MONDO DRAG

Suele ser habitual que muchos grupos pasen desapercibidos entre el público y la crítica habiendo lanzado varios discos y de repente, así como quien no quiere la cosa, den un pequeño pelotazo que les permita ver un poco más lejos en el horizonte. A veces es casualidad, a veces es el boca a boca entre webs especializadas y muchas veces es simplemente que si bien sus anteriores trabajos no eran nada desechables, sí se quedaban en algo más bien discreto, y no es hasta haber alcanzado cierto desarrollo como grupo cuando por fin consiguen lanzar algo por encima de la media.

Es esto último el caso de Mondo Drag, grupo que lleva en activo desde 2006 y que ya cuenta con cuatro álbumes en su haber, lanzando en 2015 un disco homónimo lleno de grandes temas. Pero antes de adentrarnos en su música (que ya os adelanto que sí, se trata de otro trabajo de psicodelia),  vamos a hablar primero de la gestación de este trabajo.

Entre los componentes de Mondo Drag se encuentran Zach Anderson y Cory Berry, bajista y batería de Radio Moscow, quienes tras cosechar el éxito con este grupo, se mudaron a Iowa en 2010 y se juntaron con el vocalista y teclista John Gamino y los guitarristas Nolan Girard y Jake Sheley, el resto de miembros que forman Mondo Drag. Pero por aquel entonces Anderson y Berry estaban montando otro proyecto con la vocalista sueca Elin Larsson, Blues Pills, así que tras grabar el disco del que hablamos hoy, los dos se mudaron a Suecia. El propio grupo se vio entonces en la necesidad de buscar un nuevo bajista y batería, siendo Ventura Garcia y Andrew O’Neil los miembros que se unirían de forma permanente conformando lo que el grupo es a día de hoy. Estamos hablando entonces de un disco grabado entre 2010 y 2011, entre un montón de idas y venidas, y que ha permanecido en letargo hasta poder ver la luz en 2015.

[pullquote]Mondo Drag si bien no inventan nada nos ofrecen trabajos de gran calidad que reviven a la perfección el sonido de décadas pasadas, en este caso los 70, recordando a pesos pesados como Black Sabbath, Pink Floyd, Jethro Tull o Blue Cheer.[/pullquote]

Ahora sí, metiéndonos en el disco, compuesto por siete canciones muy sólidas, un fade in nos introduce en “Zephyr“, un corte cuyo riff suena bastante reconocible (recuerda al “Higher Ground” de los Red Hot Chili Peppers, aunque en una liga totalmente distinta), potente, con un gran solo de teclado y una voz que cuaja perfectamente con la psicodelia de Mondo Drag.

Pero este tema tan sólo es una breve introducción que no alcanza los tres minutos, y es en “Crystal Vision Open Eyes” donde la banda saca a relucir todo su potencial en un tema muy machacón en el que las guitarras destacan esta vez. Voz e instrumentación se unifican en “The Dawn“, componiendo una pieza muy sabbathiana (es imposible no nombrarlos cuando se habla de este tipo de grupos), aunque pronto cambia el ritmo para ofrecernos una instrumental que enriquece la composición, siendo de lo más destacable del disco, llegando a su punto álgido en “Plumajilla“, tema que continúa prácticamente desde donde lo deja el anterior, navegando por paisajes áridos a medio camino entre el stoner y el psy-rock, añadiendo esta vez una flauta que dota de un mayor misticismo al tema, intensificándose en un mar de guitarras que se desvanecen en una segunda parte en la que un pequeño punteo toma el control, sirviendo como una coda sobre la que se van sumando instrumentos y arreglos de cuerda hasta desvanecerse definitivamente.

[pullquote]Estamos hablando de un disco grabado entre 2010 y 2011, entre un montón de idas y venidas, y que ha permanecido en letargo hasta poder ver la luz en 2015.[/pullquote]

Shifting Sands” supone un cambio de sonido arrancando con una guitarra que casi recuerda al sonido de Dire Straits, sólo que más acelerado y psicodélico. La batería es totalmente mecánica, los solos se desarrollan sin prisa y la voz pasa a un segundo plano, añadiendo además sintetizadores para intensificar el toque psicodélico. “Pillars Of The Sky” sigue la misma estela, siendo un tema completamente instrumental que rezuma un aire a Pink Floyd por todos sus poros, especialmente la guitarra, que casi parece tocada por el propio David Gilmour. “Snakeskin“, la última pieza, se adentra en terrenos más tenebrosos, lisérgicos, formando un crescendo en el que la banda vuelve a sacar todo su potencial, finalizando por todo lo alto.

Mondo Drag es uno de tantos grupos que, si bien no inventan nada, nos ofrecen trabajos de gran calidad que reviven a la perfección el sonido de las décadas pasadas, en este caso los 70, recordando a pesos pesados como Black Sabbath, Pink Floyd, Jethro Tull o Blue Cheer. En realidad, discos como este no necesitan una carta de presentación demasiado extensa, pues este tipo de música está hecha para ser escuchada y dejarse llevar por su sonido a sus paisajes áridos y sus viajes de psicodelia, así que tanto para los amantes del género como para los que seáis nuevos en esto, adentraos sin miedo, no os arrepentiréis.

Mondo Drag – Mondo Drag

  • No es un disco largo y eso lo hace más fácil de escuchar.
  • La ejecución de sus componentes y la inclusión de instrumentos no tan comunes como la flauta.
  • El sonido añejo está muy bien reflejado. El sabor a los 70 es muy claro.

  • A los amantes del género seguramente se les hará corto.
  • Recuerdan tanto a otros grupos que es difícil encontrar algo que les haga diferentes y únicos.

PÁGINA DE ARTISTA

8.0

Mondo Drag es un grupo que ya lleva un puñado de años lanzando trabajos al mercado, pero no ha sido hasta 2015 con su cuarto disco cuando han dado un golpe en la mesa y han llamado la atención de la mayoría, entregando un disco para los amantes de la psicodelia, el stoner y en general, el rock setentero.