DESTROYER

A menudo, haciendo caso a algún amigo o rebuscando entre artículos y plataformas de música en streaming, uno encuentra artistas más o menos independientes fascinantes, de esos que son capaces de absorberte en poco tiempo y te hacen preguntarte qué demonios habías estado haciendo hasta entonces.

¿Cómo es posible que aún no conociera a este tío? Eso debieron de pensar muchos en 2011 con la publicación de “Kaputt”. Aquella deliciosa pieza de orfebrería pop removió los cimientos de la música alternativa y atrajo a miles de nuevos fans que rápidamente se sumergieron en la obra de Dan Bejar. El canadiense, que lleva más de veinte años en el mundillo, no es ningún novato. En su currículum encontramos referencias como The New Pornographers, Swan Lake, Hello, Blue Roses o Points Gray, además de un buen puñado de discos en solitario.

Lo cierto es que la propuesta de Bejar sorprende desde el primer minuto. Para empezar, por el nombre artístico elegido, Destroyer, que hace que uno se prepare para escuchar trash metal o un género afín. Por otra parte, su oscura y misteriosa figura encaja a la perfección en ese pop trabajado tan cercano al soul y el jazz reproducido en sus últimos esfuerzos. Pero quizá el gran fuerte de Destroyer, o al menos la faceta que más me ha asombrado en Poison Season, sean sus letras, aún más la forma en que las canta: susurros de lamento, seductoras palabras cantadas entre dientes, luminosos estribillos… Destroyer es capaz de modular como nunca su voz y ofrece en este trabajo toda una suerte de recursos vocales que logran adaptarse a la perfección al tono cambiante que recorre “Poison Season”.

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[pullquote]No estamos ante un “Kaputt 2.0”. Destroyer necesitaba liberarse, continuar progresando y escapar de la posibilidad que se le abría de entrar en una etapa conformista y cómoda que podría ser venenosa para su crecimiento artístico.[/pullquote]

Pero vayamos por partes. Estaba diciendo que Destroyer había permanecido en la sombra para el gran público hasta 2011. A partir de ahí llegó “Kaputt” y Dan nos conquistó a todos con un disco que de delicado que era parecía un castillo de naipes. El canadiense logró que muchos (un servidor incluido) nos reconciliásemos con los arreglos ochenteros además de hacernos disfrutar con ese soul cantado por blanquitos de ojos azules. La apuesta había sido arriesgada ya que supuso la definitiva reconversión de Destroyer como artista, dejando algo más de lado el rock de influencias setenteras y abrazando el soft rock y el pop elegante y lleno de texturas. El resultado fue un éxito: múltiples críticas positivas, presentaciones en grandes festivales y late shows americanos, apariciones en anuncios televisivos…. En definitiva, Destroyer se había convertido en ese artista tan bueno que no querías perderte. Tras un éxito comercial tan rotundo la cuestión era saber hacia dónde iba a tirar Bejar en su próximo disco, décimo en solitario y segundo para el mainstream, cómo iba a gestionar ese triunfo inesperado. No me esperaba para nada el éxito. Directos como el de Coachella me hicieron darme cuenta de que aquello no era lo que yo quería“.

Resulta que alguien tan experimentado como él se veía ahora conminado por la presión del novato. La mejor manera de combatir esa presión era olvidando todo lo anterior, actuar como si “Kaputt” nunca hubiese existido. ¿Pero se puede hacer eso?, ¿acaso no era cierto que ahora todos le miraban con lupa? Destroyer, haciendo gala de una enorme madurez artística, decidió no vivir de las rentas y sacar un “Kaputt 2.0”, sino quedarse con lo mejor que le dejó aquel disco, una tangible mejora en sus condiciones materiales, y utilizarlo para recomponer su fórmula y grabar el disco que siempre había querido.

Tengo bien claro que el éxito de “Kaputt” fue una ilusión. Sin embargo, aquello me ha servido para grabar el disco que yo quería. “Kaputt” me obligó a pasar muchos meses delante de un ordenador. Nunca hubiera podido soñar con un estudio de las dimensiones que he utilizado para “Poison Season”. Además, he contado con un cuarteto de cuerda (…) Estoy muy orgulloso del sonido que he conseguido. Pude grabar con la banda todas las veces que fueron necesarias y tuvimos la oportunidad de contar con un cuarteto realmente espectacular. Nunca antes había trabajado y arreglado para un cuarteto de cuerda. Sin “Kaputt” no hubiera sido posible”.

