De las ruinas que dejó tras de sí la Segunda Guerra Mundial se levantó la nueva ciudad de Hamburgo, una ciudad portuaria al norte de Alemania que no gozaba precisamente de una buena reputación en la Europa de 1960. Un lugar de inmigrantes ilegales, marineros ebrios, mafiosos, travestis y prostitutas; de crimen, sexo y contrabando. Un espacio de prostíbulos y clubes en el que los camareros de los locales eran contratados por su fuerza y no por su preparación. Tugurios donde las peleas y forcejeos eran la principal moneda de cambio, motivadas por ajustes de cuentas o ante la negación, por parte de los clientes, de pagar sus consumiciones dado el elevado coste de las mismas.

Allí llegaron los Beatles en el mes de agosto de 1960 para ganarse la vida viviendo de su pasión, la música. Por mediación de Allan Williams, representante del conjunto y dueño del club Jacaranda, un local de Liverpool donde el grupo realizó algunas actuaciones, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Stuart Sutcliffe y Pete Best consiguieron un contrato, aunque no permiso de trabajo, para amenizar las noches del barrio rojo de la ciudad, el distrito de St. Pauli. Sería Bruno Koschmider, un empresario de Hamburgo, el que daría al entonces jovencísimo quinteto de Liverpool la oportunidad de trabajar en uno de sus clubes, el Indra. Por aquel tiempo el grupo no era destacable, sin embargo, tocaban rock and roll y salían mucho más baratos que los grupos norteamericanos del mismo género.

El 17 de agosto de 1960 el grupo comenzaría a ofrecer sesiones maratonianas de ocho horas al día siete días a la semana en el Indra Club, un local de striptease reconvertido en establecimiento musical donde cada noche tocaban para apenas media docena de personas. Acostumbrados a tañer durante una hora en los garitos de su ciudad natal, el emplazamiento alemán les supuso todo un reto. Tenían que proveerse de un repertorio amplio y heterogéneo para satisfacer las demandas de los clientes, los cuales les pedían que tocaran cada vez más fuerte. Dada la ardua tarea que supone sostener un amplio repertorio, optaron por dilatar los temas más allá de los veinte minutos, a lo largo de los cuales realizaban alrededor de treinta solos.

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Por su parte, Koschmider les pedía, además de interpretar las canciones, que dieran espectáculo, que hicieran aquello que consideraran oportuno para atraer a la clientela. Esto supuso un esfuerzo extra para el grupo dado que, además de tocar, saltaban, se arrastraban, contaban chistes, insultaban a los alemanes, les arrojaban objetos, etc. Asimismo, los clientes que les solicitaban canciones les mandaban cajas de cerveza al escenario. Champán en el caso de los gánsters locales. El alcohol unido al sobreesfuerzo de la interpretación que no cesaba, pues incluso comían en el escenario, dejaba exhaustos a los chicos, hasta tal punto que llegaban a dormirse encima de las tablas. Para mitigar la extenuación, los camareros les proporcionaban Preludin, unas pastillas adelgazantes con altas dosis de anfetaminas, lo que les ayudaba a reducir la fatiga y a intensificar la actividad física para continuar con el espectáculo.

Los chicos de Liverpool se alojaban en un pequeño y viejo almacén lúgubre situado detrás de la pantalla del cine Bambi Kino, el cual era, asimismo, propiedad de Koschmider. Tenían cerca los baños de caballeros, del que emanaba un olor nauseabundo, y el de señoras, en el que, por estar más limpio, entraban para asearse en la medida de lo posible. Un sitio no muy acogedor y poco higiénico, pero en el que no les importó quedarse, según declaraciones a Hunter Davies, el biógrafo oficial de la banda, pecando de juventud e ingenuidad, puesto que sólo pensaban ir allí para dormir. Tras una dura noche de trabajo, el sonido de las películas que se proyectaban por la mañana servían de despertador para el conjunto apenas unas horas después de haber finalizado su jornada laboral. No obstante, en muchas ocasiones no conseguían conciliar el sueño debido a los efectos provocados por el Preludin.

Hamburgo también supuso una manera de liberación sexual que iba más allá de cualquier cosa que habían podido experimentar en Liverpool. El sexo era algo muy fácil de conseguir, ya fuera con sus fans, bailarinas de striptease, prostitutas o travestidos. Expuestas las condiciones en las que vivían, podemos hacernos una idea de las situaciones que se vivían cuando algún miembro de la banda llevaba algún ligue a su cuarto. En aquel lugar no había sitio para la intimidad. El propio Harrison confesó que perdió la virginidad con una chica ante la mirada silenciosa de sus compañeros, los cuales comenzaron a aplaudir al término de la consumación del acto sexual. Las enfermedades venéreas estaban presentes en todas sus formas. La sífilis era la infección más común y los Beatles, por supuesto, no se librarían de ellas.

la-cuna-de-los-beatles-los-dias-de-hamburgo-3Mes y medio después de comenzar a tocar en el Club Indra, el local tuvo que cerrar sus puertas debido a las denuncias interpuestas por la vecina del piso de arriba a causa del ruido. El local se transformó nuevamente en un club de striptease y el quinteto se trasladó al Kaiserkeller, otro establecimiento propiedad de Koschmider en el que empezaron a actuar el 4 de octubre de 1960. El grupo que allí actuaba había vuelto a Liverpool y había sido sustituido por otro del Merseybeat, Rory Storm and the Hurricanes, el considerado mejor conjunto de Liverpool por aquel tiempo. Ambas bandas se alternaban para actuar a lo largo de maratonianas sesiones de 12 horas cada noche.

