Costa, playa, mar, salitre… Son varias palabras que se nos pueden venir a la mente cuando escuchamos el último (y excelente) trabajo de L.A., “From the City to the Ocean Side”, aunque, engendrado a caballo entre Los Ángeles y Mallorca, no parece descabellado que eso sea a lo que nos recuerde. El Quinto Beatle charla con el artista mallorquín sobre los cambios producidos durante el proceso de “From the City to the Ocean Side”, que van desde la parte técnica y producción hasta a su misma persona, pues nos confiesa que ser padre ha tocado muchos interruptores de su interior que parecían apagados, aunque sus composiciones no se hayan vuelto para nada pastelosas. Un músico  que quizás no recibe el rédito que merece y que ha pasado por festivales del caché de Reading, que conoce muy bien la industria americana y nos deja una nota muy seductora: Eso que cantaba Joan Manuel Serrat de “¿Qué le voy a hacer, si yo nací en el Mediterráneo?” no es, ni por asomo, un impedimento para que una propuesta guste al siempre exigente público americano y británico. Lo que es bueno, entra. Escuchando con atención “From the City to the Ocean Side”, damos fe de ello.

Ya han pasado unos meses desde la publicación de “From the City to the Ocean Side”. ¿Cómo ha ido la presentación en sociedad del disco y sus primeras representaciones en directo?

Pues muy bien, la verdad. O sea, el disco ha entrado bien, tanto el disco en sí como los vídeos y toda la película al completo. Las canciones han entrado, a la gente le gustan, y eso facilita las cosas a nivel de directo… Salir a tocar y que ya recibas las canciones del disco nuevo cantándolas como si fuesen las de “Dualize” o “Heavenly Hell”, pues anima y no me imagino un concierto sin ello, estamos muy contentos con cómo ha caído.

A menudo parece que cantar en inglés en este país penaliza de cara a alcanzar un público más amplio…

Yo nunca me he planteado el idioma como un problema. Fue mi elección desde que empecé a hacer música, siempre he ido con la directa puesta, y nunca me he parado a pensar en gustarle a la gente. Creo que es parte del secreto de seguir pasándomelo bien y seguir haciendo música, nunca me he quemado por haber intentado hacer algo para gustarle a la gente y que no haya funcionado. Cuando ha habido momentos en los que he creído que no funcionaba, he pensado, bueno, a lo mejor es porque canto en inglés, pero no voy a hacer nada en dirección contraria porque la idea es pasármelo bien. Es elección de cada uno cantar en el idioma que quiera, somos libres y si algún día me pega por cantar en mallorquín pues así será. Decidí cantar en inglés de modo instintivo. Sí que conozco colegas que cantaban en inglés y se pasaron al castellano para gustarle a más gente. A algunos les ha ido bien, a otros no tanto, pero es una decisión de cada uno, cada uno decide qué quiere hacer con su vida.

Por ahí va la siguiente… ¿En algún momento a modo de experimento te planteas cantar en castellano o en mallorquín?

No, a día de hoy no. Algún día me he levantado y he probado en casa o algunas cosas en el estudio, pero por probar, no por las ansias de llegar a más gente o vender más discos. Pero a día de hoy estoy muy tranquilo y cómodo con lo que hago. Por ahora no siento la llamada del cambio de idioma, para nada.

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Tú que conoces bien la industria americana, ¿hasta qué punto crees que es permeable, o por el contrario, inaccesible a artistas extranjeros, como pueda ser tu caso?

Creo que simplemente es que les guste la propuesta. Con el tiempo me he dado cuenta de que el sambenito este de “Buhh, como somos españoles y cantamos en inglés no nos van a hacer ni caso” no es así, si lo que haces es original y les entra, les entra. Mira bandas como Hinds ahora, que son españolas y lo están petando tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, que son los dos mercados más complejos y más grandes, por así decir. O Mourn. Son dos ejemplos de bandas que hacen lo que les mola, se lo pasan de puta madre, pero han cuajado. Y no ha habido ningún problema con que sean de Madrid o Barcelona. Incluso les da un punto diferente, que es de lo que me he dado cuenta estos últimos años, que la propuesta tenga ese punto Mediterráneo, que aunque hagas una música que se asemeje a lo que ellos hacen tenemos otro deje, otra textura, otro color… Y eso les parece exótico, les atrae. Así que si lo que haces gusta, gusta, y ya está. Conozco muchas bandas que han ido, no han funcionado y se han vuelto, pero es que realmente no molaban. Las cosas son como son. Si lo que haces no gusta, no gusta. O si está mal hecho, o si tu inglés no cuela, hay muchos factores más que el que se diga desde la lejanía: “No, no os acerquéis”. Para nada. Tú toca, si les mola y cuaja, pues ya estás dentro. Si no, olvídate. Pero eso pasa con todo.

Y tu música en concreto, ¿cómo crees que es recibida allí?

