Álbumes elevados a los altares del rock hay unos cuantos. Los hay porque lo merecen y los hay exageradamente mitificados. Los hay por su acogida entre el público y los hay por su recepción por parte de la crítica. Los hay por pura calidad musical y los hay porque surgieron en el momento y lugar adecuados. Los hay que fueron reconocidos como obras maestras instantáneamente y los hay que tardaron en serlo. “Is This It” entra en todas y cada una de esas definiciones.

Qué vamos a contar a estas alturas de los neoyorquinos. Amigos desde la infancia y liderados por un hombre de ascendencia hipano-danesa llamado Julian Fernando Casablancas, The Strokes presentaron este su primer disco en 2001, y su novedosa (que no rompedora) propuesta de garage rock melódico causó un impacto muy pocas veces repetido a lo largo de la historia de la música moderna. La influencia de este disco en el género llega hasta nuestros días y continúa presente. El rock tal y como lo conocemos hoy bebe de fuentes más antiguas y trascendentales que esta, pero es cierto que el legado de este grupo es todo un conjunto de gestos, poses, temáticas de sus canciones, formas de tocar y cantar, e incluso expectación generada que ha sido determinante para innumerables grupos posteriores.

the-strokes-is-this-it-2

El comienzo del milenio fue testigo de la irrupción de un grupo que, intencionadamente o no, cambió el panorama musical y marcó un patrón a seguir para un enorme número de bandas que aún siguen su estela en nuestros días con mayor o menor fortuna.

Grabado y producido en un estudio en un sótano del East Village, sin duda su gran acierto reside en la perfecta combinación de unas melodías a menudo más cercanas al pop que al rock pero interpretadas con un sonido crudo y clásico, lindando con el lo-fi. A los Strokes se les podrá criticar, y con razón, muchas cosas de las que hicieron (y siguen haciendo) después de “Room On Fire”, pero que con “Is This It” estamos ante una de las obras cumbre del indie rock es una verdad tan grande como la sucesión de himnos que la componen.

Himnos que comienzan con el que da nombre al disco. “Is This It” es una elección tan buena como cualquier otra para arrancar un trabajo en el que el orden de los factores no afecta en absoluto al producto. Hay discos que requieren de un orden y progresión, pero no es el caso de este, más parecido a una ráfaga de hits que funcionarían igual ordenados de manera alterna, en sentido inverso o haciendo el pino puente. Tras un inicio grandioso, prosigue “The Modern Age”. Este fue el nombre de su EP de debut, publicado un año antes de este, y del que proceden buena parte de las pistas que aquí vemos. En concreto esta es una de las que más evidencia esa atracción por la baja fidelidad sonora que caracteriza la música del quinteto, especialmente en ese filtro sucio marca de la casa que se añade a la voz de su frontman. El “Soma” era en la distopía ‘Un mundo feliz’ un fármaco que automáticamente transportaba a quien lo tomaba a un estado de felicidad inducida y despreocupación absoluta. Básicamente lo mismo que se siente al escuchar “Is This It” por enésima vez.

Su gran acierto reside en la perfecta combinación de unas melodías a menudo más cercanas al pop que al rock pero interpretadas con un sonido crudo y clásico, lindando con el lo-fi.

La temáticamente turbia “Barely Legal”, y en concreto su estribillo, es indudablemente uno de los picos del largo. Las letras, escritas enteramente por Casablancas, son otro de los factores diferenciales de este disco. En realidad valdría cualquiera de ellas para comprobarlo, pero en “Barely Legal” esta inteligencia lírica se hace especialmente explícita. Abordar el tema de un joven que se quiere beneficiar a una menor de edad con la poca seriedad y la efectividad con la que lo hace aquí es para quitarse el sombrero. Por otro lado, cuesta encontrar una canción que se haya convertido en la más conocida referencia de la banda, de esa clase de las que empiezan a sonar y todo el mundo en la sala la conoce. “Someday” se disputa ese título con unas cuantas en este disco, y con alguna menos en los trabajos posteriores. “Maya says I’m lacking in depth”, dice Casablancas, pero por lo visto Maya no tenía demasiada visión de futuro.

