THE XX

Al final, los borrachos de aquella fiesta acabaron entendiendo a aquel grupo de chavales de apariencia tristona (y en el peor de los casos, suicida). Entendieron que hay buenos momentos, y al contrario, días en los que apenas puedes levantarte de la cama pensando en el devenir de la indeseable rutina. La rutina que no te trae nada, salvo problemas. No se vistieron de negro como ellos, pero por las noches volvían al mismo local en bandada para volver a escuchar sus melodías bajo la penumbra. Pensaréis, ¿a qué coño me estoy refiriendo? Es evidente. Es el retrato de nosotros mismos, sumidos en esa espiral de malos tragos que todavía no conseguimos escupir. El recuerdo perdura, pero por eso mismo era hora de pasar página y añadir un leitmotiv a nuestras vidas. Y el que nos brinda The xx, a la orden de las eléctricas desorbitantes y la bisoñez vocal conjunta de Romy y Oliver, es perfecto para muchos de nosotros.

Esta vez nos encontramos con un miembro menos en la banda. Ya lo adelantamos en la anterior entrega del grupo underground, justo después del lanzamiento de “xx”, y si comparamos este con el segundo elepe del que hablaremos a continuación, no notaréis ningún tipo de diferencia. El mando lo sigue teniendo Jamie xx: productor, mezclador y ‘Dios Creador de ambientes’ que sigue haciendo un trabajo impecable, sutil y frágil. Ahora es un trío, y precisamente los que aportan alma a la banda: el dúo vocal triste pero meloso y el ‘maquinitas’. Pasaron tres años desde el lanzamiento de su primer álbum para catapultar su nuevo trabajo hacia su público. Pero mientras tanto, “xx” consiguió todavía más renombre al irse colando en diferentes rankings tanto de medios especializados como de revistas. Después de esto, ¿qué nos podemos esperar de ellos? Una maravilla.

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[pullquote]“Coexist” es un homenaje a su predecesor, muy similar en la técnica vocal e instrumental, conservando la esencia dreampop de los sintetizadores y el guitarreo más dark que puedas escuchar en el género ambiental.[/pullquote]

Y al final, apostaron por la tradición post-innovación. “Coexist” es un homenaje a su predecesor, muy similar en la técnica vocal e instrumental, conservando la esencia dreampop de los sintetizadores y el guitarreo más dark que puedas escuchar en el género ambiental. En la portada observamos un cambio: fondo blanco y una gran X que atraviesa toda la carátula, esta vez teñida un bonito efecto de gasolina mojada. Un cúmulo de colores que parecen dar rienda suelta a nuestra imaginación pensando: “puede que se atrevan a arriesgar por algo mucho más variable, menos monotemático“. Pero en su momento manifestaron que intentarían, por todos los medios, repetir el éxito de “xx” (aunque se considere un disco sleeper, nosotros apreciamos la difusión y el cambio de tuercas que ha cometido en la cultura juvenil). El disco está producido por Jamie en su totalidad, y bajo el sello de Young Turks se difundió de nuevo, otro proyecto de los londinenses.

Y es cierto que no han reparado en gastos. Nos suena todo un poco igual que lo anterior, pero no pierde su atractivo bajo ninguna circunstancia. Lo que sí es cierto es que han conseguido sonidos mucho más limpios y mejor ordenados, conservando el esquema in crescendo hasta el final de la canción, la cual cae hasta el eco de las eléctricas, y de allí, al silencio sepulcral. Ellos se lo guisan y con las mismas se lo comen, con resultados más que positivos, por seguir siendo los ‘bichos raros’ de la industria musical internacional.

A mi modo de pensar, Angels” no tiene la chispa necesaria para coronarse como primer single del disco, pero sí que conforma un perfecto inicio del elepé. Por cada acorde hay un recuerdo. Romy busca la comprensión de una persona que se ve imposible junto a ella, mas no puede apartar la mirada de su forma de actuar, de interpretar la realidad; su propia realidad efímera y caduca. La percusión orquestal se queda sorda frente a los retumbos de los sintetizadores. Al contrario que “Chained, que suena mucho más rítmico y sensual, tal es así que resulta intencionado con tal de explorar nuestros deseos más inaccesibles. Actúa como vigorizante, con ascensos tonales arriesgados que nos recuerda a su famosa “Intro”. Una vez más, el dúo vocal ha cumplido con su promesa de hipnotizar al oyente hacia un universo mucho más erótico y carnal con la mayor sutileza.

