OF MONSTERS AND MEN

En una entrevista de la Billboard, el grupo islandés confesaba su sorpresa ante la cálida acogida de “My Head is an Animal”. Y normal, a ese álbum no le faltaba de nada: retrospectiva, frescura, instrumentalización variada e inmejorable, y sobre todo, la fórmula clave: la fusión vocal de Nanna y Ragnar. Sobre las fábulas y mitos tintados de tradición folk, terminaban de poner la guinda al pastel. Un delicioso pastel. En el mismo encuentro, confesaron que para su segundo álbum buscaban algo mucho más personal, íntimo y misterioso, fuera del conservadurismo estilístico: necesitaban explorar nuevas influencias, senderos que les condujeran a un sonido más purificado y ordenado.

Y así surgió “Beneath the Skin” después de dos años de arduo trabajo, intercalando estudios de grabación desde Islandia hasta Los Ángeles y no sin antes lanzar a las plataformas digitales dos singles que ponían en práctica lo acordado, ese cambio que tanto ansiaban. El disco oficial consta de once pistas, cada cual más compacta a una única forma de expresión.

Y aquí es cuando opino sobre una cuestión tan trascendental en la evolución de una banda como es el cambio. Y es que más allá de que sea estrictamente necesario, un grupo debería continuar con sus bases tras darse cuenta de los beneficios que les ha sustraído esta manera de llegar al público con sus interpretaciones musicales. A lo mejor a los Mumford and Sons les hubiera ido mejor si no hubieran mandado a freír espárragos el carisma del banjo. En el caso de los islandeses, lo que llamaba la atención era aquel recitario de leyendas para niños, la positividad, el éxtasis y, sobre todo, la compleja maquetación de los instrumentos. Aquí han apostado, en cambio, por la sobriedad, por homogeneizar cada una de las partes del elepé para que bajo ninguna circunstancia desentone y se convierta en un jolgorio hecatómbico (como bien era “My Head is an Animal”). Tienen sus altos, desde luego, pero no es lo mismo. Resulta aburrido, excesivo en duración para lo que en realidad ofrece, pero nunca deja de sonar bien. Bien lo dijeron en diferentes medios, no podían enfrentarse a la composición de un trabajo mejor que su álbum debut; pero quién sabe.

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El disco comienza con un insulso primer single titulado “Crystals“. En efecto, le falta toda la chispa del “Little Talks”, la historia de cómo el velero y el mar se hicieron amigos. Incluso a la hora de presentar su artwork como sencillo oficial y su respectivo videoclip se nota una diferencia que a primera escucha resulta muy poco tentadora. Aun así no deja perder la impetuosa percusión que como nos resulta habitual, favorece temas como este.

[pullquote]Para su segundo álbum Of Monsters and Men buscaban algo mucho más personal, íntimo y misterioso, fuera del conservadurismo estilístico: necesitaban explorar nuevas influencias, senderos que les condujeran a un sonido más purificado y ordenado.[/pullquote]

Aunque todavía hay tiempo de mejorar, y así ocurre con “Human“, uno de los mejores cortes del álbum de por sí. El ansia de liberación queda patente, pero nuestro mundo es el claro ejemplo de que somos animales salvajes cuyo destino no solo lo determina la ley del más fuerte, sino el destino. Aun recurriendo de una manera más esporádica a la fabulación, se notará al avanzar con el elepé la madurez de su contenido lírico.

También hemos de decirlo, se han enchochado bastante y por lo visto han pagado caro por ello. “Hunger” muestra el lado folk más desgarrador de la banda, aún bajo la mecánica de supervivencia entre una pareja que ya no funciona. “Hunger for the kill, but this hunger it isn’t you“. Finaliza además con una re-exposición bastante desalentadora en la que al final acaba ahogándose. En fin. Otra referencia hacia lobos encontramos en “Wolves Without Teeth“, una actuación bastante torpe de la pareja de vocales que esta vez no se lucen como en sus anteriores canciones. Ni siquiera en el grato intento de recuperar sus típicos coros con los que nos conquistaron hace tres años. Su sonido suena en cierto modo un poco menos tradicional, aunque todavía quedan resquicios de su Islandia natal, repleta de salvaje naturaleza.