El nuevo establecimiento contaba con una clientela más amplia. Allí conocieron a Astrid Kirchherr, Klaus Voormann y Jürgen Vollmer, estudiantes de arte que se sentían atraídos por la imagen que desprendía el bajista del grupo, Stuart Sutcliffe. Vestían de negro y mostraban una apariencia deprimida. Se denominaban a sí mismos ‘exis’, apócope de ‘existencialistas’, por lo que defendían las libertades humanas y se alejaban de todo lo tradicional buscando la distinción, esa era su filosofía por aquel entonces, inspiradas en las ideas de escritores y artistas franceses. Que John y Stuart fueran estudiantes de arte hizo que las amistades se estrechasen al compartir intereses. Sería Astrid la que realizara un reportaje fotográfico a los Beatles en el parque municipal Der Dom, las instantáneas que mejor reflejan cómo era el grupo antes de su explosión de popularidad. Al cabo del tiempo, Astrid, que tenía una relación con Voormann, comenzaría a salir con Stuart y formalizarían una relación de pareja.

El grupo fue renovando su aspecto cuando adquirieron chaquetas y pantalones de cuero, así como botas de cowboy. El siguiente paso estético radicaría en sus famosos cortes de pelo. Aunque se da por hecho que fue Astrid Kirchherr la creadora del famoso corte a lo Beatle, en no pocas ocasiones la fotógrafa ha declarado que “muchos jóvenes alemanes tenían el mismo estilo. Sin embargo, sí sería ella la que lo introdujo en la estética del conjunto, modelando el cabello de Stuart y dejando atrás el pelo engominado del Teddy Boy. El resto del grupo, a excepción de Pete Best, también adoptaría más tarde este nuevo semblante.

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En las noches del Kaiserkeller los Beatles conocieron a Ringo Starr, batería de Rory Storm and the Hurricanes, el conjunto con el que se alternaban en las actuaciones. Cuando los Beatles tenían la última sesión de la noche, Ringo acostumbraba a quedarse para escuchar sus canciones y les pedía que interpretasen algunos blues. Por aquel tiempo, eran los hombres peligrosos los que solían pedir blues lentos, lo que unido al aspecto de tipo duro que proyectaba Starr con su estética de Teddy Boy, no hacía sino intimidar a los miembros del grupo que se apresuraban a satisfacer sus demandas. Con el tiempo, Ringo sustituiría en algunas ocasiones a Pete Best ante las ausencias de este, antes de la formación definitiva del grupo que todos conocemos hoy.

El escenario de este local también fue testigo de las peleas entre Paul McCartney y Stuart Sutcliffe. Las relaciones no eran buenas, dado el escaso dominio del estudiante de arte con el bajo. Stu, como era conocido, no estaba interesado en la música, su pasión y vocación era la pintura, sin embargo, cedió ante la persuasión de John y Paul para comprar un bajo Höfner con el dinero que había conseguido cuando, en 1959, vendió una de sus pinturas por 65 libras. Según Paul: “Era mejor tener un bajista que no sabía tocar que no tener bajista“. Sin embargo, según mejoraban los Beatles y desarrollaban un estilo, Sutcliffe seguía tocando dando la espalda al público. En una ocasión, Paul insultó a Stu y ambos se enzarzaron en una pelea encima del escenario para el disfrute de los mafiosos allí congregados que no estaban viendo, precisamente, una pelea meritoria.

A finales de octubre de 1960, Peter Eckhorn abrió un nuevo club, el Top Ten, ofreciendo al grupo más dinero, mejores condiciones laborales, un mejor equipo de sonido y una residencia situada encima del local, que distaba en mucho del sucio y oscuro antro que les ofreció Koschmider, el cual, despechado tras la aceptación por parte de los Beatles de este nuevo trabajo, una noche, aún en el Kaiserkeller, irrumpió la policía en una de sus visitas recurrentes a los locales para pedir los documentos de identidad, en esta ocasión, a los músicos. Descubrieron que George era menor de edad, tenía 17 años, y por aquel entonces, todo aquel menor de 18 años debía estar en casa a las 22:00. Asimismo, no contaba con permiso de trabajo, motivos por los que fue deportado el 30 de noviembre de 1960.

