Florence + The Machine

Florence + The Machine –
Lungs

Lungs es un debut cautivador y sofisticado que exhibe pureza y personalidad. Con él descubrimos la voz de una de las promesas de la música contemporánea y, a la vez, nos adentramos en su mundo místico y sensorial a través del frenesí de los tambores y de la energía de una inacabable Florence Welch.


Fue en un ya lejano 2009 cuando Florence Welch solidificó su proyecto musical más ambicioso con la ayuda de Isabella Summers. Juntas se acercaron al pop a través de una personalidad y una visión que marcaría la diferencia. En su álbum debut, Lungs, ejercen la defensa de la épica y de lo místico: los melodramas de lo cotidiano llenan de sentimentalismo todas las piezas y confeccionan un disco lleno de fuerza, que puso a Florence + The Machine en el centro de atención.

Sentimentalismo y pasión visceral

Los sólidos fundamentos complementados con la base artística y personal de Florence Welch conforman un álbum exquisito, con muchas emociones y pocos tópicos.

Cuando apareció el álbum, el panorama musical mainstream estaba seducido por la calidez femenina del primer álbum de Adele, la embajadora británica más próxima (cronológicamente) a Florence. Por otro lado, la crítica musical buscaba similitudes entre los estilos de Lily Allen y Amy Winehouse a las nuevas voces que se incorporaban en el rico mapa sonoro de Reino Unido.

Pero Florence + The Machine rompieron con lo establecido. Sin saturar con más pop sentimental cremoso ni tirando de la típica rebeldía británica, se refugiaron en un pequeño universo cercano a lo místico, donde podían saltar y cantar a pleno pulmón sobre los delicados Big Bangs que las sacudían; el sentimentalismo y la pasión visceral señalaron el rumbo de la formación. Los sólidos fundamentos complementados con la base artística y personal de Florence Welch conforman un álbum exquisito, con muchas emociones y pocos tópicos.

florence-the-machine-lungs-2

Transversalidad de registros

En Lungs se ejerce la defensa de la épica y de lo místico: los melodramas de lo cotidiano llenan de sentimentalismo todas las piezas y confeccionan un disco lleno de fuerza, que puso a Florence + The Machine en el centro de atención.

Lungs se abre con uno de sus hits, “Dog Days Are Over”, un tema impecable que mezcla tambores tribales con una hermosa y constante arpa, además de unos toques intermitentes de guitarras que acaban de relazar la solidez de la base. Y decimos base porque es la voz de Florence la que lleva la batuta melódica; casi como si se tratara de un juego, va desde la suavidad del puente hasta el grito desgarrador de los estribillos en pocos segundos, desatando su fuerza y talento. La lírica se entierra en lo dramático (Happiness hit her, like a train on a track…) y nos habla de la imposibilidad de dar crédito a la felicidad, que es tan repentina que hiere y asusta.

El segundo corte demuestra la energía que quiere transmitir Florence. “Rabbit Heart (Raise It Up)”, con un registro más pop sin perder el toque tribal, conjuga la percusión y el magnetismo del arpa con la fiereza de los estribillos. Con este tema es fácil ganarse el corazón de aquellos escépticos con la propuesta y mantenerlos enganchados en “I’m Not Calling You a Liar”, con cierto aire de balada más orquestada. Las pulidas metáforas líricas nos trasladan a los fantasmas de las relaciones del pasado y cómo estos se manifiestan en diversas facetas personales y amorosas.

Howl” es otro tema exponencial de la sonoridad de Florence + The Machine: percusión como base constante, marcando los latidos de la canción con acompañamiento de cuerdas clásicas y toques de piano para realzar la épica de los estribillos. A pesar de tener claro el modelo, el juego pierde fuelle en “Kiss with a Fist”, un tema que podrían haber firmado Amy MacDonald o Kate Nash en sus composiciones rockeras y que hace desvanecer parte del tratado personal que recorría el disco. Hay que tener en cuenta que es una versión de un trabajo posterior de Florence, pero parece que ni su voz suena tan potente como en las demás canciones.

