ALGIERS

Comentaba Ty Segall no hace mucho en una entrevista que antaño las estrellas de rock no eran tan sólo una cara bonita y una pose que la gente adoraba, iban mucho más allá, eran un icono de la cultura, jugaban un papel mayor que el de mero entretenimiento, tenían un mensaje, una opinión acerca de los temas sociales y políticos más relevantes del momento, creían que su discurso podía cambiar ciertas cosas, y en definitiva, lo que decían, importaba.

Esto es algo que se ha diluido mucho con el tiempo debido en parte a la desmitificación de las estrellas de rock (hoy en día si podemos hablar de estrellas en algún ámbito musical probablemente tendríamos que irnos al pop) y a su decadencia dentro de la cultura popular, pues tan sólo un pequeño sector se mantiene fiel al género, y de ese sector, la gran mayoría no se han despegado de las viejas leyendas, pasando por alto cualquier halo de brillantez que pueda nacer en nuestros tiempos.

Sin embargo, a veces aún surgen grupos cuya música envuelve un mensaje, un concepto en torno al cual se establecen los diferentes elementos que componen su trabajo. Grupos que no hablan tanto de sí mismos de manera individual, sino que pretenden hablar de manera colectiva, por todos y para todos. Es este el caso de Algiers, grupo procedente del sur de América, compuesto por Franklin James Fisher, Ryan Mahan y Lee Tesche, y que debutan este año con un álbum titulado de manera homónima.

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[pullquote]El saber medir la intensidad, el no tirar por la épica fácil y el saber transmitir un mensaje claro sin caer en el ridículo ni en la parodia componen una serie de aciertos que hacen brillar con luz propia este álbum.[/pullquote]

Algiers es un grupo muy interesante por dos cosas: su música y su contexto. Su música es una mezcla curiosa que combina la tradición del gospel y el soul con bases de industrial y guitarras post-punk, englobándose en este ultimo género (recordemos que el post-punk no es sino un género experimental en respuesta a la sencillez del punk). Pero su música no está hecha así por puro azar, ya que, como ellos mismos han declarado en entrevistas, cuando se conocieron, lo último que pusieron en común fue precisamente eso. Antes de ello vino una conexión sociocultural e ideológica que acabó derivando en el trabajo con el que este año debutan, una obra en la que prima la protesta contra la esclavitud practicada en su zona de origen, la injusticia social, la diferencia entre ricos y pobres y el control que los primeros ejercen sobre los segundos y un debate religioso que a veces se decanta más por la fe y otras veces por lo contrario (sus miembros no coinciden completamente en los temas que tratan y eso se refleja directamente en su trabajo, lo que le dota incluso de una mayor riqueza). Algiers es un grupo preocupado por los conflictos de su tiempo (en su página web suelen publicar y opinar sobre noticias de la actualidad), y todo el peso de su inconformidad recae sobre su música.

Hay que decir que este no es un disco cómodo, pues nos pone alerta y en tensión desde su comienzo con “Remains”, un tema cimentado en una batería y unos coros que sirven de base para crear una atmósfera oscura, amenazadora, mientras la voz canta de forma pasional, con carácter y seguridad, en protesta a la esclavitud (“We’re your careles mistakes, we’re the spirits you raised, we’re what remains”).

[pullquote]En “Algiers” prima la protesta contra la esclavitud practicada en su zona de origen, la injusticia social, la diferencia entre ricos y pobres y el control que los primeros ejercen sobre los segundos y un debate religioso que a veces se decanta más por la fe y otras veces por lo contrario.[/pullquote]

Claudette” continúa desde prácticamente donde lo deja este primer corte, construyendo primero el ambiente sobre el que canta una voz que bien podría haber sido acompañada por acordes e instrumentos clásicos creando un tema de blues tradicional, pero que en su lugar nos da un punto de vista completamente distinto, con un bajo y una guitarra que dotan a la composición de gran riqueza. En otras piezas los sintetizadores toman mucho mayor protagonismo, como en esa rápida “And When You Fall”, que se intensifica poco a poco explotando en unos estribillos cargados de rabia hasta derivar en una línea de bajo de alma muy heavy pero muy minimalista aquí. “Blood” sigue la misma tónica, reduciendo la velocidad, como si nos encontrásemos ante un blues, sólo que a la melancolía del blues se le une una ira y una frustración interior por la falta de responsabilidad y de lucha (“For all your love of soma, all my blood’s in vain, you say your history’s over, all of my blood’s in vain”). “Old Girl” vuelve a rizar el rizo trayéndonos de vuelta el rock and roll pasándolo por su filtro de coros casi apocalípticos, sus guitarras simulando los sonidos industriales, el puro noise-rock y coros proporcionándole el toque de gospel.

[pullquote]Algiers apuestan por un sonido curioso que combina la tradición del gospel y el soul con bases de industrial y guitarras post-punk, englobándose en este ultimo género.[/pullquote]

El lado industrial explota completamente en “Irony. Utility. Pretext.”, un tema que casi parece firmado por Ben Frost, hasta que suena la voz de Franklin, que hace un juego de pregunta-respuesta con los coros y da todo su potencial en el último tramo mientras continúa su protesta (“Find your favorite color so you can wash it out in your hymns, correcting primitive cracks into straight lines superiority is born again”). “But She Was Not Flying” empieza sonando como un zumbido molesto en nuestra cabeza, como si quisiera despertarnos. A estas alturas del disco ya no hay vuelta atrás, Franklin está desatado, cada vez canta con más rabia y nos arrastra atónitos hacia su discurso sobre la pobreza y la injusticia social (“And every wealthy man has earned his place as did the undeserving in their poverty”), que culmina en una “Black Eunuch” que suena como unos Alabama Shakes cabreados, llena de riffs demoledores, además de coros y palmas como si de un grupo de esclavos cantando en el trabajo se tratase.

El último tramo del disco deja espacio para una pieza mucho más pausada titulada “Games”, donde esta vez sí dejan a un lado la electrónica para entregar una canción de soul mucho más clásica, que casi parece desnuda, aunque mantiene su toque personal con los coros. “In Parallax” supone el último grito de ira antes de cerrar con una breve instrumental sin título que utiliza un sample para poner fin al largo. Algiers han dado el pistoletazo de salida con un disco sólido, original y muy cuidado. El saber medir la intensidad, el no tirar por la épica fácil y el saber transmitir un mensaje claro sin caer en el ridículo ni en la parodia componen una serie de aciertos que lo hacen brillar con luz propia y la mezcla de sonidos le hacen destacar por encima de muchos otros asentados en el género del post-punk.

Algiers – Algiers
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  • La originalidad de su sonido, la mezcla tan elegante de estilos tan diferentes.
  • Saber sonar crudos e intensos sin sobrepasarse. Mantienen el equilibrio a la perfección.
  • Intentar transmitir un mensaje y construir la música alrededor de este.

dislike

  • Corren el peligro de intentar volverse demasiado profundos y olvidarse de pasar un buen rato por encima de todo.
  • No es un disco fácil de escuchar, no deja indiferente a nadie, para bien y para mal.

PÁGINA DE ARTISTA

ALGIERS

8.3

Algiers debutan con un disco homónimo en el que letra y música se encuentran directamente relacionados y al mismo nivel. Su mensaje de protesta importa tanto como saber transmitirlo con el sonido apropiado, que no es sino una mezcla de la música negra más clásica como pueden ser el soul, el gospel y el blues con géneros tan dispares como el industrial y el post-punk, siendo sin duda un soplo de aire fresco para la escena actual.