SUFJAN STEVENS

Es difícil monotematizar un conglomerado de canciones para un disco en concreto. De hecho, no muchos compositores o bandas seguirían una estrategia tan arriesgada e invariable ya que se entendería como el marcaje de una nueva etapa en su carrera y, bajo este modo de entender, a no ser que consigan un disco cuidado, profundo o incluso caótico dentro de su armonía, perderán la oportunidad de reincorporarse a la marca que dejaron con anteriores producciones, y en el intento de hacerlo, fallarían estrepitosamente.

Este es el caso de Sufjan Stevens. Roza la cuarentena, toca tropecientosmil instrumentos (o al menos, tiene nociones de todos ellos) y además, impresiona con su inconfundible estilo ambiental. Oscila en ondas diferentes, tomando el folk más tradicional y fusionándolo con influencias claras del pop acústico junto con la incorporación en su música de instrumentos orquestales como el oboe o un poco más común, el vibráfono. No obstante, más allá del concepto de música bien hecha aunque algo enlatada a la fuerza, esta vez ha querido probar cosas diferentes. Tanto es así que ha arriesgado su estabilidad emocional para crear uno de los álbumes más personales de su discografía. Habla ni más ni menos que de la muerte de su madre, Carrie. Divorciada desde que él era bien pequeño, y exenta de custodias, lo visitaba a menudo después de casarse con el que sería el padrastro de Sufjan, Lowell.

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[pullquote]Más allá del concepto de música bien hecha aunque algo enlatada a la fuerza, esta vez ha querido probar cosas diferentes. Tanto es así que ha arriesgado su estabilidad emocional para crear uno de los álbumes más personales de su discografía.[/pullquote]

Por ende, Stevens titulará su séptimo álbum “Carrie & Lowell”. Contiene once canciones que interpretan retales de su vida más temprana junto a la pareja, en la que intenta comprender las radicales decisiones de su madre, a través del punto de vista de un joven anómalo y alternativo. Sorprendentemente, Sufjan apuesta en este trabajo por el intimismo acústico a base de guitarras acuosas y voz susurrante, característica culmen y necesaria para todo funeral. Y es que en eso consiste el trabajo del americano, en rendir homenaje de manera muy personal a una figura familiar que, por un lado o por otro, se ha encontrado cerca o lejos de esta. Comenzamos por “Death With Dignity“. Como en otros trabajos anteriores, no sorprende a la hora de introducir un elepé que por lo visto va a seguir la misma temática, pero con sólo escuchar el recital de emociones dirigidas hacia su difunta madre, crees fervientemente en el dolor del mismo a la hora de escribir esta y el resto de sus canciones para “Carrie & Lowell”, más allá de preguntarse si su relación fue “una realidad o una fábula“. Sufjan lleva a la guitarra los mensajes de comprensión hacia Carrie que, cómo no, acaba siendo perdonada.

En “Should Have Known Better“, canción con la que se dio a conocer lo último del cantautor, su madre lo abandona a los tres años “o quizás cuatro“; remarca unos amargos acordes de guitarra acústica en la agoniosa experiencia y prosigue con un final difuso, caracterizado por una nebulosa instrumental que cubre los sentimientos del cantautor como si de un abrazo se tratara.

[pullquote]Sufjan apuesta en este trabajo por el intimismo acústico a base de guitarras acuosas y voz susurrante, característica culmen y necesaria para todo funeral.[/pullquote]

Con ciertos tintes del ayer, al bajage acústico de Simon y Garfunkel, en “All of Me Wants All of You” predomina la deliberación compositiva arrítmica, con pequeños punteos de guitarra que dan dirección al tema hasta otro final decadente que lo envuelve en el más profundo misterio. Sumado por un interludio de sintes al final de “Drawn to the Blood“, Sufjan recuerda vagamente a su padrastro y realiza un recuento de experiencias junto a él, además de apelar a diferentes figuras del judaísmo para contrastar su situación de hijo custodiado rozando la adolescencia. “Eugene“, una de las obras cumbres dentro del elepé de Stevens, juega con la misma técnica de convicción, que es la de conmover corazones con el recuerdo más extrañamente dulce de las diferentes etapas de su vida, y en este caso, la añoranza a uno de sus lugares de la infancia más queridos, donde cruza grandes pastos en las más altas colinas hasta nadar en las piscinas públicas. “Fourth Of July” resurge de una influencia ultratumba marcado por las preocupaciones de Carrie hacia su hijo: “Did you get enough love, my little dove? Why do you cry?“, seguido de un mensaje tan falto de esperanza como el de la muerte. De nuevo volvemos con las guitarras tras un episodio de acordes a los sintes de lo más aterrador dentro de la tristeza proporcionada.

Borracho e incapaz de asumir la muerte de su madre, “The Only Thing” forma parte, sin pecar de sonidos de relleno, de una sinfonía de voces casi al unísono y breves punteos a la eléctrica. Así ocurre al mismo tiempo en “Carrie & Lowell“, canción que da título al álbum, que resulta más difusa de situar tras la insistencia en repetir sonidos largos y solemnes frente al paisaje veraniego de Oregon. Aún ausente tras estos recuerdos maternales, “John My Beloved” combina el más sorprendente minimalismo instrumental frente al terremoto de sentimientos que asolan dentro del compositor de Michigan con relación a la asunción de la muerte de Carrie, cada vez más difícil entre botellas de alcohol. Atravesando el final de las confesiones de un melancólico instrumentista e hijo por partes iguales, suena un interludio acústico titulado “No Shade In the Shadow Of the Cross“. Como una ola que se extiende para luego desaparecer entre la espuma de mar, así relata bajo una pintoresca atmósfera rústica lo difícil de concordar con ella, pero lo fácil que es volver a sentir compasión. Por último, “Blue Bucket of Love” consiste en la petición final de Stevens dentro del papel que ejerce de hijo: “Raise your right hand, tell me you want me in your life“, frente a la dificultad de recuperar el tiempo perdido entre los dos.


Sufjan Stevens – Carrie & Lowell


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  • La extrema sinceridad del cantante abruma a todo aquel que necesite un apoyo moral que una persona cercana no le proporcione.
  • Con poca instrumentación y melodías, ha conseguido recrear un ambiente minimalista digno del género indie.
  • Su voz acuosa y ligeramente distorsionada, como es costumbre en Sufjan, vuelve a resultar peculiar y agradable, sin gritos iracundos de ningún tipo.

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  • Además de la simpleza instrumental hay que sumar la monotemática del elepé que, como marcábamos antes, podía resultar un punto en su contra en su carrera como cantautor.

PÁGINA DE ARTISTA

SUFJAN STEVENS

9.0

Sufjan Stevens saca a la palestra las dificultades de una infancia marcada por la ausencia de su madre, exenta de cadenas y custodias. “Carrie & Lowell” destaca por un ambiente intimista que aprovecha los silencios para hacer poesía, así como sonidos minimalistas para desarrollar en cada nota un recuerdo digno de rememorar.