FATHER JOHN MISTY

Tres años después de la publicación de “Fear Fun”, el trabajo publicado en 2012 con el que Josh Tillman se adentraba en nuevos terrenos lírico-musicales en solitario bajo el pseudónimo de Father John Misty, el polivalente y ambicioso compositor de Maryland regresa con “I Love You, Honeybear”, su segundo largo. Aunque sigue la línea de su predecesor, el nuevo álbum se caracteriza, principalmente, por el uso de una sección orquestal de cuerda y, en menor medida, por la aislada incursión de una sección de viento metal próxima al sonido mariachi, así como los juegos con la electrónica y las cajas de ritmos en determinados cortes del LP, los cuales se integran adecuadamente en el sonido de raíces folk del aclamado cantautor.

En lo que a la parte lírica respecta, es preciso destacar el encomiable empleo de la ironía, el humor y el sentimiento de cada pieza. Sutiles y emocionales textos que relatan a lo largo de once temas las alegrías, miedos, esperanzas, frustraciones, inseguridades e ilusiones que el cantautor ha experimentado en el devenir de su relación con la que es su actual esposa, la fotógrafa y cineasta Emma Elizabeth Tillman. Un relato íntimo y perspicaz, crudo e intenso, que expone una relación de pareja real, alejándose de las estandarizadas historias de amor y desamor que proliferan a través de los más variados géneros y estilos, así como los más variopintos grupos y artistas.

Fotografía: Emma Elizabeth Tillman (http://lovetheghost.tumblr.com/)

En este sentido, Father John Misty actúa como catalizador de esta experiencia a la que todos estamos expuestos y por la que todos hemos transitado en algún momento de nuestra vida, desmitificando los idealizados aspectos de la realidad sentimentaloide, redimiendo de esta manera tan manida temática. Un álbum conceptual donde Tillman actúa, en cierto modo, como un predicador que hace honor a su alter ego, exponiéndose de una forma tan procaz que desbordará las expectativas de los más intransigentes defensores de la autenticidad en la música, mostrando las luces y sombras en las que él mismo se ha adentrado, y cuya experiencia ha sido capaz de canalizar de forma lúcida y astuta en el disco que tenemos entre manos.

[pullquote]”I Love You, Honeybear” se caracteriza por el uso de una sección orquestal de cuerda y, en menor medida, por la aislada incursión de una sección de viento metal próxima al sonido mariachi, así como los juegos con la electrónica y las cajas de ritmos en determinados cortes del LP.[/pullquote]

Se abre el disco con el tema que da nombre al nuevo proyecto, “I Love You, Honeybear”. Un corte de tintes épicos que derrocha sentimentalismo por el magistral uso de los violines y el dramatismo de la sección rítmica, los cuales acompañan a una voz cálida y melancólica que expresa el amor de nuestro protagonista a la que es su esposa.

El segundo corte del disco, “Chateau Lobby #4 (in C for Two Virgins)”, se torna en una canción rítmica y optimista, ornamentada por una sección de viento metal de reminiscencias mariachis que relata su casamiento y sus primeros días de convivencia conjunta: “First time, you let me stay the night despite your own rules… You took off early to go cheat your way through film school… You left a note in your perfect script: “Stay as long as you want”…  I haven’t left your bed since”.

[pullquote]Sutiles y emocionales textos relatan a lo largo de once temas las alegrías, miedos, esperanzas, frustraciones, inseguridades e ilusiones que el cantautor ha experimentado en el devenir de su relación con la que es su actual esposa, la fotógrafa y cineasta Emma Elizabeth Tillman.[/pullquote]

La electrónica y las cajas de ritmos harán acto de presencia en “True Affection”, una pieza que critica el uso de las nuevas formas de comunicación, protagonistas en este nuevo siglo, y que impide a los protagonistas conversar cara a cara sin mediación de los nuevos dispositivos electrónicos: “When can we talk… With the face?… Figure I can give you true affection”. Podríamos aventurar que de ahí el uso de la electrónica en cuanto que antítesis a la pureza eminentemente acústica del folk como analogía a dicha forma de comunicación. Será en “The Night Josh Tillman Came To Our Apartment” donde Tillman habla de forma abierta de la frustración que le provocan ciertas actitudes de su esposa, así como del miedo de éste a que aquellas vengan influidas por él mismo. Musicalmente, llama especialmente la atención el uso de metalófonos que acompañan a los arpegios de la guitarra en pequeños interludios instrumentales y estrofas, dotándolos de una sonoridad brillante que contrasta con la gravedad de la sección de cuerda, dando lugar a un interesante contraste, especialmente relevante, en las cadencias de los versos que conforman los estribillos.

