Voy a ser sincero. Esta no es la crítica que iba a publicar en un principio. Lo que vais a ver no tiene casi nada que ver con lo que tenía pensado publicar, y ni siquiera sé si esta forma de afrontar la crítica va a ser más o menos correcta que la que había planeado, pero sí creo que es más justa. En aquella primera crítica hablaba de las malas pasadas que nos pueden jugar las expectativas a veces. Porque sí, yo tenía unas expectativas muy altas con este disco. No es para menos: hablamos de un grupo que tras presentarse en 2010 con un excelente “Innerspeaker”, dio un auténtico golpe en la mesa dos años después con el impresionante “Lonerism”, un disco que desde la primera escucha sonaba a clásico instantáneo. Ese grupo, como todos sabréis ya, se llama Tame Impala, que esta vez se presentan con “Currents”, suponiendo un cambio de rumbo entre la banda. Y reconozco que en un principio me dejó muy frío, no sólo eso, me decepcionó. Le di varias escuchas y aunque me iba gustando más, no me provocaba las sensaciones que actualmente me sigue provocando “Lonerism”. Así que, decidido, me puse manos a la obra con una crítica en la que no iba a hablar de manera muy positiva. Pero caí en la cuenta de que estaba pasando algo por alto.

Aunque Tame Impala son un grupo consolidado con unos componentes estables, en realidad no es sino un proyecto personal de Kevin Parker, la cabeza pensante del grupo, que es quien compone las canciones en su totalidad para después compartirlas con el resto del grupo. “Currents” podría describirse como la antítesis de “Innerspeaker”. Si en “Innerspeaker” primaban las guitarras distorsionadas, el ruido, la batería y los excesos por encima de todo, en “Currents” lo que predomina es el minimalismo, la simpleza, el cuidado de la melodía y, sobre todo, los sintetizadores. En realidad Kevin ya lleva tiempo avisándonos de que este sería un disco más pop y menos recargado, y si nos remontamos atrás en el tiempo, ya vaticinaba su amor por el pop y las melodías edulcoradas, por lo que este trabajo se puede considerar incluso una evolución lógica de lo que Kevin parece que llevaba tiempo intentando conseguir. El problema es que entre estos dos discos tienen un “Lonerism” en el que ambos extremos se funden en una simbiosis perfecta, por lo que en un principio no entendía el porqué de esta evolución, si se le puede llamar así. Pero Kevin es una persona bastante peculiar y a mi parecer interesante, así que decidí informarme leyendo entrevistas y otras críticas antes de dar mi opinión, que lejos de los prejuicios de las primeras escuchas, ha cambiado considerablemente.

“Currents” podría describirse como la antítesis de “Innerspeaker”. Si en “Innerspeaker” primaban las guitarras distorsionadas, el ruido, la batería y los excesos por encima de todo, en “Currents” lo que predomina es el minimalismo, la simpleza, el cuidado de la melodía y, sobre todo, los sintetizadores.

Una de las mayores virtudes de Kevin Parker siempre ha sido combinar la música y la letra de manera muy acertada, como si la música describiera lo que la letra dice. En “Currents” la letra toma mayor protagonismo que nunca debido al minimalismo de la instrumentación, así que es algo muy a tener en cuenta. Según el propio Kevin, este disco trata diversos temas como el afrontar los problemas del día a día, la ruptura de una relación amorosa y los cambios que uno mismo experimenta a lo largo del tiempo, puesto que si este disco poco tiene que ver con “Lonerism” es probablemente porque Kevin ya no es la misma persona que hace tres años.

No quiero empezar a hablar de las canciones sin antes comentar brevemente su título y portada. El título vendría a traducirse por “Corrientes”, y la portada representa el modo en que el aire o un líquido se mueven o deslizan a través de los objetos, que irrumpen en este flujo pudiendo ir en el mismo sentido que estos o a contracorriente.

