JAKE BUGG

El éxito es algo cada vez más efímero, tanto en la música, que es lo que nos concierne aquí, como en cualquier otro ámbito. De la noche a la mañana puedes pasar de ser un completo desconocido o tan sólo un ciudadano humilde que intenta buscar su sitio y ofrecer lo mejor de sí mismo con la esperanza de que alguien te escuche a tener a miles de personas a tus pies. Esto es lo que le pasó a Jake Bugg en 2012, consiguiendo colarse en las listas de éxitos y en algunos de los festivales de mayor renombre como el Glastonbury tras publicar su primer disco. Pero siendo consciente de que en cualquier momento podía caerse de la cresta de la ola, ni corto ni perezoso, decidió volver a la carga tan solo un año después con lo que sería la continuación de aquel primer trabajo, lanzando “Shangri La” a finales de 2013.

Aquel debut había servido no sólo como carta de presentación, sino como muestra de que tras la habitual ola de hype había un puñado de canciones sólidas, de sonido añejo pero atemporales en su contenido y una calidad incuestionable aunque imperfecta. Pero actualmente es difícil, por no decir imposible, salir adelante con tan solo un trabajo, y además Jake Bugg es una de esas personas con ganas de seguir explorando y trabajando, de mirar hacia adelante sin estancarse ni acomodarse, así que si la inspiración estaba ahí y el momento se presentaba ideal, ¿por qué no?

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“Shangri La” no supone un cambio drástico de estilo, y tampoco puede decirse con total seguridad que sea un paso adelante en su carrera, si bien puede codearse sin problemas con su anterior trabajo. En este disco el sonido es más limpio y las canciones cuentan con mayores arreglos, la inmediatez se pierde en muchas ocasiones en busca de un mayor desarrollo de la melodía y la inclusión de un mayor número de solos de guitarra en los que Jake hace gala de su virtuosismo con el instrumento, además de mantener su característica voz nasal.

[pullquote]“Shangri La” no supone un cambio drástico de estilo, y tampoco puede decirse con total seguridad que sea un paso adelante en su carrera, si bien puede codearse sin problemas con su anterior trabajo.[/pullquote]

Jake abre el disco de manera acelerada con “There’s A Beast And We All Feed It”, un tema breve similar a “Lightning Bolt”, su éxito más reconocible, en el que hace una crítica de la falsa cercanía que la sociedad actual nos intenta vender y del empeño de mucha gente en intentar aparentar lo que no se es (“They grin but they don’t mean it, they sing but they don’t feel it, they’re gone but they don’t see it, they can call but they can’t heed it, they think but they don’t speak it, there’s a beast eating every bit of beauty and we all feed it“). Desde el primer momento se puede observar una producción más cuidada pero que a la vez conserva la esencia de su sonido. “Slumville Sunrise” sigue en la misma línea con un riff potente y machacón y los clásicos estribillos en los que Jake alza su voz con toda su potencia y además introduce algunos coros. Tras esta, Jake descarga toda su rabia en “What Doesn’t Kill You”, su tema más potente y cabreado hasta ahora, breve pero muy contundente.

[pullquote]En este disco el sonido es más limpio y las canciones cuentan con mayores arreglos, la inmediatez se pierde en muchas ocasiones en busca de un mayor desarrollo de la melodía y la inclusión de un mayor número de solos de guitarra en los que Jake hace gala de su virtuosismo con el instrumento, además de mantener su característica voz nasal.[/pullquote]

Entramos después en la parte más calmada del disco con “Me And You”, canción acústica con la típica letra de amor que no consigue destacar demasiado por un estribillo que no está a la altura. Tras este pequeño bache llega uno de los cortes más destacables del álbum, “Messed Up Kids”, en el que las revoluciones vuelven a subir, con una melodía muy pop y bastante diferente a lo que Jake nos tiene acostumbrados, siendo un tema más moderno que esta vez sí, le sale redondo.

Sobre “Song About Love” no hay demasiado que decir pues su propio título deja bastante claro lo que ofrece, otra balada bastante bien conseguida que tampoco destaca demasiado, pues hay otras piezas de una calidad mayor que la eclipsan, como es el caso de “All Your Reasons”, un tema en el que la batería toma el control pero es la guitarra la que le da cuerpo, volviendo a uno de los momentos álgidos del disco, con una letra que tampoco desmerece, hablando una vez más de su descontento con la sociedad en la que vivimos (“There’s a lot of hungry faces, there’s a lot of pain out there, oh, anyway, it’s been a long long day“).

[pullquote]Con este segundo disco Jake Bugg dejó claro que su éxito no fue causa únicamente del hype y que el talento corre por sus venas, manteniendo la calidad a la vez que explorando un poco más su sonido mediante un mayor trabajo en las canciones, siendo un acierto en algunas ocasiones y un error en otras.[/pullquote]

El rock and roll  vuelve a hacer acto de presencia en “Kingpin”, otro tema de riffs afilados y un solo a la altura devolviéndonos la cara más enérgica del de Nottingham antes de adentrarnos en otro par de canciones acústicas, “Kitchen Table” y “Pine Trees”, quedando la primera muy por encima de la segunda, con una melodía reconocible y pegadiza. “Simple Pleasures” supone una balada esta vez con la guitarra eléctrica como protagonista, dotándole de una mayor fuerza y constituyendo otro de los temas de mayor duración.

Para acabar, Jake nos deja con “Storm Passes Away”, una pieza acústica bastante alegre más cercana al folk en la que declara su intención de permanecer al lado de su chica  incluso bajo la tormenta (“I’ll keep the storm if I can keep you, I’ll live in the rain if you will too, we can ride together, we can ride the weather“).

Con este segundo disco Jake Bugg dejó claro que su éxito no fue causa únicamente del hype y que el talento corre por sus venas, manteniendo la calidad a la vez que explorando un poco más su sonido mediante un mayor trabajo en las canciones, siendo un acierto en algunas ocasiones y un error en otras. Pero nadie es perfecto, y Jake todavía es muy joven y parece tener muy claro lo que quiere, así que de momento tiene más que ganado nuestro voto de confianza.

Jake Bugg – Shangri La
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  • Los arreglos, muy elegantes, muy sobrios y muy cuidados.
  • Sin salirse de su sonido habitual, encuentra nuevos matices y explora otras vertientes.
  • Como instrumentista su labor es impecable.

dislike

  • En general es un trabajo algo irregular.
  • No tiene hitazos tan claros como los del debut.
  • La estructura es demasiado similar en todas sus canciones, subir de intensidad en los estribillos como principal recurso no siempre le sale bien.

PÁGINA DE ARTISTA

JAKE BUGG

7.9

Consciente de que el éxito es algo se desvanece con la misma velocidad con la que llega, Jake Bugg se puso las pilas para lanzar su segundo disco, “Shangri La”, tan sólo un año después de su debut, ofreciéndonos canciones más largas y una producción más cuidada que a veces le da muy buenos resultados y otras le resta inmediatez.