QUEEN

Queen siempre fue Queen. El talento, la inspiración, la fuerza siempre había estado con ellos, ya desde que comenzaron a reunirse para ensayar y, a un tiempo, ensamblar las complejísimas estructuras que cada semana llegaban a sus manos, sazonadas con letras evocadoras totalmente subordinadas a la música. Brian May fue siempre el melenudo Brian May, el virtuoso, el arrogante, el extraordinario guitarrista. John Deacon fue siempre el brillante John Deacon, con una inventiva a las cuatro cuerdas fuera de toda duda. Roger Taylor fue siempre el intensísimo Roger Taylor, capaz de sacrificar tanto las baquetas como las cuerdas vocales por la causa. Farrokh Bulsara, sin embargo, no siempre fue Freddie Mercury, pero eso cambiaría a raíz de, precisamente, la edición y lanzamiento del debut de la banda británica, el homónimo “Queen”.

El 13 de julio de 1973, más de cuarenta años nos separan de entonces, fue publicado el último disco que un neófito debe escuchar si pretende empezar a amar a Queen, pese a que el título engañe. “Queen” fue grabado en un momento delicado para la banda, ya lejanos aquellos en los que se reunían por vez primera y desenvolvían su timidez afrontando algún cover que requiriera de una estructura típica de riff, verso, estribillo y solo. En caso, claro, de que tales acometidas llegaran a darse, pues tanto Brian May como Roger Taylor provenían de Smile, un grupo de hard rock psicodélico, y eso, que de primeras venían con ganas de marcha. Reclutado el bajista (con esfuerzo), y empezando a pulir el diamante en bruto que era el tímido Farrokh, la recién bautizada Queen vio en la experimentación la vía necesaria, por ahora, a través de la cual encauzar todo su inmenso y burbujeante talento. Los estribillos y los singles, por lo tanto, nunca fueron una prioridad. La pericia y la melodía, sí.

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[pullquote]Queen vieron en la experimentación la vía a través de la cual encauzar todo su inmenso y burbujeante talento. Los estribillos y los singles, por lo tanto, nunca fueron una prioridad. La pericia y la melodía, sí.[/pullquote]

Y “Queen”, el álbum, es un testigo privilegiado pero no apto para todos los públicos de cómo se empezó a forjar la leyenda, acaso una precuela que es mejor experimentar una vez se ha disfrutado de las joyas posteriores, más directas y sintéticas. Lo que es aquí, efectivamente, los británicos echaron el resto, depositaron todo lo que tenían sin filtros ni mesuras y lo condensaron como pudieron en 38 vertiginosos minutos. Una duración breve, en efecto, pero prudente a la hora de no saturar de primeras (que Queen tuvieran seguridad en sí mismos no quitaba que estuvieran al corriente de que, bueno, eran unos pollos, como quien dice), y sin embargo probablemente indigesta para cualquiera de los que confiesen arrebatados que “We Will Rock You” es el tema de Queen que más les emociona. La esencia de Queen, libre y salvaje, está metida en este LP, impregnando todas las pistas. Lo tomáis o lo dejáis.

Keep Yourself Alive” fue escrita por Brian May y, dentro de lo abiertamente hardrockera que es, podría llegar a constituir un single prototípico. Nunca ha llegado a cuajar del todo, sin embargo, y no es el clásico que los británicos una vez pretendieron que fuese (ya vendrían otros, no había de qué preocuparse). Sin embargo, aquí se ve claramente la semilla del éxito, regada por los punteos característicos de Brian May y acariciada a lo bruto por Roger Taylor, a quien le dejan lucirse desde el principio. Un diálogo entre ambos remata una pieza de la cual se llegó a escribir que “allí se encontraban todos los riffs que caben en un álbum, en un solo tema”. Al leer esto, Brian May probablemente sonrió, desafiante; no habían visto nada… y Queen buscándose a sí mismos no tardaron mucho más en adentrarse en el proceloso y no siempre agradecido mundo de las baladas, con “Doing Alright”, la primera canción que tocó Freddie a piano en directo, a pesar de que en el disco éste fuera tocado por Brian May. Aunque Queen han sido siempre Queen, como defendíamos previamente, en el estribillo suenan muchísimo a los Beatles, mientras que en el verso a los Allman Brothers, y total, que sí, que en estas circunstancias cómo no va a ser una delicia de canción, con la guitarra de May llorando hasta transformarse en una acústica dentro de un interesantísimo intermedio, a raíz del cual muchos quieren ver un ensayo de “Bohemian Rhapsody”.

