THE ARCS

Cuando uno conoce a un músico desde hace tiempo y en un momento dado este comienza a ser medianamente famoso y alcanza cierto nivel de reconocimiento público, ocurre un fenómeno curioso. La gente que hasta entonces se movía entre la indiferencia y el interés moderado por aquel, comienza a polarizar su opinión, tendiendo o bien hacia la adoración mitómana del sujeto (o banda) o bien hacia la opinión de que dicho personaje ya no es el que era, que ha traicionado su sonido original y merece todo su rechazo. Cabría preguntarse si no será acaso mucho mayor el cambio de mentalidad del espectador que cualquiera que haya podido sufrir el músico desde sus orígenes. Es evidente que hay excepciones, pero por regla general, hay que reconocer que al ser humano le encantan los extremos, y qué mejor que tomar parte a favor, o (mejor aún) en contra, de un héroe musical recién encumbrado.

¿A qué viene este paseo por los cerros de Úbeda? Pues viene a romper una lanza a favor del denostado “Turn Blue” que The Black Keys sacaron en 2014. Apartarse del camino señalado justo cuando tienes todos los focos apuntando a tu cara es valiente, y eso es lo que hizo el dúo al tirar por la vía soul-psicodélica. No vamos a analizar aquí si lo hicieron con mayor o menor fortuna (spoiler: no tanta como deberían), pero en cualquier caso vale de ejemplo idóneo para debatir sobre las ganas que tienen algunos de tirarse a la yugular al mínimo paso en falso (o más bien, a un lado) de sus otrora ídolos.

El caso es que a un tipo como Dan Auerbach todo esto le viene importando prácticamente lo mismo que saber qué cenó anoche Jack White (suponemos que poco). Él se ha vuelto a escapar de Carney y a montarse un trabajo por su cuenta y riesgo, partiendo de cero. Para ello ha aprovechado el parón de la gira del dúo provocado por la lesión de hombro de su socio.

A diferencia de su anterior aventura en paralelo, que cristalizó en “Keep It Hid” con él solo como protagonista único e indiscutible, para esta se ha montado una banda al completo. Y lo de completo no es trivial, porque cuenta con Leon Michels, Nick Movshon, no uno, sino dos baterías (Richard Swift y Homer Steinweiss), y hasta un coro femenino de mariachis (Flor de Toloache). Y bastantes más ganas de llamar la atención que entonces.

Porque en el caso de músicos con un grupo tan asentado y reconocido como lo tiene Auerbach con los Black Keys estas escapadas furtivas a menudo resultan en trabajos menores que funcionan como mero pasatiempo para su autor y sus fans más irreductibles. Y poco más. Pero esa no es (ni de lejos) la intención que trae esta vez el de Akron, Ohio.

[pullquote]En el caso de músicos con un grupo tan asentado y reconocido como lo tiene Auerbach con los Black Keys estas escapadas furtivas a menudo resultan en trabajos menores que funcionan como mero pasatiempo para su autor y sus fans más irreductibles. Pero esa no es (ni de lejos) la intención de The Arcs.[/pullquote]

Empieza a sonar “Yours, Dreamily”, que así es como The Arcs han bautizado a su criatura primogénita. Tras una intro un tanto siniestra con música de tiovivo decadente, arranca Outta My Mind”. Retro es la primera palabra que viene a la mente según empiezan los acordes del que fuera el segundo single. Un toque psicodélico que impregna toda la canción y que será más que recurrente, la tónica general del resto del álbum. Pero en pocos momentos sonará con tanta brillantez como en este primer track. Por otro lado, destaca lo personal de una letra en la que Auerbach se confiesa con perlas como “Todo lo que hice se fue y se convirtió en oro. Amo las fotos de la pared que me recuerdan lo que perdí… para conseguirlo todo“. No nos tiene acostumbrados a letras de ese estilo con Black Keys, y puede que esa haya sido otra buena razón para tocar en mayor libertad al margen del dúo. Aun así, salvo esa honrosa excepción, no es “Yours, Dreamily” en absoluto un álbum intimista, siendo de hecho la mayor parte de sus letras escritas por la banda en su conjunto.

Put A Flower In Your Pocket” ahonda en el sonido entre garage y psicodélico de su predecesora. Tempo lento y un estribillo pegajoso y tremendamente adictivo, con unos poderosos graves y unas voces femeninas que nos trasladan a décadas pretéritas. Algo parecido se podría decir de “A Pistol Made Of Bones”, salvo que en este caso quizá con algo menos de lustre. De hecho, tal análisis es válido para la inmensa mayoría de las pistas de este trabajo.

