EVERYTHING EVERYTHING

Did you think that everything, everything would change?”.

Este verso rescatado del segundo estribillo de “Regret” (uno de los adelantos de “Get To Heaven”) nos resulta muy útil para poder entender el nivel de autoconsciencia que tiene este cuarteto de Manchester. La frase puede entenderse bien como reproche al protagonista de la canción o bien como interpelación directa al fan: ¿Creías que Everything Everything iban a cambiar?

La relación de esta banda con su público (real y potencial) ha sido siempre peculiar. Preocupado por la accesibilidad de su música, Jonathan Higgs, el entrañable frontman de Everything Everything, ha admitido que estaba tratando de simplificar sus composiciones, de tal forma que pudiese conectar con el oyente por la vía emocional y ser algo más que un puro juego de buenas ideas que provoca más curiosidad o perplejidad que éxtasis musical.

Desde “Man Alive” (2010) y “Arc” (2013) parecen haber recorrido una trayectoria opuesta al de muchas otras bandas: en lugar de diversificar su sonido y buscar fórmulas más complejas para revitalizarse han intentado siempre ser más directos e inteligibles, una evolución comprensible en un grupo que cayó en la marmita de la diversidad nada más nacer. Si en el primer “Man Alive” sonaban como doce grupos distintos, en “Get to Heaven” ya encuentran una forma única y definitiva de ser Everything Everything. La extrema mutabilidad del sonido ‘Everything’ queda virtualmente suspendida y es curioso ver cómo, aun así, este tercer álbum se convierte en el tercer acierto.

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[pullquote]Si en “Man Alive” sonaban como doce grupos distintos, en “Get to Heaven” ya encuentran una forma única y definitiva de ser Everything Everything. La extrema mutabilidad queda virtualmente suspendida y es curioso ver cómo, aun así, este tercer álbum se convierte en el tercer acierto.[/pullquote]

Dicho esto, en “Get to Heaven” podemos encontrar todas las peculiaridades del grupo: estructuras atípicas, aproximaciones al hip-hop, estribillos potentísimos y una gran minuciosidad en los arreglos y acompañamientos. Quizá podemos echar de menos algún corte con estructura abiertamente anticlimática o algún intento de experimentación más agresiva, pero esta apreciación tiene que ver únicamente con las expectativas generadas y no con el contenido final, que es indiscutiblemente redondo.

La voz de Jonathan Higgs vuelve a ser un elemento omnipresente, resonando más potente y belicosa que nunca, encontrando nuevas formas de expresar su desarraigo y su parálisis emocional ante la realidad que percibe. El disco es una llamada a la acción, una forma de convocarse a sí mismo a la rebelión. “Get to Heaven” está escrito desde la brecha entre la esperanza y la total pérdida de fe en la humanidad. Sentencia con un diagnóstico preocupante: la evolución ha fracasado y la civilización humana ha multiplicado sus vicios y perversiones en lugar de superarlos.

El desafío de Everything Everything es el de traducir el malestar, el miedo y la desesperanza en melodías que conecten de forma visceral e inmediata con el oído sensible a las fórmulas del pop. La propuesta es acertada en fondo y forma y deja tiempo para todo tipo de sorpresas y de desvíos inesperados.

[pullquote]En “Get to Heaven” podemos encontrar todas las peculiaridades del grupo: estructuras atípicas, aproximaciones al hip-hop, estribillos potentísimos y una gran minuciosidad en los arreglos y acompañamientos.[/pullquote]