Bien, la verdad es que bien, o sea lo que hemos ido haciendo ha ido entrando. La historia es que la propuesta requiere pasar mucho tiempo allí, y lo malo es que de lo que más carecemos es de tiempo. Uno ya tiene sus responsabilidades, su vida, sus años… y no somos unos chavales que puedan ir allí y pasarse temporadas muy, muy largas. Si los tuviéramos, quién sabe, pero como no es prioritario se queda en eso.

Que la propuesta tenga un punto Mediterráneo atrae al público estadounidense y británico. Aunque hagas una música que se asemeje a lo que ellos hacen tenemos otro deje, otra textura, otro color… Y eso les parece exótico.

En directo actualmente, ¿en qué formato te encuentras más a gusto? ¿En el más clásico de banda o en solitario en acústico?

Pues de todas formas. Me lo paso muy bien solo acústico y me lo paso muy bien con la banda. La verdad es que nunca he tenido una forma predilecta de actuar en directo. Siempre he disfrutado de todas las maneras, y ahora es igual. En esta ocasión estamos compaginando toda la presentación con unos shows que se llaman ‘Live the Roof’ que son acústicos en azoteas y voy yo solo, y después con banda en festivales en escenarios enormes. Tanto de una forma como de otra intento pasármelo lo mejor posible.

Con Lourdes Hernández (Russian Red), ¿puede haber en el horizonte alguna colaboración o se ha quedado en una cosa puntual de este disco?

Simplemente somos amigos, y estábamos en Los Ángeles y un día salió el “Hostia, pues vente unos días por España y nos hacemos unos festis”. Le hizo ilusión y así ha salido esto. En el futuro, yo estoy muy cómodo con ella tanto personal como musicalmente así que algo puede salir, ¿por qué no? No lo descarto para nada.

En alguna ocasión en el pasado has dicho que no te considerabas especialmente un gran letrista, pero en este último trabajo sí que percibimos una evolución en la lírica. ¿Sigues pensando igual? ¿Componer letras es más un don o una cuestión de práctica?

Creo que es un interés y muchos factores. Poco a poco me siento más cómodo con el idioma a nivel compositivo. No es lo mismo hablar inglés con los colegas y viajar allí y hablar inglés todo el día que ponerte a hacer canciones. Yo el inglés lo concibo como el idioma de la música que hago. Toda la vida he escuchado música en inglés, mis ídolos son ingleses o americanos y no concibo mi música de otra manera. Pero sí que es verdad que a la hora de hacer canciones surge un reto, porque puedes hacer ‘guachuwey‘ y decir tonterías o puedes intentar contar cosas de verdad, serias y con sentimiento. Obviamente, cada vez paso más tiempo fuera, en Estados Unidos, tengo más amigos americanos con los que hablo constantemente en inglés y poco a poco me voy soltando más.

El tema de ser padre, ¿crees que te ha cambiado como artista de manera más bien permanente o que es una etapa que queda muy reflejada en este álbum?

La verdad es que es muy intenso. Ser padre de repente es un cambio radical y saca a flote unos sentimientos que no pensabas que existían. Afloran sentimientos muy viscerales, muy reales. Obviamente todo esto permanece pero la intensidad con la que lo vives cuando de repente te ponen a un bicho recién nacido encima y te dicen “Este es tu hijo” cambia muchas cosas, y toca muchos interruptores de tu interior que estaban apagados. A mí me influye más que nada a un nivel de interpretación más que de otra cosa, no todas mis canciones hablan de mi hija ni me he amuermado ni me he endulzado. Sí que tengo otra visión de muchas cosas de mi vida, sobre todo emocionalmente que antes no tenía. Pero no creo que me cambie la vida musicalmente. Sí que me abre puertas constantemente y ahora voy a tener una segunda hija o sea que yo qué sé que va a pasar, a lo mejor exploto y estallo en una supernova de amor [Risas]. Nunca se sabe.

Ser padre de repente es un cambio radical y saca a flote unos sentimientos que no pensabas que existían. Afloran sentimientos muy viscerales, muy reales. Toca muchos interruptores de tu interior que estaban apagados.

Para un músico como tú que ha tocado en casi todas las situaciones imaginables, ¿qué es más gratificante, tocar en Reading a las 11 de la mañana o en el Arenal Sound en Burriana a las 11 de la noche, por ejemplo?

La verdad es que has citado dos ejemplos muy diferentes. No es lo mismo a mediodía en Burriana que en Reading. Teniendo en cuenta que en un festival como Reading la gente hace cola desde las 9 de la mañana y en cuanto abren las puertas van corriendo a los escenarios para descubrir bandas. Aquí es un concepto impensable, ser los primeros en hacer cola para ir a ver bandas nuevas. Claro, eso cambia mucho el concepto que yo tenía de “Wow, es que vamos a tener el honor de abrir Reading”, porque en el fondo son conceptos y países muy diferentes. Gratificantes son las dos opciones, porque la excursión que se hace para ir a un festival internacional ya está dotada de tantas anécdotas y de tanto material que después te llevas a la tumba que es toda una experiencia hacer un festival fuera de España. Y después tocar en el Arenal Sound a las 11 de la noche es un pepino. Está toda la peña pasadísima, todo el mundo de fiesta, saltando, tocas una hora y media, es todo una locura y mola un huevo. Son dos conceptos diferentes pero de los cuales estoy totalmente encantado de haber formado parte.

