ALT-J

Dos años después de la publicación de su álbum debut, “An Awesome Wave”, Alt-J vuelven a la carga con un nuevo álbum, menos provocativo que el anterior pero, a cambio, mucho más íntimo y reflexivo.

Durante los dos años que supusieron la creación de “This Is All Yours” (dato a tener en cuenta ya que en su primer trabajo invirtieron cinco años para pulir y llevar a la perfección cada uno de los temas), el bajista y fundador Gwill Sainsbury abandonó el grupo y Alt-J pasó de ser un cuarteto a ser una formación en trío, lo que quizás afectó al sonido final, propiciando un trabajo más introspectivo, más propio.

Un álbum que no es tan llamativo ni colorido como el anterior, donde aparentemente reina el caos y no hay relación entre piezas. Un trabajo que cuenta con incondicionales y detractores a partes iguales porque, reconozcámoslo, tiene altibajos importantes dentro de un mismo tema si lo vemos desde fuera. Pero este álbum es un viaje por tierras mágicas que nos va descubriendo nuevas formas, sonidos y, desde ese mundo, todo cobra sentido y se vuelve una obra redonda, donde se pueden apreciar (levemente) rasgos que recuerdan a los primeros Alt-J evolucionando hacia un sonido no tan parecido, dejándoles en una posición crítica, a la espera de un tercer álbum con el que confiamos, se asienten y terminen de crear algo que les defina por completo.

Comenzamos con una “Intro” cercana a los cinco minutos que nos desvela lo que será todo el álbum, un camino de innovación, de prueba, de ensayo y error, pero sobre todo un viaje a través de los pensamientos y las ideas de los de Leeds. Se basan en coros, ritmos contrapuestos que conviven y se enriquecen, creando un ambiente mágico, envolviéndonos en un aura de misterio y fantasía. Dividida en dos partes, la segunda claramente más directa y potente, los coros se convierten en letras reconocibles y la batería hace acto de presencia.

Nos inmiscuimos aún más en este nuevo mundo con “Arrival In Nara”. Unas notas de piano y el rasgueo de una guitarra, acompañando a la voz que aparece dos minutos después del comienzo, recuerda a la versión más acústica de Simon & Garfunkel y se comporta como el hilo conductor para llegar a “Nara”, uno de los mejores cortes. Empezando en el mismo tono que el anterior, despega hasta convertirse en una composición donde reinan con la misma importancia todos los instrumentos, dando como resultado un tema muy rico en matices, que nos deja vislumbrar que el terreno en el que “This Is All Yours” se mueve es posible y comienza a cobrar sentido.

Los dos singles son quizás las apuestas seguras del álbum. En “Every Other Freckle” se sueltan la melena deleitándonos con un sonido más atrevido; un tema de lo más extrovertido en el que quizás la letra falle por la simplicidad (sólo el título da una pequeña idea) y por la poca sutileza y elegancia “All hand claps… You will clap (Let me be the wallpaper that papers up your room)… I want to be every button you press and all the baths that surround you… Yes, I’m gonna roll around you…”. Aun así, no deja de ser un track que encaja perfectamente en el álbum; es la rareza dentro de la normalidad que caracteriza a la banda.

Le sigue “Left Hand Free”, que vuelve a chocar por el cambio de registro. Una canción que bien habrían podido firmar The Black Keys y en la que, sin embargo, la voz de John Newman nos asegura la autoría del terceto. Sin ser su registro habitual, se defienden muy bien en una composición con tintes de blues-rock. Según ellos, “Es la canción menos Alt-J que hemos compuesto”, creada en 20 minutos a partir de un riff que interpretó un día el cantante. Es algo diferente en un álbum que juega a que todo vale y la única regla es que no hay reglas.

Garden Of England” es otro interludio (muy criticado), que sirve de separación entre las dos diferenciadas mitades del disco. Es extravagante, inusual, extraordinario, algo nuevo para llamar la atención y recordarnos que seguimos en ese mundo de fantasía que ahora nos traslada a la más calmada campiña inglesa sin ningún motivo aparente. Tampoco hay ningún motivo para no hacerlo y hay que reconocer que como separación entre las dos partes del álbum, es inmejorable.

