El Sonorama, del que ya hemos hablado largo y tendido, es un festival en el que los conciertos son su principal atractivo pero ni por asomo el único. El ambiente festivo por las calles, el cruzarte en la calle Isilla con la plana mayor del indie estatal a cualquier hora del día, el Ribera del Duero, el cordero y en general el buen rollo imperante redondean la experiencia.

En medio de todo ello, tuvimos un rato para invitar a un pacharán a uno de los guitarristas del grupo referencia del post-rock de nuestro país (y sin duda en el podio europeo): Toundra. Al día siguiente de su breve pero potentísimo directo inaugurando el escenario principal de esta edición, David Maca ‘Macón’ nos atendió y nos contó cosas muy interesantes sobre festivales, influencias, éxito internacional y zorros.

Antes de nada y aprovechando que estamos aquí en el Sonorama, ¿hay algún grupo al que tengáis especiales ganas de ver?

Pues ayer vi a Calexico, que tenía ganas de verlos. Porque me gusta mucho Calexico, pero los discos así más oscuretas, más fronterizos. Luego sacaron un disco con Amparanoia, creo que era, y justo en el concierto al que fui, en la Riviera, era de la gira en la que tocaba Amparanoia con ellos y era medio bachata. Así que tenía ganas de verlos bien, y moló, estuvo muy bien. Luego también La M.O.D.A., que son amigos, Biznaga… Y hoy Berri Txarrak, que les han confirmado en el último momento y de puta madre.

¿Y alguna sorpresa propia de este festival?

Ayer estuve en la Plaza del Trigo viendo a La Habitación Roja, que tocaron versiones de  todo tipo de grupos muy conocidos, y muy bien. Y hoy también he estado pero no sé quién tocaba [Risas]. Ah sí, Señores no ha dado tiempo pero queríamos verlos… Al final es que nos hemos levantado tarde.

En muchos de los festivales a los que vais en este país sois los únicos representantes de vuestro género. ¿Cómo veis eso? ¿Bien en el sentido de que al menos apuestan por vosotros o preferiríais compartir cartel con más compañeros de estilo?

A ver. Bien, porque joe, que te llamen de todo tipo de festivales está genial. Y más un grupo como el nuestro, que tampoco siendo muy radical pero sí apostamos por un sonido contundente y fuerte, que como en el Arenal el otro día, el Les Arts de Valencia o el mismo Sonorama lo piensas y dices, pues no pegamos mucho. Que te llamen, que cierres muchos festivales y que luego la gente que está en el festival te pague y te diga: “Pues me ha gustado mogollón” está muy bien. La gente no está acostumbrada, a nivel general, a escuchar a un grupo instrumental. Y yo creo que al ser instrumental por eso nos llaman de muchos sitios, porque si tuviéramos una voz, a no ser que fuera popera quién sabe si nos llamarían. Así, al ser instrumental cada uno se imagina el estilo un poco. O sea que estamos muy agradecidos de que nos llamen de todos lados.

Para cerrar el tema festivales, ¿qué opinión te merece la enorme cantidad de ellos que han surgido en los últimos años en España? A priori parece positivo, pero ¿tú lo ves sostenible a medio-largo plazo?

Sí, es que se han acabado las fiestas de los pueblos. Antiguamente los ayuntamientos en las fiestas hacían conciertos. Ahora ya no hacen, sino que hay gente que lo organiza. Yo creo que festivales, conciertos, todo lo que sea música en directo es lo mejor que hay. Creo que sí que puede ser sostenible.

Cambiando de tercio: Toundra está alcanzando cotas de éxito bastante importantes fuera de nuestras fronteras, que parecen inalcanzables para muchos grupos nacionales. ¿A qué crees que se debe?

A que llevamos casi 10 años tocando, y eso se nota. Y luego lo que te decía, al no tener letra, a nivel internacional es mucho más sencillo. No hay un idioma y por tanto da igual que toques aquí que cuando estuvimos tocando en Rusia, donde la gente te apoya igual. La verdad es que fuera estamos absolutamente sorprendidos de lo bien que las cosas van saliendo. También el tener un sello internacional, al hacer la promoción fuera de España se ha notado mucho en las giras que hemos hecho últimamente.

Tras ya un tiempo en esta nueva discográfica, Century Media, ¿cómo valoráis vuestra entrada, os ha cambiado en algo?

Nos ha cambiado para bien. Lo que te digo, a nivel internacional ha habido un aumento de la proyección muy significativo. Ya con Aloud hicimos una gira y salió muy bien, pero en la segunda gira que hicimos, ya con Century Media, se montó. Por ejemplo en París, llenazo. En Londres, también llenazo. Lo cual para un grupo que no conocen, que te venga a ver gente además en ciudades donde hay una escena de muchos grupos y muchos conciertos y se llene… estamos encantados. Nos han dejado hacer lo que hemos querido, no nos han coartado para nada, hemos podido hacer las canciones que hemos querido, el disco que hemos querido, el diseño, todo. Hemos tenido absoluta libertad.

