FFS

“FFS”. Con este escueto nombre se nos presenta la fusión de dos grupos que parecían destinados a un proyecto conjunto como este. La banda escocesa Franz Ferdinand y los angelinos Sparks. Los primeros necesitan pocas presentaciones; mundialmente famosos desde el minuto cero con su archiconocido “Take Me Out”, este es el quinto trabajo que nos dejan, dos años después de “Right Thoughts, Right Words, Right Action”. Sparks son menos conocidos en el panorama actual, pero llegan con 30 años de sonadas melodías y temas para el recuerdo. Este dúo pionero en el glam, new wave, art rock y cualquier cosa que se les pase por la cabeza, fue formado por los hermanos Ron y Russell Mael a principios de los 70.

Las dos bandas se conocieron hace más de 10 años, la primera vez que los escoceses visitaron Los Ángeles presentando su primer álbum homónimo. Desde el principio hubo química entre ellos, pero las apretadas agendas dejaban pocos huecos para un ambicioso proyecto como es grabar un álbum conjunto completo. No fue hasta el año pasado cuando la idea comenzó a tomar forma. Alex Kapranos pululaba por la ciudad de San Francisco buscando un dentista que aplacara su dolor de muelas cuando al caprichoso universo le dio por situar en las calles de la misma ciudad a Ron Mael. El resto, como se suele decir, es historia.  47 minutos de historia.

[pullquote]Franz Ferdinand y Sparks se dedican a combinar sus mejores virtudes para crear una notable obra en la que prima la diversión y la experimentación, sin perder de vista, eso sí, su estilo característico.[/pullquote]

“FFS” ha sido lanzado por la discográfica independiente Domino, y grabado en Londres con el productor John Congleton a los mandos (St. Vincent, David Byrne). Lo cierto es que es un trabajo que, pese a haberse grabado en menos de un mes, venía gestándose desde que los miembros de ambos grupos se conocieron.

Una fusión natural, en la que las dos bandas encuentran perfectamente el modo de combinarse sin perder el carácter de cada una, donde predominan las letras de inteligente ironía apoyadas en una música de corte similar en la que prima la diversión y la búsqueda creativa de nuevos caminos y posibilidades. 12 temas (16 en la versión Deluxe), en los que confluyen el art rock, el electropop y el indie rock más actual, donde los coros, sintetizadores y ritmos dance se combinan con temas íntimos y una instrumentación menos pesada.

Lo primero que escuchamos es un piano austero, que rápidamente cambia en una melodía más ligera a la vez que Alex Kapranos empieza a cantar “Johnny Delusional”. Kapranos y Mael se turnan en las primeras estrofas, dando paso a estribillos corales que conforman una efervescente canción con un delirante y kafkiano videoclip.

[pullquote]En “FFS” confluyen art rock, electropop y el indie rock más actual, donde los coros, sintetizadores y ritmos dance se combinan con temas íntimos y una instrumentación menos pesada.[/pullquote]

La siguiente pista, “Call Girl”, recuerda inevitablemente a “Lucid Dreams” presente en “Tonight”, tercer trabajo de los de Glasgow (y su mejor esfuerzo para quien suscribe estas líneas). Es una canción de aires oscuros en los que se mueven por instinto sintetizadores y teclados creando geniales melodías.

La irónica “Dictator’s Son” y el intimismo de “Little Guy From The Suburbs” llevan al oyente hasta “Police Encounters”, uno de los mejores cortes del álbum, con un frenético ritmo dance y el predominio una vez más de los coros, con voces que se unen y se separan en un canon apoteósico. Un ritmo que se continúa con  “Save Me From Myself”, una montaña rusa de canción entre los parones y estribillos recurrentes, con un magnífico momento coral hacia la mitad.

So Desu Ne” y la cómica y pegadiza “A Man Without a Tan” son dos de los temas en los que la comunión entre los grupos se hace más latente, con las reminiscencias electrónicas de Sparks y el marcado y rápido ritmo de FF.

[pullquote]Una fusión natural, en la que las dos bandas encuentran perfectamente el modo de combinarse sin perder el carácter de cada una, donde predominan las letras de inteligente ironía apoyadas en una música de corte similar.[/pullquote]

Tras “Things I Won’t Get” y “The Power Couple” el disco alcanza su clímax en “Collaborations Don’t Work”. Casi 7 minutos en los que podemos escuchar morir, revivir, y comerse a sí mismo un tema con vida propia. Vehemente art rock esculpido por maestros en el que se critica, como indica el título, el trabajo en equipo: “Mozart didn’t need a little hack to chart, Warhol didn’t need to ask De Kooning about art, Frank Lloyd Wright always ate à la carte, Wish I had been that smart”.

La versión estándar del álbum se cierra con “Piss Off”, una canción para, alegremente, mandar a todos a tomar por el culo. Las estrofas se dan un aire a Beach Boys (sí, sí, no estoy de coña), combinadas con estribillos que, de quitar el apoyo instrumental, se quedarían en una estupenda canción de taberna (“Tell everybody to piss off tonight…”).

Como 12 temas eran poca cosa para dos grupos con tanto por decirse, la versión deluxe incluye 4 piezas más. Sin ofrecer nada nuevo con respecto a las 12 anteriores, mantienen el nivel y la tónica, destacando una contundente “A Violent Death”, que podríamos calificar de un íntimo rock operístico, en la que se combinan estrofas cantadas por Kapranos con coros y momentos para la experimentación.


FFS – FFS


  • Superan expectativas. Nos debatíamos entre el miedo y las ganas. El miedo a este tipo de experimentos sobre los que no hay nada escrito y ganas de escuchar de nuevo cómo la voracidad creativa de estas dos bandas no disminuye con los años.
  • Calidad en cada tema. Los músicos de ambas bandas se han combinado a la perfección para crear un buen puñado de melodías para el recuerdo.

  • Algún corte flojea, pero este trabajo debe ser entendido como una ‘fiesta’, un regalo de los músicos a sí mismos que ha sido editado para que no nos lo perdamos.

PÁGINA DE ARTISTA

7.8

FFS nos regalan el trabajo conjunto de dos iconos como son Franz Ferdinand y Sparks, que se dedican a combinar sus mejores virtudes para crear una notable obra en la que prima la diversión y la experimentación, sin perder de vista, eso sí, su estilo característico.