[pullquote]”Queen”, el álbum, es un testigo privilegiado pero no apto para todos los públicos de cómo se empezó a forjar la leyenda, acaso una precuela que es mejor experimentar una vez se ha disfrutado de las joyas posteriores, más directas y sintéticas.[/pullquote]

Es uno de tantos, sin embargo, y esta canción perteneciente al repertorio de Smile pronto da paso a la primera gran ida de olla del disco, y muy probablemente la mejor: “Great King Rat”, lo que se dice un pepinazo, pero de los nada obvios, de los que exigen un esfuercito al margen de hacer los cuernos heavies con la mano y mucha solemnidad. Dicho esfuerzo, tranquilizaos, será requerido en los inevitables y kilométricos intermedios, y sólo en ellos, porque a ver quién es el insensato que no disfruta por encima de sus posibilidades con esos “Wouldn’t you like to know?” o la genial frase “Great King Rat was a dirty old man, and a dirty old man was he. Now what did I tell you. Would like to see?”. Triste en efecto que no sea conocido ni siquiera por aquellos que hayan conseguido superar el “We Will Rock You” y ahora digan que “Bohemian Rhapsody” es su favorita. Porque a ver, el tema llega un punto que se les va de las manos, es un hecho, pero lo que presenciamos aquí es un experimentalismo llevado de una manera correcta y sabia, medido sin ser moderado, eficaz sin ser efectista. Y además está Freddie con toda esa potencia vocal (en “Great King Rat” es donde levanta verdaderamente el vuelo), y el solo, y los aplausos posproducidos, y Roger Taylor jugando con la batería al final, y es que uno no cabe en sí de gozo. Va a ser que los primeros temas que el mundo pudo escuchar de Queen dentro de un LP fueron magníficos.

[pullquote]Aquí los británicos echaron el resto, depositaron todo lo que tenían sin filtros ni mesuras y lo condensaron como pudieron en 38 vertiginosos minutos. La esencia de Queen, libre y salvaje, está metida en este LP, impregnando todas las pistas. Lo tomáis o lo dejáis.[/pullquote]

En “My Fairy King” Freddie sí que toca el piano, a la vez que empieza a ¿deleitarnos? mediante esos complejísimos juegos de voces con un pie en la ópera y otro en el psiquiátrico, deviniendo en un tremebundo galimatías que, sí, también es un claro precedente de “Bohemian Rhapsody”. Por si fuera poca toda esta sofisticación, con “My Fair King” nos encontramos ante un experimento total, sin voluntad alguna por entregar algo parecido a un estribillo o diseñar una letra entendible (la cual habla del mágico reino de Rhye, y ésta es la razón por la cual las letras de Queen se suelen prodigar tan poco). Tiene sus momentos, pero en general es un tostón, y sólo ha sido salvaguardado para la memoria colectiva al facilitar que Freddie asumiera su estatus de superhéroe (a raíz de la ‘Mother Mercury’ aparecida en su críptica letra). Al principio de “Liar” vuelven a darle cancha a Roger Taylor para hacer el cafre, irrumpe la guitarra y el bailongo bajo de John Deacon; de repente un coro sorpresivo, muy cabreado, y la voz de Freddie de un extremo a otro del espectro sonoro. La canción más larga del LP, otro experimento pasado de rosca como “My Fairy King” pero infinitamente más divertido, y que también tiene su puntillita histórica en el hecho de haber sido considerada su presentación en directo como una de las más espectaculares del mundo, en su época.

