L.A.

El pop. Ese género musical que suele hacer las veces de sparring para todo aquel que se las da de alternativo, ya sea en su variante heavy, rapera, indie o post-loquesea, a la vez que domina con mano de hierro el panorama musical mainstream por su versatilidad y falta de complejos a la hora de arrimarse a la electrónica, al rock o al Sol que más caliente. Pop hay mucho, sí, pero, ¿pop de calidad? Eso es otro cantar. En concreto, el cantar de Luis Alberto Segura.

From the City to the Ocean Side” es el cuarto trabajo de L.A. Como ya hiciera con “Dualize”, ha sido grabado en Estados Unidos, aunque en esta ocasión en vez de Oregón, el mallorquín ha optado por la costa de California, gestando este disco entre las montañas de Santa Lucía y el Pacífico, y produciéndolo en un estudio de Long Beach, en Los Ángeles. Todo ello lo ha dotado de un alma americana y costera distinguible a la legua.

La colaboración de Matt Wignall (fotógrafo, músico y colaborador de, entre otros, Delta Spirit y Havalina) ha sido crucial para el surgimiento de este álbum. Un álbum en el que la banda completa sólo toca en uno de los tracks, “In Gold”, poniendo de manifiesto que el protagonismo que adquieren Luis A. y su distintiva voz es más que obvio, indiscutible.

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[pullquote]El disco se ha gestado entre las montañas de Santa Lucía y el Pacífico, y ha sido producido en un estudio de Long Beach, en Los Ángeles. Todo ello lo ha dotado de un alma americana y costera distinguible a la legua.[/pullquote]

Una base dubstep que se diluye imperceptiblemente nos introduce “Living By The Ocean”. Resulta un perfecto adelanto de lo que va a venir: una melodía sencilla, una base más que sobria, el guitarreo justo y necesario y la voz de Luis Alberto asumiendo el rol principal. Y es que no hace falta más.

El que fuera el primer single desvelado, “Secrets Undone”, continúa por la senda iniciada, con Luis Alberto tirando de diversos recursos vocales para convertir lo que en la garganta de otro sería un tema más bien plano en una pista imprescindible para entender el sonido y la personalidad del grupo. La cosa se anima en “Love Comes Around”, alcanzando uno de los picos de intensidad de todo el largo. En este punto del disco ya se aprecia con total nitidez el aura oceánica que ha plasmado la composición y producción del mismo a orillas del Pacífico. Pop-rock con fuerte aroma a mar, sí, pero sin caer en el estereotipo mil veces visto y oído de jóvenes surferos con poco/nada que contar.

[pullquote]Las letras han sufrido una considerable evolución en complejidad y riqueza. Fruto de la experiencia y de alcanzar un nivel sublime de manejo del inglés, en este disco se evita caer en la lírica a veces excesivamente sencilla de sus comienzos.[/pullquote]

En esas aparece “Higher Place”, aportando un ritmo más ralentizado y unos aires groove. Probablemente la composición que más encajaría en trabajos anteriores, por no decir que la única. Si bien, como el resto del trabajo, sus letras han sufrido una considerable evolución en complejidad y riqueza. Lógicamente, sigue sin pretender ser Bob Dylan, pero fruto de la experiencia y de alcanzar un nivel sublime de manejo del inglés, en este disco evita caer en la lírica a veces excesivamente sencilla de sus comienzos. A pesar de la evidente pasión que siente Luis A. por Estados Unidos, “In America” se convierte en una especie de canción protesta contra ciertos aspectos cuanto menos, turbios, de la sociedad norteamericana. En concreto, el enésimo episodio de violencia policial, en esta ocasión contra un indigente negro cerca de donde pasó su estancia allí, que ha servido como detonante para elaborar un tema que se sale del tono general del resto. Coros femeninos que suenan a soul y sintetizadores en una de las vigas maestras de este “From the City to the Ocean Side”.

Ordinary Lies” es sin duda alguna la pista que más sorprende de este trabajo. Dos minutos, una guitarra y una voz que vale por cien. Una voz desnuda que canta à capella en el último tramo de la canción, erizando el vello de todo el afortunado que le dé una oportunidad. La sencillez elevada a su máxima expresión. Austeridad hermosa (por contradictorio que pueda sonar eso hoy en día).

[pullquote]Aroma a mar y escucha agradable a más no poder son los rasgos definitorios de un trabajo que supura elegancia y saber hacer por sus cuatro costados.[/pullquote]

En cuanto se escucha por segunda vez, se hace evidente que este disco va de menos a más, teniendo en mente que ese menos inicial no es ni mucho menos un comienzo mediocre. “In Gold” se convierte así en la mejor embajadora posible de ese mensaje entre alegre y melancólico, entre popero y rockero que manufactura L.A. Ese final con un vigor en la guitarra inesperado en el sonido de la banda clava el cierre de otro de los principales tracks del álbum. Al ir finalizando la travesía, la intensidad va en aumento. Los exquisitos arreglos y el teclado, tocado por Roger Manning, teclista de Beck, son los rasgos más destacables de “Steal My Rivals”. Interesante saber cómo sonará en directo, aunque en general todo el LP parece hecho para sonar al menos tan bien en concierto como grabado.

Cuando una de las mayores pegas que se le puede poner a un álbum es que se hace breve, ha de ser motivo de orgullo para sus creadores. Y es el caso de este. “Wonderful” cierra un tracklist corto con un falsete que no desentona, guiños psicodélicos y, como todo remate que se precie, una sensación abrumadora de haber llegado al final de algo.

L.A. han hecho un camino de ida sin billete de vuelta desde su Mallorca natal hasta la costa californiana, y parece que ese, y no otro, hubiera sido su destino desde el momento en el que comenzaron a hacer música. Y que lo siga siendo.


L.A. – From the City to the Ocean Side


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  • Todos y cada uno de los temas del álbum constan de una personalidad propia que los diferencia claramente del resto de la discografía de L.A.
  • La voz como protagonista indiscutible.

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  • ¿He mencionado ya que su apenas media hora de duración se hace corta? Pero es una razón más para escucharlo. No hay excusa.

PÁGINA DE ARTISTA

L.A.

7.6

L.A. firman uno de los mejores discos nacionales de lo que llevamos de año. Aroma a mar y escucha agradable a más no poder son los rasgos definitorios de un trabajo que supura elegancia y saber hacer por sus cuatro costados. Nos gusta el (buen) pop.