Los caminos de la música son inescrutables, especialmente para aquellos que llevan inmersos en esta despiadada industria durante toda una vida. Pocos músicos pueden vanagloriarse de haber gestionado el éxito abrumador de la manera en la que lo ha hecho nuestro protagonista, Jon Bon Jovi. Un hombre cuya magnánima figura, su presencia y su imagen fueron capaces de fagocitar su esencia en pos de la supervivencia. Una esencia no siempre patente, pero irremediablemente latente, que nunca dejó de evocar a aquel joven imberbe que en su Nueva Jersey natal soñaba, inconscientemente, con ser una estrella del rock.

Los orígenes de Jon Bon Jovi tienen poco de extraordinario. Una infancia y adolescencia marcadas por el inconformismo, el afán y la rebeldía que generaba ese deseo incesante de tocar música. El de Perth Amboy estaba dispuesto a todo por la música y sus primeros escarceos adolescentes no tardaron en hacerse realidad en forma de trabajos amateur. Con apenas 16 años ya se codeaba con algunos de los músicos más importantes de la zona gracias a su tío Tony Bongiovi, propietario del afamado estudio de grabación The Power Station.

Jon siempre se ha caracterizado por una primorosa ambición y por ser un trabajador voraz, cualidades que ya evidenciaba desde una temprana edad y que han sido claves en la creación de su carrera. Acompañado de su inseparable e incondicional amigo David Bryan comenzó a construirse un nombre en la escena local, a explorar sus influencias y, en definitiva, a labrarse su identidad.

jon-bon-jovi-y-la-busqueda-de-identidad-2Gracias al apoyo de su tío sus primeros trabajos y sus primeras composiciones adolescentes fueron recopilados en un álbum bajo el nombre de “The Power Station Years”. Un primer disco que, pese a la inmadurez de algunas de sus composiciones, reúne a la perfección las grandes influencias de Jon Bongiovi durante la década de los setenta y que emana blues, rock and roll clásico y rhythm and blues. “The Power Station Years” no vio la luz hasta 1999, pese a ser grabado a principios de la década de los ochenta, y quizás no hubiera trascendido más que como los delirios de juventud de un soñador de no ser por contener una versión instrumental de “Runaway”, el germen de una de las bandas más exitosas de los últimos 30 años, Bon Jovi. “Runaway” no dejó indiferente a nadie y Jon Bon Jovi no desperdició la oportunidad de dar el pistoletazo de salida. Un líder nato, temperamental y arrollador que agrupó en torno a su figura a Richie Sambora, David Bryan, Tico Torres y Alec John Such para materializar su ansiado sueño y dar forma a Bon Jovi.

El éxito no fue flor de un día y los dos primeros discos de Bon Jovi tuvieron una aceptación comedida, aunque contribuyeron a la consolidación de la banda en la escena hardrockera. Tanto el debut homónimo como “7800º Fahrenheit” se encuentran en una epata de transición entre el sonido que desarrolló Jon Bon Jovi en “The Power Station Years” y la explosión de hard rock que supondría la publicación de los dos próximos discos. Piezas como “She Don’t Know Me”, “Only Lonely” o “Silent Night” atestiguan la primera etapa del sonido de Bon Jovi, con claras reminiscencias de juventud.

Tras una primera etapa de transición llegó el éxito masivo y rotundo con “Slippery When Wet” y “New Jersey”. Bon Jovi se sumergieron de lleno en la corriente de hard rock que dominaba el panorama musical de mediados de los años 80 de tal manera que se convirtió en uno de los abanderados del género. De la misma manera, Jon se convirtió en un verdadero icono de masas, una imagen generacional que irrumpió mucho más allá de donde llegaba la música. Jon, junto a Richie Sambora, comenzó a labrarse una imagen de cowboy. El estilo y la música, gracias a canciones como “Wanted Dead Or Alive” (que se convirtió rápidamente en todo un himno de la banda) o “Ride Cowboy Ride”, consolidaron la imagen de líder y frontman del de Perth Amboy y supondrían el gran trampolín hacia su primera gran aventura como solista.

