Continuar caminando hacia delante sin decepcionar a tu público ni a ti mismo no es tarea fácil después de haber firmado la mayor obra de toda tu carrera. Wilco venían de publicar su exitoso y a la vez problemático “Yankee Hotel Foxtrot”, el mayor punto de inflexión del grupo debido a la dificultad de su grabación y publicación, las peleas internas del grupo, expulsiones y cambios de miembros y la propia complejidad del álbum.

La banda se encontraba en su momento de gloria en lo que a popularidad se refiere pues el álbum había sido un éxito en ventas y entre la crítica, pero interiormente estaban al borde del abismo. “Yankee Hotel Foxtrot” había supuesto un cambio de compañía discográfica y la expulsión de Jay Bennett por problemas con el propio Jeff Tweedy (cantante y líder del grupo), quien además sufría migrañas y tenía problemas con los analgésicos, obligándose a acudir a una clínica de rehabilitación. Tras la partida de este, Jeff tuvo que adoptar el papel de guitarrista principal para lo que sería su siguiente disco, “A Ghost Is Born”, negándose a la improvisación y componiendo solos con los que intentaba reflejar su estado de ánimo, sus migrañas y sus ataques de ansiedad por aquel entonces. Además, Mikael Jorgensen se unió al grupo como pianista y tecladista, y poco después, aunque no participó en la grabación del disco, se uniría Nels Cline como guitarrista.

Otra de las dificultades añadidas para este disco era volver a sorprender a los fans. Jeff estaba empeñado en volver a innovar en su sonido, en salir por una tangente distinta a la anterior y pillar por sorpresa al oyente. Estamos hablando pues de uno de los discos más experimentales de la banda, donde los sintetizadores vuelven a jugar su papel, el piano cobra un peso más grande que nunca y donde se busca dar un sonido distinto a las guitarras, cuyos solos a veces dicen más que la propia letra.

Se entiende entonces que “A Ghost Is Born” fue un disco de transición, de muchos cambios y de la incertidumbre de no saber que le deparaba el futuro a la banda. Todos estos factores se vieron directamente reflejados en el propio disco, siendo quizás el más heterogéneo del grupo, pero que a pesar de ello, consigue funcionar como un todo. Jeff quiso tratar el tema de la identidad desde varios puntos de vista, desde el no saber quién eres ni por qué estás aquí, hasta las divagaciones sobre si nosotros somos nuestros propios dueños o hay fuerzas superiores que nos controlan y si existe una divinidad que nos comprenda y nos salve de caer en un pozo sin fondo; además de una aparente crítica hacia la religión.

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Jeff tuvo que adoptar el papel de guitarrista principal para lo que sería su siguiente disco, “A Ghost Is Born”, negándose a la improvisación y componiendo solos con los que intentaba reflejar su estado de ánimo, sus migrañas y sus ataques de ansiedad por aquel entonces.

El disco arranca con “At Least That’s What You Said”, una canción triste y melancólica que reflexiona tras una discusión de pareja (“When I sat down on the bed next to you, you started to cry, I said, maybe if I leave, you’ll want me to come back home”), con Jeff casi susurrando acompañado de un piano, hasta que su voz parece apagarse, entrando entonces una guitarra de forma brusca y violenta, rompiendo el silencio y dando paso a uno de los solos más esquizoides que Jeff ha compuesto en su carrera, que acaba volviendo a entrar en calma. Tras esta llega “Hell Is Chrome”, un corte algo anodino en el que el piano cobra un mayor protagonismo y Jeff sigue susurrando mientras el bajo le acompaña. Ya no es él quien levanta la voz, sino su guitarra, que tras este tema vuelve a ser la líder en “Spiders (Kidsmoke)”, una ida de olla en la que a lo largo de casi once minutos una base de bajo y teclado se repite una y otra vez mientras Jeff intercambia versos y solos de guitarra muy ariscos, en los que casi parece arañar las cuerdas hasta romper con un potente riff, construyendo una de las canciones más reconocibles del grupo.

Estamos hablando pues de uno de los discos más experimentales de la banda, donde los sintetizadores vuelven a jugar su papel, el piano cobra un peso más grande que nunca y donde se busca dar un sonido distinto a las guitarras, cuyos solos a veces dicen más que la propia letra.