Eso es precisamente de lo que habla en “Let It Happen”, primer corte del disco que además sirvió como primer adelanto del mismo. Los sintetizadores toman el control desde el primer momento junto a un ritmo hipnótico mientras Kevin canta sobre un problema que se avecina y que es imposible evitar, así que lo único que queda es dejar que ocurra y afrontarlo de la mejor manera posible o el resultado será peor. La estructura de la canción es muy destacable puesto que primero se anuncia el problema que se percibe “It’s always around me, all this noise. But not really as loud as the voice saying Let it happen, let it happen (It’s gonna feel so good). Just let it happen, let it happen”, después entra en un bucle instrumental y el sintetizador toma el protagonismo con una melodía que describe perfectamente el miedo de enfrentarse al problema, hasta que todo se soluciona en una coda en la que el personaje se revela “I will not vanish and you will not scare me, try to get through it, try to bounce to it”. Destaca también el riff de guitarra del final, que a pesar de ser un instrumento relevado al segundo plano en la mayor parte del disco, sigue teniendo líneas muy notables.

Una de las mayores virtudes de Kevin Parker siempre ha sido combinar la música y la letra de manera muy acertada, como si la música describiera lo que la letra dice. En “Currents” la letra toma mayor protagonismo que nunca debido al minimalismo de la instrumentación, algo muy a tener en cuenta.

Seguimos con “Nangs”, una pieza que apenas llega a los dos minutos a modo de transición. El problema es que meter en el segundo lugar una canción de transición corta totalmente el ritmo del disco y más aun teniendo en cuenta que la frase que repite una y otra vez (“But is there something more than that?”) da sensación de final inconcluso, por lo que habría quedado mejor para cerrar el largo. Tras esta llega “The Moment”, guiada por el sintetizador y la batería electrónica, con mucho juego y retoque en la voz de Kevin también. No es un mal tema, pero da la sensación de que no termina de explotar, algo que pasa con muchas canciones del disco. El minimalismo se queda corto para unas letras que expresan tanto, provocando que se echen de menos las explosiones sonoras de “Lonerism”, los momentos de locura que te pillaban por sorpresa, a pesar de seguir creando melodías y atmósferas muy evocadoras. Entonces llegan los momentos más bajos del disco. “Yes I’m Chaning” parece toda una declaración de intenciones de Kevin hacia el público, como si nos quisiera decir que ya no es el mismo y que si lo aceptamos o no ya es decisión nuestra, en una melodía demasiado edulcorada y un acompañamiento que directamente suena hortera, como si fuera la típica balada pop de los ochenta que hoy en día ya se encuentra totalmente fuera de contexto. Además de eso, el tema es muy lineal y se hace algo pesado, otro de los puntos negativos del disco. “Eventually” continúa con la melodía endulzada pero esta vez sí que encontramos una carga instrumental mucho más potente, siendo quizás lo más cercano a aquella “Elephant”. El fallo de este tema es el falsete de Kevin, no pega, se hace pesado y junto a un estribillo que se repite hasta la saciedad convierte el corte en otra horterada.

“Currents” es un disco con mucho más contenido del que su aparente simpleza deja ver en principio. Las canciones exploran diversos temas que una vez más giran en torno a la reflexión personal, sólo que esta vez esa reflexión se produce en torno a una ruptura y al cambio que conlleva, y no al hecho de sentirse solo entre una gran multitud.

Gossip” es otro tema de transición que no llega al minuto, instrumental, con los sintetizadores repitiéndose en bucle y una guitarra describiendo una melodía, de manera muy discreta, casi improvisada. Pasamos el ecuador y comienza la segunda parte del disco, en general mucho más interesante que la primera. “The Less I Know The Better” es el tema que más suena a los Tame Impala de siempre. Una línea de bajo muy adictiva maneja la melodía mientras que esta vez los sintetizadores sólo sirven como arreglo, vislumbrando incluso una guitarra arpegiada que sirve como acompañamiento. Es pegadiza, es evocadora y es mucho mas ácida que las anteriores, con una letra que habla de una supuesta expareja que ahora vive con otra persona.

Tras esta tenemos probablemente la pieza más extraña que Tame Impala ha hecho hasta la fecha. “Past Life” intercambia una especie de monólogo de Kevin con su voz pasada por un filtro haciéndola sonar mucho más grave y robótica, contando que un día cualquiera vio una figura que le resultaba familiar, casi fantasmagórica, hasta reconocer que era su antiguo amor, entrando en un momento brusco en el que da la sensación de que vamos a escuchar un tema de Death Grips, hasta que suena la clásica voz de Kevin en una melodía lenta que repite “From a past life” (refiriéndose a esa chica), como si en el momento en que la ve entrara en trance, hasta que al final de la canción se puede escuchar una voz femenina descolgando un teléfono. Entonces suena “Disciples”, bailable y brillante, que casi parece una continuación del tema anterior en la que Kevin responde a esa chica en un momento de falsa alegría hasta desvanecerse poco a poco mientras recita “There’s so much I wanna tell you”, como si todas esas cosas nunca se fueran a decir. Un tema redondo que el único inconveniente que tiene es que sea tan corto puesto que es puro goce, pero viéndolo en contexto se puede entender su brevedad.

