HEATHER WOODS BRODERICK

Según la RAE un prejuicio es una “opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal”. Los prejuicios pueden entrar en juego en diferentes aspectos de la vida y la música no iba a ser una excepción. Efectivamente, cuando supe de la existencia de “Glider”, segundo álbum de Heather Woods Broderick, no pude evitar acercarme a él con ciertos prejuicios. Lo primero que pensé fue ‘genial, otra chica-con-guitarra’, porque si eres mujer y sacas un disco sólo puedes ser dos cosas: una nueva diva del pop o una chica con guitarra; incluso es posible empezar por lo segundo para acabar en lo primero (hola Taylor Swift). Heather nos invita a dejar de lado etiquetas sexistas, va a demostrarnos que ella no es como las demás.

Aunque “Glider” puede coger por sorpresa a más de uno, su autora no es ninguna novata. A su debut en solitario (“From the Ground”, 2009)  hay que sumar su dilatada experiencia como vocalista y multiinstrumentalista con Horse Feathers y Efterklang. Pero si hay un nombre con el que se ha relacionado a Heather Woods Broderick es Sharon Van Etten, y es que, además de las similitudes estilísticas hay que destacar el trabajo de Heather como parte de la banda de Sharon apoyándola con su voz, guitarra y teclados. Si habéis estado en algún concierto de Sharon Van Etten sabréis el importante trabajo que realiza Broderick, sobre todo en el apartado vocal, para que la banda consiga ese sonido tan envolvente. Así llegamos a 2015, año en el que esta tímida vocalista ha encontrado algo de tiempo libre tras haber pasado los últimos cinco años en actividad constante. Este no parar le ha llevado a girar por todo el mundo unas cuantas veces y a tener que cambiar de residencia más de lo que le hubiese gustado: Brooklyn, Portland, Copenhague y Berlín.

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[pullquote]Las canciones conforman una suerte de recorrido cronológico por la vida de Broderick que sirve para trasnmitirnos cómo se ha ido enfrentando a todo lo acontecido en su último lustro de vida.[/pullquote]

Es por esto último que “Glider” resulta un titulo tan apropiado, por supuesto no se trata de un álbum conceptual, pero en todo el disco se respira esa sensación de cambio y despedida que podemos encontrar en la puerta de embarque de los aeropuertos. Así es, “Glider” va más de aeropuertos que de aviones, no tanto de viajar y conocer el mundo como del miedo a lo que te vas a encontrar y la nostalgia por lo que has dejado atrás. Además, las canciones conforman una suerte de recorrido cronológico por la vida de Broderick que sirve para trasnmitirnos cómo se ha ido enfrentando la mainesa a todo lo acontecido en su último lustro de vida. Soledad, miedo, esperanza o aprendizaje son experiencias cotidianas con las que el oyente puede empatizar fácilmente narradas sin demasiado efectismo. Esto debe servir para poner en un determinado contexto las letras del segundo esfuerzo de Heather, que pocas veces hablarán de manera explícita sobre viajes y despedidas.

Living in so many different places has made me able to feel pretty comfortable everywhere. I’ve realized that I really used the songs on “Glider” and the time I put into writing them as a way to pay some attention to things I’d been putting off, and to find some clarity around certain events“.

Así que, estás avisado, en “Glider” no vas a encontrar las típicas canciones que una postadlescente ha compuesto con su guitarra acústica sobre sus primeros (des)encuentros amorosos. En lugar de eso, Heather Woods Broderick revisará la influencia de la música anglosajona combinándola con elegantes arreglos musicales dando lugar a una más que decente colección de baladas que juegan en el terreno de lo ambiguo tanto lírica como musicalmente.

Up in the Pine” es un magnífico adelanto del folk deslumbrante que vamos a encontrarnos a lo largo de todo el LP. Guiada por un arpegio de guitarra al que se unirán la suave voz de Heather y toda una serie de arreglos que ayudarán a crear un sólido y bien logrado muro de sonido que nunca llegará a empañar la sutileza con que se mueve la vocalista. Le sigue “Mama Shelter”, mucho más íntima, en la que la compositora intenta reflejar esa soledad que ha sido su compañera durante ráfagas periódicas.

[pullquote]En “Glider” no vas a encontrar las típicas canciones que una postadlescente ha compuesto con su guitarra acústica sobre sus primeros (des)encuentros amorosos. En lugar de eso, Heather revisará la influencia de la música anglosajona combinándola con elegantes arreglos musicales dando lugar a una más que decente colección de baladas que juegan en el terreno de lo ambiguo tanto lírica como musicalmente.[/pullquote]

La complejidad con la que terminaba la pista anterior es sustituida por el minimalismo de “Fall Hard“. A la voz y el piano de Heather Woods Broderick, suficientes para conmover a cualquiera, se unirán más adelante unos sencillos arreglos de cuerda para aportar algo de luz al tema.