De repente nos encontramos en un escenario diferente, algo más íntimo, más cercano, o al menos, eso es lo que sugiere “Choice Kingdom”. Con un tono mucho más grave y lento, destacan el bajo y la percusión. Las voces ponen el tono agudo, contrastando totalmente con la composición, ligándose a un sonido más folk y sirviendo de puente para llegar a “Hunger Of The Pine”, muy criticada porque el sample de Miley Cirus acaparó toda la atención del álbum. La colaboración no es mala, pero la voz de Cirus se limita a los coros y el tema brilla por sí solo. Crece y evoluciona a medida que avanza, hay mucha mezcla de sonidos y consigue atraparnos en la busca de alguna regla que rija la composición.

Warm Foothills” sigue en la línea de lo acústico y cercano, con una delicada guitarra y una melodía sutil y leve. Enmarcada en el ámbito del folk preciosista y pastoril, es otro ejemplo de las no normas que siguen las composiciones del disco. Enlaza con “The Gospel Of John Hurt”, referencia al actor de Hollywood, de la que quizá se esperaba que fuese un poco más atrevida pero sigue la tímida línea de las anteriores. Otra combinación acertada de sonidos y sensaciones, pero sin destacar especialmente.

Y es quizá “Pusher” la que sí se diferencia de las demás por ser algo más oscura. Una melodía preciosa, lenta, llena de matices y la sutileza y la forma en la que la voz de Newman se alza por encima de los instrumentos en un canto de aflicción, sin dejar de envolvernos a su vez en ese aura de calma y meditación: “As night falls, a quelea crawls and whispers on his last wings… So abundant are we, left alone I shall be, but a waited phone never rings…”.

Bloodflood Pt. II” rompe el ambiente creado y destaca como una explosión de colores entre los grises que acabábamos de escuchar. Crece hasta llegar al punto más alto en un camino lleno de idas y venidas, sin seguir una línea recta. A tiempos los instrumentos cobran protagonismo sobre la voz y viceversa. Los cambios de ritmo no son fáciles, pero están muy bien ubicados dentro del tema y aportan mucha riqueza.

El cierre conformado por las tres anteriores y protagonizado por “Leaving Nara” es de lo mejor de “This Is All Yours”. Este tema es un laberinto que nos conduce hacia la salida y recoge todo lo manifestado en el álbum. No pretende ser un cierre a modo de declaración de intenciones, pretende ser simplemente un cierre, una conclusión a un viaje que nos ha llevado por las reflexiones más ocultas e intimistas de la banda. Puede que ni ellos mismos sepan hacia donde se dirigen, pero nunca está de más plasmar las dudas, las idas y venidas. Lo consiguen y dejan con las ganas de saber cuál será el siguiente paso que les termine de situar en una posición estable y más reconocible dentro del panorama musical. El caos que configura este largo seguramente sea el orden que estructure al siguiente.


Alt-J – This Is All Yours


  • Se dan el lujo de hacer lo que quieren. Todo está permitido y la única regla es que no hay reglas.
  • Es imposible escuchar el álbum y no sumergirse en ese mundo mágico, llegando a entender el idioma que alimenta la obra.

  • Al ser un disco tan extenso, los altibajos son imposibles de evitar incluso dentro de un mismo tema.
  • Todas las canciones son buenas individualmente, muy ricas en cambios de ritmo, matices y  mezclas, pero es difícil llegar a comprender el álbum como un todo, como un conjunto en el que cada uno de los cortes es imprescindible y su posición dentro del disco, inalterable.

PÁGINA DE ARTISTA

7.3

El segundo álbum de Alt-J lucha por ser normal y consigue todo lo contrario. En este trabajo quieren inmiscuir al oyente en un viaje de fantasía y se muestra más lento y calmado que el anterior, pero sin dejar por eso de ser algo único. Un recorrido a través de ellos mismos, muy reservado e intimista, que nos deja pensando en cuál podría ser el siguiente camino a elegir de los de Leeds. Todo un lujo para los sentidos.