DISCLOSURE

El EDM (Electronic Dance Music) está de enhorabuena: el auge de embajadores del genero ha propiciado la apertura de propuestas más allá del terreno comercial. Así lo demuestran formaciones como SBTRKT, Gorgon City, Oliver Heldens o los hermanos Lawrence con Disclosure. Todos ellos han propuesto nuevas perspectivas y melodías que nutren el house contemporáneo de matices, mucho más allá de la repetición de un ritmo o del refrito a base de remix; se han interesado por la exploración de todos los subgéneros del house, rescatando tendencias primitivas o mezclando influencias actuales para conseguir un trabajo cohesionado y rico en variedad.

Sin duda alguna, uno de los discos que ha revolucionado el mercado del house actual es el debut de los británicos Disclosure, llamado “Settle”. En él la formación explora desde distintas perspectivas una fusión entre el Deep House, el Dance-Garage más clubber y el Pop. Y este ha sido el mayor acierto: hacer tal ejercicio de alquimia en el momento preciso, justo cuando los clubs británicos y las discotecas poperas necesitan nuevos himnos propios, nuevas melodías que enganchen, y “Settle” está plagado de ellas. Combinando unas bases similares y cohesionadas sin ser redundantes, junto a una diversidad de voces muy potentes, con las que logran alcanzar gran multitud de matices y registros enriqueciendo el disco tema tras tema. Por eso “Settle” es mucho más que música ambiental de Bershka, “Settle” es la efervescencia del Deep House dispuesta a cautivar al público. Y ahora, sin más dilación, vamos a desgranar más detalladamente el disco.

Con “Settle” Disclosure no crean nada que no existiera en los 90, pero hay que reconocer que con su trabajo buscan la estimulación del oyente. Unas bases agradables y fáciles de seguir en una pista de baile y unas letras sencillas y directas aseguran el disfrute a todo aquel que lo escuche. Un ejemplo de este ejercicio de motivación es la “Intro” del álbum: unas llaves, un crujido de vinilo, una conversación entrecortada… Y la voz de Eric Thomas, un predicador de Harlem que se fusiona con el ritmo que proponen los hermanos Lawrence. Estas son las reglas del juego: una voz potente junto con la impecable base dance que añaden. Así sonará Disclosure.

El Spoken Words de la “Intro” (lo más similar que consiguieron a un rapero de Harlem) empieza a motivarnos, a adentrarnos en la sonoridad de “Settle”, y justo en ese momento estalla “When a Fire Starts To Burn”, la continuación vocal de la “Intro” con la que han hecho un puzzle de bases tan potente que resulta un arranque en lo más alto, eufórico, extenuante… Y esto no ha hecho más que empezar.

[pullquote]Estas son las reglas del juego: una voz potente junto con la impecable base dance que añaden. Así sonará Disclosure.[/pullquote]

Cuando la llama está encendida y quemando a todo gas llega el single, pero no nos dejemos engañar, “Latch” no es ni por asomo el temazo del álbum. Sam Smith coge la antorcha y la catapulta con su gran dominio vocal, pero la austeridad instrumental o quizá la gran sonoridad pop del conjunto hacen que la canción se acabe convirtiendo en un entremedio entre su antecesora y otro de los cortes destacados del disco: “F For You”, que es en parte lo opuesto de “Latch”. El juego ahora está en repetir un mantra y seducirnos con un deep bass sonoro, envolvente y vibrante. Y Disclosure en ese juego tienen ventaja, el eco pop se diluye para pasar a algo más house, la especialidad de la formación.

White Noise” es sin duda uno de los temas más brillantes de “Settle”. La colaboración de AlunaGeorge le va como anillo al dedo, sus subidones vocales se transforman en una motivación total para el oyente. “White Noise” se gesta poco a poco, atrapa y dinamita con su estribillo y su melodía penetrante que se va fusionando con unos bajos alternados de manera muy elaborada. La conjunción del pop y lo eléctrico aparece pero en esta ocasión repartida a partes iguales. El tema tiene lo mejor de cada uno: una voz suave e irresistible y un ritmo de fondo que engancha y atrapa a cualquiera.

[pullquote]Con “Settle” Disclosure no crean nada que no existiera en los 90, pero hay que reconocer que con su trabajo buscan la estimulación del oyente. Unas bases agradables y fáciles de seguir en una pista de baile y unas letras sencillas y directas aseguran el disfrute a todo aquel que lo escuche.[/pullquote]

Defeated No More” aparece en el momento preciso: justo después del subidón de su antecesora nos proponen un corte más puramente house, en el que la parte vocal no protagoniza sino que acompaña al ritmo de fondo, heredero y reminiscente de los tracks anteriores. A pesar de ello, el estribillo pop era casi inevitable para acabar de convencer sobre la pieza, estribillo que aparece a la mitad de la canción, porque lo importante aquí es que nos enganchemos con el ritmo.

