LEÓN BENAVENTE

León Benavente es una formación que arrancaba en el año 2012 con la fusión de componentes de la banda de Nacho Vegas, de Tachenko y de Schwarz, uniéndose para formar un nuevo proyecto liderado por Abraham Boba (Nacho Vegas), que ya había probado suerte en solitario. El nombre que tomaron para esta nueva aventura fue la consecuencia del infortunio que sufrió Luis Rodríguez, posterior guitarrista del cuarteto, cuando le dejó tirado el coche en el tramo que unía León con Benavente. Parado en la autovía y cargado con un bajo, un amplificador y una maleta de viaje, esperando a que llegara la grúa, llamó a Abraham Boba. Aquella llamada desembocó en la proposición de componer juntos canciones, respondiendo Boba: “Pero nada de canciones de amor, ya no más”.

El primer trabajo de estudio llegaría al año siguiente, de título homónimo y que a continuación reseñamos. Un disco de diez cortes en donde el gusto por la oscuridad, las contundentes letras apoyadas en la grave voz de Boba y unos teclados de ritmos ochenteros completan el cóctel explosivo de crítica hacia la sociedad y la exaltación de los diversos problemas de corte político que nos afectan, todo rodeado de la sutileza y la parsimonia que envuelve el esfuerzo.

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[pullquote]León Benavente, comandados por Abraham Boba, surgen a través de miembros de Nacho Vegas, Tachenko y Schwarz.[/pullquote]

El primer larga duración de León Benavente comienza con un canto generacional, donde Abraham Boba da ánimos para afrontar lo que el futuro depara a todos los que “saben lo que fueron los 80”. Así, con un impecable “Ánimo, Valiente”, ponen inicio a un viaje de apogeo de guitarras, teclados y la contundente voz del capitán de este elepé homónimo, que se muestra impecable e inamovible, dotando de la autoridad necesaria para crear la atmósfera de madurez que envuelve el trabajo. Nada más acabar el primer corte, que además se convertiría en single, avanzamos con “Las Hienas”, track en el que comenzamos a vislumbrar cierta homogeneidad en el sonido, que se prolongará en las siguientes pistas. “Las Hienas” se conforma como un canto bélico apoyado en las melodías de un teclado que apuntala el final de cada verso y que muestra su resplandor en el estribillo, hablándonos de esas hienas que se confunden con sirenas, haciendo la llamada a las demás fieras.

Donde sí podemos ver ritmos más bailables es en “Estado Provisional”. Aquellos teclados que antes apuntalaban, ahora añaden una atmósfera rítmica mientras Abraham Boba nos deleita con pasividad y contundencia una oda al desamor y sus consecuencias. “Lo que antes me hacía reír, ahora me pone triste… Lo que antes me hacía feliz ya no existe”, claudicando ese “Ya no existe” mientras se entrelaza entre los coros del final del corte.

[pullquote]Además de su particular sonido, el cóctel explosivo lo completan a través de una crítica hacia la sociedad y la exaltación de los diversos problemas de corte político que nos afectan, todo rodeado de la sutileza y la parsimonia que envuelve el esfuerzo.[/pullquote]

La amargura continúa en su siguiente corte, “Las Ruinas”, donde León Benavente nos presenta un mundo destruido, haciendo enumeración de aquellas edificaciones en proceso de ruina o la profecía de que “No se salvarán ni las mejores obras de arte” en aquella ciudad en decadencia, en aquellas “Ruinas del imperio, ya no hay luz, ya no hay dinero, sólo queda el desencanto en la ciudad, es un verdadero espanto”, como reza un contundente estribillo regado por los teclados presentes en todo el esfuerzo.

De la desolación pasamos a los ritmos frenéticos de “La Palabra”, animándonos a reflexionar acerca del amor y la forma de autoengañarnos en cuanto a los sentimientos románticos, el querer continuar con aquello en lo que uno ya no cree. “Y si me quieres tanto dime la verdad o calla”. Unos teclados y el vendaval de las guitarras configuran el dinámico ritmo que atesora una de las canciones más rebeldes del disco. En contraposición con el frenetismo anterior encontramos “Década”, pausado tránsito que reza que “Está muy claro que algo tiene que cambiar o se irá todo a la mierda”, presentándonos la decadencia del ser humano en diez años, el acercarse poco a poco al abismo. Siguiendo esa falsa calma de “Década” llega “La Gran Desilusión”, que aunque muestre tintes de revolución (“En el aire algo nos hizo pensar que los sistemas empezaban a fallar… Confundimos las hogueras con una revolución”) todo se tornó en la desilusión de que aquellas muestras no significan cambio, aquella supuesta revolución era falsa. Una historia de espejismos envuelta en un ambiente triste y en la que la voz de Abraham Boba se combina con la de Irantzu Valencia, ex componente del grupo La Buena Vida.

[pullquote]León Benavente idean un disco formado por diez cortes en los que predomina el gusto por la oscuridad, las contundentes letras apoyadas en la grave voz de Boba y unos teclados de ritmos ochenteros.[/pullquote]

El Rey Ricardo” nos narra la historia de un rey tirano y déspota que se aferra a su trono hasta que el pueblo, a grito de “Muera el rey Ricardo, grita la jauría fuera de palacio” consigue destronarle y hacer que pague las fechorías. Una canción intensa, cuya batería toma un papel fundamental para amalgamarse con la letra. Acercándonos al final del disco nos encontramos con “Revolución”, un canto inconformista ante la situación actual, que nos anima a emprender lo que el título del corte señala para lograr así cambiar las cosas: “Que los motivos son más que evidentes, ya no vivimos en los años 20, se hunden barcos, se marcha la gente… ¡Revolución!”. Los teclados vuelven a estar muy presentes, acompañados por un estribillo en el cual Boba repite “Revolución”, de forma casi subliminal, al borde del susurro. El disco termina como empezó, con otro contundente sencillo: “Ser Brigada”. Esta vez León Benavente narran la historia de una chica y un chico desde que se conocieron hasta que después de estrechar lazos emprenden una huida (“Robaron un R5 y se fueron buscando el calor, llegaron al desierto de Almería…”), momento el cual la pareja juega un papel rebelde, luchador y al margen de la ley. Ambos forman un juego similar a Bonnie & Clyde, donde la fuga y la búsqueda de la independencia toman un papel fundamental en una fantástica historia narrada por la contundente voz de Boba, toda acompañada de enérgicas guitarras y una batería tajante que acompasa el ritmo y pone final a un gran debut en largo de León Benavente, en su faceta más rockera y oscura y donde el pesimismo y la brutalidad invaden su propio mundo, que se convierte en más que familiar, en el que la crítica no puede faltar y la rebeldía ante la situación actual toma un papel protagonista.

León Benavente – León Benavente
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  • Las contundentes letras que llenan el disco, cargadas de matices.
  • La crítica social que engloba el trabajo encaja perfectamente en el momento que se concibió.
  • La excelente producción del LP en general.

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  • Peca de monótono en algunos tramos.
  • 10 pistas para un total de 37 minutos nos hace echar de menos alargar la escucha con alguna canción más.
  • Que llegue en un momento de saturación de bandas con un estilo similar puede nublar y que no se lo valore sólo por la calidad de sí mismo.

PÁGINA DE ARTISTA

LEÓN BENAVENTE

7.0

Con su álbum homónimo, León Benavente debutan por la puerta grande. Ritmos contundentes, teclados constantes y guitarras robustas para concebir un disco en el que la oscuridad se cierne en un mundo en estado de destrucción guiado por la voz de un Abraham Boba pletórico.