Demasiado barroquismo

Lungs es un álbum debut que roza la excelencia. Florence desencadena un tren de emociones, sueños y dramas, y todos ellos se ven reflejados en las cuidadas estructuras líricas que Welch recita.

Girl with One Eye” nutre el registro estilístico del disco con su sonoridad procedente del blues y del soul cristalizados en unas cadencias más calmadas. Una canción que suena a antro, whisky y humo. Grititos aparte, la energía fluye más lentamente, como una fría balada.

Pronto llega “Drumming Song” para recordarnos el poderío étnico. La pieza suena a baile multitudinario alrededor del fuego, a éxtasis continuado; en definitiva, a Florence + The Machine. Lo mismo ocurre con “Between Two Lungs”, menos cargada pero más liberadora, de fácil escucha y más tradicional. Las canciones de Florence son corales, y esta es la prueba perfecta. Florence Welch posee un torrente de voz precioso, pero no es algo reservado para sí misma; las canciones y sus coros incorporados invitan a cantar, a una fiesta colectiva, a una catarsis.

Y es que sus sentimientos son universales, como lo demuestra “Cosmic Love”, la clarividente pero a la vez dramática visión de la oscuridad del amor. El sonido del arpa nos acompaña nuevamente por un mundo onírico, y los tambores reabren el frenesí que se canoniza con las proclamas a viva voz. Un tema delicado, místico y refinado.

My Boy Builds Coffins” suena como un corte popero más; atractivo pero poco diferenciado debido a la linealidad instrumental y vocal de la pieza, en contraste con “Hurricane Drunk”, que trae más reminiscencias de la música afroamericana que de la británica. Aquí se palpan las influencias R&B de Florence, pero, a la vez, se evidencian sus sellos personales: los pulidos despuntes de arpa, la evocación del canto colectivo, la energía de dentro para fuera… La temática de la canción usa una de las metáforas más exploradas en el universo de la formación: la naturaleza (sobre todo el agua) que choca con el sentimiento de la cantante. Y así nos lo transmite, con la fuerza de un huracán.

Coherente, personal y sin baches

Florence + The Machine rompieron con lo establecido. Sin saturar con más pop sentimental cremoso ni tirando de la típica rebeldía británica, se refugiaron en un pequeño universo cercano a lo místico, donde podían saltar y cantar a pleno pulmón sobre los delicados Big Bangs que las sacudían.

Blinding” es una muestra más del poder que tiene Florence con su pop barroco repleto de tambores. El tema suena a cuento de hadas místico, y en su letra Welch transmite el sueño en el que está sumergida y cómo la realidad parece quedar lejana ante esos ‘más allá’.

La pieza final es “You’ve Got the Love”, una poderosa versión personal del tema homónimo de Candi Staton. En ella, la grandilocuencia vocal sigue siendo protagonista mientras el crescendo de la guitarra y el arpa ayudan a motivar la escucha hasta el estribillo, a base de coros y la repetición hímnica de you’ve got the love” como si de un leitmotiv inspiracional se tratase. Un corte lleno de subidones hechos para estimular y dar contundencia al conjunto; un final que nos deja con buen sabor de boca, con ganas de más.

Lungs es un álbum debut que roza la excelencia; coherente, personal y sin sufridos baches rítmicos que alteren el flujo natural de la composición. Florence desencadena un tren de emociones, sueños y dramas, y todos ellos se ven reflejados en las cuidadas estructuras líricas que Welch recita, en un microcosmos que si peca de alguna cosa es de demasiada floritura. La voz de Florence es lo suficientemente potente como para sostener cualquier tema que se le antoje; ni se hace cansina ni monótona, el punto medio entre el desgarro y el azúcar donde la londinense se mueve perfectamente.

error: ¡Contenido protegido!