha dado esta forma de expresión, Green Day publicaban el 21 de septiembre de 2004 su ópera rock “American Idiot”. Este ambicioso proyecto vendría derivado del robo de los másters de “Cigarettes and Valentines” en 2003, el álbum con el que el grupo californiano pretendía una vuelta a sus raíces musicales desligándose del sonido que habían desarrollado en álbumes precedentes como “Nimrod” o “Warning” que, si bien no habían abandonado su personal estilo, sí daban cabida a otros estilos consecuencia de la exploración de nuevos caminos artístico-musicales.

green-day-american-idiot-2

“American Idiot” es un elepé cargado de compromiso político que se ponía a la estela de otros grupos del género como Sex Pistols o The Clash, desprendiéndose de la imagen y las canciones de una banda que estaba dirigida a un público casi exclusivamente adolescente.

Sería el productor Rob Cavallo, con el que Green Day ha desarrollado casi la totalidad de su obra, el que les haría reflexionar acerca de si realmente el material perdido era suficientemente bueno como para volver a grabarlo. El trío de Oakland comenzaría entonces un período de introspección y búsqueda de nuevas posibilidades creativas que culminaría en el álbum que revitalizó su carrera, la cual, desde aquel triunfo mundial que supuso “Dookie” diez años atrás, devenía en un paulatino declive tanto en el éxito comercial como en la unidad grupal, resentida ante la actitud individualizada y déspota del cantante y guitarrista Billie Joe Armstrong. En una Norteamérica en pleno conflicto bélico con Irak que vino motivado por el desastre acontecido en el World Trade Center de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, el conjunto punk sólo veía una fuerte campaña de propagada política que, articulada desde el gobierno de Bush y en la que estaban implicados los medios de comunicación, legitimaba un conflicto movido por el interés de la Administración por hacerse con el control de los recursos naturales que dispensa Oriente Medio. Mientras tanto, numerosos soldados, fundamentalmente estadounidenses y británicos, fallecían en combate, así como un incalculable número de inocentes que nada tenían que ver con la amenaza terrorista que se advertía desde la presidencia.

Alzando la voz en contra de la sociedad y la política americanas

Green Day abogaban por alzar la voz para reivindicar un pensamiento individual, crítico y liberal para cada uno de los ciudadanos americanos

Así las cosas, Green Day abogaban por alzar la voz para reivindicar un pensamiento individual, crítico y liberal para cada uno de los ciudadanos americanos, idea que ya quedaría registrada cinco años atrás en “Minority”, composición incluida en el álbum “Warning”, dejando atrás la información politizada que divulgaba la prensa. Un elepé cargado de compromiso político que se ponía a la estela de otros grupos del género como Sex Pistols o The Clash, desprendiéndose de la imagen y las canciones de una banda que estaba dirigida a un público casi exclusivamente adolescente. Con una visión más adulta, Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Trè Cool se arriesgaron a hacer algo diferente, alzaron su voz en contra de la sociedad y la política americanas cuando nadie más se atrevía a hacerlo ante el miedo de ser tachados de antipatriotas. Un planteamiento con el que arrasaron. Pusieron en el mercado un disco cargado de fuerza y energía del que emanaba un sonido fresco y renovado, en el que jugaban con la continua alternancia de los tempos, marcando de esta manera un llamativo contraste en la sucesión de los temas, compuestos por pegadizas melodías y riffs, así como por una base rítmica muy potente de acuerdo a la idiosincrasia propia de la banda.

Se inicia el LP con American Idiot”, un tema rápido, sencillo, enérgico y pegadizo compuesto de tres acordes que supone un ataque directo al consumismo y a los medios de comunicación, donde denuncia: “Don’t want to be an American Idiot… One nation controlled by the media… Information age of hysteria… Calling out to idiot America”. Un tema que introduce el descontento del grupo con la realidad socio-política del país, y que sirve como contexto para iniciar la historia de “Jesus of Suburbia”, título del segundo corte del disco. Se trata de una suite en cinco partes a lo largo de la cual se suceden diferentes cambios de tono y ritmo, un tema de nueve minutos que se sitúa en las antípodas de la sencillez, intensidad y fugacidad de una pieza punk. En ella se narra la historia del Jesús de los Suburbios, un joven cansado de unos amigos hipócritas y descontento con su vida que decide marcharse a la ciudad. Para el arriba firmante, la obra maestra del disco.