La garra y el exceso se han perdido en pos de un mayor desarrollo de la melodía, la sensación de estar en una jam se sustituye por la de estar escuchando unas canciones estudiadas al milímetro y el rock psicodélico se ha perdido en favor de un pop dulzón a la vez que esquizoide.

‘Cause I’m A Man” supone una reflexión sobre los fallos que a veces uno mismo comete buscando un porqué, a lo que Kevin sencillamente responde que es un hombre y que a veces toma decisiones equivocadas por el simple hecho de ser hombre. Hay gente que ha tildado esta canción de sexista, pero no la veo como tal, es una canción muy desenfadada y alegre que creo que no hay que tomarse muy en serio, en la que el minimalismo del disco consigue triunfar. “Reality In Motion” continúa el ritmo alegre siendo uno de los cortes más destacables en el que la melodía juguetona guía toda la canción y que habla de la imposibilidad de tomar un respiro cuando más se necesita, puesto que la vida sigue y hay que tomar decisiones. Nos acercamos entonces al final con “Love/Paranoia”, un tema que rompe el esquema anterior, otra balada bastante hortera y pesada que se acerca al R’n’B. Por último tenemos “New Person, Same Old Mistakes”, una canción con un riff esquizoide en la que parece que Kevin mantiene un diálogo interno consigo mismo (“Feel like a brand new person (but you make the same old mistakes), I don’t care I’m in love (stop before it’s too late)”), con una parte que decide ir a contracorriente finalmente mientras la otra, que va acorde con el riff principal, le advierte de que va a volver a cometer un error. Una de las composiciones más interesantes que da fin al disco.

“Currents” es un disco con mucho más contenido del que su aparente simpleza deja ver en principio. Las canciones exploran diversos temas que una vez más giran en torno a la reflexión personal, sólo que esta vez esa reflexión se produce en torno a una ruptura y al cambio que conlleva, y no al hecho de sentirse solo entre una gran multitud. La garra y el exceso se han perdido en pos de un mayor desarrollo de la melodía, la sensación de estar en una jam se sustituye por la de estar escuchando unas canciones estudiadas al milímetro y el rock psicodélico se ha perdido en favor de un pop dulzón a la vez que esquizoide. El problema es que las melodías a veces son demasiado horteras, los recursos se repiten demasiado (¿cuántas canciones acaban en fade out en este disco?), y se echan de menos el factor sorpresa, las idas de olla y las explosiones sonoras de sus anteriores trabajos y que tan bien habían equilibrado en “Lonerism” especialmente. A pesar de ello, Kevin Parker es ese tipo de persona que usa la música para sincerarse en busca de gente que sienta lo mismo que él, arriesgándose a que muchos no comprendan o no se sientan parte de su estado de ánimo, por lo que no sería justo hacer oídos sordos sin intentar entenderle.

Tame Impala – Currents

7.2

Tras consolidarse como uno de los grupos más interesantes de la escena psych-rock en 2012 con el imprescindible “Lonerism”, Tame Impala vuelven a escena con “Currents”, un disco en el que las guitarras y las jams pasan a un segundo plano en favor de los sintetizadores y las melodías de voz, cuajando a veces con mayor acierto que otras.

  • Arriesgarse e intentar ir más allá, algo que siempre hay que valorar.
  • Si se presta atención a las letras, el disco parece contar una historia y girar en torno a un concepto (aunque no es un disco conceptual).
  • A pesar de los errores de algunas canciones, la relación entre la música y la letra es más estrecha que nunca.
  • Demostrar que a veces menos es más.

  • Algunas canciones suenan demasiado pastelosas y horteras.
  • A veces resulta monótono y pesado, las estructuras por lo general son muy regulares y los sintetizadores y el falsete de la voz acaban sobrecargando.
  • “Eventually” suena a pastiche sonoro.
  • La falta de intensidad sonora en algunos cortes que parecen no terminar de arrancar y lastrar “Currents” en conjunto, sobre todo en la primera mitad; no siempre menos es más.

Compartir