Otro de los momentos destacables viene de la mano de “Wyoming”, que puede recordarnos a Angel Olsen. Algo menos folkie y más cruda, trata de un reencuentro, de volver a conectar con un viejo amigo, una anécdota que la compositora sitúa en Wyoming. El tema va cogiendo fuerza a medida que avanza para terminar de estallar incorporando una distorsión que no habíamos visto hasta ahora.

Está claro que “Glider” no es un trabajo alegre y vivaz, pero eso no implica que sea depresivo. Una escucha atenta basta para comprobar que las intenciones de Broderick no pasan por sumergirse en el cortavenismo, es cierto que se perciben un fuerte sentimiento melancólico gracias al gusto de la artista por las progresiones de acordes menores, pero el mensaje final no deja de ser positivo y esperanzador. “Glider” es el disco de alguien que ha perdido, alguien nostálgico, pero no de alguien triste.

The Sentiments” se revuelca en esa melancolía, la canción avanza al ralentí impulsada por unos intermitentes acordes de piano y unos coros que consiguen recrear las mejores armonías de Sharon Van Etten. La ambigüedad lirica continúa siendo una constante, sus letras son poéticas, pero rara vez revela algún detalle crucial, prefiere mantener al oyente en la oscuridad, en los nimios detalles de sus relaciones rotas. “Would you tell me if you like the way you’re living… You keep me in the dark… You keep me in the dark… Will you tell me if you love the one you’re loving… You keep me in the dark…“.

[pullquote]Está claro que “Glider” no es un trabajo alegre y vivaz, pero eso no implica que sea depresivo. “Glider” es el disco de alguien que ha perdido, alguien nostálgico, pero no de alguien triste.[/pullquote]

En “A Call for Distance” Broderick vuelve a aparecer radiante pero rodeada de oscuridad, una figura que ha sido representada en la propia portada del disco. En ella, tal y como asegura la artista, podemos ver a su abuela el día de su octogésimo cumpleaños. A Heather le llamó la atención su sonrisa al verles a su hermano y a ella tomando dicha fotografía, esa mirada brillante envuelta por la penumbra de la noche. El tema en sí es como un amanecer, destacando el trabajo en la producción para conseguir esa imagen de luz que va avanzando mediante arreglos de cuerda, una percusión jazzera y la yuxtaposición de voces.

A partir de aquí, el elepé no va a ofrecer nada que pueda sorprendernos a excepción de su última pieza. “Desert” se mueve en parámetros similares a “Mama Shelter”. “Glider” (la canción), por su parte, ahonda en la idea de la ausencia de un hogar. “Thought I’d found where I belonged… Started taking what I felt I earned… But I’m a glider… I’ve had enough, had enough, had enough…“.

El disco se cierra con “All For A Love”, a través de la cual Broderick defiende la necesidad de aceptar la cruda realidad que puede llevar a dos personas a disolver una relación de afecto mutuo. Tocada a contratiempo, deja mayor presencia a la percusión y deja espacio para colar un solito de guitarra con cierta distorsión, además de contar con la presencia de un saxo que reviste de elegancia la composición. Se trata del momento más pop/rock de “Glider”, también (y no por esto último) cuando más podemos acordarnos de Sharon Van Etten quizá por lo atrayente que resulta. “There’s a lot to live for, honey, and how should I get around… When I can feel your love and I know I let you down… There’s a lot to love for, lover, and why should you wait it out… When I can see our love is dragging you down…“.

Así, sin darnos cuenta, Heather Woods Broderick se ha atrevido a retomar su carrera en solitario riéndose del concepto del ‘difícil segundo álbum’, ganando en matices y madurez compositiva y ofreciéndonos nueve temas, la mayoría notables. No sería justo (aunque es casi inevitable) compararla con Sharon Van Etten. Tal vez no hile tan fino como ella, ni sus canciones hayan alcanzado el atractivo y esplendor de Van Etten, pero es que estamos hablando de una de las mejores chicas con guitarra compositoras de la actualidad. Es de justicia reconocerle a Broderick su elegancia y la naturalidad con que puede transmitir al oyente sin recurrir a demasiados tópicos.


Heather Woods Broderick – Glider


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  • Su nueva producción realmente se ajusta a su estilo estupendamente.
  • No es OTRA chica con guitarra.

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  • Trabaja en un sector que ha dado grandes nombres durante los últimos años, por lo que es difícil que sorprenda del todo su propuesta.
  • Se echa de menos alguna composición realmente rompedora.

PÁGINA DE ARTISTA

HEATHER WOODS BRODERICK

6.9

El segundo disco de Heather Woods Broderick, si bien no pega una patada al tablero musical contiene buenos temas, de esos que no entienden de fechas de caducidad y son disfrutables en cualquier momento del año.