Al no tener letra, a nivel internacional es mucho más sencillo. No hay un idioma y por tanto da igual que toques aquí que cuando estuvimos tocando en Rusia, donde la gente te apoya igual.

Retomando el tema del éxito fuera, ¿tiene que ver también con la cultura de salas, que parece estar más verde en nuestro país?

Segurísimo. Alemania es algo especial. Sobre todo Alemania, pero vamos que fuera te tratan de una manera distinta a aquí en España. Las salas son salas hechas para conciertos. Aquí la mayoría de las salas en que hemos tocado son bares o discotecas que en cuanto acabas el concierto te echan corriendo para abrir la discoteca. Los tipos que llevan muchas salas en España están mejorando, pero es que fuera son salas que están preparadas, que se preocupan mucho por todo y es que eso es un movimiento de conciertos, no es: “Venga aprovecho como de 8 a 12 la sala está cerrada, hago conciertos”. Por ahí se nota mucho. En Alemania incluso en las casas okupas en las que tocas al principio, no son como las que hay aquí, están montadas para hacer conciertos, con equipazo y gente buena.

A lo mejor también influye la mentalidad de la propia gente que va a ver un concierto sin haberlo escuchado, cosa impensable por ejemplo en Madrid.

En Madrid o te conocen o la gente no va. No va. Tengo muchos amigos que montan conciertos y es eso, a la gente le da mucha pereza. Hombre, hoy en día con el tema de Internet aun así se ha mejorado mucho en ese sentido porque es fácil escuchar grupos. Ves que toca nosequién en la sala tal, lo escuchas en Spotify o te bajas el disco y tienes la facilidad de poder escucharlo y decir: “Ah pues me mola, vamos para allá”.

En ocasiones habéis manifestado que no os gustan las etiquetas, pero vuestro sonido, ¿hasta qué punto está influenciado por grandes nombres del post-rock, como puedan ser Mogwai, Explosions in the Sky, God is an Astronaut…?

Pues la verdad es que mis influencias son más básicas, son de grupos de los 70: Pink Floyd, Led Zeppelin… Los grupos como Mogwai por supuesto que nos gustan, pero no los consideramos como una influencia que escuchamos y de la que sacamos algo a partir de ahí. Vamos a lo que es a la raíz, al origen y jugamos con eso. Pero Mogwai… Mogwai nos mola mogollón. La verdad es que yo he visto a Mogwai ya cinco veces y todos los conciertos me han sorprendido. Todos. Y me gusta el rollo que llevan, como trabajan, lo que hicieron de una banda sonora de una película, de una serie… Eso es una cosa que en un futuro nos gustaría hacer, lo de poner banda sonora a algo. Molaría. Pero lo que comentaba, las influencias son las básicas, de las raíces: Pink Floyd y Led Zeppelin.

Fuera de España las salas están hechas para conciertos. Aquí la mayoría de salas en las que hemos tocado son bares o discotecas que en cuanto acabas el concierto te echan corriendo para abrir la discoteca.

Tú personalmente, ¿qué crees que has aportado con tu llegada a Toundra?

Ahhm… Uf, no sé [Risas]. No, a ver. Según lo que me comentan con ellos, y por entrevistas y tal… A mí no me gusta hacer acordes, a mí me gusta jugar mucho, hacer riffs, hacer mucha melodía. Con Esteban estuve un agosto cuando entré todo el día en mi casa y empezamos a componer el disco, y la verdad es que encajamos fenomenal. Yo a Alex, el batería, ya le conocía de hace mucho tiempo y es amigo mío. Incluso muchas veces un día libre que tuviéramos nos íbamos al local y tocábamos él y yo, o sea que ya había esa compenetración entre los dos. Y con Alberto entré muy bien también. Yo creo que puedo haber aportado a lo mejor más dinamismo en Toundra, en el sentido de intentar repetir lo menos posible, que vayan cambiando mucho las canciones y jugar mucho más con las melodías. Al no haber una voz, la música tiene que llevarte de alguna manera, y si al final sólo acabas haciendo acordes o partes, mal. Tiene que haber una línea melódica que te lleve del principio al final, que cuente un argumento.

A veces parece que en la sociedad actual casi todo es de usar y tirar. La gente se informa por tuits, escucha playlists con una canción por artista y falta tiempo o interés por escuchar un álbum entero del tirón. ¿Os perjudica esta mentalidad generalizada?

Sí nos perjudicaría, pero creo que nosotros no hemos tenido ese problema. De hecho mucha gente con la que hemos hablado nos dicen que escuchan el disco entero. Nosotros cuando lo hacemos es con esa idea de que se escuche de principio a fin, con el orden de las canciones, los ruiditos que hay entre canción y canción… Como que te va contando una historia. Una canción sacada del disco puede gustar o puede no gustar, pero pierde un poco el sentido aislada. La gente que le gusta Toundra y que ha escuchado el último disco nos dice que se lo pone de principio a fin, así que en ese sentido creo que hemos acertado. Lo que dices tú es cierto, es difícil, hoy en día todo es rollo “Me bajo una canción, escucho el tema famoso y nada más”. Pero bueno por suerte eso a nosotros no nos afecta mucho.