[pullquote]A diferencia de su anterior aventura en solitario, que cristalizó en “Keep It Hid” con él solo como único protagonista, para esta se ha montado una banda al completo. Cuenta con Leon Michels, Nick Movshon, no uno, sino dos baterías (Richard Swift y Homer Steinweiss), y hasta un coro femenino de mariachis (Flor de Toloache).[/pullquote]

Pero más vale no caer en la trampa de suponer que por ello el disco va a ser repetitivo y monótono. Al contrario, la cuidadísima producción dota al conjunto de canciones de un estilo propio que, tratándose de un debut, es más que digno de subrayar. En casi cualquiera de las piezas de “Yours, Dreamily” tenemos la sensación de habernos trasladado a un cutre bar de la frontera con Tijuana en el que hay una banda sonando de fondo, una pelea en la barra y llevamos una cantidad considerable de whiskey encima. Y esa fortísima evocación es la que dota de personalidad a todo el proyecto.

Stay In My Corner fue el primer balazo de la banda, sacado a raíz del tan mediatizado combate de boxeo entre Pacquiao y Mayweather. Suena a ese momento turbio de la noche en el que uno se pregunta qué hace con su vida y el alcohol empuja el ánimo cuesta abajo y sin frenos. Reduciendo (aún más) el tempo que la regla general del disco, Auerbach demuestra que también brilla a cámara lenta.

Tras Cold Companion, cuyo mayor acierto reside en la reiteración, llega The Arc. Con ella, otro de los temas que más enganchan y demuestran que lo de hacer hitazos el de Ohio no se lo reserva para su sociedad con Patrick Carney. Y de hecho, esta pieza es la que más recuerda a The Black Keys del trabajo. No seremos nosotros quien nos quejemos por ello.

[pullquote]En casi cualquiera de las piezas de “Yours, Dreamily” tenemos la sensación de habernos trasladado a un cutre bar de la frontera con Tijuana en el que hay una banda sonando de fondo, una pelea en la barra y llevamos una cantidad considerable de whiskey encima. Y esa fortísima evocación es la que dota de personalidad a todo el proyecto.[/pullquote]

Si en “The Arc” parecía que los susodichos se habían limpiado en parte la pátina de óxido que antes lucían orgullosos, en Velvet Ditch” esta vuelve a recubrir el sonido y envolver la composición en una atmósfera espesa de rhythm & blues. Antes, en “Nature’s Child” nos trasladamos a una especie de chill out en el que Dan tira por el falsete, con gran resultado.

A continuación entra la que es probablemente la más evidente referencia del sonido de The Arcs. Si alguien te pregunta a qué suenan, le enchufas Chains Of Love. Si una imagen vale mil palabras, una canción así bien vale un artículo, o dos. En ella las voces del coro Flor de Toloache tienen un protagonismo mayor, el teclado suena especialmente acertado y la melodía se pega como un chicle a la suela del zapato. El aire sexy que desprende el disco no es para pasarlo por alto, pero por si acaso en Come And Go se hace especialmente explícito incluyendo gemidos ahogados a lo largo del track. Soul en estado puro como el que inunda en concreto Rosie (Ooh La La)y la convierte en otra de las (múltiples) joyas del álbum.

Afrontando el track final del disco no esperamos grandes cambios ni alardes sino acabar con ritmo negro metido en los oídos y saboreando un sonido que si bien en otra época pasada dominó el gusto mayoritario, hoy en día supone una bocanada de originalidad y frescura. Y eso es exactamente lo que nos ofrece Searching The Blue, dando la puntada final al primer, y esperemos que no último, disco de una banda que es mucho más que un capricho de ese señor que se llama Auerbach y nos da alegrías periódicamente.

The Arcs – Yours, Dreamily

  • Psicodelia y soul bien entendidos conforman la base musical retro (en el mejor sentido de la palabra) de este trabajo.
  • Siempre es un placer ver a Auerbach moverse en registros vocales y estilísticos diferentes de lo que acostumbra.

  • El estilo no sufre grandes variaciones a lo largo del trabajo. Si no te convence una, no te gustará el resto. Pero eso, lamento decirte, es problema tuyo.
  • No seáis malos comparándolo con Alabama Shakes.

PÁGINA DE ARTISTA

8.1

Pocas veces una lesión trae algo positivo, pero el hombro herido de Patrick Carney impulsó este proyecto paralelo de su socio en The Black Keys bajo el nombre de The Arcs. Dan Auerbach ha formado una nueva banda y suenan como querría que hubiera sonado “Turn Blue”.