Algo similar pasa con “Stimulation”, en la que los Lawrence samplean a Lianne La Havas (a quien no pudieron conseguir para colaborar en el disco) con el mismo objetivo que en “Defeated No More”, acompañar las constancias del ritmo con la voz. Este corte en especial será de los mayores exponentes del garage que se adapta en el disco. La línea de bajo nos transporta a “Voices”, en la que contaron con otra voz contundente que lleva incontestablemente el protagonismo del tema, apuntando así el deje pop ya convertido en una característica, en la marca Disclosure.

La calma llega con “Second Chance”, la pista cuya aportación vocal va a cargo de James Blake. Para él usaron una intro más envolvente (retoman los crujidos del vinilo), un aguante melódico más duradero y una base más relajante. El problema es que llegados a este punto, restamos a la espera de nuevos toques dance por lo que la canción puede ser un poco anticlimática. A pesar de ello no es una pieza insertada con calzador, la suavidad está bien lograda y la voz de Blake acaba resultando hipnótica. Este es un track único en su especie, pues el disco mantendrá el pistón al máximo durante las siguientes canciones, como demuestra “Grab Her!”, otro tema difícil de olvidar gracias a la escalera ascendente y descendiente que va trazando la base. La pista pretende recordarnos al garage británico de los 90 más que al pop, pero que no cunda el pánico, ahí llega la archiconocida “You & Me”, la cual ha pasado por las manos de Tiësto con un éxito mayor incluso que la versión original, pero como decíamos, el pop está de vuelta con “You & Me” y el estribillo que se omitió en el remix engancha de manera contundente, por lo que nos encontramos con otro temazo que sin duda alguna hay que contemplar en su versión original ya que combina formalmente a la perfección con “White Noise”.

Los dos temas siguientes del disco parecen una revisión del trabajo ya realizado. “January” suena demasiado similar a todo lo escuchado anteriormente con más azúcar y “Confess To Me”, si bien es más potente, no acaba de alcanzar el altísimo listón que se han marcado con temas como “White Noise” o “F For You”. No obstante, es una digna heredera de ambas canciones.

El cierre de “Settle” es otra pequeña joya llamada “Help Me Lose My Mind”. Nuevamente un track relajado y cálido que abraza “Second Chance” para impulsar un beat más anímico. La canción parece una invitación para descansar después de tanto bailoteo, como un tema que nos acompaña a casa tras una intensa noche. Un cierre que lejos de quedar eclipsado por el resto del conjunto, mantiene un ritmo constante para despedirse sin aborrecer.  Tras la euforia aparece la calma.

[pullquote]Disclosure, entre otros, han propuesto nuevas perspectivas y melodías que nutren el house, explorando en todos sus subgéneros, rescatando tendencias primitivas y mezclando influencias actuales para conseguir un trabajo cohesionado y rico en variedad.[/pullquote]

Si hacemos balance general del trabajo debut de Disclosure nos encontramos ante un sólido recopilatorio de himnos EDM. En ese sentido el disco está bien distribuido; no hace falta meter canciones para subir al ritmo progresivamente cuando se puede introducir al oyente de manera potente con una voz y una base eficaces.

El resto es dinamita pura que hace estallar de placer. Hay que reconocer que las cinco primeras canciones del disco derrochan energía, no hay lugar para lo estático ni para la calma. Disclosure quieren hacernos bailar y lo consiguen, subiendo el listón más y más. A partir de ese momento llega un cierto estancamiento y se consolida su fórmula: empezar con el tempo de base y añadir los demás elementos paulatinamente, para dejar vía libre a la voz cuando todo esté sobre la mesa. Esa repetición es para algunos el error y para otros el acierto, si por un lado acaba siendo la variación del mismo motivo una y otra vez, por el otro es la suma de matices al mismo mecanismo, trazando un tejido elaborado y coherente. Un servidor debe reconocer que es incapaz de escuchar “Settle” y quedar aborrecido, justo al contrario, acaba con ganas de más, encandilado por las colaboraciones de lujo y enganchado a unos beats que siempre acaban sonando calidamente familiares.


Disclosure – Settle


  • La elegante revisión del garage de los 90, llevada al terreno pop de la actualidad.
  • La cantidad de himnos house que contiene hace que no sea un disco de dos o tres singles.
  • Colaboraciones de primer nivel que hacen que el álbum gane mucho.

  • Al encontrar una zona de confort a nivel formal han diversificado poco las canciones, lo que les lleva a repetir una misma estructura en casi todos los temas.

PÁGINA DE ARTISTA

7.8

“Settle” es sin duda alguna uno de los álbumes dance más destacados de 2013. Una revisión que huele a nuevo, un ritmo que se contagia y un debut que pone cara y ojos a Disclosure y los ha llevado a festivales y estadios de todo el mundo.