[pullquote]Nos suena todo un poco igual que lo anterior, pero no pierde su atractivo bajo ninguna circunstancia. Lo que sí es cierto es que han conseguido sonidos mucho más limpios y mejor ordenados, conservando el esquema in crescendo hasta el final de la canción, la cual cae hasta el eco de las eléctricas, y de allí, al silencio sepulcral.[/pullquote]

Fiction resume en menos de tres minutos la ‘fórmula xx’: fantasía contra realidad. Un mundo que todos queremos para nuestro beneplácito, el mismo en el que no podemos vivir, porque la existencia y el devenir de los hechos son así de duros. ¿Y a quién no le gustaría fantasear cada noche con la presencia de esa persona a la que conoce tan poco, pero a la vez tanto? Es desamor por algo que no va a ocurrir, pero no podemos lamentarnos por cada cosa que se nos pasa por la cabeza. Si total, soñar es gratis. Y sobre todo bajo este manto de instrumentos que, con la voz de Oliver, se funden con elegancia.

Por otro lado, con Try desprenden una influencia más soul y distorsionada, con la que concibe una atmósfera de tensión sin llegar a explotar, más allá de que la sintonía principal se repita varias veces hasta el final. Otra historia de sentimientos ocultos (y segundas oportunidades) que necesitan ser saldados con el afecto mutuo. En la misma tesitura escuchamos Reunion, cuya mezcla de sonidos tropicales, guitarras blussys y rítmica techno nos proporciona una sensación extraña en la primera escucha, hasta que hayamos asumido la genialidad de sus silencios súbitos entre la pista. Lo que vamos a escuchar a continuación surge de la fusión de la tristeza armónica de “Angels” y la base percutida de “Chained”. Sunsettendría todas las papeletas de ser un descarte si no fuera por la poesía que esconde tras su base: I always thought it was a shame… That we have to play this games… It felt like you really knew me… Now it feels like you see through me“. Una vez más la ruptura pasa factura.

[pullquote]Una vez más la compenetración vocal de Romy y Oliver es mágica, y gracias a una homogénea e impecable producción han conquistado los corazones del público con letras crudas y realistas, pero en otros casos han sabido cómo enamorarlos con verdadera poesía.[/pullquote]

Missing nos regala el caos. Comparada con “Infinity” (uno de los mejores temas de su debut), esta va progresando, sumando nuevos sonidos a una intensidad mucho más alta, hasta alcanzar su clímax en mitad de la canción. Sumando la ya-no-tan-cansada-voz de Oliver entre “ah’s” y “oh’s” y los “How Did I?” de Romy de fondo, el resultado equivale a intriga y desconcierto.

Mucho más pop y minimalista aparece Tides, otro de sus cánticos hacia la libertad amorosa y la ruptura de las cadenas que les separan. Oliver y Romy, por otro lado, hacen formar un corrillo a sus fieles seguidores y discuten sobre lo que deben hacer y lo que no. Sin embargo todas las diferencias acabarán en anécdota que entabla una relación de verdad. Así es Unfold: simple, más olvidable que el resto, pero muy sincera. El final de “Coexist” lo forman Swept Away“, un refrito de todo lo anterior, en la que Jamie se encarna en la piel de un músico de house y aprovecha el tiempo para que se luzcan los sintetizadores en todo su esplendor. Y por otro lado, “Our Song, una balada con tintes de nostalgia y guitarreo más esperanzador que promete asegurar un final feliz a la historia de amor de los protagonistas. En resumen, no hay mucho que decir a partir de la segunda mitad del disco, pues todo sucede sin ningún contratiempo, salvo que se emplean nuevas reminiscencias de la electrónica clubber y el pop minimalista. No obstante, tras la selección de sus seis primeras canciones, encontramos el potencial del trío que hemos querido sentir en nuestras carnes: un desfile de liberación, soledad y amor, ya sea bajo el eco de las guitarras o el punteo de las mismas. Cuando dijeron que las segundas partes nunca fueron buenas, The xx llegaron para desmentir semejante premisa. O al menos en el caso de “Coexist”, que por poco consigue igualar la apuesta de su debut.

The xx – Coexist
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  • Una vez más, la compenetración vocal de Romy y Oliver es mágica.
  • Homogénea e impecable producción.
  • Han conquistado los corazones del público con letras crudas y realistas, pero en otros casos han sabido cómo enamorarlos con verdadera poesía.
  • Jamie aprovecha su experiencia como DJ en solitario para experimentar nuevos sonidos y así aportarlos al repertorio de la banda (tropical, house, pop).
  • “Chained” y “Fiction”, dos antítesis que a su vez, son las joyas de la corona de este LP.

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  • Que la gente no lo haya escuchado todavía. Perdón, rectifico: que la gente no haya recurrido a The xx todavía.
  • Es verdad que “Swept Away” se sale un poco de los esquemas de “Coexist” al ser una pista excesivamente larga en comparación con el resto.

PÁGINA DE ARTISTA

THE XX

8.8

Las segundas partes son buenas, o en el caso del trío londinense The xx, muy buenas. “Coexist”, producido por Jamie xx y bajo el sello de Young Turks, consigue rozar el sobresaliente tras conservar el factor nostalgia, la oscilación lírica entre el amor y la ruptura y la inclusión de nuevos elementos del género pop o techno. Gran acierto para una banda que, tres años después, sigue prometiendo en el panorama underground y en la cultura popular de los 2000.