Le sigue “Muzzle Of Bees”, una composición muy evocadora tanto por la letra (“And the sun gets passed from tree to tree silently, and back to me“) como por la instrumentación, destacando la guitarra acústica, que intercambia el protagonismo con la voz de Jeff, quien toma el papel de John Lennon para “Hummingbird”, llevando por fin al extremo sus maravillosas cualidades de letrista (“His goal in life was to be an echo, riding alone, town after town, toll after toll. A fixed bayonet through the great southwest to forget her“) y acabando con un conjunto de violines que dotan al tema de una riqueza instrumental muy destacable. “Handshake Drugs” nos presenta uno de los momentos más animados del disco. Jeff canta acompañándose de la guitarra a la vez que el bajo propone una línea juguetona que se solapa y se separa de la voz a lo largo de la canción mientras se suman maracas, batería, piano y segundas guitarras introduciendo solos hasta perderse en un conjunto inseparable que se desarrolla para acabar desvaneciéndose poco a poco en un mar de guitarras distorsionadas.

Pasamos el ecuador del disco con “Wishful Thinking”, una maraña de ruido entre la que poco a poco comienza a vislumbrarse una melodía que se desarrolla sin que este ruido cese nunca completamente, como si se cantase bajo una tormenta.

“A Ghost Is Born” es un disco tan gris como su portada. Las melodías se pierden en montañas de ruido, se apagan y vuelven a resurgir entre arreglos cuidados al detalle, a pesar de que a veces se ve una falta de cohesión y de fuerza, pudiendo hacerse algo tedioso, sobre todo teniendo en cuenta lo largo que es.

A esta le siguen tres canciones que nos devuelven a los Wilco más clásicos: “Company In My Back”, canción acústica en la que destaca el teclado, “I’m A Wheel”, en la que Jeff se viste con chaqueta de cuero para darnos un tema guitarrero, sobrio y veloz, y “Theologians”, un corte que parece directamente sacado de “Being There”, con un piano que marca el ritmo construyendo una melodía cada vez más solida, descargando toda su potencia al final, siendo una de las canciones más frescas y fáciles de disfrutar. Llegamos entonces a la parte más controvertida del disco, “Less Than You Think”, una pieza de 15 minutos en la que durante los tres primeros Jeff habla del control de la religión en la sociedad, mientras que los otros 12 son puro ruido, habiendo grabado todo simultáneamente con todos los miembros de la banda, cada uno con un sintetizador. A pesar de resultar a priori excesivo y carente de sentido, estos 12 minutos no son sino un intento por parte de Jeff Tweedy de reflejar las migrañas que padecía y desafiar al oyente a escucharlo o por el contrario, pasar de canción. Cuando parece que el telón se cierra, Wilco vuelven a coger sus instrumentos para ofrecer un último bis llamado “The Late Greats”, un tema de aire clásico en el que se habla de todas esas buenas canciones que nunca pasan por la radio y por lo tanto nunca serán escuchadas, dando por finiquitado un trabajo que supera la hora de duración.

“A Ghost Is Born” es un disco tan gris como su portada. Las melodías se pierden en montañas de ruido, se apagan y vuelven a resurgir entre arreglos cuidados al detalle, a pesar de que a veces se ve una falta de cohesión y de fuerza, pudiendo hacerse algo tedioso, sobre todo teniendo en cuenta lo largo que es. Por lo general un disco frio y rompedor: incluso cuando el sonido es acogedor y la voz canta alegre, los versos son tristes y desesperanzadores, lo cual no quiere decir que no haya luz al final del túnel, pero hay que resistir cuando las nubes la tapan para poder volverla a ver.

Wilco – A Ghost Is Born

WILCO

8.4

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“A Ghost Is Born” es el disco más heterogéneo y complejo de Wilco. Los problemas internos, la partida de varios miembros, la acogida de otros nuevos y la búsqueda de un sonido que fuera más allá de sus anteriores álbumes hacen de este un álbum de transición con cortes algo más irregulares y otros que destacan notablemente, con un sonido a medio camino entre sus anteriores trabajos y el que consagrarían en sus obras posteriores.

Up

  • La búsqueda de nuevos sonidos, sin conformarse ni autocomplacerse tras el éxito logrado con su anterior trabajo.
  • Instrumentación, con una parte acústica, eléctrica y sintetizadores muy equilibrados y bien integrados.
  • Arreglos muy cuidados, solos de guitarra muy notables y melodías reconocibles.
  • La sinceridad y el acierto de varias de sus letras, encajando a la perfección con la música.
  • “Spiders (Kidsmoke)”, ya que pese a  aparecer desubicada dentro del álbum, es una verdadera maravilla.

Down

  • A veces le falta un poco de nervio y puede hacerse tedioso, en parte porque el orden de las canciones es bastante dispar.
  • Los 15 minutazos de “Less Than You Think”. Sí, el ruido tiene cierto significado aquí, pero es excesivo.
  • A pesar del esfuerzo, se queda un paso por debajo de “Yankee Hotel Foxtrot”.
  • Que sea el último disco experimental en la carrera del grupo.