ARCADE FIRE

¿Qué decir del debut de Arcade Fire que no se haya dicho ya? Desde su publicación en 2004 “Funeral” ha sido elogiado por todo tipo de instituciones; tanto la crítica más selectiva como los asistentes a los grandes festivales que la banda de Montreal ha encabezado consiguen ponerse de acuerdo al calificar “Funeral” como ‘uno de los discos/debuts de la década’, ‘el álbum que lo cambió todo’, ‘un antes y un después’… Y un largo etcétera de elogios (incluso de grandes personalidades como Bowie o Bono) que han posicionado el disco y a los canadienses en lo más alto de la música contemporánea.

“Funeral” es EL disco por excelencia de Arcade Fire y esta afirmación parece quedar desvinculada de cualquier publicación discográfica posterior. Con una salida a las masas tan redonda es muy complicado volver a poner a todo el mundo de acuerdo para repetir el éxito que supuso su primer álbum de estudio, a pesar de que la carrera de la banda nos dejará grandes momentos para la posteridad.

Entonces… ¿Qué hizo de “Funeral” un disco tan especial? Si retrocedemos hasta principios de los 2000 nos encontraremos con otros discos y debuts que tampoco pasaron por alto: The Strokes, The Shins, Interpol, Franz Ferdinand… Todos ellos han sido tan aclamados como “Funeral”, por lo que el disco no se presentó en momentos de obsolescencia musical. Pero en este hay algo que marca ligeramente la diferencia, una mezcla de ingredientes y sabores que unieron el folk, el pop y el rock en 10 himnos que rápidamente sonaron en las mayores citas musicales del planeta.

Serán las raíces haitianas de Régine Chassagne fusionadas con los aires sureños de Win Butler, su marido, que junto con el resto de la (extensa) banda aportan un degradado de texturas que da vida al proyecto. Serán los guitarreos  y teclados característicos de Arcade Fire con los violines que pasan del melodrama a la épica en cuestión de segundos o quizá serán las letras punzantes y precisas que rematan el tiro. Sea como sea, “Funeral” condensa en su interior ritmos, estados de ánimo y tonos musicales muy variados que se solidifican en una estructura cohesionada, valiente y creíble.

[pullquote]“Funeral” marcó la diferencia a través de una mezcla de ingredientes y sabores que unieron el folk, el pop y el rock en 10 himnos que rápidamente sonaron en las mayores citas musicales del planeta.[/pullquote]

Cuando “Funeral” se abre suena como un destello de luz que se va expandiendo poco a poco. “Neighborhood #1 (Tunnels)”, con sus distintas líneas de teclado, canoniza un arranque esperanzado y romántico al que se le acoplan las guitarras para realzar la sensación de ‘érase una vez’ que eclosiona con la batería y un fondo barroco que no pueden dejar a nadie pegado a la silla.  La lírica de Win es otro tesoro de la canción. Con unas figuras sencillas relata la escapada hacia su amor a través de túneles que unen ambos dormitorios para no despertar a sus padres. Un ideograma del barrio en el que acabamos de entrar. Neighborhood #2 (Laika) prosigue hablando de la desestructuración familiar pero en este caso centrándose en los problemas de un hermano mayor conflictivo y en la asfixia del suicidio, metaforizándolo con Laika, el primer perro en orbitar la Tierra y el primero en morir en el espacio. El acordeón afrancesado apoya la sensación de cuento junto a unos violines y guitarras cortantes. El segundo track del disco ya presenta otro ángulo sonoro en “Funeral”, debido a que explora una instrumentación diferente y unos efectos y cambios de voz más extremos.

[pullquote]Pese al título, “Funeral” es más bien el baptismo de uno de los grupos más grandes que nos ha dado el nuevo milenio, la tragicomedia épica lista para hacer subir la adrenalina a un público masivo, variado y atemporal.[/pullquote]

Salimos por un instante de la continuidad del barrio para adentrarnos en la agridulce balada titulada “Une Année Sans Lumiere”, en la que aparece el francés, un recurso ampliamente usado por la formación. La lentitud respecto a los anteriores cortes, la dualidad de voces y el cambio de ritmo en el tercio final hacen de este uno de los temas más románticos del disco; sin demasiado azúcar e igualmente festivo. Venimos del ‘año sin luz’ y ahora el relato gira en torno a un apagón en el barrio. Todo explota de repente cuando empieza “Neighborhood #3 (Power Out)” y el barroquismo se muestra en su máximo esplendor. Guitarras incesantes, xilófonos y unos cánticos que gritan al Carpe Diem. “Funeral” es un disco concebido entre las muertes de familiares de distintos miembros del grupo, en cambio “Power Out” suena como un grito a la locura de la vida, a disfrutar del momento sabiendo la única certeza humana, a pesar de que la letra refleja la insensibilidad producida por el asfalto y la civilización (de nuevo la imagen de la ciudad nocturna cubierta de nieve, el silencio, la oscuridad). La euforia pop y la simplicidad instrumental convierten al tema en una línea que Win y Régine van modulando con los registros vocales y los distintos “whooo’s”.

