WILCO

Es viernes por la mañana. Como parte del rebaño, casi lo primero que hago después de un forcejeo conmigo mismo por despegar los párpados, es mirar Facebook. Con la siempre pasiva desesperanza del que busca algo donde no lo va a encontrar, los planetas parecen haberse alineado con un grupo de Chicago que, de la noche a la mañana, ha lanzado un álbum. Así, sin avisar, lo ha puesto en descarga gratuita y, por si esto nos cogía poco por sorpresa, la combinación de título y portada terminarán por maravillarnos y descolocarnos. En la solapa de “Star Wars” descansa sobre un cojín (¿y por qué no?) un gato persa blanco, delante de un jarrón con flores.

En un mundo saturado por los singles, giras interminables o giras sin un álbum detrás, se agradece este gesto. 11 canciones listas para ser descorchadas y bebidas de una sola vez, sin saber qué hay dentro más allá de que es obra de Wilco.

En sus primeros días de vida, cómo no, la gratuidad del ‘gato’ ha generado cierta polémica, como viene siendo habitual cada vez que una agrupación regala algo. Una semana después, la banda hacía público un breve comunicado en el que expresaba que este gesto es algo que pueden hacer gracias a las ventas que a lo largo de los años los han sustentado económicamente. En la segunda parte aparecía una lista con sus lanzamientos recientes favoritos de bandas emergentes, animando a la gente a escucharlos e ir a la tienda de discos (si aún queda alguna) a comprar alguno de ellos.

El que tenemos entre manos es el décimo álbum de Wilco, y su primer lanzamiento desde que viera la luz, en 2011, “The Whole Love”. Desde aquellos primeros pasos por el rock del “A.M.”, la banda de Jeff Tweedy ha seguido distintos caminos, tendiendo normalmente a la experimentación, eso sí, con sus trabajos más tempranos siempre como faro.

[pullquote]En un mundo saturado por los singles, giras interminables o giras sin un álbum detrás, se agradece este gesto. 11 canciones listas para ser descorchadas y bebidas de una sola vez, sin saber qué hay dentro más allá de que es obra de Wilco.[/pullquote]

En “Star Wars” encontramos un trabajo que nuevamente va de un extremo a otro, con partes más folk y canciones de rock que derivan en secuencias atronadoras en las que, una vez más, Wilco ratifican su posición como los mejores ‘productores de ruido’ de este planeta. Ojo, ruido en el buen sentido, ruido intencionado, con trasfondo. Gritos, saturaciones, distorsión y modulaciones dejan el sello de la banda en la gran mayoría de los cortes del disco.

Pelos de punta con el estridente comienzo de “EKG”. Lleno de psicofonías, una percusión que se antoja arrítmica y casi aleatoria a ‘primer oído’ se fusiona con guitarra y sintetizadores creando una breve pieza instrumental de poco más de un minuto, regida por un orden caótico, que sirve como preámbulo del trabajo. Le sucede “More…”, corte que respira aires de psicodelia y de folk de cantautor pasados por la batidora. Abren unos acordes de acústica, a los que rápido se une una eléctrica ultrasaturada que acompaña a la voz durante toda la canción, poniendo la base melódica de la composición, con partes en las que Tweedy ‘apaga’ y le cede todo el protagonismo.

[pullquote]En “Star Wars” encontramos un trabajo que nuevamente va de un extremo a otro, con partes más folk y canciones de rock que derivan en secuencias atronadoras en las que, una vez más, Wilco ratifican su posición como los mejores ‘productores de ruido’ de este planeta.[/pullquote]

En “Random Name Generator” encontramos una recurrente melodía y una canción muy Wilco, si es que podemos etiquetar su música de alguna manera. Largas partes instrumentales se combinan con estrofas cantadas en distintos registros que se suceden in crescendo hasta que la canción explota ayudada por la persistente percusión y los teclados chillones, en un final en el que aún se escucha la melodía con la que abrió la canción.

