TITUS ANDRONICUS

La música tiene momentos para todo. Momentos para la alegría, momentos para la tristeza, momentos para la melancolía más agridulce, momentos para la épica y momentos para la intimidad más cruda. Sólo se necesitan dos componentes esenciales sin los que todas estas vertientes perderían toda credibilidad: sinceridad y honestidad. Son dos piezas clave de las que un grupo como Titus Andronicus parecen muy conscientes a la hora de grabar sus discos, por lo que la bajada de revoluciones en “Local Business” (2012) tras su grandilocuente “The Monitor” no supuso una bajada en calidad ni una pérdida de la esencia del grupo.

Parece que cuando haces un cancionero épico la única dirección que puedes tomar a partir de ahí es aumentar gradualmente los excesos, salirte por la borda e intentar que tu música llene estadios. Es algo que han hecho muchos grupos y que a muchos de ellos les ha salido por la culata viéndose casi obligados a recular (¿verdad, Coldplay?). Lo más lógico era pensar que tras “The Monitor”, un disco tan excelso, Titus Andronicus iban a mantener la línea, pero no fue así. Para su siguiente disco decidieron hacer todo lo contrario. Quisieron sonar más humanos que nunca, por lo que grabaron el disco tocando todos juntos en el estudio para sonar lo más fieles posible a como son en directo.

Esta decisión por parte del grupo pudo arquear más de una ceja en un principio, teniendo en cuenta las pasiones que levantaron con su anterior trabajo. Pero nada más lejos de la realidad, “Local Business” no es sino otro triunfo más para la banda. Una manera distinta de afrontar los mismos problemas ya clásicos de su particular universo, un sonido más mundano, de grupo tocando en una taberna para un montón de gente borracha que ni les escucha, que al final consigue acercarse mucho más al oyente y ser más accesible que nunca. Porque Patrick Stickles podríamos ser cualquiera de nosotros. Pero sólo él es capaz de retratar con tanto acierto el mundo en el que vivimos.

[pullquote]“Local Business” es el disco más crudo, urgente y cercano al punk clásico de Titus Andronicus. El sonido es menos recargado y más desenfadado, pero no deja de ser rico en matices, combinando e incluyendo pequeñas dosis de diversos estilos que se desenvuelven entre el punk, el folk-rock y el rock and roll más clásico.[/pullquote]

El disco da la sensación de arrancar de forma apresurada con “Ecce Homo”, canción que desde el primer momento anuncia, en referencia al nihilismo existencial, que todo en el mundo es inútil y que no hay ninguna clase de objetivo en este universo. En tan solo esa estrofa se puede resumir la esencia de Titus Andronicus. Celebrar ser un perdedor, ironizar sobre la existencia de la vida, reírse de uno mismo y de la imagen que intentan dar el resto mediante un sinfín de referencias a otros autores, artistas y pasajes en un continuo flujo instrumental sin una estructura clara. El mundo es un caos y al final todo pasa por haber nacido.

Still Life With Hot Deuce On Silver Platter” arranca en una intro in crescendo en la que las guitarras incrementan la intensidad con un Patrick cuestionando las fases por las que una persona puede pasar (“You’re going through phases, are you some kind of man or a moon?”) y en la que habla de una niñez desastrosa que sin embargo no quiere que le impida desarrollar una edad adulta provechosa (“My authentic self was aborted at the age of four… But I’m not gonna cry”). “Upon Viewing Oregon’s Landscape With The Flood Of Detritus”, título que recoge el testigo de uno de sus temas de su primer disco, demuestra que “Local Business”, en contra de lo que pueda parecer, está cuidado con mucho mimo y repleto de detalles instrumentales. En esta ocasión Patrick nos habla de las pequeñas tragedias que suceden en el mundo cada día a las que nadie puede prestar atención ni ayuda por estar ocupados con su propia vida, inspirada por un accidente de coche que el propio Patrick contempló justo cuando se dirigían a dar un concierto, describiendo este hecho como algo horroroso y brutal, y reflexionando aquí sobre ello (“There are a thousand dreams never to come to pass because dreams can’t be, nor people, indeed, build to last”).

