KING GIZZARD & THE LIZARD WIZARD

Aquí estamos de nuevo para hablar de nuestros estimados King Gizzard and The Lizard Wizard. Quizá no debería sorprenderme tanto, y menos a estas alturas, el ritmo de trabajo de una banda asentada en el garage psicodélico como la que nos ocupa. Ahí están Thee Oh Sees y Ty Segall dando el callo año sí, año también para sacar adelante trabajos que sobrepasan con creces la decencia. Pero eso no resta méritos a la producción de esta joven agrupación que suma seis álbumes en menos de cuatro años de existencia (hace poco han anunciado un séptimo trabajo que no tardará en llegar).

Quien les haya ido siguiendo la pista durante este tiempo (en la medida en que la acumulación de referencias lo haya permitido) sabrá de los vicios y virtudes del ‘Rey Molleja’ y estoy seguro de que sabrá reconocer la velocidad como una constante en las melodías de los australianos. Cierto es que no se puede decir que los de Melbourne vayan al grano siempre; la mayoría de sus canciones, lejos de ser directas piezas de garage-psych, se suelen perder entre largos y lisérgicos riffs. Eso sí, los King Gizzard pocas veces bajaban el ritmo, convirtiendo sus discos en toda una fiesta embadurnada de LSD y alucinógenos varios.

En cierta manera, eso ha cambiado. Que no cunda el pánico, Quarters! no supone un volantazo hacia el pop de sintetizadores ochenteros que han protagonizado otros grupos del género. Lo que no se puede negar es que algo distinto tiene este nuevo trabajo de los de Melbourne cuyas revoluciones se reducen ostensiblemente durante la ejecución de los cuatro capítulos que lo componen. Has leído bien, sólo cuatro canciones. Como los cambios no suelen venir solos, los King Gizzard han decidido que este álbum diferente lo sea en el fondo y la forma. Y es que ya lo dice el título: “Quarters!”; y la portada tampoco deja lugar a dudas al estar dividida en cuatro diseños independientes. Del mismo modo, los cuarenta minutos con cuarenta segundos del LP se reparten en unos equitativos diez minutos con diez segundos por canción. Al final este tipo de cosas resultan lo de menos, pero manifiestan una sana preocupación por sus trabajos por parte del grupo, que nadie piense que publicar mucho implica hacerlo de manera descuidada.

[pullquote]En “Quarters!” quieren ir un paso más allá, creando una especie de álbum conceptual sirviéndose de una estructura simétrica, un ritmo más pausado y unas letras que hablan de los mecanismos de la naturaleza y el constante movimiento del mundo haciendo que los cuatro tracks se complementen con mayor fuerza.[/pullquote]

The Riveres el primero de los cuatro cortes y, como de costumbre, el mejor tema del disco. Los australianos se han acostumbrado a soltar lo mejor al principio lo cual puede resultar una ventaja o un tremendo error dependiendo del oyente en cuestión. Desde el primer segundo queda patente la tranquilidad (que no aburrimiento) que se ha apoderado de sus canciones. Esta vez su psicodelia adoptará ciertas maneras jazzeras siguiendo un cauce (nunca mejor dicho) que les llevará a rebuscar entre acertados riffs de guitarra y líneas de bajo apoyadas por una percusión con aires tropicales.

Que “The River” no encuentre rival en este disco no significa que el resto de temas sean mediocres. Todavía no he escuchado nada de esta banda que merezca dicho adjetivo, lo que es evidente es que algunas de sus composiciones no resultan tan cautivadoras, o pueden no resultarlo para un neófito en el estilo. Si a eso se le suma una extensión superior a los diez minutos, el resultado puede ser que nuestra atención se disperse y no logremos conectar demasiado con el disco. Todo esto lo escribo desde una postura objetiva, al menos esa es mi intención. Lo que quiero decir es que aunque he disfrutado de cada uno de los cuartos que componen el elepé, entiendo que este nuevo trabajo no haya caído tan en gracia entre la crítica ‘especializada’.

[pullquote]Sería maravilloso que todas las canciones de King Gizzard & The Lizard Wizard fueran igual de magistrales, pero eso iría en contra del ADN del conjunto. Precisamente gracias a esas canciones erráticas, fruto de su empeño constante de alcanzar la genialidad, nos han enamorado a tantos y podemos disfrutarles tan a menudo.[/pullquote]

Infinite Rise sigue ofrenciéndonos esa versión calmada que contrasta con el sonido al que nos habían acostumbrado que tenía la enajenación mental como leitmotiv. Con un ritmo más surfero, el segundo cuarto de “Quarters!” cambia la jarana por algo que podríamos bautizar como ‘psicodelia para resacas’.

DeGod Is In The Rhythmpuede decirse que se alarga innecesariamente para lograr esos arquetípicos 10:10. No obstante, el riff que guía esta especie de jam session recuerda a los Unknown Mortal Ochestra y es de lo más disfrutable.

El 4/4 lo completa Lonely Steel Sheet Flyer, que gana en interés e intensidad a sus dos predecesoras. Un track para soñar, para dejarse llevar por las tres guitarras australianas y sus fantasiosos arreglos que adornan cada segundo.

Hasta ahora el grupo había conjugado de maravilla lo urgente del garage con lo pictórico de la psicodelia. En “Quarters!” quieren ir un paso más allá, creando una especie de álbum conceptual sirviéndose de una estructura simétrica, un ritmo más pausado y unas letras que hablan de los mecanismos de la naturaleza y el constante movimiento del mundo haciendo que los cuatro tracks se complementen con mayor fuerza. Sería maravilloso que todas las canciones de King Gizzard & The Lizard Wizard fueran igual de magistrales, pero eso iría en contra del ADN del conjunto. Precisamente gracias a esas canciones erráticas, fruto de su empeño constante de alcanzar la genialidad, nos han enamorado a tantos y podemos disfrutarles tan a menudo. “Quarters!” no es el mejor álbum que escucharéis en 2015, sí uno de los más valientes, propio de un banda orgullosa de su trabajo y empeñada en seguir avanzando.

King Gizzard & The Lizard Wizard – Quarters!

  • “The River” otra joya psicodélica del siglo XXI, y ya van….
  • Cierto cambio de planteamiento en su sonido, menos frenético que nunca pero tan complejo como siempre.
  • La estructura, aunque es un arma de doble filo acaba gustando cuando pillas ‘la broma’.

  • La propia estructura hipoteca el talento del grupo. Obligarse a componer temas tan largos quizá haya sido un riesgo excesivo.

PÁGINA DE ARTISTA

6.9

En “Quarters!”, King Gizzard & The Lizard Wizard presentan un original trabajo dividido en cuatro piezas de larga duración y desigual tino. No obstante, los australianos vuelven a demostrar el talento que puede nacer como fruto de sus excesos.