CHVRCHES

El día que experimentaron por primera vez con los sintetizadores y, por consecuencia, establecieron un nuevo estilo de música basado en la figura de estos, un gatito adorable murió de sobredosis. La misma sobredosis que caracteriza el género una vez percibes las primeras notas musicales. Un falso amigo que te vende un producto parecido hecho de otra materia que en el futuro se convertirá en un imbatible competidor: el ordenador. Y no sólo los ordenadores bajo la capitanía del sistema MIDI, sino los teclados o los drum boxes que asimilan, bien una portentosa aunque capciosa percusión o que, por otra parte, importan sonidos que bien puedes reconocer en plena calle. Grupos como Pet Shop Boys, Visage o Depeche Mode quisieron probar suerte, la misma con la que compartirían al mundo himnos del estilo de “It’s a Sin”, “Fade to Grey” o “Personal Jesus” durante la década los 80. Y es que, como un juguete nuevo, el público se encaprichó del misterio que guardaba esta vertiente a caballo entre la electrónica convencional y el género new wave. Y hasta nuestros días ha llegado sin perder ni un ápice de popularidad. Sobre todo ahora que estamos sumidos en la era digital y a la vanguardia de las apariencias, acusadamente marcada por la cultura pop con la que llevamos arrastrando desde que a Madonna se le ocurrió dejarse las cejas pobladas.

Aunque no nos esperábamos que en 2012, año de previsiones catastróficas y baladones de llorar a moco tendido, aterrizara desde territorio escocés una agrupación que, a muchos, nos resultó sorprendente. CHVRCHES (que conste en acta que no muestra ningún tipo de connotación religiosa, simplemente quedaba bien) la compone una periodista llamada Lauren Mayberry y el dúo formado por Martin Doherty e Iain Cook. Este par formaba parte de varios proyectos musicales como Aereogramme y cuando supieron de la presencia vocal de Mayberry, se apuraron en ofrecerle una de las oportunidades mejor aprovechadas del universo electro-indie. En aquel año comenzaron a lanzar por separado diversos singles que fueron rápidamente reconocidos por la prensa musical. Así hasta confrontar la tarea de crear un álbum. Y aunque escuchando el resultado nos parece una tarea ardua y complicada, ellos en su unidad nos demuestran la facilidad de la creación debido a su química latente. De aquí nace su disco debut, The Bones Of What You Believe, un conglomerado de once canciones autoproducidas que sin duda no nos dejará indiferente.

[pullquote]Estamos ante un álbum debut con una fórmula sencilla y clara: pop sintético a golpes de nostalgia ochentera, superpuesta por texturas barrocas y estribillos altamente adictivos.[/pullquote]

Sencillo y complicado al mismo tiempo sería definir las raíces inspiratorias de esta agrupación. A la primera escucha nos damos cuenta del componente pop que atavía la dulce voz de Lauren (en su opinión, bastante tenebrosa), pero la complejidad instrumental supera límites que solo la electrónica puede entender. Sobre todo en esta última década, donde podemos contemplar por todas las perspectivas el despertar de nuevas fusiones de estilos y la reestructuración del ayer. Fórmula sencilla: pop sintético a golpes de nostalgia ochentera, superpuesta por texturas barrocas y estribillos altamente adictivos. Durante tres cuartos de hora, sin contar con las canciones adicionales, nos enseña su mundo alienígena, cargado de pasajes de suspense y disonancia.

Comienza con el que puede ser el himno del disco, una de las pistas con las que se presentaron antes de lanzar su álbum en 2013. The Mother We Share” combina la percusión solemne y los coros en un fondo ficticio y nostálgico, futurista e incierto, en el que el oyente se envuelve como bien puede. Muy a diferencia de “We Sink, que nos empuja directamente a la pista de baile, bajo la batuta de los sintetizadores una vez más, con una lírica para enmarcar fruto de la recuperación mental post-venganza hacia aquel amor imposible.

