FRANK TURNER

A pocos personajes en la industria musical actual es más difícil coger manía que a Frank Turner. El inglés es un tipo majo, y con su peculiar manera de tocar y cantar a corazón abierto se gana la simpatía del público. Un ejemplo: se molesta en traducir su canción “Eulogy” al idioma del sitio en el que da el concierto del día, incluida una (muy) esforzada versión en euskera que queda en el recuerdo de los asistentes al BBK 2014.

Pero de simpatía no se vive en el mundo de la música, y Frank tiene bastante más que ofrecer. Tras unos inicios de punk y post-hardcore en Million Dead, hace ya una década que decidió emprender un nuevo rumbo en solitario, moderando los gritos y aferrándose a la guitarra acústica como inseparable compañera. Su trayectoria le ha llevado hasta el rock acústico con corazón folk que predica actualmente. Si algo destaca especialmente del de Wessex es la facilidad con la que conecta con las emociones más viscerales del oyente. Ya sea para quejarse de amores siempre fallidos, para ensalzar el punk-rock como forma de vida o simplemente para brindar con cerveza por la amistad, Turner consigue una identificación instantánea con el que lo escucha. Esta habilidad se debe en partes iguales a sus letras sencillas y pasionales y a su enardecida forma de cantar.

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[pullquote]Frank Turner firma un trabajo algo decepcionante, quizá el peor de su carrera, sobre todo a tenor del alto nivel de los anteriores.[/pullquote]

Una vez hechas las presentaciones, toca analizar el que es su sexto álbum de estudio en solitario. Curioso nombre: Positive Songs For Negative People. En realidad esa es una perfecta definición del 99% del cancionero de Frank Turner, con un punto de vista casi siempre resignado pero optimista que surge a partir de la aceptación de que la vida te da un palo tras otro. Y una buena cura para esos golpes suele ser escupirla a la cara y ponerse a cantar. Antes de nada, por tanto, hay que decir que estamos ante un trabajo que no supone ninguna ruptura con lo anterior, si bien sí que hay nuevos matices, más en la forma que en el fondo. Y no especialmente positivos.

El comienzo es pausado, oyendo cómo Frank llega al estudio, se sienta y arranca a tocar. The Angel Islington es una balada acústica bastante más suave que las que nos tenía acostumbrados. Sin marcar en absoluto el tono general del disco, sí que enciende una primera luz de alarma. Decepciona, no por lenta sino sencillamente porque carece de carácter. Y desgraciadamente no será la única. Get Better” fue el primer adelanto del disco. La elección era obvia, pues este himno para estadios sintetiza en menos de tres minutos lo mejor (y lo peor) de Frank Turner. Estribillo simple y moralizante (“We could get better, because we’re not dead yet!”) y caña a la percusión como atributos principales.

[pullquote]Estamos ante un trabajo que no supone ninguna ruptura con lo anterior, si bien sí que hay nuevos matices, más en la forma que en el fondo. Y no especialmente positivos.[/pullquote]

El dúo que forman la pista previa y The Next Storm” mejoran la primera impresión que habíamos recibido. En concreto esta última cuenta con una lírica más trabajada y podría parecer sacada de su sobresaliente disco anterior, “Tape Deck Heart”. El rumbo cambia con “The Opening Act of Spring”, en la que Turner deja el disfraz de rockero de masas para calzarse un traje abiertamente folk. El cambio le sienta bastante bien, pues el británico siempre se ha sentido a gusto en sonidos tradicionales y acústicos, pero será una excepción en este “Positive Songs” que se mueve en aguas de pop-rock más convencional. Una tendencia más comercial y accesible al gran público pero carente de su fuerza típica, como queda patente en “Glorious You”. Suena a algo que ya hemos oído mil veces de su boca, pero faltándole alma. Frank Turner está en su elemento cuando la rabia inunda sus temas. Sus letras nunca fueron especialmente poéticas pero cuando la furia las impregna, llegas a creer lo que dice con fe ciega. Desgraciadamente, es tónica general en este trabajo que, si bien no ha perdido honestidad, sí mala leche y esa pizca de cabreo que resulta serle imprescindible.

Aun así, no es desechable todo lo que aparece en este largo. “Mittens” resulta notable como visión metafórica de una ruptura sin caer en el empalago, y “Out of Breath” supone un chute de adrenalina acertado por lo inesperado del mismo. Con un teclado y una batería desenfrenados y Turner escupiendo frases como si le fuera la vida en ello, esta fugaz pista se convierte en una de las imprescindibles del álbum. Una arista punk que destaca por ser la única de su especie en un disco demasiado ‘blandito’ por lo demás.

[pullquote]Es un trabajo más accesible al gran público, sin perder (a los más) fieles por el camino. Sin embargo, tiene menos fuelle y garra. Esas canciones desesperadas con fondo punk que antes eran marca de la casa ahora escasean.[/pullquote]

Como en Demons”, donde se pueden observar claramente los cambios que diferencian este “Positive Songs” de anteriores trabajos. Y es que el cantautor ha convertido su fuerza rockera en melodías más pop con coros, dobles bombos y gritos que rozan lo intensito. Véase “Love Forty Down, con metáfora sobre el amor como un partido de tenis que dista mucho de estar entre lo más granado que ha parido el de Wessex.

Entre esas dos, Josephine” resulta por comparación con sus vecinas mejor de lo que quizá merezca por méritos propios, pero como mínimo recuerda al Frank Turner más clásico, y eso reconforta. “Silent Key”, por su parte, sorprende por el tema escogido: la trágica muerte de la astronauta Christa McAuliffe, pasajera del transbordador espacial Challenger en su fatal accidente. En este track Turner transita sonidos diferentes, con coros y unos aires épicos que sorprendentemente funcionan y lo convierten en lo más destacado del elepé. Como curiosidad, desde el sello le propusieron que la voz femenina que en él aparece fuera interpretada por Taylor Swift, cosa a la que Frank Turner se negó educadamente calificándola como “una idea de mierda”. Entre “Silent Key” y “Song For Josh el final del trabajo queda notablemente maquillado. Esta última canción, dedicada a un amigo que se suicidó y grabada en el estudio en el que éste trabajaba, es el gemelo bueno de la que abría el disco, siendo también una lenta balada acústica que conmueve donde la otra aburría. Buen sabor de boca final que puede llevar a la errónea conclusión de que este es un buen disco. No es malo, pero conociendo a Frank Turner esperamos más de él la próxima vez.

Frank Turner – Positive Songs for Negative People
like

  • Hay grandes canciones de estilo y ritmo muy variopintos, desde las enérgicas “The Next Storm” o “Out of Breath” hasta la emotiva pareja final.
  • Trabajo más accesible al gran público, sin perder (a los más) fieles por el camino.
  • Si bien los deja algo tocados, no traiciona sus pilares fundamentales de honradez y saber hacer.

dislike

  • Ha perdido bastante fuelle y garra. Esas canciones desesperadas con fondo punk que antes eran marca de la casa ahora escasean.
  • Tras hincharse a llenar estadios, el fantasma de lo comercial acecha. Confiemos en que Frank sea capaz de resistirlo.

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FRANK TURNER

4.9

Frank Turner firma un trabajo algo decepcionante, quizá el peor de su carrera, sobre todo a tenor del alto nivel de los anteriores. Uno de los cantautores ingleses más prometedores de la última década se queda corto de esa furia sincera que le hizo destacar.