[pullquote]La temática sigue la lucha personal del grupo por encontrarle sentido a un mundo absurdo y el contexto sigue siendo una pieza clave para un grupo que fuera de parecer intimista por mencionar diversos hechos personales, no pretende otra cosa que conectar con el público y divertirse.[/pullquote]

Food Fight!” es una pieza instrumental de poco más de un minuto que enlaza directamente con “My Eating Disorder”, una de las canciones más largas del disco en la que Patrick continúa hablando de las pastillas para la hiperactividad que sus padres le escondían en la comida con cuatro años provocándole un trastorno alimenticio, además de los complejos con su físico, el dejarse barba para esconderse de un mundo que le da miedo, el querer comer solo para que nadie descubra su trastorno, y el desenlace tras una tormenta instrumental con ese “Spit it out” que se repite una y otra vez.

Pasamos el ecuador del disco con “Titus Andronicus vs. The Absurd Universe (3rd Round K.O.)”, otro tema muy breve y acelerado en el que Patrick canta “I’m going insane” en una maraña de solos y riffs, que casi sirve como coda final para toda esta parte del disco. Llegamos a “In A Big City” y es entonces cuando Titus Andronicus se impregnan más que nunca de la esencia de Bruce Springsteen, del buenrollismo y del positivismo en un tema que habla del cambio de ciudad que Stickles realizó años atrás (de Nueva Jersey a Williamsburg), del éxito que ha cosechado y de que a pesar de no sentirse bien ni saber si está en el buen camino, no se siente tan solo pues hay más como él, además de hablar del consumismo y de la pérdida de tiempo que supone vivir únicamente por dinero.

[pullquote]Uno de los peros de “Local Business” es quizá que en cuanto a estilo tenga menos que ofrecer dado que el sonido es más clásico.[/pullquote]

In A Small Body” añade cuerdas y más teclados convirtiéndose en un tema mucho más melancólico que habla de cómo la sociedad y el sistema educativo intentan implantarnos que somos libres de hacer lo que queramos con nuestra vida cuando en realidad todos acabamos atrapados en una jaula de la que no podemos salir, obligados a trabajar en algo que no queremos para poder sobrevivir y que más vale aceptarlo ahora o después será peor, siempre con sus grandes dosis de humor (“Try to swallow while you’re still young that your dick’s too short to fuck the world”). La parte final del disco se resuelve con una desenfadada “(I Am The) Electric Man”, inspirada por una electrocución que sufrió Patrick con un micrófono, identificándose como el hombre eléctrico, que sirve como conducto de la energía de todas las personas a su alrededor, entendiendo el valor de la comunidad y la responsabilidad de su papel en ella. El último tema, “Tried To Quit Smoking”, no es sino una metáfora sobre el intento fallido de ser mejor persona y de intentar sacar algo provechoso de los errores que uno comete, a través de una pieza lenta y depresiva que aumenta la intensidad en su tramo final sumando una armónica a la instrumentación para concluir en una épica comedida pero igualmente desgarradora.

“Local Business” es el disco más crudo, urgente y cercano al punk clásico de Titus Andronicus. Por lo general, los temas tienen una duración mucho más breve, el sonido es menos recargado y más desenfadado, pero no deja de ser rico en matices, combinando e incluyendo pequeñas dosis de diversos estilos que se desenvuelven entre el punk, el folk-rock y el rock and roll más clásico. La temática sigue la lucha personal del grupo por encontrarle sentido a un mundo absurdo y el contexto sigue siendo una pieza clave para un grupo que fuera de parecer intimista por mencionar diversos hechos personales, no pretende otra cosa que conectar con el público y divertirse, porque si el mundo se va a pique, qué mejor manera de afrontarlo que celebrándolo con todo el mundo.

Titus Andronicus – Local Business

  • Buscar más vertientes en su sonido.
  • Lo divertidísimas que son algunas canciones y lo fácil que es de disfrutar el disco.
  • Ver que las canciones cortas también les sientan genial.
  • El contenido de sus letras sigue siendo increíble, la cantidad de referencias que se encuentran enriquecen mucho el conjunto de las canciones.

  • Que pueda sonar flojo, poco trabajado o insulso en comparación con “The Monitor”.
  • Al estar entre dos mastodontes como “The Monitor” y “The Most Lamentable Tragedy”, casi con total seguridad será recordado como un disco menor o de transición.
  • Quizá en cuanto a estilo tenga menos que ofrecer dado que el sonido es más clásico.

PÁGINA DE ARTISTA

8.0

En 2012 Titus Andronicus publicaron su tercer disco de estudio, “Local Business”, en el que la banda intentó sonar mucho más fiel a su directo haciendo un disco más sencillo y menos recargado que sus anteriores trabajos, pero sin perder su sello de identidad.