[pullquote]La complejidad instrumental de Chvrches supera límites que solo la electrónica puede entender. Sobre todo en esta última década, donde podemos contemplar por todas las perspectivas el despertar de nuevas fusiones de estilos y la reestructuración del ayer.[/pullquote]

Con Gun”, Lauren nos relata otra historia de despecho sobre una base pop ochentera muy pegadiza, de estilo europeo como la música de Robyn, pero que aun así nos suena muy similar a sus dos anteriores canciones. Y sí, esta es otra historia de superación post-ruptura: “Hide, hide, I have burned your bridges… I will be a gun… and it’s you i’ll come for”. Por otro lado, “Tether comienza con apariencia de balada, mucho más reflexiva y espiritual, pero al llegar al estribillo, el lobo se quita el disfraz de cordero y el resto nos recuerda a un llenapistas robótico y desenfrenado, mientras siguen lamentándose por no ver una luz al final del túnel. Otra de las canciones con la que se presentaron como banda emergente fue Lies, y no han dudado en insertarla en su debut. Suena como si Foster The People la hubiera co-producido, debido a que perdura la electrónica percutida con la que decidió manejar su debut “Torches”. Vamos, un grower en toda regla.

Antes de escuchar la segunda parte del álbum, Lauren y Martin intercambian roles y será él esta vez quien vocalice la suntuosa Under The Tide, que a diferencia de las intervenciones de la cantante, Doherty sugiere un ambiente más oscuro, sincopado y extrañamente sofisticado, en el que se impone bizarro a la incertidumbre: Stay under the tide, stay in my eye-line… Looking ahead, there is a chance, wherever it all ends”.

[pullquote]Al final, “The Bones of What You Believe” se acaba volviendo por momentos denso, en ocasiones intragable con tanta escalada entre el europop y la electrónica que en momentos roza el estilo EDM.[/pullquote]

Recover no aporta nada nuevo que hayamos escuchado antes: un trallazo synthpop cuya energía es comparable a los éxitos de M83 o Depeche Mode, en el que hablan de segundas oportunidades fallidas envuelto en una estética marcada por la elegancia y la fragilidad de la vocalista. Volvemos al europop con un modelo estímulo-respuesta que llevan a cabo Mayberry y Doherty en lo que parece una balada, titulada Night Sky; al mismo tiempo introduce la pista más introspectiva y personal del disco, Science/Visions. Con un comienzo muy parecido al puro estilo Moroder (cuando todavía hacía buena música), los escoceses se asientan en los setenta: juegan con la electrónica ambiental y el componente espacial y tenebroso de los coros masculinos.

Para los ‘todavía’ fanáticos del pop chicloso ochentero, Lungs” se encuentra a medio camino entre un descarte de Cyndi Lauper y un grower de la ya nombrada Robyn. Recicla instrumentos como el piano para aportar la dulzura necesaria, sin abandonar el machacón ritmo de los sintetizadores. Mientras tanto, “By The Throat” y “You Caught The Lightponen punto final a esta producción. Mientras la primera conjuga una curiosa fusión electrowave con cierto aire de nostalgia, la pista final la vuelve a protagonizar Doherty. Suena a canción de baile de fin de curso alternativo, o bien para los más pensadores, un fondo perfecto para experimentar un estado de trance perpetuo gracias a los adormecidos acordes del sintetizador y la melosa voz cantante.

Chvrches – The Bones of What You Believe

  • Es un debut elegante, coherente y experimental, que llega a oídos de los demás a modo de nostalgia hacia los ochenta.
  • La dulzura vocal de Lauren fusionada con la estridencia electrónica de los sintetizadores es la clave para fundar un estilo contagioso y más que satisfactorio.
  • “The Mother We Share” es perfecta, de principio a fin. Vamos, un himno del nuevo siglo sin pensarlo dos veces.

  • Denso, en varias ocasiones intragable con tanta escalada entre el europop y la electrónica que en momentos roza el estilo EDM.
  • Se echa de menos alguna intervención menos sobrecargada y más acústica.

PÁGINA DE ARTISTA

7.9

Acierto monumental dentro del synthpop con el debut de CHVRCHES, un grupo procedente de Esocia formado por la periodista Lauren Mayberry y el dúo Martin Doherty e Iain Cook. “The Bones Of What You Believe” homenajea al pop de los ochenta mediante una original remasterización llevada a cabo por predominio de sintetizadores. El resultado es elegante y altamente adictivo.