Mis influencias son las básicas, de raíces: Pink Floyd y Led Zeppelin.

Vamos a hablar un poco de “IV” ahora… Calificar “IV” como un disco conceptual sin tener letra es un poco arriesgado, pero la verdad es que se centra en la leyenda del Kitsune y más en general en la relación del hombre y la Naturaleza. ¿La idea precede a las canciones o surge a partir de ellas?

Surge a partir de ellas. Nosotros hacemos las canciones y cuando ya están compuestas, nos ponemos a ello. De hecho nace a partir del diseño. Los discos anteriores todos tienen colores. El “III” es como azul, “II” es más color pastel y queríamos que “IV” fuese vivo: rojo, naranja. De ahí surgió el fuego, y de ahí los zorros. Ya después indagando: el mito de Kitsune, japonés, de un dios, que piensa en la Naturaleza, etc… Pero todo posterior a las canciones, primero hacemos los temas y después cuando queramos encajarlos ya buscamos el sentido al disco. Porque al no tener una voz, pues también queremos transmitir una información un poquillo, y en este caso todo fue creciendo en torno al mito del Kitsune. De una manera más fácil es el mito del Kitsune, la Naturaleza, el ser humano, pero también lo queremos enfocar de una manera social, como que el ser humano está destrozando, ya no sólo a la Naturaleza sino a sí mismo. Nos gustaría poder dar más contenido, pero también está bien dejarlo abierto. Mucha gente nos ha escrito diciendo que ellos han experimentado tal cosa, que creen que quiere decir tal otra… Cada uno se imagina una historia suya y eso también es bonito.

“Oro Rojo”, “Viesca”, “Qarqom”… En “IV” hay un buen puñado de canciones que son auténticos himnos que entran en lo mejor de vuestro repertorio. ¿Personalmente cuál es tu preferida?

“Qarqom”, me alegro de que la digas. Me gusta mucho toda, cómo es desde que empieza, progresa, y cómo acaba en un final muy pesado. Luego “Belenos” es una canción que se hizo como al final pero que poco a poco le hemos ido pillando el rollo y cada vez nos gusta más. Al principio la teníamos como de las escondidas del disco, todos los del grupo. “Strelka”, y otras como que entran más fácil, pero “Belenos” en directo está teniendo una acogida buenísima.

Sin haber un cambio radical con respecto a “III”, el sonido de “IV” parece haber frenado un poco ese rumbo metalero, oscuro. Esta etapa ligeramente más melódica, más progresiva, ¿puede ser temporal o marca una dirección a seguir en la trayectoria de Toundra?

No nos lo marca. No nos planteamos nada cuando empezamos. En este caso, al entrar yo sí que hubo ese cambio más melódico. Fíjate que hubo gente que criticó porque yo vengo de un grupo de metal, Adrift, entonces pensaban que iba a ser más duro ahora, y sin embargo ha sido un poco más suave. Suave en el sentido de jugar con los cambios, con las intensidades. ¿Qué será el futuro? Pues ya estamos empezando a componer lo que es el siguiente disco y me gusta mucho el tema progresivo, el tema de dinámicas, de cambiar mucho, pero también queremos meter un poco de cañita. Hay que cambiar un poco en cada disco.

Os queda mucha gira todavía por delante, ¿pero en el horizonte empezáis a vislumbrar ya algo del próximo trabajo?

Sí, ya te digo que estamos empezando a componer, pues queremos grabar para el verano que viene. Somos, no lentos, pero sí que nos gusta darles muchas vueltas a los temas. A veces los grabamos y luego los interpretamos otra vez, los retocamos… Así que la idea sería tenerlo para finales del verano que viene y a finales de 2016 sacar el nuevo disco.

Ponerle banda sonora a una película sería algo que nos gustaría hacer en el futuro.

Volviendo al tema de la gira, habéis tocado desde en un bar metalero en Hamburgo hasta el Arenal Sound. Otra cosa no sé, pero variada la gira está siendo. ¿Os quedáis con alguna cita en concreto?

Lo que es por Europa, todo lo de Alemania, y a nivel de aquí, todos los conciertos de presentación de “IV”, tanto en Barcelona como en Valencia como en Madrid… Fue algo especial porque tocábamos con orquesta, bueno con vientos, cuerdas… y nos gustó muchísimo. Y de festivales, en el Resu (Resurrection Fest) estamos muy cómodos y nos gusta mucho tocar allí.

Por último, ¿alguna recomendación personal de alguna banda emergente que te haya llamado la atención últimamente?

Gente Mayor es un grupo que acaba de salir ahora, son del sur de España, de Cádiz, Chipiona, Jerez… y el rollo que llevan mola mucho. Si no lo habéis escuchado, apuntadlo.