ROYAL BLOOD

Ser innovador en el panorama musical actual no es algo arriesgado, sino que es algo prácticamente utópico. La escena del rock cuenta con unas características especiales y diferenciadoras que hacen que las pautas a seguir para las nuevas bandas sean totalmente diferentes que para grupos o artistas de otros géneros musicales. En 2015 puede extenderse la idea (no de manera equivocada precisamente) de que en el mundo del rock todo está inventado y que las bandas emergentes intentarán, con mayor o menor fortuna y acierto, repetir las fórmulas ya establecidas.

Royal Blood no han reinventado la música rock ni lo necesitan para tener éxito. El dúo procedente de Worthing ha seguido fielmente la senda marcada por grandes grupos predecesores como Arctic Monkeys, Queens Of The Stone Age, The White Stripes o The Black Keys. El camino estaba marcado, lo que no quita ni un ápice de mérito a la contundente irrupción de Royal Blood en el congestionado panorama musical internacional.

Con mecenas de la talla de Arctic Monkeys y Foo Fighters el nombre de Royal Blood comenzó a sonar con fuerza en algunos de los festivales más importantes del mundo. El aura de expectación crecía a pasos agigantados sobre el dúo británico, un poder que no siempre es sencillo de manejar pero que Mike Kerr y Ben Thatcher convirtieron en su gran fuerza y lo materializaron en su debut, el homónimo “Royal Blood”.

El disco, conducido a la perfección por el bajo y la voz de Mike Kerr y la batería de Ben Thatcher es un trabajo rápido, directo y efectivo. Diez canciones que rondan la media hora de duración y que se complementan excelentemente para la creación de un disco homogéneo y muy accesible.

La apertura con “Out Of The Black” es toda una declaración de intenciones. Un riff inicial, que representa la base compositiva de la canción, en el que bajo y batería suenan al unísono para introducir de lleno al oyente en la espiral musical en la que se convierte el disco desde los primeros acordes. En la misma línea está “Come On Over”, en la que el bajo arranca en solitario con un sonido sucio hasta que la batería de Thatcher entra en acción para romper su hegemonía y apoderarse del ritmo de la canción. Una pista directa en la que el estribillo tiene el gran peso y sobresale entre los cambios de ritmo gracias a la poderosa voz de Kerr, que alcanza cotas muy altas en esta ocasión.

El trabajo de Royal Blood se sostiene en gran medida sobre sus riffs y en “Figure It Out” se puede comprobar con claridad. El riff de apertura es la base del tema de principio a fin y maneja a su antojo el ritmo de la canción. Uno de los temas destacados del disco, desborda personalidad y reúne la esencia del dúo británico. No es tarea sencilla suceder a “Figure It Out”, pero “You Can Be So Cruel” es capaz de aguantar el tipo. Sin aportar nada nuevo al disco resulta un corte de transición bastante efectivo con una estrofa poderosa y un estribillo pegadizo con Kerr mostrando la versión más aguda de su voz.

[pullquote]Un disco que, pese a no revolucionar la escena del rock actual, casa mucho con sus influencias y sus grupos contemporáneos y aporta un soplo de aire fresco.[/pullquote]

En el ecuador del elepé nos recibe “Blood Hands”, con una notable bajada de ritmo. Aquí Royal Blood demuestran que se manejan bien en los tiempos más lentos. La caja de Thatcher marca el ritmo suave pero incesante acompañando al bajo de Kerr, más tímido en esta ocasión, y a su voz, susurrante por momentos. Sin embargo, el debut del dúo británico no es un trabajo dirigido a la relajación, de manera que rápidamente regresan a su camino con la tremenda “Little Monster”. Vuelve su lado más heavy con un riff pesado que será la seña de identidad de la canción. Una pista que, pese a no lograr destacar sobremanera, sí consigue ofrecer pinceladas de calidad para el lucimiento tanto de Kerr como de Thatcher por separado y en solitario.

Sin caer en la monotonía, el álbum continúa desgranándose con “Loose Change”. El punteo inicial de bajo da sentido a toda una pieza de ritmo desbordante. Un tema muy efectivo que, en poco más de dos minutos, consigue sorprender gracias a un brusco cambio de ritmo en la mitad del mismo. Thatcher desencadenado y Kerr aguantando cada uno de los envites de su par con una solidez y un desparpajo inusual.

Posiblemente el riff por excelencia del álbum lo encontramos en “Careless”. Compositivamente Royal Blood muestran un gran nivel y aquí lo vuelven a demostrar. Un riff con el bajo más agudo de Kerr que despierta tu atención al instante y, lo más importante, consigue que no la pierdas durante el resto de la canción. Una pista con mucha personalidad que funciona de maravilla y se distingue del conjunto del disco gracias a la parte vocal, que abandona en parte ese tono melancólico y abraza el sonido del bajo y el ritmo festivo para ofrecer un tono mucho más transparente.

[pullquote]El disco, conducido a la perfección por el bajo y la voz de Mike Kerr y la batería de Ben Thatcher es un trabajo rápido, directo y efectivo. Diez canciones que rondan la media hora de duración y que se complementan excelentemente para la creación de un disco homogéneo y muy accesible.[/pullquote]

La andanada final llega de la mano de “Ten Tonne Skeleton”. Un tema con mucha fuerza en el que destaca el sonido del bajo, con un efecto de sonido muy particular conseguido por Kerr. Una pista que escapa de la indiferencia. Para cerrar el disco Kerr cede el testigo a la batería de Thatcher, que se encarga de abrir la despedida a cargo de “Better Strangers”. Una pista pesada, tanto en sonido como en duración, que quizás no sea la mejor elección como cierre de un trabajo que se caracteriza por ser muy directo.

En el cómputo global, Royal Blood salen beneficiados. Las expectativas eran muy elevadas, al igual que las exigencias, pero el dúo británico cumple con un debut de altura. Un disco que, pese a no revolucionar la escena del rock actual, casa mucho con sus influencias y sus grupos contemporáneos y aporta un soplo de aire fresco a una escena rockera que en la actualidad no se caracteriza por demasiada movilidad ni innovación.


Royal Blood – Royal Blood


  • Han sabido manejar la presión y las altas expectativas sobre su debut
  • Comunión entre sonidos clásicos y actuales.
  • Duración muy accesible.

  • Pese a su duración, puede resultar algo monótono.
  • El funcionamiento de la dualidad de su sonido a largo plazo es una incógnita.
  • Siguen claramente el camino marcado por sus influencias.

PÁGINA DE ARTISTA

8.0

Royal Blood han construido un trabajo directo, efectivo y desbordante de fuerza y energía. Un debut notable que supone una verdadera declaración de intenciones para una de las bandas emergentes más destacadas del panorama actual.