Con una visión más adulta, Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Trè Cool se arriesgaron a hacer algo diferente, alzaron su voz en contra de la sociedad y la política americanas cuando nadie más se atrevía a hacerlo ante el miedo de ser tachados de antipatriotas, y arrasaron.

Una vez en la urbe, nuestro protagonista sólo ve mensajes politizados que llegan desde el gobierno, idea contenida en “Holiday”, una canción política durísima especialmente en el puente donde Armstrong recita: Zieg Heil to the president gas man… Bombs away is your punishment… Pulverize the Eiffel towers… Who criticize your government… Bang, Bang goes the broken glass… Kill all the fags that don’t agree… Trials by fire setting fire… Is not a way that’s meant for me… Just cause… Just cause because we’re outlaws, yeah!”. Dardos certeros contra el gobierno de Bush que el cantante tenía que suavizar al introducir la composición en los conciertos aclarando previamente que no era una canción antiamericana, sino antibelicista. Una melodía esplendida y un riff de guitarra sublime aderezados de forma excepcional por los coros, a cargo del bajista Mike Dirnt, en los estribillos. Acto seguido, como una prolongación de la anterior, se inicia la tremendamente radiada “Boulevard of Broken Dreams”, un tema lento y emotivo que describe la soledad de Jesus of Suburbia, ambientado de forma magistral por cadenciales punteos de guitarra y un sonido fluctuante al fondo de la instrumentación que sirve, junto con el casi inapreciable piano, de colchón armónico a la pieza, generando a su vez la atmosfera pesadumbrada de la misma.

Continúa el viaje con “Are We The Waiting”, un corte lento en el que el patrón rítmico de la batería y los arpegios de guitarra traen a la memoria el tema “Ticket to Ride” que los Beatles incluyeron en el álbum “Help!” de 1965. Un tema para corear como himno congregacional en los conciertos del conjunto. De manera yuxtapuesta y con un cambio radical de tempo sobreviene como un huracán la canción más enérgica y violenta del álbum, “St. Jimmy”. Una pieza que casi llega a ser demoledora en los conciertos en los que el conjunto acaba exhausto ante la celeridad de la misma, la cual refleja el cambio de actitud del Jesús de los Suburbios cuando, sumido en la soledad, decide adoptar la autodestructiva personalidad de St. Jimmy, su alter ego. Un alborotador descontento con el sistema, del cual es consecuencia, que se describe en el tema como “La aguja en la vena del establecimiento” que rinde culto a “La vida del crimen”.

Green Day pusieron en el mercado un disco cargado de fuerza y energía del que emanaba un sonido fresco y renovado, en el que jugaban con la continua alternancia de los tempos, marcando de esta manera un llamativo contraste en la sucesión de los temas.

Give Me Novacaine” nos trae de vuelta a la calma con una composición en la que contrasta lo acústico y tranquilo de las estrofas, con lo electrificado y poderoso de los estribillos. En ella, el protagonista decide recurrir a la novocaína como remedio para aislarse del dolor y la soledad que le provoca la vida moderna. Resulta interesante el matiz del glissando por parte de la guitarra eléctrica en las estrofas, lo que genera una atmósfera cuasionírica que reproduce el estado adormecido del protagonista, que también se pondrá de manifiesto en el final del tema con las fluctuaciones de las notas en un tranquilo piano. Acto seguido comienza repentinamente “She’s A Rebel”, volviendo de nuevo a ritmos rápidos y potentes. Aunque pegadiza, este es uno de los momentos menos relevantes del disco musicalmente hablando. En el apartado lírico descubrimos como St. Jimmy conoce a Whatsername, una chica, a priori, de apariencia rebelde que en el fondo no resulta ser tal, como se muestra en Extraordinary Girl”, la canción más pop del disco en la que se aprecian reminiscencias de sonoridades orientales. Una cuidada propuesta que, a pesar de su peculiaridad, no desentona de la musicalidad global del elepé.