La canción que cierra los episodios en el barrio es “Neighborhood #4 (Kettles)”, mucho más suave que las anteriores por lo que queda un poco descolorida al cortar tan rápidamente con la motivación pop para trasladarnos a un terreno más propio del folk, aunque esta bajada de intensidad queda justificada con la canción siguiente: “Crown Of Love”, un tema que logra trasladar el positivismo amoroso dentro del tocado y hundido. Este es uno de los momentos más melódicos del disco; un crescendo amable para acabar ofreciendo un impetuoso fragmento magistral a violines. La instrumentalización de esta pieza es admirable así como la simbiosis entre voz y cuerdas.

[pullquote]“Funeral” condensa en su interior ritmos, estados de ánimo y tonos musicales muy variados que se solidifican en una estructura cohesionada, valiente y creíble.[/pullquote]

Del éxtasis final de “Crown Of Love” nos trasladamos a la locura y a la fuerza de una de sus composiciones más celebres, la coreada “Wake Up”, que simboliza la enervación del ‘Wooooohaa’ para que ruja el público en todos los conciertos. La fuerza del unísono. De nuevo, “Wake Up” simboliza la euforia de aquellos que están hundidos por la oscuridad, el gritar para celebrar la vida y la vitalidad pese al dramatismo que lo envuelve todo. La guitarra eléctrica que despunta al inicio, la batería que anima las palmas y la ovación, eso es Arcade Fire. Y poca broma, a pesar de sonar a inocencia la canción ha inspirado toda una generación de himnos basados en la ovación de los ‘whoa oah’. En resumen, “Wake Up” cristaliza la esencia de Arcade Fire: gritarle al mundo a pesar de la adversidad.

La placa coge aire en “Haiti”, una pieza exótica en la que Régine habla de sus parientes y de su tierra. Con una letra profunda en la que evoca claramente al dictador Duvalier en poderosas líneas como “Mes cousins, jamais nés Hantent les nuits de Duvalier”. La sonoridad de la pieza se aleja de lo dramático e invita a mover las caderas durante toda la canción. Algo similar pasa con “Rebellion (Lies)”, el complemento perfecto a “Neighborhood #3 (Power Out)”. Es otro juego coral y instrumental en que los distintos componentes van intercalándose para dar una sensación de fiesta. El insistente ritmo de piano, los destellos de guitarra y la voz de Win convierten el corte en un crescendo fabuloso hacia la evasión. La épica se consigue esta vez sin gritos, con unas líneas de batería, guitarra, teclados y violines elaboradas y constantes que canonizan el collage rockero hasta la cima.

[pullquote]El collage musical compuesto por momentos de euforia y de placidez cala en el oyente gracias al poder de los coros al optimismo en medio de la fractura, con voces más ardientes que magistrales. En definitiva, Arcade Fire realizaron una obra de alcance e intensidad irrepetibles.[/pullquote]

“Funeral” se cierra con una aportación más onírica, más calmada, que parece una balada de Björk con el estilo de voz y la explosión de guitarras. “In The Backseat” completa los ángulos del disco con reminiscencias folk. De manera conceptual recoge elegantemente el relato de la pérdida de la inocencia (parece explorar la figura del asiento trasero como un sitio reservado al infante que va viendo como su árbol genealógico pierde las hojas). La pieza refleja la tragedia dramática que se ha ido cultivando a lo largo de “Funeral” y lo cierra de manera calmada, pausada y melancólica.

Pese al título, “Funeral” es más bien el baptismo de uno de los grupos más grandes que nos ha dado el nuevo milenio, la tragicomedia épica lista para hacer subir la adrenalina a un público masivo, variado y atemporal. El collage musical compuesto por momentos de euforia y de placidez cala en el oyente gracias al poder de los coros y al optimismo en medio de la fractura, con voces más ardientes que magistrales. Arcade Fire realizaron una obra de alcance e intensidad irrepetibles, sus letras son verdaderos poemas devastadores que a pesar de ser altamente metafóricos tienen una veracidad palpable, lo cual hace que el álbum sea una tragedia sincera que engancha, atrapa y contagia las ganas de comerse al mundo.

Arcade Fire – Funeral

  • Con su gran arsenal de instrumentos logran una épica contagiosa.
  • Variedad de ritmos y estilos. Del rock al pop con dejes folk.
  • Letras viscerales y sinceras.

  • Las composiciones más melódicas pueden quedar eclipsadas en las primeras escuchas debido a la grandilocuencia de las más movidas.

PÁGINA DE ARTISTA

9.8

“Funeral” es el debut de Arcade Fire que de manera atemporal encapsulan diez himnos de una fuerza y dramatismo memorables. Con gran entusiasmo, Win Butler canta a la desesperación, a la oscuridad, al nihilismo futurista, mientras que la instrumentación nos transporta a la vehemencia más alta y nos obsequia también con pausas románticas que cerraran un círculo de temas con los que conquistar el mundo más oscuro gracias al desmesurado poder del amor.