Koschmider también denunció a McCartney y Best acusando a ambos músicos por incendio intencionado en el lugar donde residían. La acusación vino motivada a raíz del momento en el que los chicos estaban haciendo las maletas para trasladarse de vivienda, cuando encontraron un preservativo entre la ropa. Lo pusieron con un clavo en la pared y lo quemaron. La acción no tuvo mayores consecuencias, no obstante, fueron arrestados, pasaron la noche en comisaría, y fueron deportados el 4 de diciembre de 1960. Más tarde volvería por cuenta propia John Lennon, mientras Stuart permanecería con Astrid hasta principios del mes siguiente.

A finales de marzo o principios de abril, según las fuentes, de 1961, cumplida la mayoría de edad de George Harrison y con los permisos de trabajo en regla, The Beatles arribarían de nuevo en Hamburgo, esta vez sí, para actuar en el Top Ten. Debían tocar cada noche de 7 de la tarde a 2 de la noche, excepto los sábados, que tocarían hasta las 3. Después de cada hora de actuación podrían descansar 15 minutos. Las condiciones laborales habían mejorado y la suerte estaba a punto de cambiar sus vidas para siempre.

la-cuna-de-los-beatles-los-dias-de-hamburgo-4El Top Ten contaba entre sus artistas con el cantante y guitarrista de Liverpool, Tony Sheridan, con el que Los Beatles vivían encima del local y al que, en ocasiones, acompañaban en sus actuaciones. Bert Kaempfert, compositor, director de orquesta y A&R de la discográfica Polydor frecuentaba el club buscando nuevos talentos, y fueron los Beatles los elegidos para acompañar a Sheridan en la grabación de algunas de sus canciones, lo que les decepcionó en parte, pues imaginaban una oportunidad más relevante para ellos como grupo. Además, la banda aparecería en los créditos del disco como The Beat Brothers, pues el nombre de Beatles no era del gusto de Kaempfert. La grabación se llevaría a cabo en el mes de junio, el día 22 según algunas fuentes, sin la participación de Stuart, que había decidido dejar la banda para retomar sus estudios de arte en Hamburgo y casarse con Astrid. Su lugar como bajista sería ocupado por Paul McCartney, pues ni John Lennon ni George Harrison estaban dispuestos a dejar la guitarra.

De aquellas sesiones de grabación se publicaría el single “My Bonnie/The Saints”, el mismo que el 28 de octubre de 1961, un joven liverpuliano llamado Raymond Jones buscaba en NEMS, la tienda de discos de Brian Epstein, haciendo alusión a los Beatles. Al no encontrar referencias del sencillo, Epstein fue a preguntar directamente al grupo, que actuaba en el Cavern Club el 9 de noviembre de 1961. Allí descubrió a un grupo de jóvenes con carisma, desparpajo, complicidad entre ellos mismos y para con su público, y que interpretaban con maestría un repertorio que había sido pulido durante meses en los clubes de Hamburgo.

El 13 de abril de 1962, The Beatles volvían de nuevo a tierras alemanas, esta vez con un contrato en el Star-Club de Manfred Weissleder, un lugar amplio y cómodo que poco o nada tenía que ver con los primeros clubes donde el conjunto comenzó su andadura por tierras germanas. A su llegada, el grupo se reencontró con Astrid en el aeropuerto, la cual comunico a los muchachos que Stuart había muerto tres días antes, debido a una hemorragia cerebral. El 31 de mayo de 1962, el grupo volvía a Liverpool para, seis días después, acudir a su cita decisiva con la historia. Brian Epstein había conseguido una audición para la casa discográfica EMI en los estudios Abbey Road. Al término de esta, el productor George Martin decidió contratar al grupo y sugirió que Pete Best debía ser reemplazado por otro batería alegando que este no era lo suficientemente bueno.

Ringo Starr, amigo de los Beatles, con los que ya había compartido escenario en el Kaiserkeller, sería el sustituto de Pete Best. El 18 de agosto de 1962, el conjunto, tal y como lo conocemos a día de hoy, se presentaría en The Cavern. El 5 de octubre de aquel año se puso a la venta el single “Love Me Do/P.S. I Love You”, el cual vendió 10.000 copias en dos días y entró en las listas de éxitos. Tener que cumplir contrato con el Star-Club una vez habían conseguido el propósito de tener un disco en el mercado y con excelentes registros de ventas no fue precisamente del agrado del grupo. No obstante, tuvieron que regresar a Hamburgo las dos primeras semanas de noviembre y las dos últimas de diciembre. En sendas visitas los miembros del grupo se alojarían en habitaciones individuales de buenos hoteles, nada que ver con aquel cuarto sombrío del cine Bambi Kino dos años atrás.

Durante dicha estancia a finales de diciembre de 1962, se registró el famoso Lp “Live! at the Star-Club in Hamburg, Germany; 1962”. Este larga duración publicado en 1977, permite hacernos una idea fidedigna del repertorio y del sonido del conjunto británico antes del estallido de la beatlemania. Un testimonio que recoge canciones de un amplio abanico de estilos que constituyen el germen de todo lo que vino después. El epílogo a aquellos años de aprendizaje y desarrollo, tanto en lo musical como en lo personal, que supusieron aquellas aventuras al inicio de la convulsa década de los sesenta, la cual vio nacer al grupo más importante de la música y la cultura popular del siglo XX.