Con “Letterbomb” el grupo pisa de nuevo el acelerador para lograr una de las mejores pistas del álbum, quizás la que más coincida con el estilo musical de sus viejos álbumes. Especialmente destacable es el papel de la guitarra solista que, aunque no tiene mucha presencia a lo largo del corte, está exquisitamente engastada en el conjunto sonoro a partir del puente. Una delicia. En el apartado narrativo, Whatsername decide abandonar a St. Jimmy y la ciudad antes de que la situación le sobrepase y acabe cayendo en una espiral de autodestrucción y dolor similar a la que vive su pareja. Jimmy, abatido y melancólico, no pretende sino huir del dolor ante la situación enWake Me Up When September Ends”. Esta realmente se trata de una reflexión de Billie Joe en torno a la muerte su padre, acaecida en septiembre de 1982 cuando el cantante sólo tenía 10 años, y que nada tiene que ver en el desarrollo del hilo argumental de la historia, pero que se integra perfectamente y sin fisuras en el devenir de la misma. Una de las piezas más comerciales del álbum junto con “Boulevard of Broken Dreams”, y que alberga un fascinante y nostálgico solo de guitarra.

Las canciones de “American Idiot” toman forma a través de pegadizas melodías y riffs, así como por una base rítmica muy potente de acuerdo a la idiosincrasia propia de la banda.

Homecoming”, como “Jesus of Suburbia”, se trata de otra suite de nueve minutos dividida en cinco partes, a lo largo de la cual Jesús decide deshacerse de su alter ego fingiendo un suicidio. Éste, deprimido, se da cuenta de que Whatsername no va a volver, al tiempo que recibe una carta de un viejo amigo en la que le informa sobre su triunfo en la vida. Así, el Jesús de los Suburbios decide volver a casa y empezar de cero. Musicalmente, la composición aglutina diferentes estilos que van desde el punk hasta el rock and roll e, incluso, ritmos propios de marchas militares. El uso de campanas, sintetizadores, timbales y wah-wah impregnan la pieza en ocasiones de tintes épicos que son especialmente acentuados al final del tema, dando la falsa sensación de final pomposo.

Sin embargo, aun queda el último corte, Whatsername”, donde Jesus of Suburbia reflexiona sobre los recuerdos del pasado, intentando borrar de su mente a Whatsername, aunque no logra desprenderse de ellos. En la parte musical, comienza la canción con una sonoridad medida que irá aumentando progresivamente el volumen hasta romper en un poderoso e incisivo rasgueo de guitarra que llevará al solo y a dos puentes diferenciados por un interludio que aumenta el dramatismo de los mismos, para terminar volviendo a la música utilizada al comienzo, en la estrofa: una batería y el rasgueo de la guitarra en palm mute al que se le añada un punteo cristalino que deja volar los recuerdos del protagonista.

Green Day – American Idiot

GREEN DAY

8.0

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

Tras diez años desde el éxito mundial que les supuso “Dookie”, Green Day volvían en 2004 con una ópera rock en la que manifestaban su descontento con la sociedad y la política norteamericanas del momento. Un álbum que recogía duras críticas al gobierno de Bush, las cuales eran acompañadas de una sonoridad fresca y novedosa, a la par que mantenían la esencia musical que caracteriza al conjunto, lo que los llevó de nuevo, una década después, a lo más alto del panorama musical mundial.

Up

  • La renovación musical que supuso para el conjunto, dejando atrás los gastados, aunque casi siempre realmente efectivos, procedimientos del pop-punk.
  • Los riffs y melodías que tan bien ha sabido siempre manejar el grupo.
  • Las suites, que muestran un gran interés por la experimentación, llevando las estructuras más allá de la vieja y efectiva alternancia estrofa-estribillo.

Down

  • La sucesión “Give Me Novacaine”, “Extraordinary Girl” y “She’s a Rebel” se descuelga de forma evidente en relación a la notabilidad del resto de composiciones del álbum.

Compartir