Efectivamente, Dan ha mimado mucho la instrumentación y el trabajo de estudio en “Poison Season” y eso algo que se nota desde la primera escucha. Los diferentes arreglos, sobre todo de cuerda y viento, hacen que podamos afirmar que nos encontramos ante el disco más jazz de Destroyer. Por supuesto, es imposible encasillarlo en un solo género, pero es indudable que las ganas de vestirse de crooner y dejarnos boquiabiertos están ahí, entre las elegantes melodías que el canadiense nos regala en su décimo largo.

El disco comienza con Times Square, Poison Season I”, que nos descubre a un melancólico personaje paseando por la famosa plaza neoyorkina. Un tema íntimo y refinado, muy clásico, guiado por ese cuarteto de cuerda del que Destroyer se muestra tan orgulloso. Esta introducción casi orquestal es en realidad la primera parte de una canción que encuentra su conclusión en la última pista del álbum.

You can follow a rose wherever it grows
Yeah, you can fall in love with Times Square

Uno de los momentos más destacados es también uno de los más brillantes y optimistas. “Dream Lover” se aleja de la tónica general del LP y es un auténtico chute de vitaminas, el contrapunto perfecto para lo que acabábamos de escuchar. El omnipresente saxo nos hará acordarnos de la E Street Band y saltar de nuestros asientos para ponernos a bailar. “Forces From Above es otra maravilla en el apartado vocal e instrumental. Destroyer consigue deconstruir una especie de banda sonora de película de espías con elementos de salsa y música negra. Todo ello mediante una estructura mutante e imprevisible acompañada de su lánguida voz que se adapta perfectamente a cada circunstancia.

Si “Kaputt” tonteaba con los ochenta, “Poison Season” mira de reojo a los años cuarenta. Otra prueba más de ello es Hell, la canción en que de manera más descarada Destroyer se disfraza del Frank Sinatra de turno. Llama especialmente la atención que una melodía tan agradable se utilice para musicalizar unos versos en los que Dan Bejar admite estar hundido y en el infierno.

I was born bright
Now I’m dark as a well
A kite washed up on the shoreline
It’s hell down here, it’s hell

[pullquote]“Poison Season” no es un disco fácil, pero si entras en ese sugerente juego de seducción e intimismo que plantea al principio, va a ser muy fácil que quedes atrapado sin remedio.[/pullquote]

Pero si hay un artista al que me recuerda Destroyer ese es Bowie. El pulso glam, de alguna forma, está siempre presente en sus canciones. No es difícil imaginarse al Duque Blanco interpretando uno de los temas del canadiense, The River” por ejemplo. ¿Es esto jazz? ¿Glam? ¿Soft rock? Destroyer juega con diferentes recursos y técnicas de producción creando un universo sonoro particular y sin llegar nunca a sobrecargar sus composiciones. Tampoco es que “Poison Season” sea un disco fácil, lo que quiero decir es que si entras en ese sugerente juego de seducción e intimismo que plantea al principio, va a ser muy fácil que quedes atrapado sin remedio.

Girl in a Slinghace que me reafirme en lo que vengo diciendo en el análisis de las últimas pistas. Aunque hay quien ha querido ver en este LP el reflejo de “Kaputt”,  las intenciones de Destroyer no podían resultar más contrapuestas entre ambos trabajos. En los dos se trabaja mucho el apartado instrumental (con mayor empeño en “Poison Season” seguramente) pero mientras en 2011 los arreglos querían hacer que el tema fuera más digerible y bailongo, hoy pretenden desarrollar el apartado introspectivo y lóbrego de la canción creando pasajes casi puramente ambientales. Aquí es donde el título del disco puede cobrar todo su sentido: tras un periodo dulce y exitoso, Destroyer necesitaba liberarse, continuar progresando y escapar de la posibilidad que se le abría de entrar en una etapa conformista y cómoda que podría ser venenosa para su crecimiento artístico.

