LAURENCE JONES

Tan sólo veintitrés añitos y Laurence Jones ya se ha convertido en una eminencia del blues del siglo XXI. Hay quien dice que es la mezcla entre Eric Clapton y Buddy Guy, pero sin duda alguna va más allá de todo eso. Sus composiciones tienen además buenas dosis de Joe Bonamassa, B.B. King y Stevie Ray Vaughan.

En 2012, el británico sacó su álbum de debut, “Thunder In The Sky”. Un trabajo de blues explosivo, inmediato y fresco, que desprende la energía de la imparable juventud; una juventud terriblemente precoz. Dos años después, en 2014, lanza su segundo elepé, “Temptation”. En su blues se intensifican los aires funkys y los temas ya no son tan espontáneos, ahora supuran más dedicación, llegando a ser un trabajo mucho más maduro.

En 2015 publica “What’s It Gonna Be”, grabado en Ruf Records, como todo lo anterior y producido por él mismo y co-producido por Roger Inniss. El trabajo se aleja de la línea anterior, dejando el Texas blues un poco de lado, haciendo canciones más lentas y melódicas. Una madurez aun mayor nos embriaga.

[pullquote]En “What’s It Gonna Be” aflora un estilo más maduro a medio camino entre baladas y temas bailables. Su poderío vocal y su destreza a la guitarra consolidan definitivamente a este joven talento en la escena europea.[/pullquote]

El primer corte es el que da título al álbum, “What’s It Gonna Be”. Un riff contundente y un cencerro preveen el cambio que toma forma con el trabajo. Un blues más pesado con guitarras más saturadas y tempos más lentos. “Don’t Need No Reason” es una pieza más bluesy. Un riff de carretera se apoya en un potente bajo y una segunda guitarra que adereza el tema con funky. Licks y solos de guitarras se entremezclan a lo largo de la canción.

Guitarras saturadas dan forma a estructuras blues en “Evil”, mientras más solos y variaciones guitarreras van apareciendo durante su transcurso. “Touch Your Moonlight” es un poderoso riff. Como siempre, Laurence se mantiene impecable en el aspecto vocal. Coros y un genial solo convierten este tema de tempo más acelerado en un corte de dosis bailables y electrizantes.

https://www.youtube.com/watch?v=_xOaYMIRYYE

[pullquote]En este trabajo Laurence Jones se aleja de la línea anterior, dejando el Texas blues un poco de lado y haciendo canciones más lentas y melódicas.[/pullquote]

Don’t Look Back” es una balada nostálgica. Un rasgueo acústico pone la base de fondo a la hechicera guitarra eléctrica. Maracas y ritmos suaves nos seducen, pero el punto álgido llega cuando te sorprende una voz femenina. Un riff y un órgano componen “All I Need”. Un tema de poderío instrumental que pone de manifiesto la genial banda que acompaña a Laurence. Lo mismo ocurre durante la dulce melodía de “Being Alone”, que te conduce a lo largo de un viaje relajante. Un corte que se acerca al rock clásico y culmina con un solo devastador. Volvemos al blues con “Good Morning Blues”. Un riff eficaz y unos geniales arreglos hacen que el tema rebase energía y los solos con los que nos encontramos nos transportan a otra dimensión. El don de Laurence le lleva de nuevo a la excelencia.

En “Can’t Get Enough” tintes country se entremezclan con otra colaboración vocal, una voz de nuevo femenina y llena de soul. El track que le sucede, “Set It Free”, se nutre de la misma esencia americana. “Stop Moving The House” es un boogie tan bailable como cualquier otro. Una percusión contundente y un piano travieso aceleran tus caderas y te harán pasar un buen rato. Un frenético solo cierra el corte y, con él, el trabajo.


Laurence Jones – What’s It Gonna Be


  • Composiciones más elaboradas.
  • Temas tremendamente maduros para su edad.
  • Las colaboraciones vocales son también un punto a favor.

  • Los temas no terminan de atrapar al oyente.
  • Pierde parte de su anterior esencia fresca y directa.

PÁGINA DE ARTISTA

7.5

En su tercer trabajo, Laurence deja un poco de lado el blues, aunque conservando la esencia, y se lanza a sonidos que continúan siendo atemporales pero más modernizados. Un estilo más maduro a medio camino entre baladas y temas bailables. Su poderío vocal y su destreza a la guitarra consolidan definitivamente a este joven talento en la escena europea.