Especialmente incisivos son los violines que, acompañados por una solemne batería y unos coros armonizados, introducen la tierna balada “When You’re Smiling And Astride Me”. Un corte apasionado donde la sincera voz de Tillman suena especialmente delicada y dulce, acompañada en todo momento por un colchón armónico en el órgano que se pierde en el conjunto sonoro, especialmente con los violines, que resulta imprescindible en ciertos momentos de silencio para mantener la dramática atmosfera de la pieza. Un lento blues se inicia a continuación con “Nothing Good Ever Happens At The Goddamn Thirsty Crow” para relatar con entusiasmo un desencuentro entre la pareja, un track cargado de diferentes efectos sonoros (slide guitar, cromatismos ascendente en los violines, punzantes notas del clarinete, incesantes trémolos de mandolina y fuertes rasgueos en la guitarra eléctrica) y disonancias, que ilustran los descarnados versos de la canción.

[pullquote]Father John Misty actúa como catalizador de esta experiencia a la que todos estamos expuestos y por la que todos hemos transitado en algún momento, desmitificando los idealizados aspectos de la realidad sentimentaloide, redimiendo de esta manera tan manida temática.[/pullquote]

En “Strange Encounter” nos encontramos con un Father John Misty reflexivo, analizando las consecuencias de las desavenencias conyugales. Un tema en el que llama especialmente la atención el protagonismo de los violines, los breves punteos de guitarra fuertemente distorsionados, así como el uso del piano, los metalófonos y el arpa, que dan lugar a una atmósfera cuasi onírica cargada de melancolía.

Con “The Ideal Husband” Tillman deja al margen las baladas, contenido dominante del álbum, para crear una pista potente con un marcado ritmo, que hace de esta composición el corte más dinámico del disco. Un track que pone en tela de juicio la idoneidad del cantante como marido a través de una letra dura, la cual va cargándose progresivamente de tensión mediante la progresión armónica ascendente de los instrumentos hasta alcanzar el clímax en el estribillo, donde el compositor nos muestra su realidad actual derivada de los actos expuestos en las estrofas.

Reduciendo nuevamente el ritmo escuchamos la mordaz “Bored In The USA”. Una punzante crítica a la sociedad americana que rememora al clásico de Bruce Springsteen “Born in the U.S.A.”, que aparecería en el álbum del mismo nombre en 1984. No obstante, Tillman deja de lado la fuerza y la épica que desprendía el himno del ‘Boss’ para concebir una pieza sobria y melancólica que se constituye en un lamento desbordante de ironía, al reproducir en bucle las risas enlatadas propias de las series de comedia mientras se relata la realidad norteamericana. “Holy Shit” continuará con la comentada temática de la canción precedente y la instrumentación austera para entonar versos tan punzantes como los que conforman la primera estrofa: “Ancient holy wars… Dead religions, holocausts… New regimes, old ideas… That’s now myth, that’s now real”.

Finalizamos el recorrido por “I Love You, Honeybear” con I Went To The Store One Day”. Una canción compuesta únicamente por cuerdas (guitarra, violín y mandolina) que acompañan a una voz cálida que expresa, dulcemente, el balance de lo acontecido durante el tiempo que Josh Tillman ha pasado con su novia, y el deseo de éste por formar juntos un hogar. Especial atención merece la parte musical, compuesta enteramente por acordes disonantes, y con una progresión nada predecible que hace difícil la escucha. Un camino sinuoso que ejemplifica la línea zigzagueante y los diferentes altibajos que ha seguido la relación de los protagonistas que magistralmente narra el elepé.

Father John Misty – I Love You, Honeybear

  • El tratamiento del tema amoroso desligándose de los estereotipos, abordándolo con lucidez, sensibilidad y humor.
  • La capacidad crítica de Josh Tillman.
  • Las melodías de la primera parte del álbum.
  • La combinación de la sección de cuerda con la de viento metal en “Chateau Lobby #4 (in C for Two Virgins)”.

  • La lentitud general del elepé.
  • El último corte requiere de una lenta y correosa digestión.

PÁGINA DE ARTISTA

8.5

“I Love You, Honeybear” es el nombre del segundo trabajo de Josh Tillman bajo el pseudónimo de Father John Misty. Un álbum en el que Tillman relata la historia de amor con su esposa, la fotógrafa y cineasta Emma Elizabeth Tillman, pero en el que también tiene cabida la crítica social más mordaz. Todo ello siguiendo las directrices lirico-musicales que el compositor estadounidense delineó en su anterior elepé, “Fear Fun”.