El bajo de Nikolai Fraiture marca la pauta en “Alone, Together”. De nuevo, letras sencillas pero demoledoramente honestas acerca del alcohol, la juventud y relacionas rotas. Por lo que de verdad brilla, como en el resto del álbum, no es por el contenido, sino por la forma. Tocaba modernizar el rock, que venía de una década prolífica en variantes profanas como el grunge o el shoegaze, pero en la que el rock en su forma más clásica no había gozado de su mejor forma. A lo que hicieron los Strokes se le puede etiquetar de garage, indie, post-punk o lo que le apetezca al gurú de turno, pero no dejan de ser unos chavales con guitarras resucitando el viejo e inmortal sueño de estrellas del rock. Esas guitarras de Albert Hammond Jr. y Nick Valensi, que suenan especialmente agudas, una melodía con gancho y un tempo casi de thrash se combinan en una de las composiciones más arquetípicas de los primeros Strokes: “Last Nite”. Éxito inmediato desde que empieza a sonar en una de las que mejor les representa como banda.

La censura de “New York City Cops” de la edición americana se entiende pues la sociedad tenía la sensibilidad a flor de piel a raíz del reciente 11S, pero no deja de suponer la mutilación de una de sus mejores canciones.

Pero probablemente sea “Hard To Explain” la mejor manera de definir el éxito arrollador de este grupo. Si se tuviera que comprimir lo mejor de “Is This It” en menos de cuatro minutos, probablemente saldría una joya como esta. De gustarte “Hard To Explain” (lo verdaderamente difícil de explicar sería que no lo hiciera), el resto del disco te atrapará sin remedio. La irreverencia y rebeldía que plasma este estreno del grupo alcanza su máxima expresión en “New York City Cops”. Rítmicamente desenfrenada, se convirtió desde el principio en una de las favoritas de los fans para corear en los conciertos gracias a su repetitivo y políticamente incorrecto estribillo: “Polis de Nueva York, no son demasiado listos”. Aires rozando lo punk en uno de los tracks más diferentes de un trabajo que por lo demás es bastante uniforme en cuanto a recursos y géneros tocados.

Trying Your Luck” probablemente sea la pista que pase más desapercibida de todo el álbum, aunque más por la tremenda competencia que tiene que por falta de calidad. Bajada necesaria de pulsaciones tras su agresiva predecesora para tomar un último aliento antes de terminar. Y es que la frenética “Take It Or Leave It” clausura este “Is This It” dejando el ánimo bien alto. Ese desacompasamiento voluntario entre guitarras, batería y voz tan propio de los de Nueva York suena por última vez en nuestros oídos dando fin al que, para muchos, fue el disco de la primera década de nuestro siglo.

The Strokes – Is This It

THE STROKES

9.2 HOT RECORD

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

El comienzo del milenio fue testigo de la irrupción de un grupo que, intencionadamente o no, cambió el panorama musical y marcó un patrón a seguir para un enorme número de bandas que aún siguen su estela en nuestros días con mayor o menor fortuna. Disco para la posteridad.

Up

  • No sobra absolutamente nada en un trabajo mayúsculo de principio a fin.
  • Golpe encima de la mesa con uno de los mejores discos debut de las últimas dos décadas.
  • “Hard To Explain” como joya de la corona, aunque se hace difícil concretar algo que sobresalga por encima del altísimo nivel general.
  • Influencia incalculable (superando las altas expectativas generadas) en grandes bandas que estaban aún por gestarse.

Down

  • La censura de “New York City Cops” de la edición americana se entiende pues la sociedad tenía la sensibilidad a flor de piel a raíz del reciente 11S, pero no deja de suponer la mutilación de una de sus mejores canciones.