Vamos a hablar un poco de “From the City to the Ocean Side”… El papel crucial y multitarea que jugó Richard Swift en anteriores trabajos ha sido en parte reemplazado por Matt Wignall. ¿Qué nos puedes contar de su papel en el disco?

Matt ha sido un personaje multiusos, en el mejor sentido de la palabra. Ha sido el que se ha encargado de arrancar el proyecto conmigo a todos los niveles; a nivel visual, sonoro, sentimental y de todo. Él es fotógrafo, es productor, es músico, es cineasta… O sea toca todos los palos, y es una persona con la que me llevo de maravilla. Y aparte de la amistad que nos une, él como personaje creativo y como productor para mí ha sido como otro Richard Swift, en otra dimensión, con otros gustos y otra visión de la música totalmente diferente pero con el que he encajado a la perfección. En este caso, ya te digo, arranqué la grabación con él e hicimos juntos todo el arte, las fotos, los videoclips… todo.

“From the City to the Ocean Side” se ha creado pasando mucho más tiempo en Los Ángeles que en Mallorca. Si a eso le sumas que después cuando vuelvo a casa estoy en la costa, en una isla, es normal que tenga aroma a salitre.

El fuerte aroma a costa californiana y a Océano Pacífico que desprende este trabajo, ¿ha sido más bien buscado o fruto del azar?

Pues ha sido fruto del azar. No es que lo haya buscado sino que más bien disfruto estando en California, disfruto estando en Los Ángeles, tengo amigos, viajo mucho… De repente me vi iniciando la grabación del disco en Long Beach accidentalmente y seguí grabándolo allí. Es una serie de viajes en un espacio de tiempo de unos seis meses que dan mucho de sí. Han sido muchas semanas y muchos meses de andar perdidos y respirar ese ambiente, así que es normal que el disco desprenda ese olor porque se ha creado allí, con mis vivencias, con mis colegas, con el estudio allí, con la banda ensayando y haciendo shows allí. Este disco lo he creado pasando mucho más tiempo en Los Ángeles que en Mallorca. Si a eso le sumas que después cuando vuelvo a casa estoy en la costa, en una isla, es normal que tenga aroma a salitre.

“Ordinary Lies” supone una variación importante en el tono general del disco, ¿te planteas centrarte en algún momento en una etapa como cantautor acústico, al estilo de Ray LaMontagne o Iron & Wine?

Pues… ¿Por qué no? La verdad es que yo empecé así, con una acústica y la voz. Es un formato en el que me siento muy cómodo y es la forma en la que he compuesto todas mis canciones desde que empecé. Tengo muchas canciones que no las he vestido con instrumentos, están ahí guitarra y voz y son demos que creo que pueden funcionar así. Me atrae el formato de sacar un disco, sea un EP o un álbum entero, acústico. O sea que no lo descarto para nada, y lo podría hacer fácilmente, lo podría grabar en casa incluso, así que tomo la propuesta. [Risas].

Actualmente, ¿cuál es tu canción favorita del disco?

Hay muchas, pero la que más me está sorprendiendo cómo está sonando en directo es “In America”. Es una canción que veía compleja para llevarla al directo porque el concepto de la canción es muy diferente, no tiene absolutamente nada que ver con “Love Comes Around” o con “Secrets Undone” también del disco. Me sorprendió en los primeros ensayos y ahora que la hemos tocado un par de veces en directo estoy muy cómodo haciéndola; ahora de repente suelto la guitarra y me agarro al micro por primera vez en mi carrera. Así que esa sería mi favorita, hoy.

¿Algún sitio o algún evento en el que tengas la espinita clavada que quede por tocar en tu carrera?

Uff, muchos, muchos. Sitios en España hay mogollón, festivales, y fuera ya ni te cuento. La lista que tenemos de propuestas es interminable, pero podría citarte desde Coachella hasta Glastonbury. Y en casa, en el Teatro Principal aquí en Mallorca que no he tocado nunca y quiero hacerlo, en el Liceo de Barcelona… Muchos, son muchos sitios en los que aún me queda tocar, y hasta que no lo haga no me pienso ir de la Tierra, así que voy apuntando a la lista…

Y para terminar… Ya que somos un medio que nos gusta vivir en parte en lo underground, ¿nos puedes dar alguna recomendación?

Wow… Hay mil. Ten en cuenta que mi rutina diaria incluye el intentar descubrir bandas. Hay muchas, Califone, Cayucas… Hay una chica que se llama Colleen Green que mola mucho, Courtney Barnett que ha sacado un disco maravilloso, Connan Mockasin, de Foxygen soy muy fan, tampoco es que sean nuevos, pero son bandas que he ido descubriendo estos últimos años y de las que me he convertido en superfan. Tennis también molan un huevo, Unknown Mortal Orchestra han sacado un discazo… Y a nivel local, también hay muchas, están The Prussians, Son and the Holy Ghosts… Estamos rodeados de música, de propuestas realmente buenas y esas que te he dicho podrían ser algunas.