Foals es una de esas bandas que madura un poco más en cada álbum que publica. Y afortunadamente la madurez les sienta bien. Recordando los inicios en 2008 con “Antitodes”, un álbum que en ocasiones suena como la combinación entre Alt-J y Two Door Cinema Club en grave, nadie podría augurar la proyección y elaboración musical que han ido desarrollando progresivamente. Con su segundo LP “Total Life Forever” marcaron su trayectoria y se coronaron gracias a piezas como la aclamada “Spanish Sahara”. Tres años más tarde remataron lo conseguido con “Holy Fire”, ganándose la reputación del público y la crítica, logrando así que su propuesta convenciera en grandes estadios y festivales de medio mundo.

Ahora, Foals regresan con su cuarto disco: “What Went Down”, sin duda el largo más visceral y profundo hasta la fecha. Los de Oxford han evolucionado hacia un sonido con más matices, un juego entre claros y sombras que junto con la original (por así decirlo) actitud del cantante Yannis Philippakis consolida la carrera de Foals, convertidos en un grupo de referencia de la segunda década de los 2000.

Con este álbum Foals han logrado ser autoconscientes de su sonido y explorar todos los ángulos de su musicalidad, a pesar de quedar, por momentos, demasiado estancados en la fórmula envolvente con la que se les ve cómodos. “What Went Down” deja al oyente inmerso en su acústica; han elaborado temas que se alejan de lo críptico para ser disfrutables en masa, pero a la vez encontramos canciones aptas para un desglose más profundo y detallado. A pesar de ello, se echa de menos una diferenciación musical o una exploración hacia sonoridades distintas a las que ya habían presentado con sus anteriores trabajos. Quizá Yannis y los suyos deberían buscar más allá de su zona de confort para consagrarse como el grupazo que pueden llegar a ser.

Foals han logrado ser autoconscientes de su sonido y explorar todos los ángulos de su musicalidad, a pesar de quedar, por momentos, demasiado estancados en la fórmula envolvente con la que se les ve cómodos.

“What Went Down” se abre al estilo Foals: un sintetizador que nos envuelve en estéreo, el agarre vocal de Yannis y el derroche épico de las guitarras a cada final de frase. “What Went Down” nos introduce al math-rock contundente y afilado al que los británicos nos tenían acostumbrados. La cosa cambia con “Mountain At My Gates”, un corte sin duda más accesible y con tendencias menos graves que el anterior. La épica sigue así como los riffs de guitarra, pero en este caso se desvanece la claustrofobia y se deja paso a unos instrumentos más nítidos que culminan en una estampida de fuerza. La progresión instrumental sigue los patrones de la banda: un crescendo hasta la euforia convertida en gritos y vórtices. La jugada aquí sigue unos cánones habituales en una producción indie regular que descomprime el alma de contención y encierro al que Foals hacían gala.

Birch Tree” es uno de los temas más estables y brillantes del disco, suave y con un retorno y una sencillez instrumental muy agradables; las guitarras y un sintetizador ‘myth’ apoyan la calidez de la pieza. De nuevo, la canción escapa de lo críptico y se adapta al disfrute general del oyente que puede quedar enganchado muy fácilmente a los estribillos o al guitarreo inicial.

“What Went Down” deja al oyente inmerso en su acústica; han elaborado temas que se alejan de lo críptico para ser disfrutables en masa, pero a la vez encontramos canciones aptas para un desglose más profundo y detallado.

Esa estabilidad se mantiene en la intro estereofónica de “Give It All”. Reverbs y sintetizadores cósmicos que ganarán importancia a lo largo de la canción para conseguir ese preciado matiz espacial. “Give It All” es la pieza introspectiva y calmada del disco. En Foals siempre hay un “Spanish Sahara” o un “Late Night” y en esta edición “Give It All” es la encargada de marcar la nota emocional. A pesar de ello el resultado puede ser un poco monótono debido a la ausencia del remate final al que estábamos acostumbrados, no hay el fogonazo que realza la épica. En cambio, el siguiente track, “Albatross”, suena como un juego de ganar y perder potencia usando los recursos habituales en la banda: teclas, punteos de guitarra y los coros que realzan cada “aaaaaaahh!“. Llegados a este punto nos preguntamos si Foals han querido hacer un rock con tendencias experimentales o si han optado por un sistema de producción y fabricación de canciones que hagan aumentar más el hype a su alrededor. Y ahí parece residir la cuestión de “What Went Down”, que se encuentra en el límite entre la esencia y la factorización para las masas. El ritmo se recupera con “Snake Oil”. Una actitud más rockera se abre paso entre el habitual y contundente guitarreo grave. Los ecos y los sonidos atmosféricos firman la pieza que redunda en la musicalidad de Foals.

Se echa de menos una diferenciación musical o una exploración hacia sonoridades distintas a las que ya habían presentado con sus anteriores trabajos.

Night Swimmers” es la continuación perfecta de “Mountain At My Gates” y “Birch Tree”. Una línea de bajo cercana al groove se complementa con una guitarra aguda a la que añaden un teclado cálido para iluminar la composición tras la visceralidad temática y musical de los anteriores temas. Nuevamente los sonidos espaciales abordan la canción culminándola con un toque synthpop bastante interesante que sin duda alguna realza los tonos del álbum y demuestra que Foals no se han encerrado en el indie rock. London Thunder” vuelve a la calma sin perder la vitalidad. La canción encapsula la nostalgia de un retorno, una vista del atardecer a través los cristales de un aeropuerto cuando acaba un viaje. La ventisca de fondo y los apuntes de guitarra sonorizan la oda a la ausencia que canta Yannis. De ese matiz melancólico pasamos a “Lonely Hunter”, cuya base se alegra pero la voz suena (como de costumbre) contenida. La temática liga con su predecesora, pues en esta Yannis metaforiza la vida de un artista, relacionándola de nuevo con el camino de regreso. El cierre del disco va a cargo de la extensa “A Knife In The Ocean”, cuya lírica lamenta aquello perdido en el pasado: “What came of the things we once believed? Oh, all lost to the depths of a hungry sea”. Recreándose en la armonía entre percusión y sintetizador, casi emulando el romper de las olas, la canción muestra de nuevo los entresijos de banda británica. Tocando de nuevo el sentimiento de pérdida, de desolación.

Foals – What Went Down

7.4

Foals demuestran en “What Went Down” que son los reyes de los riffs masivos y de los sintetizadores envolventes. Pegando subidones estratosféricos en casi todos los cortes de la placa, demuestran euforia y contención a partes iguales. Sin desmarcarse mucho de la sonoridad que habían explotado en anteriores trabajos, Foals han confeccionado una obra notable.

  • Claroscuro musical en el que la épica del indie rock brilla como en pocos sitios.
  • Material lírico trabajado en el que se encuentran metáforas y temáticas muy arraigadas en la personalidad de la banda.

  • Falta de ingenio melódico.
  • Consagrando su estilo no han arriesgado ni evolucionado hacia algo nuevo para el oyente habitual.

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