SOAK

Como en todo, en la música hay rachas de productividad y éxitos. A menudo se suceden publicaciones de discos de los que todo el mundo habla y que obtienen el favor de la crítica, el público o ambos. Pero de vez en cuando también ocurre que el panorama se estanca durante un cierto periodo de tiempo, al menos por parte de los grandes nombres de los que uno a priori espera que carguen con el peso de mantener la actualidad musical al rojo vivo.

[pullquote]En general, SOAK atesora un estilo marcado por una arraigada sensación de tristeza y por la dictadura que impone la tímida, pero extrañamente poderosa, fuerza vocal de su autora.[/pullquote]

Pero en épocas de sequía de los que ya están consagrados, surgen mayores oportunidades de proyección para nuevas propuestas y se forma el caldo de cultivo perfecto para que salgan a la luz nuevos nombres propios con algo que contar, o cantar. Propuestas que en otro tiempo se verían eclipsadas por las grandes estrellas cobran un inesperado aunque merecido, y en muchos casos momentáneo, protagonismo.

Y ese es el caso de SOAK. SOAK es el nombre artístico de Bridie Monds-Watson, una chica de Derry, Irlanda del Norte, que con 19 años recién cumplidos está comenzando a irrumpir con fuerza en la escena de las islas Británicas. SOAK es el fruto de unir las palabras folk y soul, pero desde luego estas no bastan para definir su inclasificable música. Una música brutalmente genuina que toma también elementos más eclécticos que van desde el pop atmosférico de The XX a la tonalidad oscura y con tintes góticos de The Cure. En general, un estilo marcado por una arraigada sensación de tristeza y por la dictadura que impone la tímida, pero extrañamente poderosa, fuerza vocal de su autora.

Tras unos cuantos EPs (y es que a pesar de su cortísima edad, esta chica lleva haciendo música desde hace ya casi 5 años) por fin llega su bautizo de fuego con su primer disco, “Before We Forgot How to Dream”. Fichada por la prestigiosa Rough Trade Records (The Smiths, The Strokes, The Libertines…) este álbum es la cristalización de un conjunto de canciones que ella misma define como extraño, pues incluye composiciones que abarcan los últimos 5 años de su vida, y no es lo mismo lo que se pueda componer con 14 años que con 18. En cualquier caso, el resultado final es un trabajo cohesionado y con un hilo argumental basado en la continua sensación de confusión y zozobra que marca, en mayor o menor medida, la adolescencia de todos.

My Brain” se muestra como una simple introducción instrumental que abre paso a la pista más conocida de la irlandesa, y a la que debe gran parte de su exponencial aumento de fama: “B a noBody”. Las primeras palabras que escuchamos en ella dicen “The teenage heart is an unguided dart“, como aviso a navegantes de lo que está por venir. Idas y venidas emocionales y crisis de identidad en la juventud no son temas especialmente originales, pero sí lo es el tratamiento crudo y totalmente desnudo que hace de ellos. Canción para guardar en esas playlists para cuando uno está de bajón y quiere hundirse aún más en su propia autocompasión. Y que no hay nada de malo en ello.

Esa ‘teenage angst’ que toma por bandera SOAK en este su debut se plasma en casi todas las canciones del mismo, pero probablemente en ninguna con tanto acierto como en “Blud”. En ella se dibuja una situación de crisis familiar previa al divorcio de sus propios padres, con una sutileza y transparencia que impresionan.

Las temáticas tratadas varían dentro de ese espectro gris que empapa el álbum. “Sea Creatures” por su parte está dedicada a un compañero de instituto que sufría acoso escolar. Su letra franca (“I pray for you, and you know I don’t like Jesus”) ahonda en esa sensación de estar ante una operación a corazón abierto, en la que la irlandesa se la juega y sale bien parada.

[pullquote]El resultado final es un trabajo cohesionado y con un hilo argumental basado en la continua sensación de confusión y zozobra que marca, en mayor o menor medida, la adolescencia de todos.[/pullquote]

Después del segundo de los tres parones instrumentales de un minuto del disco, llega una de sus composiciones más recientes, “24 Windowed House”. En ella encontramos el momento más radicalmente deprimido de todo el álbum. Instrumentación tremendamente austera para enmarcar una de las canciones más mágicas y extrañas del trabajo.

Luego de desesperezarse y sacudirse la melancolía en “Garden”, aparece “Shuvels” conjugando perfectamente los puntos fuertes y flojos del trabajo de SOAK. Una canción preciosista y triste, como la mayoría de sus compañeras en este disco, en el que si algo hubiera que achacar a la irlandesa sería una cierta falta de riesgo y variación en los registros visitados. Por eso mismo es complicado decir nada malo de piezas como “Hailstones Don’t Hurt”, pues son en sí mismas pequeñas joyas disfrutables, pero que se deslucen un ápice al aparecer una tras otra en una sucesión demasiado uniforme.

Ya enfilando la recta final aparece “Reckless Behavior” como un rayo de luz en medio de la oscuridad la que nos ha sumido la irlandesa. Un alegato a no desperdiciar la juventud con la guitarra como compañera principal de una Bridie que se permite unos trinos más animados que rompen con el gris dominante del álbum.

[pullquote]SOAK es el fruto de unir las palabras folk y soul, pero desde luego estas no bastan para definir una inclasificable música brutalmente genuina que toma también elementos más eclécticos.[/pullquote]

Tras el minuto acústico de piano en “If Everyone Is Someone – No One Is Everyone” llega “Oh Brother”, que viene a probar que la anterior sensación de optimismo era tan solo un espejismo. Vuelve la atmósfera opresiva y mínima para que su voz, esta vez con cierto eco, se luzca y acapare todos los focos, apoyada por cuerdas primero y bombo después.

El encanto de “Blind” reside en su formato de demo-track, con una producción despistada que se agradece tras ser esta casi excesivamente cuidada en el resto del trabajo. Una forma poco convencional de clausurar un disco, pero si una cosa nos queda clara tras escuchar su debut, es que SOAK es muchas cosas, pero convencional no es una de ellas.


SOAK – Before We Forgot How To Dream


  • Una voz que se sale de lo normal, y que muestra una madurez tanto vocal como compositiva que llega a dar miedo.
  • El tratamiento y la sinceridad de los temas tumba a SOAK en el diván y nos despieza sus fantasmas internos con una transparencia demoledora.

  • Hasta qué punto la cuidada producción puede adulterar el resultado y restar naturalidad al producto final.
  • “Wait”, “Hailstones don’t hurt” y otros cortes que se asemejan mucho entre sí hacen de este álbum un ejercicio un tanto monocromático.

PÁGINA DE ARTISTA

6.8

Aún es pronto para adivinar cuál será la trayectoria de esta chica de extraña voz ronca y fuerte acento, que canta con una fragilidad pasmosa pero, en cualquier caso, propuesta interesante y, sobre todo, diferente.