[pullquote]Han apostado por la sobriedad, por homogeneizar cada una de las partes del elepé para que bajo ninguna circunstancia desentone y se convierta en un jolgorio hecatómbico. Acaba resultando aburrido y excesivo en duración para lo que en realidad ofrece, aunque nunca deja de sonar bien.[/pullquote]

Las guitarras eléctricas vuelven a hacer eco entre cordilleras inundadas de descensos escarpados. Prueba de ello se refleja en “Empire“, tema que resulta ambiguo en el término de lo instrumentalmente emocionante y lo vocalmente rutinario y neutral, que entre ellas se contrastan para formar una amalgama agradable al oído. Y cómo no, con más coros de los suyos.

Al contrario que esta, que ha sido protagonizada por Ragnar, Nanna se encargará de dar vida a una especie de balada a caballo entre la tradición folk y el soft rock con “Slow Life“. Soberbia actuación de la voz femenina sumada al inquietante final de trompetas y distorsionadas prolongaciones de guitarra que dan comienzo al éxtasis de la canción más larga del disco. Otro punto a favor dentro de este orden que ha propuesto para este segundo trabajo.

Tomamos un respiro para escuchar el único tema en acústico de “Beneath the Skin”, también interpretada por Nanna. Con “Organs” vuelve el desamor a su vida, a los errores que nunca atendió y a los que preferiblemente dejaría pasar por desidia e insatisfacción: “I am sorry for the trouble, I suppose; my blood runs red but my body feels so cold“. Todo encaja, como los engranajes de una máquina, en este caso, un motor tan vulnerable como el corazón (o el cerebro, para los menos banales). Le sigue “Black Water“, con el mismo espíritu de antes, aunque ya repetitivo después de más de medio álbum escuchado.

Esta vez desde la distancia, Of Monsters and Men nos deleitan con el estilo totalmente caótico y terrorífico de “Thousand Eyes“. Lo que más sorprende, como de costumbre, es el final, la fiel representación de una tormenta intensa y brava. La combinación de una melodía sinuosa y reverberante, los tambores y los metales enfurecidos consta de la mejor guarnición para el mensaje de fuerza y superación.

Como broche final suena en primer lugar “I Of The Storm“, la que podría ser la segunda parte de “Yellow Light” (del anterior disco). Segunda parte porque conserva la esencia del vibráfono que en este caso le aporta una dulzura bastante extraña y disonante con la canción.

Y ya para finalizar, “We Sink“, que resume a la perfección la destreza de la banda islandesa a la hora de concebir este nuevo trabajo: nuevos estilos, nuevos sonidos que a la vista están de que resultan mucho más trabajados en estudio, mas en la mayor parte de los casos carente de emoción, de la chispa con la que animaron a miles y miles de personas tanto en festivales como en giras. No estamos diciendo que sea un mal trabajo, más bien discreto y bien elaborado.


Of Monsters and Men – Beneath The Skin


like

  • Perdura la química vocal entre Nanna y Ragnar, con algún que otro altibajo pero suficiente como para escuchar el álbum del tirón.
  • Portan sonidos limpios y bien cuidados, así como letras que fuera de las fábulas y las leyendas, resultan más humanas.

dislike

  • A pesar de que no dejen de sonar bien, el cambio ha sido un despropósito.
  • Esto conlleva a la monotonía de más de la mitad del repertorio.
  • La elección de singles, en este caso “Crystals” y “I Of the Storm”, no han ayudado al grupo a consolidarse como banda a tener en cuenta.
  • La ausencia de un Little Talks 2.0.

PÁGINA DE ARTISTA

OF MONSTERS AND MEN

6.0

La banda islandesa apuestan por un cambio de estilo, un aporte de sonidos mejor tratados y letras que se alejan del concepto ‘fábula’ de “My Head Is an Animal”. No obstante, no deja de ser un conjunto de canciones que no llaman la atención, ni junto ni por separado. Pero suena bien, hay que decirlo.