ELDER

Si por algo se caracteriza esto del rock es por la variedad. En un mismo saco (o grupo) puedes meter hard rock, psicodelia, metal, etc., y es exactamente lo que pasa con Elder. Este joven trío de Boston lleva en activo desde 2006 y ya tiene en su haber tres discos, algo nada sencillo en los tiempos que corren. O al menos en España, ya que por todos es sabido que al otro lado del charco nos llevan años de ventaja en esto de la música. Elder se presentan con claras influencias del stoner como los alemanes Colour Haze, los californianos Kyuss o incluso Black Sabbath.

Este disco tiene cinco razones por las que fijarse en ellos de inmediato en forma de cinco canciones que entran por los oídos a modo de guitarrazos y riffs pesados, como si un vikingo nos asestara un hachazo con cada uno. Y, si algo es de agradecer y que consiguen a la perfección, es lograr que el disco sea ligero, dinámico y poco repetitivo, algo nada sencillo con canciones entre los diez y los quince minutos de duración. Nos atrapa como un buen libro o una buena película, esperando el final, pero sin prisa, que ya llegará y hay que disfrutar de cada nota. Y aquí un aviso: cuidado con vuestros cuellos, pues este álbum os hará mover mucho la cabeza.

[pullquote]Consiguen a la perfección que el disco sea ligero, dinámico y poco repetitivo, algo nada sencillo con canciones entre los diez y los quince minutos de duración. Nos atrapa como un buen libro o una buena película, esperando el final, pero sin prisa, que ya llegará y hay que disfrutar de cada nota.[/pullquote]

La primera toma de contacto empieza con Compendium”. Un rápido punteo nos mete de lleno hasta que, a los pocos segundos, ya suena el primer riff. Ya estamos dentro y no hay escapatoria, puro stoner. Según avanza el tema incrementa el ritmo hasta que aparece Nick DiSalvo cantando. Lo hace poco, pero cuando presta su voz consigue buenos registros, por lo que sorprende que la ponga tan poco en el disco. En ese momento todo es repetir fórmula, riff tras riff, intercalando punteos y líneas de bajo. Mención especial para este instrumento, pues si bien estamos acostumbrados a oírlo en un segundo plano o ‘limpio’, aquí sucede lo contrario.

Pasados los más de diez minutos de “Compendium” llega “Legend”, en la que los fans de Toundra verán cierta semejanza, especialmente en el inicio tan pausado. Aunque esto se acaba rápido, ya que al minuto ya empieza la distorsión y los graves, pues las notas más agudas casi son tapadas en los punteos por los riffs. Esta canción sí es más predecible que la anterior, con partes más definidas que se ven venir hasta la mitad, momento en el que llega el solo. Este no pasará a la historia del rock como uno de los mejores, ni más rápidos, ni más elaborados, pero no por ello va a ser malo, todo lo contrario. Desde este punto hasta el final es todo instrumental y bien se podría enlazar con la siguiente canción siendo las dos una.

[pullquote]Este disco tiene cinco razones por las que fijarse en ellos de inmediato en forma de cinco canciones que entran por los oídos a modo de guitarrazos y riffs pesados, como si un vikingo nos asestara un hachazo con cada uno.[/pullquote]

Lorees más de cuarto de hora de tema, puro hipnotismo. Corte homónimo del disco y su buque insignia, su bandera. Aquí el bajo cobra mayor protagonismo todavía, acompañando perfectamente a la guitarra y la batería, como si de un reloj perfectamente compenetrado se tratase, llevando el tempo en todo momento. A partir del minuto seis, Elder nos dan un poco de relax con una parte acústica, un pequeño suspiro para coger aliento, la calma que precede a la tormenta. Hasta el minuto doce es una de las mejores partes de la canción para, finalmente, estallar en un huracán de sonidos. Llegados a este punto, llevamos más de media hora escuchando el disco y quedan dos canciones. Una de ellas es Deadweight, la única que baja de los diez minutos en todo el disco. Si bien la anterior iba de menos a más a partir de la mitad, esta lo hace desde el principio, aumentando los graves y el ritmo poco a poco, dejándose llevar como una bailarina.

Por último, le toca el turno a Spirit at Aphelion”, cautivadora de principio a fin. Durante los dos primeros minutos bien podría ser el tema de inicio de cualquier película o serie, hasta que rompe en una explosión de distorsión al estilo del hard rock más clásico, con un gran golpeo de batería y, ¿adivináis? Exacto, riffs de guitarra. Pero no sólo de riffs vive el hombre, pues también tiene grandes solos y una nueva parte acústica a partir del minuto seis enlazada a la perfección con el final, entendiendo por este uno largo.

Elder hace gala aquí de la leyenda que dice que es a partir del tercer disco cuando una banda encuentra su identidad y su sonido, pues parece que este trío lo ha conseguido llevando por bandera grandes riffs de guitarra enlazados con más estilos y mamando del hard rock más clásico con un gran talento para la composición e hilarla con buenos arreglos.

Elder – Lore

  • Canciones largas pero sin altibajos, saben en qué momento va cada parte y son muy dinámicas.
  • No es un disco instrumental, aunque lo parezca, pero tampoco hace falta canto. Tiene de todo: Riffs pesados, partes acústicas y de relax, buenos coros… Muy completo.

  • Que no estés acostumbrado a este tipo de música, al principio se te pueden atragantar canciones que no bajan de los diez minutos y donde apenas hay voces, a pesar de su dinamismo.
  • Necesitas una hora para saborearlo y escucharlo prestándole atención.

PÁGINA DE ARTISTA

7.1

Estamos ante una obra de arte. Así, sin más, como resumen. 59 minutos de álbum, con solamente cinco canciones en las que únicamente una no llega a los diez minutos y en el que encontramos potentes riffs de guitarra, un gran golpeo de batería y líneas de bajo distorsionado que no dejará a nadie indiferente. Eso sí, voces hay más bien pocas, pero tampoco se echan de menos. De escucha obligada para todo amante del stoner, doom, heavy, psicodelia, etc.