The Joke Explained” abre con la ya característica guitarra saturada que gobierna el sonido del trabajo. Un tema relajado y alegre, con una pequeña parte en la que se vuelve tétrico repentinamente, mutando en una masa sonora en la que todo se mezcla. Le pone el broche un sencillo solo de guitarra. Oscuro, lento y con sabor a War on Drugs, “You Satellite” abre con un breve crescendo que llega rápidamente a un clímax donde una melodía de apenas tres notas se echa la canción a la espalda (¿recuerdan “Handshake Drugs”?) mientras Tweedy sigue hablando más que cantando y el resto de la banda sigue subiendo la intensidad paulatinamente. Llega ahora “Taste The Ceiling”, una canción al natural, sin grandes florituras. El conjunto de Illinois da forma a un tema rock en el que nadie destaca. Un estribillo coral en el que se corta el ritmo da paso a una parte en la que una guitarra doblada por otra en una octava más aguda hacen brillar este tema con una simple pero preciosa melodía.

[pullquote]Gritos, saturaciones, distorsión y modulaciones dejan el sello de la banda en la gran mayoría de los cortes del disco.[/pullquote]

Sorprende como un cañón “Pickled Ginger”, en el que dos voces (una grave y una en falsete) con una gravísima guitarra con la distorsión por las nubes imprimen un ritmo de vértigo. Al sumarse la batería, la canción empieza a mutar entre una masa de ruido psicofónico y un rock acelerado conformando una pieza brutal que acaba tan de sopetón como empieza, sin avisar. En “Where Do I Begin” recuperamos el aire de balada folk, con un Tweedy acompañado de su eléctrica hasta que, al par de minutos, la batería hace su aparición y acompaña un doble solo de guitarra que va apagándose con la canción. Y turno, casi al final, de “Cold Slope”. Con un magnífico comienzo que nos descoloca un poco, rápidamente el bajo carga con la línea principal del tema, con un ritmo pesado en el que la voz de Tweedy se va desenvolviendo mientras la pieza da la impresión de ‘caerse’, de tropezar, subir y bajar.

Sin darnos cuenta, pasamos a “King Of You”, que bien podría parecer la segunda parte de “Cold Slope”. Las guitarras acompañan al bajo, que continúa con el ritmo del corte anterior, con una melodía que da un aire más alegre. En “Magnetized”, muy lentamente, con un protagonismo casi exclusivo de la voz, la canción avanza hasta que coge algo de ritmo cuando la batería y el piano hacen su entrada. Este tema, dulce y melódico, da la última pincelada al décimo cuadro de Wilco.


Wilco – Star Wars


  • El factor sorpresa. Además de venir de forma inesperada, el hecho de poder escuchar el disco desde cero, sin adelantos, sin una idea formada de qué puede ser, hace de la primera escucha una experiencia mucho más interesante e impredecible.
  • Tenemos Wilco para rato, o eso parece. La banda sigue en forma. Sin ser su mejor álbum, tras 20 años siguen a la altura.
  • Aunque parece que Jeff Tweedy pueda estar más volcado en el grupo que comparte con su hijo, Wilco sigue siendo una parte fundamental en la vida de su líder, quien compagina sus compromisos con las dos formaciones sin problemas.

  • Se hace latente cierto desequilibrio entre las canciones más experimentales y las más ‘estándar’.
  • Las partes de ruido y saturación pueden resultar forzadas en alguno de los cortes.

PÁGINA DE ARTISTA

8.0

“Star Wars” es el décimo álbum de Wilco. Lanzado cuando se cumplen veinte años de su debut, los de Illinois siguen volcados en la experimentación y la mezcla del folk y el rock con ingredientes atípicos, creando imágenes oníricas, a veces incluso violentas, que penetran la ‘coraza’ del oyente y, más de una vez, lo pilla por sorpresa.