BOSTON

Finalizaba la alocada década de los sesenta a la par que el movimiento psicodélico dejaba paso a nuevos estilos musicales derivados del mismo. De la ramificación más férrea de dicha corriente se abriría camino el hard rock, abanderado por bandas, principalmente británicas, como Led Zeppelin, Black Sabbath o Deep Purple. Por su parte, también surgieron bandas cuyo propósito era el de equiparar la música popular a la nobleza de la académica, de la que bebieron y a la que en muchas ocasiones adaptaron al nuevo estilo. Este rock progresivo surgió a raíz de músicos virtuosos cuyas aspiraciones artísticas dieron lugar a álbumes conceptuales de sonido y letras muy cuidadas, en los que se incluían instrumentos, hasta entonces, fuera del imaginario del rock, así como largos e improvisados pasajes instrumentales. Se trabajaba con estructuras musicales y ritmos complejos, y se realzó la figura del teclista. Asimismo, estos grupos entre los que podemos enumerar a Yes, King Crimson o Emerson, Lake & Palmer, pusieron a su disposición las más avanzadas técnicas de grabación de la época.

Entretanto, Tom Scholz, un virtuoso guitarrista y compositor de Ohio, asistía al Massachusetts Institute of Technology, al tiempo que componía y tocaba en una banda llamada Freehold, la cual le llevó a conocer al guitarrista Barry Goudreau y al batería Jim Masdea, a los que más tarde se uniría el cantante Brad Delp. Años más tarde, mientras Scholz trabajaba en Polaroid, fue construyendo un estudio de grabación en su sótano, donde grabarían algunas maquetas que presentaría, sin éxito, a diversas compañías discográficas. Sería en 1975 cuando registraría una serie de pistas que llamó la atención de los promotores de Epic Records, los cuales les propusieron una audición para la que reclutaron al bajista Fran Sheehan. Al término de la sesión, el grupo debería sustituir a Masdea ante la presión de los directivos de la compañía, aunque otras fuentes sostienen que abandonó el grupo él mismo ante la pérdida de interés en el proyecto. Su lugar lo ocuparía Sib Hashian, amigo de Barry Goudreau.

Con un contrato que estipulaba que la banda debía poner en el mercado diez trabajos en los próximos seis años, acuerdo que no se llegaría a cumplir, Scholz entraría en el estudio de su vivienda para regrabar él mismo las canciones que más tarde constituirían el álbum debut más vendido de la historia hasta aquel momento. El compositor se haría cargo de todos los instrumentos, a excepción de la batería, que estaría a cargo de Sib Hashian, y las voces, que serían registradas en un estudio de Los Ángeles por Delp, el cual se encargaría no sólo de la voz principal, sino de las armonías y los coros. El larga duración se grabó en el sótano de Tom ante la negativa de este para registrarlo en los estudios de la casa discográfica, pues quería conseguir el sonido específico obtenido en las demos. El elepé, de título homónimo a la banda, vería la luz un 25 de agosto de 1976, alcanzando rápidamente los primeros puestos en las listas de éxitos, principalmente por el apoyo que le brindaron las emisoras de AOR (Adult Oriented Rock). El long play brilla principalmente por los riffs que ejecutan con destreza tanto la guitarra acústica como la eléctrica, los virtuosos solos de guitarra de la mano de Scholz, y las intensas y pegadizas melodías en la aguda y potente voz de Brad Delp, que deja al margen el estilo agresivo propio del rock duro en beneficio de un semblante más pop. Un disco que denota una fuerte producción y que muestra un sonido impetuoso y enérgico que tiene su génesis, principalmente, en el hard rock, pero que evidencia, asimismo, matices propios del rock progresivo.

[pullquote]Tom Scholz se haría cargo de todos los instrumentos, a excepción de la batería, que estaría a cargo de Sib Hashian, y las voces, que serían registradas en un estudio de Los Ángeles por Delp, el cual se encargaría no sólo de la voz principal, sino de las armonías y los coros.[/pullquote]

Se abre el LP con “More Than A Feeling”, introducida por unos arpegios en la guitarra acústica mediante un fundido de entrada al que pronto se une el bajo y la batería, no tardará en sumarse una voz cálida a la base instrumental. Será en el último verso de la primera estrofa donde Delp agudice su registro para generar una tensión que nos lleva, mediante una exquisita combinación de guitarra solista y bajo, al estribillo de la canción, donde se desata la fuerza. Una estructura típica que juega con lo acústico y sosegado en las estrofas y lo eléctrico y vigoroso en los estribillos, la fórmula que usaría Nirvana años más tarde, lo que le valió para alzarse a lo más alto de los rankings de ventas, y cuya alargada sombra eclipsaría los posteriores trabajos del grupo. Mención especial merece el agudo que Brad Delp se marca en el puente de la canción, apoyado por una afilada y cortante guitarra, que precipita el final de la canción con unas armonías vocales que eriza el vello mientras un fundido de salida hace concluir el tema. Toda una obra maestra.