El álbum abre con “To the Blade”, un corte cuya letra sienta las bases de la temática y el tono de “Get to Heaven”: la interpelación directa al oyente, la tensión entre el reproche y el consuelo, la idea de que cualquiera de nosotros puede ser el malo de la película. El eje de la canción lo constituye la abrupta transición de las estrofas iniciales, que siguen la voz de Higgs mientras deambula sobre unas ruinas electrónicas, y el estribillo, que estalla con todos los instrumentos en una suerte de presentación de los cuatro integrantes. Como un volcán en erupción, el voltaje de la canción se dispara en un falsete limpísimo al grito de “Trapped!”. “To the Blade” acierta al describir los dos momentos de este álbum: el momento A, el de mirar a nuestro alrededor y analizar qué está sucediendo, y el momento B en el que el tomamos una determinación y empezamos a movernos. A lo largo del disco nos vamos a encontrar en estos diferentes momentos una y otra vez y esta canción los condensa en apenas unas décimas de segundo en las que la tensión eléctrica hace saltar todo en pedazos.

Distant Past” fue el primer adelanto y será, con toda seguridad, el corte de este álbum que mejor va a perdurar en la carrera de Everything Everything. Una prueba de ello es lo bien que funcionó como cierre en su actuación de Glastonbury. “Distant Past” contiene todas las virtudes de la banda en tres minutos y medio de pop directo y sin coartadas, con un estribillo extraordinario a la altura de los de “MY KZ, UR BF” o “Photoshop Handsome” pero que concentra toda su fuerza en una sola palabra. La intersección entre hip-hop y música rave le da el punto justo de potencia y la portentosa habilidad de Higgs para pasar de escupir rimas a desgañitarse le da la dosis necesaria de eficacia. Un temazo, en definitiva.

Con “Get to Heaven” entramos en un territorio menos explorado por el grupo. A pesar de que da nombre al álbum, no es una muestra de su tono sino que, al contrario, los Everything juegan al despiste con un corte que podría estar contándonos una visita a la campiña inglesa con la familia. “Get to Heaven” hay que entenderlo como un relato irónico, donde la música pone banda sonora a un anuncio de una agencia de viajes mientras la letra evoca imágenes aterradoras. Lo que parece una agradable melodía silbada por un Boy Scout es un grito de dolor de un hombre que se ha inmolado. La canción es irónica en sí y también es una pieza irónica dentro del mapa que compone el álbum entero, sin pasar por alto lo irónico que es que dé nombre al álbum. La anteriormente mencionada “Regret” es una de las grandes sorpresas porque logra emocionar con una gran economía de recursos, lo que era uno de los objetivos en esta nueva etapa de Everything Everything. “Regret” funciona con batería y bajo y arreglos bastante sencillos a su alrededor.

[pullquote]“Get to Heaven” está escrito desde la brecha entre la esperanza y la total pérdida de fe en la humanidad. Sentencia con un diagnóstico preocupante: la evolución ha fracasado y la civilización humana ha multiplicado sus vicios y perversiones en lugar de superarlos.[/pullquote]

Spring/Sun/Winter/Dread” descansa sobre un ritmo que evoca una danza tribal, y se sirve de ello para continuar su reflexión sobre la evolución de la civilización humana que ya empezó a trazar en “Distant Past” y que es el tema más recurrente de la banda. La melodía brilla más en la estrofa que en el estribillo y se convierte en magistral en la coda final en la que viaja con el ritmo hasta que la canción muere cuando ya se ha convertido en un clásico de los Everything.

Mucho menos eficaz es “The Wheel (Is Turning Now)”, que no sólo ofrece menos alicientes sino que además deja de funcionar a partir del minuto 3 donde se transforma en un páramo de experimentación que no funciona dentro de las coordenadas de “Get to Heaven” y mucho menos en ese momento en el que llevamos cinco números acertados y continuamos para bingo. Viene al rescate inmediatamente “Fortune 500”, una canción a la que da forma el pulso del bombo y que gana vigor hasta desembocar en un gran clímax sin percusión, que funciona a modo de epifanía para el protagonista de la canción: “I’ve won, I’ve won, they told me that I won”. Este tramo habría funcionado muy bien como clímax dentro del álbum pero luego comprobaremos que nos han dejado algo mejor en el corte número diez. Se transforma entonces Higgs en un héroe del trap,  un rapero de la nueva ola, demostrando unos skills envidiables para tirar líneas desde los primeros compases de “Blast Doors”. La canción pierde fluidez en su puente hacia el estribillo que resulta más desconcertante que necesario pero enseguida recupera la brillantez. La crítica social es más explícita que nunca y  Higgs no deja títere con cabeza.