The Night Comes Down” podría seguir siendo “Liar” visto el percal (en esa canción todo era posible), pero después de una hipnótica introducción de bajo percibimos una melodía definida y unos arreglos flamencos muy apañados, anticipando, ¡sí!, esos estribillos tan punteros, tan excelsamente subrayados por las guitarras. Una genialidad. Además Roger Taylor no para de hacer redobles entre medias y de repente es como si Led Zeppelin hiciera singles. Quieren experimentar un poquito más en los últimos minutos, pero el tema es tan chachi que apenas nos lo logran fastidiar.

Canta Roger Taylor un rock veloz y breve, por nombre “Modern Times Rock ‘N’ Roll”, del que no hay mucho que decir. El hombre lo hace muy bien, no echamos de menos a Freddie (también porque su ausencia dura apenas un minuto), y hay un solo muy onanista por parte de Brian May. El final no puede ser más abrupto y confirmar con mayor sequedad que Queen hizo desde el principio lo que le salió de las gónadas… y en esto llega con total coherencia y química “Son and Daughter”. En serio, el disco entero es como una única y desquiciada canción, con sus altibajos, sus secciones y sus diversos homenajes, y ahora toca Jimi Hendrix. Esta canción aparte es curiosa, porque originalmente tenía un solo de Brian May que decidieron no meter en el disco vaya usted a saber por qué razón (como si un devaneo estilístico más importara a estas alturas), y en verdad es un solo que merece mucho la pena escuchar, más que nada porque parece haber influido en la práctica totalidad de guitarristas de heavy metal de los siguientes treinta años. En serio, mejor que le echéis un vistazo al próximo vídeo, y además disfrutéis de cómo el bueno de Freddie Mercury dominaba el escenario, aunque para mi gusto esa túnica que se gasta le hace parecer un poco mariquita.

[pullquote]En su debut, los británicos arrojaron a la mesa todas las piezas sin atisbo ni preocupación de orden, para posteriormente ir dando forma, paso a paso, poquito a poco, a ese puzle hermoso e imprescindible que es su carrera musical.[/pullquote]

En “Jesus”  Freddie le canta a Jesús de Nazareth, porque ya iba siendo hora, y lo que contábamos de otras canciones se aplica aquí con precisión quirúrgica. Hay mucho potencial, mucha habilidad insultante, muchos cambios de ritmo arbitrarios y mucho coro muy bien integrado en, ¡sí, aquí también, estamos de suerte!, los estribillos; y finalmente alcanzamos los “Seven Seas of Rhye”, instrumental que será desarrollada en el siguiente disco y que pone digno broche a un disco tan anárquico.

Vamos, que “Queen” no es de los mejores álbumes de Queen ni por asomo, pero bien merece una escucha, o varias, como actividad arqueológica o documental; y es que, efectivamente, todo está aquí. Caótico, pésimamente presentado (la producción no está a la altura de la ambición alumbrada), torpón, agresivo, desigual. Pero todo puro Queen. En su debut, los británicos arrojaron a la mesa todas las piezas sin atisbo ni preocupación de orden, para posteriormente ir dando forma, paso a paso, poquito a poco, a ese puzle hermoso e imprescindible que es su carrera musical. Y realmente no os estaréis perdiendo mucho si pasáis de darle una escuchadita pero, yo qué sé… Hacedlo por Freddie. Hacedlo en honor a Su Majestad.


Queen – Queen


like

  • Su creatividad desbordada.
  • Lo bien que se lo pasa Roger Taylor.
  • Farrokh Bulsara comenzando a ser grande.
  • La letra de “Great King Rat”.
  • Su desprecio y franco desafío hacia todo lo establecido, lo comercial y lo mainstream. Es un disco que te caería bien, si fuese físicamente posible. Con el que te irías de cañas.

dislike

  • Su creatividad desbordada. Demasiada creatividad, y demasiado desbordada.
  • La producción, tirando a modesta. “Great King Rat” se merecía unas trompetas o algo.
  • La incomprensible ausencia del solo de “Son and Daughter”.

PÁGINA DE ARTISTA

QUEEN

7.0

Álbum debut inclasificable, que provee de gran entretenimiento y diversión en algunas partes, mientras no provoca más que indiferencia y fruncimientos de ceño en otras. Queen llegarían a ser muchísimo mejor que esto, pero para ello no tendrían que variar demasiado los ingredientes.