La década de los 90 fue una etapa compleja e inestable en el panorama musical internacional y la carrera en solitario de Jon Bon Jovi no se vio exenta de ello. Tras unos seis años de trabajo ininterrumpido con Bon Jovi, la agrupación de Nueva Jersey optó por un parón con la finalidad de salvar su futuro a corto y medio plazo. Jon aprovechó dicho periodo de inactividad para potenciar su imagen como solista y publicar su primer disco en solitario. La faceta cowboy tanto estilística como musical no pasó desapercibida y Jon lanzó su primer gran éxito como solista, “Blaze Of Glory”, poniendo la banda sonora al western Young Guns II. El disco recibió una notable aceptación comercial y consolidó a Jon como un compositor de altura. El single “Blaze Of Glory” se convirtió en un éxito rotundo, fue galardonado con un Globo de Oro y se convirtió en una canción tradicional en los setlists de Bon Jovi a lo largo de los años. Sin embargo, el disco arroja numerosas reliquias poco reconocidas, como pueden ser “Santa Fe”, “Miracle” o “Dyin’ Ain’t Much Of A Livin’”.

“Blaze Of Glory” supuso un punto y aparte en la carrera de Jon Bon Jovi. Tanto estética, como musicalmente, el de Nueva Jersey cerró la etapa que le había traído la gloria, el éxito y el reconocimiento. Sin embargo, Jon ha sabido caminar con destreza por la cuerda floja como pocos y ha llevado el dicho de renovarse o morir a la máxima expresión. El drástico y traumático corte de pelo de Jon llegó acompañado con el correspondiente viraje musical que supuso “Keep The Faith” tras el reencuentro de Bon Jovi en 1992.

A pesar del auténtico vendaval que estaba arrasando a gran parte de las bandas contemporáneas, los de Nueva Jersey en ningún momento se conformaron con la supervivencia. Para Jon Bon Jovi el éxito era la única opción, al precio que hiciera falta, y se encargó de liderar con una presencia abrumadora la transición hacia una nueva y triunfal etapa musical. Tras “Keep The Faith”, el recopilatorio “Crossroads” y “These Days” se consolidaron como banda referencia también en los 90. El cambio significó un factor muy positivo para la banda y para cada uno de sus miembros, que se confirmaban como una banda versátil capaz de lograr éxitos y calidad a partes iguales pese a cambiar su estilo musical de raíz.

El proceso transformador iniciado en 1992 tuvo su punto álgido en 1997 con la llegada del segundo disco en solitario del de Perth Amboy. En “Destination Anywhere” descubrimos un trabajo radicalmente opuesto a lo que fue “Blaze Of Glory”. Jon Bon Jovi completó la transición hasta la composición de un álbum edulcorado con un sonido eminentemente pop. La senda estaba orientada claramente hacia un sonido mucho más accesible y hacia un nuevo y regenerado público. El álbum no quedó, ni mucho menos, exento de varias piezas de alta calidad como “Queen Of New Orleans”, “Janie Don’t Take Your Love To Town” o “August 7, 4.15”, lo que suponía una nueva confirmación de la calidad compositiva del músico de Nueva Jersey independientemente del estilo. La promoción de su segundo disco en solitario estuvo acompañada del estreno de una película homónima protagonizada por el propio Jon Bon Jovi, en un nuevo intento de hacerse un hueco en la industria cinematográfica.

Bon Jovi continuó su camaleónica adaptación década tras década y con el comienzo de los 2000, los de Nueva Jersey renovaron nuevamente imagen y sonido para alzarse de nuevo en la cima. “It’s My Life” y “Have A Nice Day” convirtieron a los nuevos Bon Jovi en un icono generacional, esta vez como abanderados del pop rock más comercial y directo. Jon Bon Jovi danzó en esta nueva etapa entre el pop rock y el country, ensalzando sobremanera como icono público. Numerosas colaboraciones con reconocidos artistas norteamericanos como Jennifer Nettles, LeAnn Rimes o el dúo country Big & Rich mantuvieron viva la llama de su música, sin necesidad alguna de una nueva incursión en solitario más allá de la composición de “Not Running Anymore” para la banda sonora de la película Stand Up Guys.

La de Jon Bon Jovi es la carrera de uno de los músicos más polifacéticos de las últimas décadas cuya imagen en multitud de ocasiones ha sido motivo de menosprecio de su verdadero talento, el musical. El de Perth Amboy ha trazado una impecable y meteórica trayectoria desde sus orígenes bluseros hasta su consolidación y triunfo abrumador como estrella del hard rock ochentero. Jon sobrevivió a la transformación del panorama musical adaptándose continuamente, sobreponiéndose a todas las críticas posibles y triunfando en cada una de sus etapas. Pese a que el gran éxito llegó colectivamente con Bon Jovi, la carrera en solitario del vocalista y guitarrista es una guía perfecta para caminar a través de la identidad de Jon Bon Jovi.