Esto es historia. Aquí mismo y ahora. Esto es historia“. Noel Gallagher pronunció estas palabras ante las 125.000 personas que logró reunir por segunda noche consecutiva en la explanada de Knebworth. Oasis lo habían logrado, los de Manchester se habían convertido en la banda más grande del mundo y estaban superando muchos records de sus idolatrados The Beatles.

Los Gallagher dominaban el panorama musical mundial a mediados de 1996 y decidieron dar una exhibición de fuerza colosal. Los conciertos en Knebworth se convirtieron en el evento del año en Inglaterra. La fiebre por Oasis estaba en su punto más álgido y dos millones y medio de personas intentaron hacerse con una entrada del ansiado recital. Algo que, sin lugar a duda, no tenía precedentes.

La Oasismania se había fraguado durante los dos años anteriores. “Definitely Maybe” fue el álbum que cambió la escena musical británica y que propició, junto a Blur, la creación de un nuevo subgénero como fue el Britpop, que centró las miradas en el Reino Unido tras años de dominio americano en las listas de éxitos. La nueva corriente tenía un estilo añejo, un carácter anti-grunge y un sonido muy beatleliano. Este estilo pronto tendría una rivalidad mítica entre bandas que protagonizaron Oasis y Blur. La batalla del Britpop no hizo más que alentar el entusiasmo cada vez mayor de los fans y llamó la atención de la prensa amarilla. Con este caldo de cultivo el quinteto grabó un año más tarde el trabajo “(What’s the Story) Morning Glory” y consiguieron que su segundo elepé fuese uno de los más vendidos de su década con canciones como “Wonderwall”, “Don’t Look Back in Anger” o “Champagne Supernova”. Las comparaciones entre la formación de Manchester y los añorados Beatles empezaban a resonar en todo el país desencadenando toda clase de opiniones acerca de su estilo musical. Los medios británicos abrían sus portadas todas las semanas tratando sobre los conflictos de Oasis y la mala relación entre los Gallagher alimentaba ese interés.

El pasado humilde y conflictivo de los miembros del grupo, mezclado con esta ola de éxito hizo que la arrogancia y las adicciones estuvieran muy presentes en sus vidas. La banda se presentó en Knebworth exaltada, entusiasmada y embriagada de energía y otras sustancias. El recital comenzó con un atronador solo de guitarra de Noel y “Columbia”, un tema que comienza con la frase “There we were now here we are“, un claro guiño a lo que una banda que ensayaba en trasteros puede hacer en tan poco tiempo. Después del éxtasis inicial el quinteto hizo vibrar la campiña inglesa con temas de su primer y segundo álbum como “Supersonic”, “Hello”, ”Slide Away”, “Some Might Say” o “Morning Glory” y canciones de las caras B de sendos trabajos. Las pistas descartadas siempre fueron uno de los puntos fuertes en los conciertos de la banda de Manchester.

La voz de Liam sonaba más áspera y rota que nunca. El sonido angelical de la gira de “Definitely Maybe” había pasado a la historia. Los excesos comenzaban a dañar la voz del pequeño de los Gallagher, que en los años venideros perdería progresivamente su rango vocal y el timbre de su voz. Los mancunianos se dirigían constantemente al público entre canción y canción, hacían chascarrillos e incluso tenían tiempo de ridiculizar a sus eternos enemigos, Blur. Liam cantó en medio del espectáculo los versos “All the people, so many people de la canción “Parklife” a modo de mofa hacia el grupo de Damon Albarn. El setlist se reanudó con “Round Are Way”, una excéntrica y alegre canción en la que además del quinteto participa una orquesta entera con violines, trompetas, armónicas, pianos y saxofones. Al tema B le prosiguió la composición con el riff más rockero de los Oasis, “Cigarettes And Alcohol”, que daba paso a la parte en acústico del concierto.

Los violines de “Whatever” inauguraron la segunda parte del espectáculo, la canción de protesta a un padre que no deja a su hijo cumplir el sueño de ser músico. Liam nunca volvería a cantar este single tras este concierto por la repulsa que sentía hacia él. Una anécdota curiosa que no impidió que la pieza sonase durante los años sucesivos, eso sí, interpretada por su hermano Noel. Un cover de “Octopus’s Garden” de The Beatles dio paso al tema por excelencia de Oasis, la amada y odiada “Wonderwall”, que acompañados por la voz de gran parte de los espectadores se tocó con un ritmo mucho más acelerado que en su pista del “(What’s the Story) Morning Glory”. Los acordes de “The Masterplan” y “Don’t Look Back in Anger” cantados por el mayor de los dos hermanos siguieron al single “Wonderwall”, siendo estos dos los únicos que interpretó en solitario el guitarrista de la formación.

Los insultos hacia el Manchester United resonaban entre canción y canción por parte del público alentados por el pequeño de los Gallagher, reconocido fanático del Manchester City. Los dos nuevos tracks “My Big Mouth” e “It’s Getting Better (Man!!)” fueron interrumpidos por el publico y Liam se animó a canturrear “Who the fuck are Man. United“, un estribillo ofensivo hacia el equipo del condado de Gran Manchester. Al terminar los últimos compases de las que serían futuras piezas del tercer trabajo “Be Here Now” comenzó a resonar la batería de Alan White y “Live Forever”, el homenaje a John Lennon que terminó con Liam Gallagher de rodillas ante su imagen.

La histórica noche llegaba a su fin y John Squire se unió a Oasis para tocar los dos últimos temas del recital, “Champagne Supernova” y el cover “I Am The Walrus” de los Beatles. El guitarrista había dejado los Stone Roses en abril y su antigua banda desaparecería ese mismo mes de agosto. El cover Beatle cerró el concierto a lo grande con Liam entre el público bajo una lluvia torrencial y una serie de fuegos artificiales iluminando la explanada de Knebworth.