[pullquote]El desafío de Everything Everything era el de traducir el malestar, el miedo y la desesperanza en melodías que conecten de forma visceral e inmediata con el oído sensible a las fórmulas del pop. La propuesta resulta acertada en fondo y forma.[/pullquote]

Zero Pharaoh” podría pasar fácilmente desapercibida pero Everything Everything tienen cualidades suficientes para aportar algo en cada pieza. En el estribillo de “Zero Pharaoh” repiten el recurso de apoyar toda la fuerza melódica en una sola nota/palabra de forma muy eficaz. Este eco de “Distant Past” refuerza la idea de que el álbum es más compacto y más autorreferencial que los anteriores. Encontramos también otro momento climático similar a la epifanía de “Fortune 500” tras el segundo estribillo, la atmósfera se carga de nubes eléctricas y Higgs repite “Give me the gun, give me the gun” hasta que la música pierde el control de sí misma y la bruma se disipa. Es otro de los momentos en que la consciencia del protagonista despierta, los momentos de mayor intensidad del álbum y del que encontramos el mejor ejemplo en el siguiente corte. “No Reptiles” es la joya de “Get to Heaven”, la canción más genuina de todo el álbum con un empuje extraordinario dentro de su atipicidad. En un barullo de susurros incomprensibles distinguimos una melodía que parece advertirnos de algo. A continuación descubrimos que “No Reptiles” tiene un estribillo excelente, luego nos damos cuenta de que no es el estribillo. Cuando parece que la canción ya está encauzada se transforma en un clímax. El gran clímax del álbum. “Oh, baby it’s alright, it’s alright to feel like a fat child in a push chair, old enough to run, old enough to fire a gun”. Unos versos que se clavarán en nuestra cabeza hasta el infinito conforme el universo  de “No Reptiles” empiece a expandirse y Higgs eleve el tono y suene más claro y melancólico que nunca. Al final, no hay un grito de cólera, no hay un puñetazo en la mesa, sólo hay una plegaria, una súplica: “Just give me this one night, just one night to feel like I might be on the right path, the path that takes me home, wise enough to know myself”.

El álbum cierra con uno de los temas menos interesantes: “Warm Healer”. Una conclusión romántica a “Get to Heaven” que funciona bien como contrapunto a los diez cortes que le preceden pero que no contiene en sí ninguna clave de qué es lo que acabamos de escuchar. Aquí sí tiene más sentido que se alarguen hasta los seis minutos aunque lo cierto es que nuestra atención ha muerto donde acabó “No Reptiles”. Sin embargo, merece la pena pasearse por la versión deluxe de “Get to Heaven” que nos ofrece Spotify, canciones como “Hapsburg Lippp”, “President Heartbeat” o “Only as Good as my God” podrían haber sido parte del álbum oficial y habrían ofrecido matices muy interesantes.


Everything Everything – Get to Heaven


like

  • El álbum es más accesible que los dos primeros y apenas baja su intensidad salvo en momentos puntuales.
  • La producción es excelente y está siempre al servicio de las melodías para intensificarlas al máximo.

dislike

  • Es un trabajo que requiere varias escuchas para poder tomarle el pulso.
  • No tiene momentos tan audaces como “Man Alive” y “Arc”.

PÁGINA DE ARTISTA

EVERYTHING EVERYTHING

9.1

La fábrica de ideas de Everything Everything sigue operativa. “Get to Heaven” es inspirador y atractivo en su forma de comunicarse con el público. Es un álbum que obliga a implicarse con él para disfrutarlo pero que no está diseñado para dejar indiferente.