[pullquote]Los diferentes arreglos, sobre todo de cuerda y viento, hacen que podamos afirmar que nos encontramos ante el disco más jazz de Destroyer. Es imposible encasillarlo en un solo género, pero es indudable que las ganas de vestirse de crooner y dejarnos boquiabiertos están ahí, entre las elegantes melodías que el canadiense nos regala.[/pullquote]

Y vuelve el nostálgico paseo por Times Square”. Otro oasis de melodías brillantes que Destroyer aprovecha para mirarse en David Bowie. Con idéntica letra al primer tema del disco; esta vez el homenaje a la plaza de Manhattan se presenta en una clave más rockera y directa pero sin perder matices, atentos a ese saxo que siempre acompaña a Dan Bejar.

Continúa rescatando un track de 2010 “Archer on the Beach”, cuya sosegada cadencia encaja sin problemas en el tono general del álbum. Sería simplón y bastante desacertado aseverar que “Poison Season” es un álbum de baladas, no obstante, casi siempre son éstas las que marcan la diferencia y colocan al álbum ese peldañito por encima de la mayoría de discos que experimentan desde el pop que hemos escuchado este año. La banda de jazz al completo que ya le ha acompañado en pistas previas, como la inmediatamente anterior, vuelve a aparecer en Midnight Meet the Rain”, un cruce entre funk, jazz y AOR muy interesante. Como es habitual, el tema nos pide prestar atención a cada elemento sonoro para disfrutarlo, una gozada. Ocurre lo mismo en “Solace’s Bride”, donde Destroyer vuelve a recrearse en un cautivador smooth jazz.

Se muestra particularmente satisfecho con “Bangkok en diferentes entrevistas. Además de presentar una de las letras más extrañas que jamás ha escrito, exhibe una acertada mezcla entre jazz y música clásica aderezada con otros ingredientes ya típicos en sus composiciones. Uno de los momentos álgidos y más evocadores de “Poison Season”.

So bring out your dead, bring out the light
Bring out your dark birds in flight
Bring out your red roses too
Hey, what’s got into Sunny?

[pullquote]Dan Bejar ha dejado claras dos de sus intenciones a la hora de encarar “Posison Season”: La pretensión de no ser tan radio-friendly y, sobre todo, alejarse de su anterior referencia buscando un sonido más íntimo y clásico aunque sin perder de vista sus posibilidades de experimentar.[/pullquote]

Sun in the Sky no sorprende en exceso y se mueve en los mismos parámetros que la mayoría del elepé. Tampoco es que debamos tacharla de relleno, como mínimo asegura un grata escucha, que no es poco.

Terminamos con Times Square, Poison Season II que vuelve a repetir la lírica de la canción que inauguró el disco y a manifestar su obsesión por ese rincón de Nueva York.

Al final uno puede pensar que las intenciones de Destroyer de crear un disco totalmente contrapuesto a “Kaputt” se han visto frustradas, no estoy de acuerdo. Él mismo ha reconocido que, sin querer, ha soltado algún pildorazo directo y con gancho (ahí quedan “Dream Lover” o “Times Square”) pero con una escucha atenta y una lectura de sus versos puede apreciarse esa oscuridad latente, la pretensión de no ser tan ‘radio-friendly’ y, sobre todo, de alejarse de su anterior referencia buscando un sonido más íntimo y clásico aunque sin perder de vista sus posibilidades de experimentar con (no tan) nuevos géneros. Partiendo de una idea anti-pop, Destroyer ha parido una especie de pop accidental. Después de todo, el disco ofrece una escucha placentera y llena de matices por lo que lo mejor será volver a escucharlo una vez más y aplaudir su perseverancia y empeño en ofrecer algo nuevo y relevante.

Destroyer – Poison Season
like

  • No se contenta con sacar una segunda versión de “Kaputt” y trata de continuar por esa senda de texturas jazzeras pero recomponiendo su sonido, tratando de ganar en matices.
  • Las canciones resultantes no tienen desperdicio, muchas por encima del notable y tremendamente originales. Es poco probable que escuches algo parecido hoy día.
  • Los arreglos de viento y cuerda.

dislike

  • Que se le esté comparando con “Kaputt” constantemente.

PÁGINA DE ARTISTA

DESTROYER

8.6

El décimo álbum de Destroyer es como un traje a medida. Cada detalle está calculado para confeccionar un sonido que mezcla con acierto pop, jazz, soft rock e incluso funk.