[pullquote]”Boston” brilla principalmente por los riffs que ejecutan con destreza tanto la guitarra acústica como la eléctrica, los virtuosos solos de Scholz, y las intensas y pegadizas melodías en la aguda y potente voz de Delp, que deja el estilo agresivo del rock duro en beneficio de un semblante más pop.[/pullquote]

Continuamos con “Peace Of Mind”, un track que nuevamente se abre con la guitarra acústica para luego electrificarse. El texto aborda el conflicto interno de Scholz de dejar su trabajo en Polaroid para dedicarse por completo a la música: “And you wanna run but somehow you just keep on staying”. Finalmente pesa más en la balanza la idea de que él prefiere la tranquilidad a la competencia y el lento ascenso en la compañía: “People living in competition… All I want is to have my peace of mind”. El ingenioso solo de guitarra, en su primera parte, juega con los canales de audio en lo que parece un diálogo entre guitarras, un ingenioso tratamiento que podría aludir al mencionado conflicto interior del compositor, que deja paso a una maravillosa segunda parte donde ambas guitarras suenan al unísono. Los coros y armonías vocales de Delp ponen la guinda a unos estribillos de sonoridad épica tremendamente trabajados.

Con “Foreplay/Long Time encontramos una obra en dos partes en donde la primera de las mismas actúa de preludio al más puro estilo barroco del genio alemán Bach. Una pieza de rock progresivo, al que aludíamos al inicio de este artículo, que fue compuesta durante la etapa de estudiante de Tom Scholz, en el que se mira a las formas de la música académica, se da protagonismo al órgano, se juega con los acentos musicales y con sonoridades electroacústicas al modo en el que lo hizo el compositor alemán de vanguardia Karlheinz Stockhausen. A continuación, un punteo de guitarra sustentada sobre un órgano que se mantendrá a lo largo de la segunda parte, nos devuelve al hard rock melódico que Scholz nos había presentado en los dos primeros cortes del disco para hablarnos de una historia de amor, de la persecución de un sueño, referido, probablemente, al deseo de dedicarse por completo a la música.

[pullquote]Un disco que denota una fuerte producción y que muestra un sonido impetuoso y enérgico que tiene su génesis, principalmente, en el hard rock, pero que evidencia, asimismo, matices propios del rock progresivo.[/pullquote]

Siguiendo por la senda que nos marca el orden de las pistas, suena “Rock And Roll Band”, una canción directa, potente y enérgica que carece de interés y baja el nivel con respecto a las anteriores. “Smokin’”, por su parte, rescata de nuevo las influencias progresivas en el centro de la pieza, un pasaje donde apreciamos una fuerte presencia del órgano en lo que parece una improvisación, que deja paso a un sonido nuevamente barroco inspirado por un clave al que siguen fuertes acordes de órgano. Este episodio instrumental está flanqueado por fragmentos de hard rock cuyo riff de guitarra nos evoca el tema “La Grange” que ZZ Top publicaría en 1973, incluido dentro del largo “Tres Hombres”. Volvemos a los arpegios en guitarra acústica que abrían el disco con los primeros compases de “Hitch A Ride”, un track íntimo y tranquilo que baja el ritmo para acelerarlo en la coda, un final de canción dominado por un solo de guitarra rebosante de melodiosidad donde se juega, nuevamente, con un diálogo entre guitarras para, en ocasiones, ejecutarse conjuntamente.

Something About You” sorprende en su comienzo. Se inicia con unos arpegios en la guitarra eléctrica que acompaña a una onírica voz aguda para, acto seguido, regresar a la esencia musical de Boston. Un tema donde se exponen sentimientos amosoros  en el que es particularmente reseñable el tratamiento de las diferentes voces por parte del cantante. Y llegamos al final del álbum con “Let Me Take You Home Tonight”, una tierna balada que sorprende cuando se torna, en la coda, en un cada vez más rápido e intenso góspel, que dirige la música a un final apoteósico que se va desvaneciendo progresivamente mediante un fundido de salida.

Boston – Boston

  • El tratamiento de las guitarras y voces por parte de Tom Scholz y Delp, respectivamente.
  • Las pegadizas melodías y riffs que nos invitan a no parar de reproducir el álbum.
  • La incursión de elementos propios del rock progresivo sorprende al oyente inmerso en las poderosas guitarras del hard rock.
  • Los giros rítmicos y los diferentes matices que casi pasan desapercibidos y que enriquecen el conjunto instrumental de “Boston”.

  • La potente producción no hizo sino generar unas expectativas que Boston no podrían satisfacer en sus trabajos posteriores.

PÁGINA DE ARTISTA

9.5

Boston debutó en el año 1976 con un disco impecable de nombre homónimo, cocinado a fuego lento en el estudio de Tom Scholz. Un álbum de hard rock con grandilocuentes guitarras, pegadizas melodías próximas al pop y matices de rock progresivo,  lo que les llevó a obtener una sonoridad propia, conocida como ‘sonido Boston’, que les granjeó un éxito fulgurante.